ROMANOS 12: 1
“Así
que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto
racional”
Josep-Lluís Serrano, obispo de Urgell
comenzó con estas palabras su escrito “L’aggiornamento de la Iglesia”: “El 25
de enero de 1959 el papa Juan XXIV anunciaba la intención de convocar el que
sería Concilio Vaticano II, con el espíritu de redescubrir y adentrarnos en el
magisterio de la Iglesia católica, vemos hoy a una fuente viva, lo hacemos para
beber con gratitud y esperanza, para servir mejor a nuestras comunidades
cristianas”. Mucho mejor que un concilio “sea una llamada para volver a lo
esencial: Cristo en el centro, la caridad como medida, la misión como impulso”,
es lo que el apóstol Pablo propone: “No
os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios
agradable y perfecta” (v. 2). La enseñanza apostólica se resume en “procurad lo bueno delante de todos los
hombres” (v. 17). Ello se consigue si se tiene en cuenta el v. 2 en el que
nos detendremos porque es una llamada a consagrarnos a Jesús. El texto es una
advertencia a no dejarnos seducir por las filosofías de este mundo que divulga
Satanás por ser “el príncipe de este
mundo” (Juan 12: 31). Ser discípulos de tan malvado señor conduce
inexorablemente a la muerte eterna. Acto seguido el apóstol Pablo nos dice: “transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento”. Por el hecho de que las personas que por la fe en
Jesús se han convertido en hijos de Dios por adopción, el cambio de paternidad
no borra por completo las reminiscencias del pasado diabólico.
Por la fe en Jesús se inicia un proceso
de limpieza que dura todo el tiempo que el Señor mantendrá al creyente aquí en
la Tierra, lo cual se consigue por medio de la lectura y meditación de la Biblia bajo la guía e iluminación del
Espíritu Santo con lo cual se inicia un proceso ininterrumpido de
perfeccionamiento de “cual sea la buena
voluntad de Dios agradable y perfecta”. Las enseñanzas de los hombres aun
cuando digan que son cristianos no ejercen el poder transformador al que se
refiere el apóstol Pablo. Toda enseñanza que no proceda directamente de Dios
esencialmente es satánica. Tenemos que asegurarnos que sea el Espíritu Santo
quien ilumine nuestras mentes para que podamos entender el sentido que tienen
las Sagradas Escrituras. No tenemos que
olvidar que “Satanás se disfraza como
ángel de luz” (2 Corintios 11: 14) con el propósito de volver a
esclavizarnos.
SALMO 50: 15
“Invócame
en el día de la angustia: te liberaré y tú me honrarás”
“Los usuarios de Rodalies de Catalunya
sufren las consecuencias del caos ferroviario sobre su ya disminuida salud
mental. Los pasajeros que más utilizan el tren más síntomas muestran (estrés,
ansiedad, depresión alteración del ciclo del sueño) a consecuencia de la
angustia de no saber a qué hora llegarás”. Al déficit ferroviario se le han de
añadir las múltiples causas que en el día a día producen estrés, ansiedad,
depresión. Creo que no se afronta bien el problema de las enfermedades mentales
que crecen exponencialmente hasta el punto de afectar a niños y adolescentes.
No soy sicólogo ni siquiatra, ni pretendo ser un intruso en el campo de la
medicina. A mi entender el problema que consideramos sicosomático nace en el
alma y afecta al cuerpo. A mi entender
la raíz del problema que tratamos es el ateísmo imperante. En el campo
del espíritu existen muchos malos entendidos. Se confunde religión con
espiritualidad. En el cristianismo se encuentran muchas personas que confiesan
ser cristianas practicantes que actúan un cristianismo sin Cristo. Se limitan a
asistir a misa los domingos. Hoy para facilitar el recreo dominical se permite
ir a misa entre semana. Si se les pregunta, no dan respuesta válida respecto a
Dios. Son analfabetos al respecto. Practican, si ello puede decirse practicar,
un cristianismo sin Cristo. Edifican sus vidas sobre un cimiento de arena. La
existencia es un torbellino metafóricamente hablando: soplan vientos, llegan
lluvias torrenciales que arrasan todo lo que encuentran a su paso. Estos
cristianos nominales ¿a dónde acuden a buscar socorro cuando los tiempos son
malos? Lo más fácil es la pastilla. El resultado es que se convierten en
adictos a ellas.
En el texto que sirve de base a esta
meditación es Dios quien habla al lector. No se esconde ante tu presencia. Se
comporta como el padre del hijo pródigo que desde que el hijo abandonó el
hogar, cada mañana sale al camino para otear el horizonte para ver si la
silueta de su hijo se deja ver en la lejanía. En el texto que encabeza este
comentario es Dios quien habla al lector para decirle: “Invócame en el día de la angustia y yo te liberaré”. La liberación
no significa que no vayas a tener más problemas. En este mundo infectado de
pecado los contratiempos están escritos
en el menú del día. Los vientos tempestuosos no cesan. Las aguas torrenciales
destruyen todo lo que encuentran a su paso. En cualquier situación angustiosa “echa sobre el Señor tu carga, y Él te
sustentará, no dejará caído para siempre el justo” (Salmo 55: 22).
¿Atiende el Señor Jesús al angustiado que
clama a Él. He aquí lo que nos dice el salmista: “En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz
desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos” (Salmo 18:
6).
Lector, si no has clamado nunca al Señor
en tus situaciones angustiosas, no te retengas. No pienses que eres indigno de
comparecer ante Él. Jesús ama al pecador y desea para él lo mejor. Al que a Él
acude no lo echa fuera. Tu alma recibirá el descanso que urgentemente necesita.