dissabte, 17 de gener del 2026

 

JEREMÍAS 5: 1

“Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos, y buscad en sus plazas a ver si encontráis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad y yo la perdonaré”

Se dice que el filósofo griego Diógenes iba por la calle en un día solado con un candil en la mano encendido. El sabio se encuentra con el rey Alejandro el Grande que sorprendido le pregunta: “Diógenes, ¿a dónde vas con el candil encendido cuando el sol brilla con todo su esplendor?” El erudito le responde con pocas palabras: “Busco un hombre”. Diógenes por muy sabio que fuese, su saber era limitado. Solo podía percibir lo que sus ojos le permitían ver: lo externo. No lo que hay en el interior de los hombres. La condición moral de la población tenía que ser malísima.

En el texto que comentamos es el mismo Dios el que busca a un hombre concreto. No necesita la ayuda de un candil encendido porque siendo Él la luz del mundo ve con claridad meridiana: no encuentra a nadie que haga justicia, que busque la verdad. Como no lo había Jerusalén acabó siendo destruida por el ejército babilónico.

“Aunque digan: Vive el Señor, juran falsamente” (v. 2). Este texto confirma lo que en su día dijo el profeta Isaías: “Este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” k(29: 13).

El profeta escribe: “Oh Señor, ¿No miran tus ojos la verdad? Les azotaste y no les dolió, los consumiste y no quisieron recibir corrección, endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. Pero yo dije: Ciertamente estos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino del Señor, el juicio de su Dios” (vv. 3, 4).

La responsabilidad de no querer escuchar la voz de Dios es universal. Un sector de la población que es responsable de la impiedad global existente es la de los religiosos. Así se expresa el profeta Jeremías: “Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra, los profetas profetizaron mentira, los sacerdotes dirigían por manos de ellos, y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin? (vv. 30, 31).


 

JEREMÍAS 2: 28

“¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense ellos para ver si te podrán librar en el tiempo de la aflicción, porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses”

Una pregunta que nosotros los gentiles deberíamos hacernos nuestra: es la que el apóstol Pablo hace a los judíos: “¿Y dónde están los dioses que hiciste para ti?” Al lector si le queda algo de entendimiento debería apropiársela. El lector es muy probable que haya nacido en una nación en la que la religión predominante afirma ser monoteísta. Que adora a un solo Dios: el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Si tenemos ojos para ver nos daremos cuenta que la religión que profesan la mayoría es politeísta. Adora a una infinidad de dioses. ¿Qué son sino dioses los muchos santos y vírgenes  que veneran? La élite religiosa enseña sin avergonzarse que los creyentes adoran a Dios a la vez que lo hacen con la virgen o el santo de su preferencia.

El profeta Jeremías hace diana cuando dice: “Levántense ellos para ver si te podrán librar en el tiempo de la aflicción, porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses”. En el tiempo de aflicción qué respuesta dan al lector las imágenes a las que venera con fervor, las implora vehementemente, promete visitar los santuarios más famosos…tiempo perdido: las imágenes tienen ojos que no ven. Los oídos de las esculturas no oyen las súplicas. La inoperancia de las imágenes es tan manifiesta que para desplazarse necesitan grupos de portadores que las trasladen

Una sociedad como la nuestra que manifiesta su religiosidad de manera extremada en Semana Santa cuando multitudes se concentran para contemplar el paso de imágenes que representan escenas de la vida de Jesús, preferentemente su crucifixión. ¿Qué efectos beneficiosos aportan contemplar las procesiones de Semana Santa?   ¿Qué nos dicen las estadísticas? Las enfermedades mentales crecen sin freno. La violencia doméstica aumenta de manera alarmante. ¿No será hora que aprendamos la lección que nos da el ladrón que clavado en una cruz junto a Jesús que arrepintiéndose de sus pecados le dijo al Señor: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” ¿Qué le respondió Jesús?: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo  en el paraíso” (Lucas 23: 42, 43). Solo Dios sabe el tiempo que el lector permanecerá en este mundo. Lo cierto es que si imitas al ladrón crucificado junto a Jesús tu vida cambiará por completo. Tus súplicas serán escuchadas. La respuesta que recibirás del Señor será:”La paz te dejo mi paz te doy, yo no te la doy como el mundo la da. No s turbe tu corazón, ni tenga miedo” (Juan 14: 27).

