diumenge, 1 de febrer del 2026

 

POLIAMOR 

El divorcio puede ser comprensible pero nunca deja de ser una ruptura irreparable

“Si alguien tiene un matrimonio cómodo, ama a la persona con quien convive, creo que es un buen compañero para toda la vida, le ayuda a cuidar a los hijos, pero que solo tiene problemas en el dormitorio, no debería divorciarse. La solución es buscar alguien fuera del hogar para poder satisfacer el aspecto que está fallando. Unos apuestan, otros beben. Y los hay que quieren dormir con otras personas. Esto es todo” (Noel Biderman, creador de Aslay Medison, la aplicación de citas para personas que desean mantener relaciones discretas).

A un actor conocido por su protagonismo en películas románticas se le preguntó: “¿Qué hace que un hombre sea un gran amante?” La respuesta que dio fue: “Un gran amante es alguien que satisface a una mujer durante toda su vida. Un gran amante no es alguien que va de mujer a mujer. Cualquier perro puede hacerlo”.

Rolly Roden Winter es una madre y esposa que apuesta por el poliamor porque “en la mitad de los matrimonios se dan infidelidades y lo tenemos integrado. Me parece más saludable plantearse un matrimonio abierto. Me relaciono con hombres solteros o con matrimonios abiertos. Lo más importante para mí es la honestidad, y es posible. y para mí vivir con honestidad es el camino de la libertad”.

El matrimonio es cosa de dos, no de tres, o un número indeterminado de relaciones sexuales bajo el paraguas de la libertad y de la honradez. El poliamor, por más justificantes que se encuentren, digámoslo claro, es adulterio. Dios que es el Creador del matrimonio estableció las normas para que los esposos sean felices, Con claridad meridiana declara que los adúlteros no entrarán en el reino de los cielos: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis, ni los fornicarios ni los adúlteros…heredarán el reino de Dios. Y esto eráis algunos, mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el Nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de  nuestro Dios” (1 Corintios 6: 9-11).

La Palabra de Dios va más allá d los hechos consumados, se adentra en las profundidades del alma y resplandece en la oscuridad existente.¿ Qué ve este visitante tan a menudo no bien recibido? Jesús que es el Portavoz del Padre, respecto a este tema dijo: “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5: 27, 28). Aquí sí que no tenemos escapatoria. ¿Quién no se ha masturbado? Quien lo ha hecho no lo ha hecho es un vacío estéril. Lo ha hecho pensando en una persona  concreta. ¿Tendrá que pasar la eternidad sufriendo la furia del averno? Según la Ley de Dios, sí. Quien la hace, la paga.

Jesús vino aquí en la Tierra, además de comunicar el mensaje de Dios lo hizo con el propósito de pagar la deuda impagable que los pecadores tenemos con Dios. El apóstol Juan nos transmite un mensaje de esperanza: “Y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado…Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 7, 9).

El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia de Tesalónica, dice: “Porque ya sabéis que instrucciones os dimos por el Señor Jesús, pues la voluntad de Dios es vuestra santificación, que os apartéis de fornicación, que cada uno de vosotros sepa tener su esposa en santidad y honor, no en pasión de concupiscencia, como los incrédulos que no conocen a Dios” (1 Tesalonicenses 4: 2-5).

El mismo apóstol escribiendo a los cristianos de Corintio, les dice: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le es al hombre no tocar mujer, pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido, ni tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. Y no os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo   consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración, y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (1  Corintios 7: 1-5).

Una perla que la Biblia añade al collar de la santidad conyugal: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla, pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13: 4).

Corolario: el tema del poliamor se parece a una mancha de aceite que se extiende: “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16: 25).

Octavi Pereña Cortina 

 

SALMO 105: 43-45

“Sacó a su pueblo con gozo, con júbilo a sus escogidos. Les dio las tierras de las naciones, y las labores de los pueblo heredaron, para que guardasen sus estatutos, cumpliesen sus leyes, ¡Aleluya!”

