diumenge, 4 de gener del 2026

 

ESÚS, ¿VIRTUAL O REAL?

El Jesús que no ha nacido de la virgen no es el real

En el escrito “Jesús renace, versión IA”, John Carlin escribe: “Mark Zuckerberg invierte miles de millones de dólares en IA porque detecta un mercado rentable en tecnología  que compense el triste drama en las vidas de muchos norteamericanos: la falta de amigos. La respuesta es generar personajes virtuales que les ofrezcan compañía, escuchen sus problemas y los aconsejen con sagacidad y ternura. ¿Qué mejor, pues, es tener como amigo a Jesús?”

Según Carlin, Mark Zuckerberg invierte miles de millones de dólares en crear personajes virtuales que distraigan a millones de personas y los saquen del aburrimiento que causa la falta de amigos. Entre los personajes virtuales para distracción de personas aburridas se encuentra Jesús. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿Qué Jesús?

El ángel Gabriel que anunció a María que el Espíritu Santo vendría sobre ella y el poder del Altísimo la cubriría con su sombra, y por esta razón el niño que nacería sería llamado Hijo de Dios” (Lucas 1: 28-35). Jesús a pesar que es un hombre de carne y huesos como nosotros, no es un hombre cualquiera que se le pueda colocar en la galería de personajes famosos virtuales  creados para distracción de millones de personas que se aburren como ostras.

El ángel del Señor que se presentó ante los pastores que en la noche guardaban el rebaño les anunció “nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que os ha nacido hoy en la ciudad de David, el Salvador que es Cristo el Señor” (Lucas 2: 8-11).

María estaba esposada con José. Todavía no habían tenido relación sexual. José al descubrir que su esposa estaba encinta, “José su marido, porque era justo, y no quería difamarla, decidió repudiarla en secreto…He aquí un ángel del Señor se le apareció en un sueño, y le dijo: José hijo de David, no temas tomar a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo, y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1; 18-21).

El nacimiento de Jesús fue sobrenatural. No tiene nada que ver con la mitología greco-romana. No se le puede incorporar en la pléyade de personajes virtuales creados para diversión de las personas que se aburren. Hemos presentado al Jesús real que nada tiene que ver con las personas virtuales que los ricachos de este mundo se sacan de la manga como los prestidigitadores sacan el conejo de dentro del sombrero para incrementar su fortuna  que no saben dónde almacenarla.

El Jesús real solamente se le puede encontrar en un sencillo libro que se conoce como Biblia. En las leguas originales en que fue escrito, el Espíritu Santo inspiró a sus autores humanos a escribirlo. Nosotros que somos analfabetos en los idiomas originales en que fueron escritas las Sagradas Escrituras cristianas, tenemos más que suficiente con las versiones en lenguas vernáculas  con la ayuda del Espíritu Santo que nos ayuda a su comprensión. Con la Biblia en la mano y el Espíritu Santo como intérprete tenemos más que suficiente para encontrar al Jesús  real.

El apóstol Pablo escribiendo a su discípulo Timoteo “le trae a la memoria la fe no fingida que hay en él, la cual la tuvo primero su abuela Loida  y en su madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2 Timoteo 1: 5). A este Timoteo tan privilegiado por haber tenido un abuela y una madre tan piadosas, el apóstol le  dice: “Pero persiste en lo que has aprendido, sabiendo de quien lo has aprendido, y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras” (2 Timoteo 3: 14, 15).

El Jesús  de la IA no hace honrado al ladrón, ni al blasfemo le santifica los labios, ni al asesino no le quita el placer de derramar sangre humana. El Jesús de la IA excepto conceder unos conocimientos más o menos correctos del Jesús real, dichos conocimientos dejan moral y espiritualmente a la persona que los adquiere en la misma condición en que se encontraba antes de obtenerlos. En cambio, quien conoce al Jesús real que las Sagradas Escrituras que escribieron unos hombres que fueron inspirados por el Espíritu Santo a  hacerlo, ejercen un poder extraordinario en las personas que las leen atentamente: “Pueden hacer sabio para la salvación por la fe en Cristo Jesús” (v. 15).

La IA aporta un conocimiento parcial del Jesús real que lo convierte en un sabelotodo, candidato perfecto para comparecer como estrella deslumbrante en las tertulias  televisivas. en cambio el conocimiento del Jesús real que se adquiere con la lectura pausada de las Sagrada Escrituras inspiradas por el Espíritu Santo hace que “el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (v.17). En definitiva, el Jesús real vida Sagradas Escrituras tiene el poder de convertir el árbol malo en uno de bueno.

Octavi Pereña Cortina

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