 

 

ROBOTIZANDO O CREATIVIDAD

El hombre ha dejado de ser hijo de Dios para convertirse en hijo del diablo

“Desde que apareció la inteligencia artificial generativa muchas personas se preguntan qué haremos los humanos cuando las máquinas lo hagan todo. Por primera vez una herramienta tecnológica entra en un terreno que considerábamos exclusivamente nuestro: Pensar, escribir, analizar, imaginar. No solo se mecaniza la tarea. También  se mecaniza la parte mental. Estamos  horrorizados. Es necesario precisarlo. La IA trabaja con datos preexistentes. No crea de la nada. Calcula, concibe, predice. Sus algoritmos se entrenan con lo que ya hemos dicho, escrito, inventado los humanos. Todo a partir de las probabilidades. La IA no es inteligencia. Es capacidad computacional, pero en grande. La IA no habría inventado nunca el cubismo, ni el jazz. Puede simular creatividad, pero no vivirla. No tiene experiencias. No tiene emociones. No tiene conciencia del contexto ni sentido del propósito. Y esto en todo proceso creativo es esencial. Crear no es solo combinar ideas. Es intuir, decidir, resignificar. Es saber cuándo se tiene  que romper una regla, cuándo se tiene que arriesgar, cuándo se tiene que ceder. Y esto lo hace el ser humano. En el arte, en la ciencia, en la empresa. La IA puede asistir, pero no reemplazar lo que es esencialmente humano” (Anónimo). A Toju Duke ex responsable de IA en Google “le preocupa que un programador humano proyecte todos sus prejuicios racistas, machistas, edatistas en la IA y esta los aumente y aplique con injusticias y discriminación en nuestra vida cotidiana”. El ex responsable de IA en Google sigue diciendo: “Los programas de reconocimiento facial, por ejemplo, que millones de personas tienen incorporado en sus teléfonos móviles, son campo abonado para estos abusos. Yo tengo u buen dosier y algunos casos los he llevado a los tribunales”.

Como no podía ser de otra manera eminentes autoridades religiosas han dado su opinión con respecto a la IA. El papa Francisco considera “que puede coexistir la inteligencia artificial  y sabiduría del corazón para una comunicación plenamente humana”. Es necesario examinar qué significa comunicación plenamente humana. Antes que Adán  fuese seducido por Eva  a comer el fruto del árbol que el Creador les había prohibido hacerlo, el pensamiento de Adán coincidía totalmente con el de Dios porque había sido creado a imagen del Creador (Génesis 1: 27). Esta coincidencia de pensamiento duraría poco. De repente aparece en el escenario del paraíso Satanás encarnado en una serpiente que no tenía el aspecto asqueroso como las que hoy se arrastran sobre la tierra. Se deduce, y gravados antiguos lo certifican, la serpiente era un animal de bello aspecto que andaba de pie con el que bien seguro Adán y Eva estaban familiarizados porque no producía rechazo como el que produce al actual que se arrastra sobre la tierra. Eva cometió el error de dialogar con ella. Se dejó seducir por la zalamería con que le hablaba y comió el fruto del árbol que Dios les había prohibido hacerlo. No quedó satisfecha con la infracción. Con halagos seduce a Adán a que comparta con ella su infracción. Tan pronto como Adán comió el fruto prohibido se produjo un cataclismo de dimensiones cósmicas. Con la presencia del pecado en Adán, éste y Eva dejan de ser hijos de Dios para convertirse en hijos del diablo. A partir de aquel instante nefasto la humanidad representada en Adán y Eva se inicia en hacer las obras que su padre el diablo les incita a hacer. En el escenario cósmico aparecen dos padres que aspiran a conseguir el dominio total del ser humano: Dios el  Creador y Satanás que encabezó una revuelta angélica contra Él. En el despacho oval ubicado en el palacio celestial  se reúnen el Creador y Satanás,  cabeza de la oposición, con un único tema a tratar: el patriarca  Job. Dios enaltece la bondad de Job. Satanás le responde: “¿Acaso teme Job a Dios de balde? …Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (Job 1: 9, 11). El Señor acepta el reto y le dice: “he aquí todo lo que tiene lo dejo en tu mano, solamente no pongas tu mano sobre él” (v. 12). Dicho y hecho. En un mismo día los bandoleros le robaron los bueyes que labraban, un fuego del cielo consumió su rebaño, un viento huracanado cayó sobre la casa en que se encontraban sus hijos e hijas y la derribó. Todos ellos perecieron. Job no culpó  a Dios de su desgracia. Dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. El Señor dio, el Señor quitó, sea el nombre del Señor bendito” (v. 21). Pasados unos días ambos personajes vuelven a reunirse. Dios le dice a Satanás: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en toda la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que le arruínese sin causa? (2: 3). Satanás no se rinde y le dice a Dios: “Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (2: 5). Dios le dice a Satanás: “He aquí está en tu mano, pero respeta su vida” (v. 6). Entonces Satanás “hirió a Job con una sarna maligna…” (v. 8). Viendo la mujer la tranquilidad con la que su marido afrontaba la adversidad, le increpó diciéndole: “Maldice a Dios y muérete” (v. 9). Como respuesta le dice: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios” (v. 10).