El texto que sirve de base a esta reflexión, si el lector es un verdadero cristiano guiado por el Espíritu Santo y que por la fe en Jesús se ha convertido en un hijo de Dios por adopción, el Señor será tu gozo, con júbilo de las terribles tinieblas espirituales que te envolvían te liberaste para convertirte en un miembro del cuerpo místico de Jesús. El Señor te sacó del reino de las tinieblas para introducirte en el reino de la luz, “para que guardases sus estatutos, cumpliesen sus leyes, ¡Aleluya!” Antes de que te convirtieses en un hijo de Dios por adopción por la por la fe en Jesús, vivías una vida mundana. Los deleites de los placeres de este mundo controlado por Satanás te atraían. Las delicias de la carne te seducían.

Por la gracia de Dios este tipo de vida se acabó. Los placeres terrenales se acabaron. Ahora tienes los ojos puestos en los bienes celestiales. Ahora, a pesar de que eres salvo por la fe en Jesús sigues siendo pecador. En tu interior existe una lucha entre el mal del pasado y el bien del presente. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó” (Romanos 8: 37). La lucha espiritual entre el bien y el mal durará todo el tiempo que vivas aquí en la tierra porque posees un cuerpo corruptible: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está oh muerte tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la Ley. Mas  gracias son dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15: 53- 57).

Antes no llegue el Día de la Victoria Final aceptemos la instrucción que el salmista  transmite respecto a la Palabra de Dios: “Toda la Palabra de Dios es limpia. Él es escudo a los que en Él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso” (Salmo 30: 5, 6). La Palabra de Dios es la fuente de la que mana la fuerza que nos permite continuar la carrera que nos lleva a la meta donde recibiremos el premio de la VIDA ETERNA. Las penalidades del tiempo presente habrán dejado de existir eternamente.


 

JEREMIAS 2: 19

“Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te castigarán, sabe pues, y ve cuan malo y amargo es haber dejado  tu al Señor tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor Dios de los ejércitos”

Nos gusta eludir responsabilidades. Nos justificamos ante la maldad de la gente diciendo: “Esto yo no lo haré nunca”. ¿Qué dice la Biblia al respecto? “Os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala, y el que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4: 16, 17). Si supiésemos frenar nuestros labios habríamos avanzado mucho. En nuestra soberbia proclamamos a los cuatro vientos: “Esto yo no lo haré nunca”. Caemos de pie como los gatos. Acabada de proclamar nuestra bondad cometemos una maldad peor que la censurada. Las palabras de Santiago tendrían que despertarnos del sopor en que hemos caído: “Sabemos hace lo bueno pero no lo hacemos. Esto nos es pecado” (Santiago 4: 17).

¿Qué dice la Biblia respecto al pecado? “Como está escrito: No hay justo ni aún uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios, todos se desviaron, a una se hicieron inútiles, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno, sepulcro abierto es su garganta, con su lengua engañan, veneno de áspides hay debajo de sus labios, su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran a derramar sangre, quebranto y amargura hay en sus caminos, y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos. Pero sabemos que lo que dice la Ley lo dice a los que están bajo la Ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo queda bajo el juicio de Dios, ya que por las obras de la Ley ningún ser humano será declarado justo delante de Él, porque por medio de la Ley es el conocimiento del pecado”  (Romanos 3: 10-20). Si el lector quiere ser sincero consigo mismo, en un punto u otro de la Ley de Dios hay un aguijón que te pincha acusándote: Eres culpable. Si crees que puedes guardar toda la Ley de Dios, te equivocas. Incluso los pecados veniales que menciona la Iglesia Católica son pecados que te condenan.

Presta atención a lo que escribe Santiago: “Porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofende en un punto se hace culpable de todos” (2: 10). La Ley de Dios condena al lector a la muerte eterna. La misericordia del Señor como dice el apóstol Pablo te libera de ella: “¡Miserable de mí! ¿Quién me liberará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro” (Romanos 7: 24, 25).  

