ESÚS, ¿VIRTUAL O REAL?
El Jesús que no ha nacido de la virgen no es
el real
En el
escrito “Jesús renace, versión IA”, John Carlin escribe: “Mark Zuckerberg
invierte miles de millones de dólares en IA porque detecta un mercado rentable
en tecnología que compense el triste
drama en las vidas de muchos norteamericanos: la falta de amigos. La respuesta
es generar personajes virtuales que les ofrezcan compañía, escuchen sus
problemas y los aconsejen con sagacidad y ternura. ¿Qué mejor, pues, es tener
como amigo a Jesús?”
Según
Carlin, Mark Zuckerberg invierte miles de millones de dólares en crear
personajes virtuales que distraigan a millones de personas y los saquen del
aburrimiento que causa la falta de amigos. Entre los personajes virtuales para
distracción de personas aburridas se encuentra Jesús. La pregunta que tenemos
que hacernos es: ¿Qué Jesús?
El
ángel Gabriel que anunció a María que el Espíritu Santo vendría sobre ella y el
poder del Altísimo la cubriría con su sombra, y por esta razón el niño que
nacería sería llamado Hijo de Dios” (Lucas 1: 28-35). Jesús a pesar que es un
hombre de carne y huesos como nosotros, no es un hombre cualquiera que se le
pueda colocar en la galería de personajes famosos virtuales creados para distracción de millones de
personas que se aburren como ostras.
El
ángel del Señor que se presentó ante los pastores que en la noche guardaban el
rebaño les anunció “nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que os
ha nacido hoy en la ciudad de David, el Salvador que es Cristo el Señor” (Lucas
2: 8-11).
María estaba
esposada con José. Todavía no habían tenido relación sexual. José al descubrir que
su esposa estaba encinta, “José su marido, porque era justo, y no quería
difamarla, decidió repudiarla en secreto…He aquí un ángel del Señor se le
apareció en un sueño, y le dijo: José hijo de David, no temas tomar a María, tu
esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo, y
llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo
1; 18-21).
El
nacimiento de Jesús fue sobrenatural. No tiene nada que ver con la mitología greco-romana.
No se le puede incorporar en la pléyade de personajes virtuales creados para
diversión de las personas que se aburren. Hemos presentado al Jesús real que
nada tiene que ver con las personas virtuales que los ricachos de este mundo se
sacan de la manga como los prestidigitadores sacan el conejo de dentro del
sombrero para incrementar su fortuna que
no saben dónde almacenarla.
El Jesús
real solamente se le puede encontrar en un sencillo libro que se conoce como
Biblia. En las leguas originales en que fue escrito, el Espíritu Santo inspiró
a sus autores humanos a escribirlo. Nosotros que somos analfabetos en los
idiomas originales en que fueron escritas las Sagradas Escrituras cristianas,
tenemos más que suficiente con las versiones en lenguas vernáculas con la ayuda del Espíritu Santo que nos ayuda
a su comprensión. Con la Biblia en la mano y el Espíritu Santo como intérprete
tenemos más que suficiente para encontrar al Jesús real.
El apóstol
Pablo escribiendo a su discípulo Timoteo “le trae a la memoria la fe no fingida
que hay en él, la cual la tuvo primero su abuela Loida y en su madre Eunice, y estoy seguro que en
ti también” (2 Timoteo 1: 5). A este Timoteo tan privilegiado por haber tenido
un abuela y una madre tan piadosas, el apóstol le dice: “Pero persiste en lo que has aprendido,
sabiendo de quien lo has aprendido, y que desde la niñez has sabido las
Sagradas Escrituras” (2 Timoteo 3: 14, 15).
El Jesús de la IA no hace honrado al ladrón, ni al
blasfemo le santifica los labios, ni al asesino no le quita el placer de
derramar sangre humana. El Jesús de la IA excepto conceder unos conocimientos más
o menos correctos del Jesús real, dichos conocimientos dejan moral y
espiritualmente a la persona que los adquiere en la misma condición en que se
encontraba antes de obtenerlos. En cambio, quien conoce al Jesús real que las
Sagradas Escrituras que escribieron unos hombres que fueron inspirados por el
Espíritu Santo a hacerlo, ejercen un
poder extraordinario en las personas que las leen atentamente: “Pueden hacer
sabio para la salvación por la fe en Cristo Jesús” (v. 15).
La IA
aporta un conocimiento parcial del Jesús real que lo convierte en un sabelotodo,
candidato perfecto para comparecer como estrella deslumbrante en las tertulias televisivas. en cambio el conocimiento del Jesús
real que se adquiere con la lectura pausada de las Sagrada Escrituras
inspiradas por el Espíritu Santo hace que “el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra” (v.17). En definitiva, el Jesús real
vida Sagradas Escrituras tiene el poder de convertir el árbol malo en uno de
bueno.
Octavi Pereña Cortina
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