El tema de Satanás y su relación con los humanos merece que le prestemos atención. Para muchos Satanás es este diablo burlón que ameniza las fiestas mayores. El auténtico se frota las manos de satisfacción pues puede seguir haciendo sus fechorías sin que nadie le pare los pis. Santiago no da un toque de atención: “Someteos, pues, a Dios, y resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

Octavi Pereña Cortina

diumenge, 11 de gener del 2026

 

JUAN 13: 2

“Y a la hora de la cena  cuando el diablo ya se había introducido en el corazón de Judas Iscariote para que lo entregase”

El texto que comentamos nos desvela quien es el que se esconde entre bastidores y que es el causante de que la maldad se extienda hasta límites insospechables. En nuestros días tenemos a tres grandes malvados universalmente reconocidos como tales: Putin, Netanyahu y Trump. El texto que comentamos saca a la luz pública a quien se esconde en el interior de personajes tan malvados.

El texto que comentamos dice claramente: “El diablo ya se había introducido en el corazón de Judas Iscariote para que lo entregara”. Por nacimiento natural “somos de nuestro padre el diablo, y los deseos de nuestro padre queremos hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira” (Juan 8: 44). Este texto explica por qué la maldad esté tan extendida por todo el mundo.

Existen grados de maldad. Dios limita al diablo y no permite que sus hijos cometan grandes barbaridades. El texto que comentamos dice que el diablo “ya se había introducido en el corazón de Judas Iscariote para que lo entregase” El libro de Job nos muestra que el diablo se parece a un perro rabioso atado a una cuerda. Solo puede morder y hacer daño dentro de los límites que le permite la longitud de la cuerda. El texto que sirve de base de esta reflexión “el diablo ya se había introducido en el corazón de Judas Iscariote para que lo entregase”. Hasta este momento, como Judas “era ladrón, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12: 6). Judas solo podía robar.  Eso lo son demasiados políticos que sustraen de la bolsa común de lo que los contribuyentes aportan. La longitud de la cuerda no les permite para más. Judas, hasta el momento en que Jesús le dio el bocado  solo se le permitía robar. Tan pronto se tragó el bocado que Jesús dijo: “Satanás entró en él”. Automáticamente la cuerda se alargó y de permitírsele robar pudo pasar a cometer deicidio: matar a Jesús que es el Hijo de Dios hecho carne, conforme a las Escrituras.

Aun cuando no lo podemos entender en toda su profundidad,Jesús culpa a Judas de su crucifixión: “A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de Él, mas, ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno fuera a ese hombre no haber nacido” (Mateo 26: 24). A pesar de que los hombres son inducidos por Satanás a cometer fechorías, son responsables  de no haberse sometido a Dios para así resistir al diablo para que los deje en paz (Santiago 4: 7).