 

dissabte, 24 de gener del 2026

 

SALMO 116: 1

“Amo al Señor, porque Él escucha mi voz y mis súplicas”

Es posible que el salmista antes de convertirse al Señor fuese seguidor de uno de los muchos ídolos que Israel adoraba  debido al hecho de haberle dado la  espalda al Señor. Los ídolos tenían oídos que no oían. ¡Qué diferencia existe el ídolo y el Señor! El salmista con satisfacción exclama: “Amo al Señor, porque Él escucha mi voz y mis súplicas”  El ídolo es una imagen inerte que para lo único que sirve es para engañar a sus adoradores porque detrás de él, entre bastidores, se encuentra Satanás que “no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira” (Juan 8: 44).

El salmista ama al Señor por un motivo muy importante: “Porque ha inclinado  mí su oído, por tanto lo invocaré en todos mis días” (v. 2). Muchas personas se sienten aisladas porque nadie las escucha. El salmista es un hombre afortunado porque en el Señor ha encontrado alguien que le presta atención. “Por tanto le invocaré todos mis días” (v. 2).

“Angustia y dolor había yo hallado” (v. 3). El lector ¿no se encuentra en una situación parecida?  Hijos  díscolos, enfermedades de larga duración, desempleo…Encontrándose el salmista en una situación traumática: “Entonces invoqué el Nombre del Señor diciendo: Oh Señor, libra ahora mi alma. Clemente es el Señor, y justo, sí, misericordioso es nuestro Dios. El Señor guarda a los sencillos, estaba yo postrado, y me salvó. Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque el Señor te ha hecho bien” (vv.4-7).

Desde la caída de Adán en pecado Satanás se ha convertido en el príncipe de este mundo que hace todo el mal que puede como enseña el libro de Job. Pero Satanás es como un perro atado  a una cadena. No puede hacer más daño de lo que le permite la longitud de la cadena. Limitado, sí, pero puede dañarnos. La situación del mundo es una muestra de que Satanás no se ha jubilado. Sigue activo.

La situación del mundo en que vivimos es convulsa. Guerras y rumores de guerras proliferan. Los cristianos a pesar que no somos ciudadanos de este mundo momentáneamente vivimos en él. Lo que le sucede nos afecta también a nosotros. Por eso es muy importante que recordemos las palabras de Jesús: ”Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras  almas, porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11: 28-30).


 

JUAN 17: 20, 21

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”

El arzobispo de Tarragona Joan Planelles, en su escrito: “Mártires, es decir, testigos” (La Vanguardia 18/01/2026) escribe: “En esta semana que iniciamos la plegaria para la unidad de todos los cristianos tenemos que recordar, en primer lugar que los mártires “de la Iglesia antigua” son patrimonio de todas las confesiones, porque lo son de la Iglesia aún indivisa”.

La Iglesia católica es una iglesia narcisista: Yo, yo, yo. Es un mal irremediable. Confunde la unidad de los cristianos con un sometimiento de todos los cristianos a la autoridad papal. Creo que el texto que encabeza este escrito deja bien claro en qué consiste la unidad de los cristianos: No es una unidad  externa bajo la autoridad del Papa, sino una unidad mística por la fe en Jesús que es la Cabeza de su iglesia.

El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia de Corintio, dice: “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, son un cuerpo con ella? Porque dice: los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con Él” (1Corintios 6: 1º5-17).

El apóstol Pablo lo deja bien claro cuando escribe: “Y lo dio (el Padre al Hijo) por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1: 22, 23).Todavía hay más que decir al respecto: “Y Él (Jesús) es la Cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Colosenses 1: º18). Al referirse el apóstol al repartimiento de dones espirituales que hace el Espíritu Santo, escribe: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo…Además el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos…Porque si todos fuese un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo…Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”      (1 Corintios 12:11-31).

