diumenge, 29 de gener del 2023

 

SALMO 49: 20

“El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen”

El salmo comienza con esta exhortación: “Oíd esto pueblos todos, escuchad atentamente habitantes de todo el mundo” (v. 1). El salmista   busca captar la atención del lector porque lo que va a escribir es de vital importancia para él. Especifica: “Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre, juntamente. Mi boca hablará sabiduría y el pensamiento de mi corazón inteligencia” (v. 23).

¿Qué es lo que quiere el salmista que aprendamos? “Pues verá que aun los sabios mueren, que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, dejan a otros sus riquezas. Su íntimo pensamiento es que sus casas son eternas, y sus habitaciones para generación y generación, dan su nombre a sus tierras” (vv. 10, 11). El salmista nos alerta que los hombres sin distinción de clase, nivel cultural, raza, todos sin excepción perecen y que todo esfuerzo para hacerse un nombre  no tiene sentido: “Mas el hombre no permanece en honra, es semejante a las bestias que perecen” (v. 12). Nos afanamos en almacenar, almacenar. Engrandecemos los almacenes para guardar todo lo recogido, a veces robando y matando,  y no hemos aprendido que no nos vamos a llevar nada de este mundo. La caja en la que nos encierran puede ser de madera noble y de oro los adornos. Nos visten de seda y nos maquillan. Pronto el cuerpo inerte se cubrirá de gusanos. “este su camino es locura” (v. 13).

Nos esforzamos en adquirir conocimientos para triunfar en la vida, pero no aprendemos lo esencial: “Como rebaños que son conducidos al sepulcro, la muerte los pastoreará…Se consumirá su buen parecer, y el sepulcro será su morada” (v. 14). ¡Tantos esfuerzos en querer conservar la belleza con cosméticos y cirugía para convertirse en una masa de corrupción! ¡Cuánta vanidad insatisfecha!

La prensa rosa se encarga de despertar en nosotros la ilusión de poseer abundantes riquezas, el glamour de vestidos y joyas, espléndidas mansiones. Nos estimula a desear todo aquello que no nos podremos llevar cuando la guadaña de la muerte haga su trabajo. Todo ello no sirve para satisfacer el anhelo del corazón. Nos hace sentir miserables. El salmista nos alerta a que no nos fijemos en el comportamiento de los necios: “No temas cuando se enriquece alguien, cuando aumente la gloria de su casa, porque cuando muera no se llevará nada, ni descenderá tras él su gloria. Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma, y sea loado cuando prospere, entrará en la generación de sus padres, y nunca más verá la luz. El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen” (vv. 16-20).

¿Desea el lector terminar su vida terrenal de manera tan miserable? ¿Si deseas algo mejor, Jesús puede preparar para ti un lugar en las mansiones celestiales.


 

2 SAMUEL 12: 16

“Entonces David rogó a Dios por el niño, y ayunó David, y entró y pasó la noche acostado en tierra”

Un drama familiar: David comete adulterio con Betsabé la esposa de Urías. Fruto de esta relación ilícita la mujer queda embarazada. El profeta Natán, portavoz de Dios se encarga de amonestar al monarca. Le dice: “Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos del Señor, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá” (v. 14). ”Y el Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente” (v. 15). David sufre dolorosamente la enfermedad del niño: “David rogó a Dios por el niño, y ayunó David, y entró y pasó la noche acostado en tierra” (v. 16). Cuando murió el niño “los siervos de David temían hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos y no quería oír nuestra voz, ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño es muerto”  (v. 18).

David, fijándose en el comportamiento de sus siervos entiende que el niño había fallecido. Abandona el ayuno, el llanto y la oración. Vuelve a la vida normal. Los sirvientes que no comprenden el comportamiento del rey, le dicen. “Qué es esto que has hecho?” (v. 21), respondiendo, les dice: “Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño. Mas ahora que ha muerto, ¿para qué ayunar? Yo voy a él, mas él no volverá a mí” (vv. 22, 23).