 

ISAÍAS 4: 8

“Yo el Señor, este es mi Nombre, y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a escultura”

El profeta añade: “y serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a sus imágenes de fundición: vosotros sois nuestros dioses”  (v. 17).

En “Diccionario de controversia”, Teófilo Gay en el apartado “Idolatría” escribe: “Un medio prohibido por Dios no debe jamás usarse bajo el pretexto de un buen fin. Pero sobre todo consideremos el fin que se alcanza por este medio: perpetuar la ignorancia, mantener siempre alejado de la verdad y de la luz al pueblo, divirtiéndolo con aquellas artísticas reproducciones. El libro que instruye al ignorante es a Biblia, las imágenes, por el contrario, son el libro que embrutece más y más al ignorante, por lo cual, la pretendida conveniencia de las imágenes se manifiesta como  inconvenientísima”.   Los dos textos que ha citado del profeta Isaías son más que suficientes para rechazar del todo la idolatría. Si no son suficientes los muchos textos bíblicos que condenan la idolatría, sería muy importante recordar el segundo mandamiento de la Ley de Dios: “No te harás imagen. ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20: 4-6). En la misa, cuando el sacerdote lee un texto bíblico acostumbra a acompañarla con la coletilla: “Palabra de Dios”.  Lo mismo se le puede aplicar al texto Éxodo 20: PALABRA DE DIOS.

Un texto que tendría que hacer reflexionar a cualquier persona de cualquier sociedad es: “¿Con qué limpiará el joven su camino? con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado, no me dejes desviar de tus mandamientos. En mi corazón los he guardado para no pecar contra ti. (Salmo 119: 9-11).

 

 

JESÚS, ¿VIRTUAL O REAL?

El Jesús que no ha nacido de la virgen no es el real

En el escrito “Jesús renace, versión IA”, John Carlin escribe: “Mark Zuckerberg invierte miles de millones de dólares en IA porque detecta un mercado rentable en tecnología  que compense el triste drama en las vidas de muchos norteamericanos: la falta de amigos. La respuesta es generar personajes virtuales que les ofrezcan compañía, escuchen sus problemas y los aconsejen con sagacidad y ternura. ¿Qué mejor, pues, es tener como amigo a Jesús?”

Según Carlin, Mark Zuckerberg invierte miles de millones de dólares en crear personajes virtuales que distraigan a millones de personas y los saquen del aburrimiento que causa la falta de amigos. Entre los personajes virtuales para distracción de personas aburridas se encuentra Jesús. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿Qué Jesús?

El ángel Gabriel que anunció a María que el Espíritu Santo vendría sobre ella y el poder del Altísimo la cubriría con su sombra, y por esta razón el niño que nacería sería llamado Hijo de Dios” (Lucas 1: 28-35). Jesús a pesar que es un hombre de carne y huesos como nosotros, no es un hombre cualquiera que se le pueda colocar en la galería de personajes famosos virtuales  creados para distracción de millones de personas que se aburren como ostras.

El ángel del Señor que se presentó ante los pastores que en la noche guardaban el rebaño les anunció “nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que os ha nacido hoy en la ciudad de David, el Salvador que es Cristo el Señor” (Lucas 2: 8-11).

María estaba esposada con José. Todavía no habían tenido relación sexual. José al descubrir que su esposa estaba encinta, “José su marido, porque era justo, y no quería difamarla, decidió repudiarla en secreto…He aquí un ángel del Señor se le apareció en un sueño, y le dijo: José hijo de David, no temas tomar a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo, y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1; 18-21).

El nacimiento de Jesús fue sobrenatural. No tiene nada que ver con la mitología greco-romana. No se le puede incorporar en la pléyade de personajes virtuales creados para diversión de las personas que se aburren. Hemos presentado al Jesús real que nada tiene que ver con las personas virtuales que los ricachos de este mundo se sacan de la manga como los prestidigitadores sacan el conejo de dentro del sombrero para incrementar su fortuna  que no saben dónde almacenarla.