En la iglesia de Cristo no existe uniformidad sino diversidad de miembros que por la fe en Jesús el Espíritu Santo los ha injertado en la iglesia mística cuya cabeza es Cristo. Todos los miembros de esta iglesia son pecadores que por la fe en Él todos los pecados les han sido perdonados. En la iglesia que tiene por Cabeza a Jesús no hay lugar en ella para los impíos.

 

 

POBRES DE SOLEMNIDAD

“Abre tu boca y defiende el derecho del pobre y del necesitado”

Aporofobia: odio y menosprecio hacia el pobre. Las imágenes de seguidores de equipos de futbol vejando a pordioseros en Madrid, Barcelona y Roma, son aporofobia pura. Estos actos aporófobos que se han registrado en videos colgados en las redes sociales fueron cometidos por grupos envalentonados por sentimientos crueles y moralmente reprobables hacia el pobre de solemnidad. Los expertos alertan que este tipo de comportamiento  contra personas a las que se veja y humilla, dan por hecho que las víctimas no pueden presentar resistencia. Eso les hace sentir superiores. El gregarismo y el alcohol actúan de desinhibidores   que facilitan la burla pública hacia aquellas personas más vulnerables que saben que no opondrán resistencia

El odio crece, dicen los sicólogos. Los violentos afirman que los indigentes han llegado a la situación en que se encuentran por culpa suya. Para poner fin a la aporofobia     además de valores morales que escasean, tendríamos que preguntarnos porque la sociedad en general y los gobiernos en concreto no se afanan erradicarla. Una muestra de aporofòbia institucional  la ha dado el alcalde de Badalona García Obiol que ha desalojado de un edificio abandonado a unas trescientas personas en pleno invierno. Algunos partidos políticos tienen la aporofòbia  grabada en su ADN. Lo que es evidente es la deshumanización de la sociedad en general y de los políticos en concreto.

El ser humano tiene la tendencia de dejase guiar por el egoísmo. Primero yo y siempre yo. La solidaridad y la cooperación no se incluyen en nuestro programa de actividades. Tiene mucho sentido la anécdota que el viejo cheroque explicó a su nieto: “Todos llevamos dos lobos dentro: uno bueno y el otro malo”. Con la inocencia propia de un niño el nieto le pregunta a su abuelo: “¿Cuál de los dos es el que gana?” La pregunta puede hacernos sonreír. La realidad es estremecedora. En la mayoría de las ocasiones es el lobo malo quien gana.

Cuando nos referimos a la pobreza generalmente nos referimos a la andrajosa, la que contemplan nuestros ojos en calles y plazas. Teresa de Calcuta hace diana cuando dice: “La primera pobreza de los pueblos se manifiesta en no conocer a Cristo”. El problema se traslada de lo invisible a lo visible. El verdadero problema de la pobreza social no se encuentra en las muchas personas que no saben dónde caerse muertas, sino en aquellas que vestidas de seda y en su afán de almacenar más y más no saben dónde guardar los muchos bienes que poseen. Se comportan como el rico necio de la parábola que al no saber dónde guardar los bienes que poseía derribó los graneros para construir otros  de más grandes. ¿Qué le dijo el Señor al rico insensato?  “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has almacenado, ¿de quién será? Así es el que hace tesoro para sí, y no es rico para con Dios” (Lucas 12: 20, 21).

Todos, con más o menos intensidad llevamos incorporado el virus del rico insensato  que origina los males que padecemos. Nos complace quejarnos de los políticos. Nos gusta fijarnos en la mota que hay en sus ojos y somos ciegos a la biga que hay en nuestro propio ojo.

El Dr. Julio Ancoechea, neurólogo, describe una imagen que acostumbramos a ver en los lugares más inverosímiles: ”Cada  mañana ves en la puerta de una casa a un sin techo que duerme envuelto de mantas y papeles de periódico. Es una imagen cada vez más frecuente. Y los políticos peleándose”.

