CORRUPCIÓN AL VERTEDERO
Màrius
Carol en su escrito “Como limpiar la política”, escribe. “Pasan los gobiernos,
pero la corrupción política no desaparece, como si fuese un virus
indestructible contra el cual no existe ninguna vacuna…tal vez la corrupción es
inherente a la condición humana. En la antigua Roma lo intentaron, después que
el político Petronio (siglo I) clamase ante la codicia de los
servidores públicos “¿Qué más pueden hacer las leyes, donde solamente el dinero
manda? Los legisladores empezaron obligando a los corruptos a devolver lo que
habían robado, pero la República acabó condenando al destierro e incluso con la
pena de muerte a los condenados de soborno y tráfico de influencias. Ni así lo
consiguieron”.
En el
discurso que el presidente Illa pronunció al reintegrarse a la actividad
pública después de recibir el alta médica, lo fuerte de la disertación
consistió en avisarnos del peligro que la deshumanización de la política lleve
a los políticos a olvidarse del deber
ineludible de dar ejemplo de honradez, de rescatar los valores humanos. Se
tiene que recuperar la buena política y esto requiere mejorar el debate
político. Tenemos que transformar los valores humanos en beneficios tangibles
para mejorar la vida de los ciudadanos”.
Josep
Martí Blanch en su escrito “La policía no levanta cabeza”, lo cierra
escribiendo: “Es una reforma pendiente en España. Más moral y ética que legal,
por tanto más difícil. Nada tiene que ver con lo que ha pasado. O sí, por la
impunidad que parecía que tenía el susodicho José Ángel González. Y se sabe que
en el cosmos todo tiene relación. Como se dice, demasiados gobiernos con los
mismos tics. Tics que adornan a unos individuos que creen que están por encima
del bien y del mal”.
En el
discurso inaugural del MWC, el rey Felipe VI dijo: “Tenemos que mantenernos
firmes en nuestra defensa de la dimensión ética de la humanidad, sus valores y
principios que son universales…Exigimos la máxima moderación en el uso de la
fuerza, respeto para la vida de los civiles y la búsqueda de una vía
diplomática en esta lógica actual de
confrontación Hacemos un llamamiento para evitar una situación caótica y una
represión descarada, y para restablecer el diálogo en una busca honesta de la
paz”.
Bla,
bla, bla, todo son palabras que el viento se lleva quienes dicen defender a
capa y espada los supuestos valores humanos y democráticos. Los gobiernos
marchan y entran de nuevos y la corrupción sigue teniendo protagonismo. El
salmista nos abre la puerta para que podamos introducirnos en el tema de la
corrupción que tanto nos preocupa y que recientemente se ha agravado con el
estallido de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos: “¿Quién es el
hombre que teme al Señor? Él le enseñará que camino ha de escoger. Gozará de
bienestar, y su descendencia heredará la tierra” (Salmo 25: 12, 13).
Traspasemos
el umbral de la puerta y adentrémonos en el campo espiritual que es donde se
encentra la raíz de la corrupción de la que tanto se habla y que nadie sabe
cómo frenarla. Como la cuestión espiritual está tan infectada de prejuicios vayamos
primero a Jesús para que toque con su dedo los ojos y recuperemos la visión.
Una vez recuperada estaremos en condiciones de entender lo que nos dirá: “¿Por
qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga
que está en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: hermano, déjame
sacar la paja que está en tu ojo, no mirando la viga que está en el tuyo?
Hipócrita, saca primero la viga que está en tu propio ojo, y entonces verás
bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano” (Lucas 6: 41, 42).
Ahora que hemos pasado por el despacho del Oftalmólogo divino y recuperado al
cien por cien la visión, estamos en condiciones de introducirnos en el tema de
la corrupción sin vigas en los ojos que nos impidan escudriñarlo sin
prejuicios.
Prestemos
atención a la que Jesús tiene que decirnos al respecto:” No es buen árbol el
que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se
conoce por su fruto, pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas
se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo
bueno, y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de
la abundancia de su corazón habla la boca” (Lucas 6: 43-45).
Por
nacimiento de mujer y por ser descendencia de Adán todos nacemos pecadores, lo
cual significa que somos árboles malos. Lo cual no quiere decir que todos
tengamos que ser como Josef Mangale, el carnicero de los campos de exterminio
nazis. Quienes hemos nacido y crecido en un país católico se nos ha enseñado
que las “mentiras piadosas” no tienen importancia. ¿Qué enseña la Ley de Dios
respecto a la mentira? “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo
20: 16). ¿Qué dice la Biblia al respecto? ”Porque cualquiera que guarde toda la
Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todo” (Santiago 2: 10).
¿Dónde encontrar a una persona que jamás haya dicho una “mentira piadosa? No se
encontrará porque no existe. Todos somos
infractores de la Ley de Dios. Sin excepción somos árboles malos que dan frutos
malos. Si el lector está preocupado por ser árbol malo vaya a Jesús para que le
convierta en árbol bueno. El Señor que es misericordioso escuchará tu petición
y al instante te habrás convertido en árbol bueno y andarás en novedad de vida.
El pasado ha sido enterrado para siempre.
Octavi Pereña Cortina
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