El Jesús real solamente se le puede encontrar en un sencillo libro que se conoce como Biblia. En las leguas originales en que fue escrito, el Espíritu Santo inspiró a sus autores humanos a escribirlo. Nosotros que somos analfabetos en los idiomas originales en que fueron escritas las Sagradas Escrituras cristianas, tenemos más que suficiente con las versiones en lenguas vernáculas  con la ayuda del Espíritu Santo que nos ayuda a su comprensión. Con la Biblia en la mano y el Espíritu Santo como intérprete tenemos más que suficiente para encontrar al Jesús  real.

El apóstol Pablo escribiendo a su discípulo Timoteo “le trae a la memoria la fe no fingida que hay en él, la cual la tuvo primero su abuela Loida  y en su madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2 Timoteo 1: 5). A este Timoteo tan privilegiado por haber tenido un abuela y una madre tan piadosas, el apóstol le  dice: “Pero persiste en lo que has aprendido, sabiendo de quien lo has aprendido, y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras” (2 Timoteo 3: 14, 15).

El Jesús  de la IA no hace honrado al ladrón, ni al blasfemo le santifica los labios, ni al asesino no le quita el placer de derramar sangre humana. El Jesús de la IA excepto conceder unos conocimientos más o menos correctos del Jesús real, dichos conocimientos dejan moral y espiritualmente a la persona que los adquiere en la misma condición en que se encontraba antes de obtenerlos. En cambio, quien conoce al Jesús real que las Sagradas Escrituras que escribieron unos hombres que fueron inspirados por el Espíritu Santo a  hacerlo, ejercen un poder extraordinario en las personas que las leen atentamente: “Pueden hacer sabio para la salvación por la fe en Cristo Jesús” (v. 15).

La IA aporta un conocimiento parcial del Jesús real que lo convierte en un sabelotodo, candidato perfecto para comparecer como estrella deslumbrante en las tertulias  televisivas. en cambio el conocimiento del Jesús real que se adquiere con la lectura pausada de las Sagrada Escrituras inspiradas por el Espíritu Santo hace que “el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (v.17). En definitiva, el Jesús real vida Sagradas Escrituras tiene el poder de convertir el árbol malo en uno de bueno.

Octavi Pereña Cortina

diumenge, 4 de gener del 2026

 

ESÚS, ¿VIRTUAL O REAL?

El Jesús que no ha nacido de la virgen no es el real

En el escrito “Jesús renace, versión IA”, John Carlin escribe: “Mark Zuckerberg invierte miles de millones de dólares en IA porque detecta un mercado rentable en tecnología  que compense el triste drama en las vidas de muchos norteamericanos: la falta de amigos. La respuesta es generar personajes virtuales que les ofrezcan compañía, escuchen sus problemas y los aconsejen con sagacidad y ternura. ¿Qué mejor, pues, es tener como amigo a Jesús?”

Según Carlin, Mark Zuckerberg invierte miles de millones de dólares en crear personajes virtuales que distraigan a millones de personas y los saquen del aburrimiento que causa la falta de amigos. Entre los personajes virtuales para distracción de personas aburridas se encuentra Jesús. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿Qué Jesús?

El ángel Gabriel que anunció a María que el Espíritu Santo vendría sobre ella y el poder del Altísimo la cubriría con su sombra, y por esta razón el niño que nacería sería llamado Hijo de Dios” (Lucas 1: 28-35). Jesús a pesar que es un hombre de carne y huesos como nosotros, no es un hombre cualquiera que se le pueda colocar en la galería de personajes famosos virtuales  creados para distracción de millones de personas que se aburren como ostras.

El ángel del Señor que se presentó ante los pastores que en la noche guardaban el rebaño les anunció “nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que os ha nacido hoy en la ciudad de David, el Salvador que es Cristo el Señor” (Lucas 2: 8-11).