    Un doctor de la Ley le preguntó a Jesús: “¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le responde: “¿Qué hay en la Ley?  ¿Qué lees en ella?” El religioso le responde: “Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10: 27). Jesús le dice: “Bien has dicho, haz esto y  vivirás” (v. 28). El religioso queriendo justificarse, le pregunta a Jesús: “¿Quién es mi prójimo?” (v. 29). Jesús le responde narrándole la parábola que se conoce como “El buen samaritano”. Un hombre que transitaba por un camino fue asaltado por una banda de malhechores que lo dieron por muerto. Poco después por aquel lugar pasaron un sacerdote y un levita. Ambos religiosos que no quisieron complicarse la vida, miraron al hombre tendido en el suelo, y pasaron sin atenderle. Poco después pasó por aquel mismo lugar un samaritano, por cierto, persona menospreciada por los judíos. Este hombre detuvo la cabalgadura, descendió de ella y prestó  los primeros auxilios al hombre herido y lo puso sobre el animal. Al llegar al mesón cuidó de él. Cuando partió dio dinero al mesonero para que cuidase de él.

Finalizada la narración Jesús le pregunta al doctor de la Ley: “¿Quién de estos tres te parece que fue el prójimo de la persona que cayó  en manos de los ladrones?” El religioso respondió correctamente al decirle a Jesús: El que fue misericordioso con él”. Entonces Jesús le dijo: “Ve, y haz tu lo mismo” (Lucas 10: 25-37). El texto no nos dice cómo reaccionó el religioso al saber que un menospreciado samaritano era su prójimo. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿Qué tenemos que hacer, según nuestras posibilidades, con tantas personas necesitadas que se encuentran en las calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades?  No hagamos como los políticos que se pelean entre ellos, y bien poco hacen respecto a la indigencia que nos envuelve.

Octavi Pereña Cortina

  

dissabte, 17 de gener del 2026

 

JEREMÍAS 5: 1

“Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos, y buscad en sus plazas a ver si encontráis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad y yo la perdonaré”

Se dice que el filósofo griego Diógenes iba por la calle en un día solado con un candil en la mano encendido. El sabio se encuentra con el rey Alejandro el Grande que sorprendido le pregunta: “Diógenes, ¿a dónde vas con el candil encendido cuando el sol brilla con todo su esplendor?” El erudito le responde con pocas palabras: “Busco un hombre”. Diógenes por muy sabio que fuese, su saber era limitado. Solo podía percibir lo que sus ojos le permitían ver: lo externo. No lo que hay en el interior de los hombres. La condición moral de la población tenía que ser malísima.

En el texto que comentamos es el mismo Dios el que busca a un hombre concreto. No necesita la ayuda de un candil encendido porque siendo Él la luz del mundo ve con claridad meridiana: no encuentra a nadie que haga justicia, que busque la verdad. Como no lo había Jerusalén acabó siendo destruida por el ejército babilónico.

“Aunque digan: Vive el Señor, juran falsamente” (v. 2). Este texto confirma lo que en su día dijo el profeta Isaías: “Este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” k(29: 13).

El profeta escribe: “Oh Señor, ¿No miran tus ojos la verdad? Les azotaste y no les dolió, los consumiste y no quisieron recibir corrección, endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. Pero yo dije: Ciertamente estos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino del Señor, el juicio de su Dios” (vv. 3, 4).

La responsabilidad de no querer escuchar la voz de Dios es universal. Un sector de la población que es responsable de la impiedad global existente es la de los religiosos. Así se expresa el profeta Jeremías: “Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra, los profetas profetizaron mentira, los sacerdotes dirigían por manos de ellos, y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin? (vv. 30, 31).


