diumenge, 15 de març del 2026

 

CORRUPCIÓN AL VERTEDERO

Màrius Carol en su escrito “Como limpiar la política”, escribe. “Pasan los gobiernos, pero la corrupción política no desaparece, como si fuese un virus indestructible contra el cual no existe ninguna vacuna…tal vez la corrupción es inherente a la condición humana. En la antigua Roma lo intentaron, después que el político  Petronio  (siglo I) clamase ante la codicia de los servidores públicos “¿Qué más pueden hacer las leyes, donde solamente el dinero manda? Los legisladores empezaron obligando a los corruptos a devolver lo que habían robado, pero la República acabó condenando al destierro e incluso con la pena de muerte a los condenados de soborno y tráfico de influencias. Ni así lo consiguieron”.

En el discurso que el presidente Illa pronunció al reintegrarse a la actividad pública después de recibir el alta médica, lo fuerte de la disertación consistió en avisarnos del peligro que la deshumanización de la política lleve a los políticos a  olvidarse del deber ineludible de dar ejemplo de honradez, de rescatar los valores humanos. Se tiene que recuperar la buena política y esto requiere mejorar el debate político. Tenemos que transformar los valores humanos en beneficios tangibles para mejorar la vida de los ciudadanos”.

Josep Martí Blanch en su escrito “La policía no levanta cabeza”, lo cierra escribiendo: “Es una reforma pendiente en España. Más moral y ética que legal, por tanto más difícil. Nada tiene que ver con lo que ha pasado. O sí, por la impunidad que parecía que tenía el susodicho José Ángel González. Y se sabe que en el cosmos todo tiene relación. Como se dice, demasiados gobiernos con los mismos tics. Tics que adornan a unos individuos que creen que están por encima del bien y del mal”.

En el discurso inaugural del MWC, el rey Felipe VI dijo: “Tenemos que mantenernos firmes en nuestra defensa de la dimensión ética de la humanidad, sus valores y principios que son universales…Exigimos la máxima moderación en el uso de la fuerza, respeto para la vida de los civiles y la búsqueda de una vía diplomática  en esta lógica actual de confrontación Hacemos un llamamiento para evitar una situación caótica y una represión descarada, y para restablecer el diálogo en una busca honesta de la paz”.

Bla, bla, bla, todo son palabras que el viento se lleva quienes dicen defender a capa y espada los supuestos valores humanos y democráticos. Los gobiernos marchan y entran de nuevos y la corrupción sigue teniendo protagonismo. El salmista nos abre la puerta para que podamos introducirnos en el tema de la corrupción que tanto nos preocupa y que recientemente se ha agravado con el estallido de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos: “¿Quién es el hombre que teme al Señor? Él le enseñará que camino ha de escoger. Gozará de bienestar, y su descendencia heredará la tierra” (Salmo 25: 12, 13).

Traspasemos el umbral de la puerta y adentrémonos en el campo espiritual que es donde se encentra la raíz de la corrupción de la que tanto se habla y que nadie sabe cómo frenarla. Como la cuestión espiritual está tan infectada de prejuicios vayamos primero a Jesús para que toque con su dedo los ojos y recuperemos la visión. Una vez recuperada estaremos en condiciones de entender lo que nos dirá: “¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando la viga que está en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga que está en tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano” (Lucas 6: 41, 42). Ahora que hemos pasado por el despacho del Oftalmólogo divino y recuperado al cien por cien la visión, estamos en condiciones de introducirnos en el tema de la corrupción sin vigas en los ojos que nos impidan escudriñarlo sin prejuicios.

Prestemos atención a la que Jesús tiene que decirnos al respecto:” No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto, pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno, y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia de su corazón habla la boca” (Lucas 6: 43-45).

Por nacimiento de mujer y por ser descendencia de Adán todos nacemos pecadores, lo cual significa que somos árboles malos. Lo cual no quiere decir que todos tengamos que ser como Josef Mangale, el carnicero de los campos de exterminio nazis. Quienes hemos nacido y crecido en un país católico se nos ha enseñado que las “mentiras piadosas” no tienen importancia. ¿Qué enseña la Ley de Dios respecto a la mentira? “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20: 16). ¿Qué dice la Biblia al respecto? ”Porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todo” (Santiago 2: 10). ¿Dónde encontrar a una persona que jamás haya dicho una “mentira piadosa? No se encontrará porque no existe. Todos  somos infractores de la Ley de Dios. Sin excepción somos árboles malos que dan frutos malos. Si el lector está preocupado por ser árbol malo vaya a Jesús para que le convierta en árbol bueno. El Señor que es misericordioso escuchará tu petición y al instante te habrás convertido en árbol bueno y andarás en novedad de vida. El pasado ha sido enterrado para siempre.

Octavi Pereña Cortina

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