María estaba esposada con José. Todavía no habían tenido relación sexual. José al descubrir que su esposa estaba encinta, “José su marido, porque era justo, y no quería difamarla, decidió repudiarla en secreto…He aquí un ángel del Señor se le apareció en un sueño, y le dijo: José hijo de David, no temas tomar a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo, y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1; 18-21).

El nacimiento de Jesús fue sobrenatural. No tiene nada que ver con la mitología greco-romana. No se le puede incorporar en la pléyade de personajes virtuales creados para diversión de las personas que se aburren. Hemos presentado al Jesús real que nada tiene que ver con las personas virtuales que los ricachos de este mundo se sacan de la manga como los prestidigitadores sacan el conejo de dentro del sombrero para incrementar su fortuna  que no saben dónde almacenarla.

El Jesús real solamente se le puede encontrar en un sencillo libro que se conoce como Biblia. En las leguas originales en que fue escrito, el Espíritu Santo inspiró a sus autores humanos a escribirlo. Nosotros que somos analfabetos en los idiomas originales en que fueron escritas las Sagradas Escrituras cristianas, tenemos más que suficiente con las versiones en lenguas vernáculas  con la ayuda del Espíritu Santo que nos ayuda a su comprensión. Con la Biblia en la mano y el Espíritu Santo como intérprete tenemos más que suficiente para encontrar al Jesús  real.

El apóstol Pablo escribiendo a su discípulo Timoteo “le trae a la memoria la fe no fingida que hay en él, la cual la tuvo primero su abuela Loida  y en su madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2 Timoteo 1: 5). A este Timoteo tan privilegiado por haber tenido un abuela y una madre tan piadosas, el apóstol le  dice: “Pero persiste en lo que has aprendido, sabiendo de quien lo has aprendido, y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras” (2 Timoteo 3: 14, 15).

El Jesús  de la IA no hace honrado al ladrón, ni al blasfemo le santifica los labios, ni al asesino no le quita el placer de derramar sangre humana. El Jesús de la IA excepto conceder unos conocimientos más o menos correctos del Jesús real, dichos conocimientos dejan moral y espiritualmente a la persona que los adquiere en la misma condición en que se encontraba antes de obtenerlos. En cambio, quien conoce al Jesús real que las Sagradas Escrituras que escribieron unos hombres que fueron inspirados por el Espíritu Santo a  hacerlo, ejercen un poder extraordinario en las personas que las leen atentamente: “Pueden hacer sabio para la salvación por la fe en Cristo Jesús” (v. 15).

La IA aporta un conocimiento parcial del Jesús real que lo convierte en un sabelotodo, candidato perfecto para comparecer como estrella deslumbrante en las tertulias  televisivas. en cambio el conocimiento del Jesús real que se adquiere con la lectura pausada de las Sagrada Escrituras inspiradas por el Espíritu Santo hace que “el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (v.17). En definitiva, el Jesús real vida Sagradas Escrituras tiene el poder de convertir el árbol malo en uno de bueno.

Octavi Pereña Cortina

dissabte, 3 de gener del 2026

 

LUCAS 23: 42, 43

“Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”

Quien habló a Jesús fue uno de los malhechores que colgaba en una cruz junto a ´Él. Fue testigo de todo lo que sucedía  en el Calvario. Algo de lo que dijo Jesús  hizo mella en el corazón de aquel hombre que estaba a punto de morir. No especularemos. Nos conformaremos con la realidad. Durante su vida al malhechor no le pasó por la cabeza pensar en el reino de Dios. Tal vez por tradición participaba en las costumbres judaicas de la misma manera como los cristianos lo hacen con las suyas. Compromiso con Dios, nada de nada. Algo de lo que sucedió entorno de las cruces despertó la conciencia del bandolero.

Lo que nos interesa a nosotros es saber qué dice el texto. Lo que quiere decirnos es algo muy importante. Para salvarse, uno no tiene por qué ser un santurrón. Jesús cuando andaba por los caminos, pueblos y ciudades de Israel, con multitudes aglomerándose a su alrededor para escuchar sus enseñanzas y los enfermos fuesen curados, dijo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Mateo 9: 13). Los fariseos que eran muy religiosos y presumían  de justos, se alejaban de los pecadores para no contaminarse ceremonialmente.