 

JEREMÍAS 2: 28

“¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense ellos para ver si te podrán librar en el tiempo de la aflicción, porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses”

Una pregunta que nosotros los gentiles deberíamos hacernos nuestra: es la que el apóstol Pablo hace a los judíos: “¿Y dónde están los dioses que hiciste para ti?” Al lector si le queda algo de entendimiento debería apropiársela. El lector es muy probable que haya nacido en una nación en la que la religión predominante afirma ser monoteísta. Que adora a un solo Dios: el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Si tenemos ojos para ver nos daremos cuenta que la religión que profesan la mayoría es politeísta. Adora a una infinidad de dioses. ¿Qué son sino dioses los muchos santos y vírgenes  que veneran? La élite religiosa enseña sin avergonzarse que los creyentes adoran a Dios a la vez que lo hacen con la virgen o el santo de su preferencia.

El profeta Jeremías hace diana cuando dice: “Levántense ellos para ver si te podrán librar en el tiempo de la aflicción, porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses”. En el tiempo de aflicción qué respuesta dan al lector las imágenes a las que venera con fervor, las implora vehementemente, promete visitar los santuarios más famosos…tiempo perdido: las imágenes tienen ojos que no ven. Los oídos de las esculturas no oyen las súplicas. La inoperancia de las imágenes es tan manifiesta que para desplazarse necesitan grupos de portadores que las trasladen

Una sociedad como la nuestra que manifiesta su religiosidad de manera extremada en Semana Santa cuando multitudes se concentran para contemplar el paso de imágenes que representan escenas de la vida de Jesús, preferentemente su crucifixión. ¿Qué efectos beneficiosos aportan contemplar las procesiones de Semana Santa?   ¿Qué nos dicen las estadísticas? Las enfermedades mentales crecen sin freno. La violencia doméstica aumenta de manera alarmante. ¿No será hora que aprendamos la lección que nos da el ladrón que clavado en una cruz junto a Jesús que arrepintiéndose de sus pecados le dijo al Señor: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” ¿Qué le respondió Jesús?: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo  en el paraíso” (Lucas 23: 42, 43). Solo Dios sabe el tiempo que el lector permanecerá en este mundo. Lo cierto es que si imitas al ladrón crucificado junto a Jesús tu vida cambiará por completo. Tus súplicas serán escuchadas. La respuesta que recibirás del Señor será:”La paz te dejo mi paz te doy, yo no te la doy como el mundo la da. No s turbe tu corazón, ni tenga miedo” (Juan 14: 27).

 

 

ROBOTIZANDO O CREATIVIDAD

El hombre ha dejado de ser hijo de Dios para convertirse en hijo del diablo

“Desde que apareció la inteligencia artificial generativa muchas personas se preguntan qué haremos los humanos cuando las máquinas lo hagan todo. Por primera vez una herramienta tecnológica entra en un terreno que considerábamos exclusivamente nuestro: Pensar, escribir, analizar, imaginar. No solo se mecaniza la tarea. También  se mecaniza la parte mental. Estamos  horrorizados. Es necesario precisarlo. La IA trabaja con datos preexistentes. No crea de la nada. Calcula, concibe, predice. Sus algoritmos se entrenan con lo que ya hemos dicho, escrito, inventado los humanos. Todo a partir de las probabilidades. La IA no es inteligencia. Es capacidad computacional, pero en grande. La IA no habría inventado nunca el cubismo, ni el jazz. Puede simular creatividad, pero no vivirla. No tiene experiencias. No tiene emociones. No tiene conciencia del contexto ni sentido del propósito. Y esto en todo proceso creativo es esencial. Crear no es solo combinar ideas. Es intuir, decidir, resignificar. Es saber cuándo se tiene  que romper una regla, cuándo se tiene que arriesgar, cuándo se tiene que ceder. Y esto lo hace el ser humano. En el arte, en la ciencia, en la empresa. La IA puede asistir, pero no reemplazar lo que es esencialmente humano” (Anónimo). A Toju Duke ex responsable de IA en Google “le preocupa que un programador humano proyecte todos sus prejuicios racistas, machistas, edatistas en la IA y esta los aumente y aplique con injusticias y discriminación en nuestra vida cotidiana”. El ex responsable de IA en Google sigue diciendo: “Los programas de reconocimiento facial, por ejemplo, que millones de personas tienen incorporado en sus teléfonos móviles, son campo abonado para estos abusos. Yo tengo u buen dosier y algunos casos los he llevado a los tribunales”.

