diumenge, 1 de març del 2026

 

EL TIEMPO VUELA

El tiempo transcurre en un abrir y cerrar los ojos

Un autor anónimo ha dejado escrito: “El tiempo es una de las cosas más valiosas y apreciadas que tenemos en la actualidad. No somos conscientes de ello hasta que por las circunstancias que sean, nos damos cuente que no tenemos…Las nuevas tecnologías ejercen una extraordinaria incidencia en nuestras vidas, ha provocado toda clase de consecuencias. Por descontado que hemos ganado en bienestar social,  solo que aquí tendríamos que señalar que solo sirve para los países desarrollados occidentales. La situación también nos ha llevado a una cierta pérdida de calidad de vida que al final nos provoca una ansiedad insoportable. Todo lo hacemos corriendo: hablamos, comemos, conducimos, incluso no leemos, sino que escaneamos con la mirada. Priorizamos la cantidad a la calidad cuando tendría que ser totalmente al revés. El resultado es que queremos controlarlo todo, pero justamente perdemos el control de nuestra vida y ello afecta inexorablemente a la salud y a la vida familiar. Vivimos más bien a costa de sentirnos más mal”.

Lucy Swindoll escribe: “Amados, quisiera terminar este libro con un mensaje que entre por vuestras  orejas, una vez más para animaros para que toméis con entusiasmo la vida. No esperéis a tener conyugue. No esperéis a tener más tiempo. No esperéis a tener más dinero. No esperéis a que los dos pies posen sobre el suelo. No esperéis para cualquier otra cosa. La hora de involucraos con la vida es ahora, no mañana, o la próxima semana o el próximo año. ES AHORA”. “Os exhortamos también que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en el día de salvación te he socorrido. He aquí ahora es el tiempo aceptable, he aquí, ahora es el día de salvación” (2 Corintios 6: 2). El salmista nos habla con palabras muy adecuadas: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 19: 12). “Este día (hoy) no volverá a pasar…Cualquiera que no coma, beba, deguste, olores, no se te volverá a presentar en toda la eternidad. El sol no volverá a lucir como lo hace hoy. Tienes que hacer tu parte y cantar una canción de la mejor manera que puedas hacerlo” (Herman Hesse).

Para el día de hoy el apóstol Pablo nos recomienda: “Mirad, pues, con diligencia cómo andáis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto no seáis insensatos, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor” (Efesios 5: 15-17).

La carnalidad humana impulsa a satisfacer los instintos básicos: “Adulterios, fornicaciones, impureza, lascivia, idolatría, brujería, celos, rivalidades, divisiones, partidos, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, de la cuales os amonesto, como ya lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5: 19-21). La persona que únicamente piensa en satisfacer las pasiones carnales   “se parece a las bestias que mueren” (Salmo 49: 12). No han aprendido a contar los días. ¿Qué se tiene que hace para empezar a hacerlo? Para comenzar  tiene que dejar de ser persona carnal para convertirse en espiritual. ¿Cómo puede conseguirse esta mutación?

El ser humano para que pueda empezar a contar los días tiene que hacerlo desde la perspectiva de eternidad. Le ayudará a hacerlo si tiene en cuenta la Ley de Dios que se condensa en el Decálogo. Donde el cielo y la tierra se encuentran. Los siete primeros versículos del Decálogo tienen que ver con la existencia de Dios. Para el ser humano tendría que ser una prioridad creer en Él. Para dejar de parecernos a los animales que mueren y nadie se acuerde de ellos, tenemos que empezar a contar los días acordándonos “del día de reposo para el Señor tu Dios…Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la Tierra, el mar y todas las cosas que hay en ellos, y descansó en el séptimo día, por tanto, el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó” Éxodo 20: 8-11).

La iglesia apostólica cambió el séptimo día de la semana por el primero en recuerdo de la resurrección de Cristo, pues, de no haber resucitado no habría posibilidad de salvación. El cambio no altera la finalidad del día de reposo que es acordarse del  Señor nuestro Dios. ¿A qué se dedica el domingo el primer día de la semana? ¿A dedicarlo a Dios Padre  de nuestro Señor Jesucristo? Evidentemente no. Los bancos de las iglesias están polvorientos. Las personas que tendrían que ocuparlos llenan a rebosar los lugares de diversión. No han aprendido a contar los días  por lo que siguen pareciéndose a las bestias que mueren. “Comamos y bebamos que mañana moriremos” (1 Corintios 15: 32). Mal final para adentrarse en la eternidad.

Octavi Pereña Cortina   

 

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