Dos hombres suben al templo a adorar a Dios. Uno fariseo. El otro, publicano. El primero presumía de ser una buena persona (Lucas 18: 11, 12). El publicano en cambio, alejado de las miradas “se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, se propicio a mí pecador” (v. 13). Jesús dicta sentencia al decir: “Os digo que este (el publicano) descendió a su casa justificado antes que el otro (el farseo), porque cualquiera que se enaltece, será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (v. 14).

El malhechor que dijo a Jesús “acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” sin decirlo explícitamente, dijo: “Dios, se propicio a mí pecador”, confesó que era pecador. Instantáneamente sus pecados le fueron perdonados. Tan pronto le rompieron las piernas para precipitar  su muerte se presentó ante Dios limpio como una patena. El malhechor únicamente reconoció su condición de pecador y Jesús fiel a lo que su Nombre significa “Salvador de los pecados de su pueblo (Mateo 1: 21), dio vida eterna al bandolero. No tenemos que confesarnos con ningún hombre. No tenemos que hacer penitencia, no tenemos que peregrinar a santuarios reconocidos como santos. “Si confesamos nuestros pecados, Él que es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan  1: 9). Los símbolos son necesarios pero no imprescindibles para obtener el perdón de los pecados. Sin la fe en Jesús que es un regalo de Dios, el perdón de los pecados es imposible.


 

LUCAS 11: 28

“Y Jesús dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”

Encontrándose Jesús rodeado de una multitud: una mujer de entre ella levantó la voz y le dijo: “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste” (v. 27). Bien seguro que la alabanza que la mujer dijo con respecto a la madre de Jesús es sincera, pero, fácilmente se puede sacar de su contexto. Puede entenderse que la mujer alabe a María por haber parido un hijo de la categoría de  Jesús. La otra interpretación se sale de madre hasta convertirla en corredentora con su Hijo. En vida, María supo mantenerse en el lugar que le correspondía en el plan Dios de salvar a su pueblo de sus pecados. No se apartó ni un ápice de las palabras que le dijo al ángel que le anunció que sería la madre del Hijo de Dios hecho hombre: “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1: 38).

A nosotros lo que nos interesa es lo que Jesús dijo a la mujer que enalteció a su madre: “Antes bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”. Los primeros destinatarios de estas palabras fueron las personas enardecidas que conducían a Jesús montado en un pollino de asno en su entrada triunfal en Jerusalén. ¿De qué sirvieron los vítores triunfalistas  de la multitud enfervorizada si poco después instigada por sacerdotes y escribas,  que odiaban a muerte a Jesús por haber derribado las mesas de los cambistas y expulsado el ganado. Los que le odiaban habían convertido el templo de Dios en una cueva de ladrones.  Estos  religiosos hipócritas instigaron al populacho a que pidiese a Pilato: ¡Crucifícale, crucifícale! ¿En qué quedó a quien habían intentado hacerle rey?, en un vulgar malhechor.

El interés que aquella multitud mostraba hacia Jesús era egoísmo puro. Únicamente les importaba su salud corporal y llenar la barriga de pan. No mostraba ningún interés por la salud del alma. Es por este motivo que Jesús les dice: “Bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”. Con estas  palabras Jesús les recuerda lo dicho por el profeta Isaías: “Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (29: 13).

La religiosidad externa si no va acompañada de los frutos adecuados es un árbol malo que está a punto de ser cortado para ser arrojado a la hoguera.

 

 

JUVENTUD DIVINO TESORO

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, ¿quién lo conocerá? Yo el Señor que escudriño la mente… ” (Jeremías 17: 9, 10)

“Los sicólogos están observando un aumento de comportamientos desafiantes y desobedientes en la infancia que se convierten en antisociales e incívicas en la adolescencia. La educación más permisiva de los últimos tiempos, ¿tiene algo que ver? ¿Son necesarios los límites?  Claro que lo son. Los niños necesitan límites coherentes y claros desde el amor, el respeto y la comprensión…Poner límites a los niños no es sencillo. No siempre lo haremos perfecto. Ser padres es un reto diario que nos pone en crisis a menudo” (Silvia Caballol, sicóloga) .