Como no podía ser de otra manera eminentes autoridades religiosas han dado su opinión con respecto a la IA. El papa Francisco considera “que puede coexistir la inteligencia artificial  y sabiduría del corazón para una comunicación plenamente humana”. Es necesario examinar qué significa comunicación plenamente humana. Antes que Adán  fuese seducido por Eva  a comer el fruto del árbol que el Creador les había prohibido hacerlo, el pensamiento de Adán coincidía totalmente con el de Dios porque había sido creado a imagen del Creador (Génesis 1: 27). Esta coincidencia de pensamiento duraría poco. De repente aparece en el escenario del paraíso Satanás encarnado en una serpiente que no tenía el aspecto asqueroso como las que hoy se arrastran sobre la tierra. Se deduce, y gravados antiguos lo certifican, la serpiente era un animal de bello aspecto que andaba de pie con el que bien seguro Adán y Eva estaban familiarizados porque no producía rechazo como el que produce al actual que se arrastra sobre la tierra. Eva cometió el error de dialogar con ella. Se dejó seducir por la zalamería con que le hablaba y comió el fruto del árbol que Dios les había prohibido hacerlo. No quedó satisfecha con la infracción. Con halagos seduce a Adán a que comparta con ella su infracción. Tan pronto como Adán comió el fruto prohibido se produjo un cataclismo de dimensiones cósmicas. Con la presencia del pecado en Adán, éste y Eva dejan de ser hijos de Dios para convertirse en hijos del diablo. A partir de aquel instante nefasto la humanidad representada en Adán y Eva se inicia en hacer las obras que su padre el diablo les incita a hacer. En el escenario cósmico aparecen dos padres que aspiran a conseguir el dominio total del ser humano: Dios el  Creador y Satanás que encabezó una revuelta angélica contra Él. En el despacho oval ubicado en el palacio celestial  se reúnen el Creador y Satanás,  cabeza de la oposición, con un único tema a tratar: el patriarca  Job. Dios enaltece la bondad de Job. Satanás le responde: “¿Acaso teme Job a Dios de balde? …Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (Job 1: 9, 11). El Señor acepta el reto y le dice: “he aquí todo lo que tiene lo dejo en tu mano, solamente no pongas tu mano sobre él” (v. 12). Dicho y hecho. En un mismo día los bandoleros le robaron los bueyes que labraban, un fuego del cielo consumió su rebaño, un viento huracanado cayó sobre la casa en que se encontraban sus hijos e hijas y la derribó. Todos ellos perecieron. Job no culpó  a Dios de su desgracia. Dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. El Señor dio, el Señor quitó, sea el nombre del Señor bendito” (v. 21). Pasados unos días ambos personajes vuelven a reunirse. Dios le dice a Satanás: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en toda la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que le arruínese sin causa? (2: 3). Satanás no se rinde y le dice a Dios: “Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (2: 5). Dios le dice a Satanás: “He aquí está en tu mano, pero respeta su vida” (v. 6). Entonces Satanás “hirió a Job con una sarna maligna…” (v. 8). Viendo la mujer la tranquilidad con la que su marido afrontaba la adversidad, le increpó diciéndole: “Maldice a Dios y muérete” (v. 9). Como respuesta le dice: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios” (v. 10).

El tema de Satanás y su relación con los humanos merece que le prestemos atención. Para muchos Satanás es este diablo burlón que ameniza las fiestas mayores. El auténtico se frota las manos de satisfacción pues puede seguir haciendo sus fechorías sin que nadie le pare los pis. Santiago no da un toque de atención: “Someteos, pues, a Dios, y resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

Octavi Pereña Cortina

diumenge, 11 de gener del 2026

 

JUAN 13: 2

“Y a la hora de la cena  cuando el diablo ya se había introducido en el corazón de Judas Iscariote para que lo entregase”

El texto que comentamos nos desvela quien es el que se esconde entre bastidores y que es el causante de que la maldad se extienda hasta límites insospechables. En nuestros días tenemos a tres grandes malvados universalmente reconocidos como tales: Putin, Netanyahu y Trump. El texto que comentamos saca a la luz pública a quien se esconde en el interior de personajes tan malvados.

El texto que comentamos dice claramente: “El diablo ya se había introducido en el corazón de Judas Iscariote para que lo entregara”. Por nacimiento natural “somos de nuestro padre el diablo, y los deseos de nuestro padre queremos hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira” (Juan 8: 44). Este texto explica por qué la maldad esté tan extendida por todo el mundo.

Existen grados de maldad. Dios limita al diablo y no permite que sus hijos cometan grandes barbaridades. El texto que comentamos dice que el diablo “ya se había introducido en el corazón de Judas Iscariote para que lo entregase” El libro de Job nos muestra que el diablo se parece a un perro rabioso atado a una cuerda. Solo puede morder y hacer daño dentro de los límites que le permite la longitud de la cuerda. El texto que sirve de base de esta reflexión “el diablo ya se había introducido en el corazón de Judas Iscariote para que lo entregase”. Hasta este momento, como Judas “era ladrón, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12: 6). Judas solo podía robar.  Eso lo son demasiados políticos que sustraen de la bolsa común de lo que los contribuyentes aportan. La longitud de la cuerda no les permite para más. Judas, hasta el momento en que Jesús le dio el bocado  solo se le permitía robar. Tan pronto se tragó el bocado que Jesús dijo: “Satanás entró en él”. Automáticamente la cuerda se alargó y de permitírsele robar pudo pasar a cometer deicidio: matar a Jesús que es el Hijo de Dios hecho carne, conforme a las Escrituras.

Aun cuando no lo podemos entender en toda su profundidad,Jesús culpa a Judas de su crucifixión: “A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de Él, mas, ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno fuera a ese hombre no haber nacido” (Mateo 26: 24). A pesar de que los hombres son inducidos por Satanás a cometer fechorías, son responsables  de no haberse sometido a Dios para así resistir al diablo para que los deje en paz (Santiago 4: 7).


 

ISAÍAS 4: 8

“Yo el Señor, este es mi Nombre, y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a escultura”

El profeta añade: “y serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a sus imágenes de fundición: vosotros sois nuestros dioses”  (v. 17).

En “Diccionario de controversia”, Teófilo Gay en el apartado “Idolatría” escribe: “Un medio prohibido por Dios no debe jamás usarse bajo el pretexto de un buen fin. Pero sobre todo consideremos el fin que se alcanza por este medio: perpetuar la ignorancia, mantener siempre alejado de la verdad y de la luz al pueblo, divirtiéndolo con aquellas artísticas reproducciones. El libro que instruye al ignorante es a Biblia, las imágenes, por el contrario, son el libro que embrutece más y más al ignorante, por lo cual, la pretendida conveniencia de las imágenes se manifiesta como  inconvenientísima”.   Los dos textos que ha citado del profeta Isaías son más que suficientes para rechazar del todo la idolatría. Si no son suficientes los muchos textos bíblicos que condenan la idolatría, sería muy importante recordar el segundo mandamiento de la Ley de Dios: “No te harás imagen. ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20: 4-6). En la misa, cuando el sacerdote lee un texto bíblico acostumbra a acompañarla con la coletilla: “Palabra de Dios”.  Lo mismo se le puede aplicar al texto Éxodo 20: PALABRA DE DIOS.

Un texto que tendría que hacer reflexionar a cualquier persona de cualquier sociedad es: “¿Con qué limpiará el joven su camino? con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado, no me dejes desviar de tus mandamientos. En mi corazón los he guardado para no pecar contra ti. (Salmo 119: 9-11).