Aitor Francesemo añade una perla en el collar de la educación cuando escribe: “Los valores se están perdiendo, por lo tanto, ¿cómo podemos pedir a los más jóvenes que sean respetuosos, cuando nuestro ejemplo es pésimo y lamentable el de nuestros políticos? Creo en lo que veo, no en lo que me dicen. El mal comportamiento de los políticos, que no siempre es punible, deja a los hijos sin referentes válidos”.

La falta de referentes sólidos en los adultos deja a los hijos sicológicamente tocados, con un nivel emocional muy bajo, cosa que pone de manifiesto una soledad no deseada que antes se relacionaba únicamente con los ancianos. Las redes sociales se encargan de promocionar conexiones superficiales, con discursos tóxicos sobre la estética y el éxito. Estos discursos superficiales dejan a niños y adolescentes en la necesidad profunda de auténtica comunicación.

Un principio clave que ayuda a entender en que consiste la buena educación de los hijos nos lo da el texto. “El temor del Señor es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santo da conocimiento” (Proverbios 9: 10). El texto no dice que el temor del Señor haga cien por cien sabio a quien lo tenga. Claramente dice que dicho temor es el principio de la sabiduría. Ello significa que la adquisición de sabiduría es una maratón que dura toda la vida. Mientras no se llegue a la meta, los padres no pueden bajar la guardia. Tienen que estar constantemente ocupados en adquirir sabiduría. Si los padres se mantienen ocupados en adquirir sabiduría divina que es la que cuenta, los hijos se beneficiarán de ello.

Dios, que es el Padre celestial, desciende a la posición de un padre terrenal que recuerda al hijo: “El principio de la sabiduría es el temor del Señor, los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1: 7). Fuera de Dios los padres pueden impartir conocimientos, filosofías, pero sabiduría. La auténtica, sólo Dios puede hacerlo. Es por eso que el Padre celestial le dice al hijo: “Oye hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre, porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello” (vv. 8, 9). La sabiduría que imparte el Padre celestial honra al niño y adolescente que la recibe. Satisface plenamente la sed de su alma. ¿Existe honor más grande que reconocer que uno es hijo de Dios? 

Ahora el Padre celestial imparte al hijo unas instrucciones muy apropiadas. Trata el tema de las bandas juveniles. Lo hace con un corazón impregnado de amor que no quiere que su hijo caiga atrapado en la red de una de las muchas bandas juveniles que   se dedican a hacer fechorías: “Hijo mío, si los pecadores te quieren engañar, no consientas. Si te dicen: ven con nosotros, pongamos acechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente, los tragaremos vivos como la muerte, y enteros como los que caen en un precipicio. Encontraremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas d despojos. Echa suerte con nosotros, tengamos todos una bolsa” (vv. 10-14). Los malvados pretenden seducir al joven incauto con halagos para que se una a ellos en sus fechorías.

El Padre al ver que su hijo es asediado por una banda de malhechores, le suplica: “Hijo mío, no andes en camino con ellos, aparta tu pie de sus senderos, porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre, porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave, pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, y a sus almas ponen lazo. Tales son los caminos de quienes son dados a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores” (vv. 15-19). 

El Padre por el mero hecho de ser Dios sabe con antelación del fin de los malvados. El hijo al que se refiere el texto todavía no ha abandonado el nido. Es como vulgarmente se dice “un inocente”. Desconoce la realidad del mundo en el que comienza a entrar. Los perversos no se presentan a pecho descubierto  mostrando la realidad de lo que verdaderamente son. No tiene por qué extrañarnos esta farsa porque “no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza  como ángel de luz. Así que no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11: 14, 15). El Padre celestial anticipándose  a lo que le ocurrirá si se une a una de estas pandillas de jóvenes delincuentes le avisa que caerá atrapado en el lazo de la maldad.

Octavi Pereña Cortina