David da una lección a los padres que pierden un hijo. No pueden quitarse de la cabeza su desaparición. Cada año recuerdan la muerte del hijo, recuerdo que les hace sufrir. No se puede hacer volver al hijo perdido. Lo sensato sería hacer lo que hizo David cuando supo que su hijo había muerto. Sin más, olvidó el dolor que le causaba su enfermedad y emprendió la vida normal. “¿para qué ayunar? Yo voy a él, mas él no volverá a mí”. Esta frase ha dado mucho que hablar. Yo me quedo con la opinión que considero más correcta. El niño murió “Porque en maldad fue formado, y en pecado le concibió su madre” (salmo 51: 5). “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3: 23). Dios tiene contados los días de nuestra vida. Unos muren en el seno materno. Otros a los pocos días de haber visto la luz del sol. Otros en la infancia/adolescencia. Otros en las distintas etapas de la vida adulta. Unos mueren de accidente, otros tranquilamente mientras miran la tele, otros plácidamente durmiendo en la cama, otros después de múltiples dolores durante años. Pero todos moriremos. Ante la evidencia de la muerte tenemos que preguntarnos: Si no hay nada después del deceso, la vida ha sido un fracaso. Nos asemejamos a los animales que perecen. Si creemos lo que enseña la Biblia que Cristo murió y resucitó para dar vida eterna a quienes creen en Él, el dolor es un crisol que sirve para despojarnos de la escoria que impide que el oro que somos resplandezca con todo su esplendor. Es decir, sirve para que la imagen de Cristo que llevamos dentro se vaya manifestando en nosotros para que en la eternidad seamos perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto. No tenemos por qué ser masoquistas  pero si el dolor sirve para que la imagen de Cristo se manifieste con más claridad, bienvenido sea el dolor.

 

 

 

MUERTE TENEBROSA

<b>”El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor del que son en realidad” (Tito Livio)</b>

Según <b>Alexis Racionero</b>, “desde el punto de vista de la filosofía oriental, la raíz de todo miedo es la dependencia. Es esencial podernos liberar del miedo y por esto tenemos que desprendernos de toda clase de dependencia. Tenemos miedo porque tememos perder alguna cosa. Si relativizamos la importancia, los temores se reducen. No hablamos tanto de fobias, sino de miedos internos esenciales o de aquellos superficiales y evidentes…El miedo a la muerte es probablemente el temor más esencial, pero si pudiéramos librarnos de él, viviríamos más tranquilos”. Si la teoría evolucionista fuese cierta no tendríamos que tener miedo a la muerte porque a pesar que nos hemos convertido en <i>homo sapiens sapiens</i> seguimos siendo animales. Las bestias no tienen miedo a la muerte. En nuestra necedad “nos parecemos a las bestias que perecen” (Salmo 49: 12).

Si como muy bien dice <b>Alexis Racionero</b> “el miedo es probablemente el temor más esencial”, indica que el ser humano es mucho más que un simple animal. Básicamente indica que hemos perdido alguna cosa, pérdida que  es el origen de todos los miedos que son los causantes de tantas dolencias que indican la fragilidad del ser humano: Estrés, ansiedad, insomnio, tendencias suicidas, trastornos alimentarios, narcisismo, ansia de poder…<b>L. P. Lovecraft<b>, escritor de novelas de terror, dice: “El miedo es la emoción más antigua y más fuerte de la humanidad”. ¿Cómo podemos liberarnos del miedo a la muerte que nos consume? “Está establecido que los hombres mueran un sola vez, y después de ello el juicio” (Hebreos 9: 27). Si el miedo a la muerte provoca el temor más esencial, ¿podemos descubrir el misterio que se esconde a la investigación de las mentes más privilegiadas? Si la muerte no tiene solución, como dice el apóstol Pablo: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos” (1 Corintios 15: 32).

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5: 12). Esta declaración paulina deshace la teoría que los tres primeros capítulos de Génesis son mitológicos. Son historia real. Adán no es un Ulises, sino una persona tan real como lo es el lector, del cual todos somos sus descendientes. “Y mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, mas del árbol de la ciencia del bien y el mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (Génesis 2. 16, 17). Poco después aparece en el escenario del paraíso un personaje misterioso, tan histórico como el perverso Putin, que poseyendo a la serpiente, que en aquel momento todavía andaba derecha, seduce a Eva y ésta convence a su marido a que comiese el fruto del árbol prohibido. Ambos comieron de él. Todavía sin haber engullido el fruto, “fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos” (Génesis 3: 6, 7). Espiritualmente murieron en el acto. Físicamente tardó su tiempo. En el caso de Adán, vivió “nueve cientos treinta años, y murió” (Génesis 5: 5).

La muerte física es la consecuencia de la muerte  espiritual. Dios podría muy bien haberlos dejado en el estado en que se encontraban debido a su insensatez. Pero no es rencoroso. Es misericordioso. En vez de darles la espalda se acerca a Adán para abrirle la puerta para que pueda volver al estado  en que se encontraba antes de la desobediencia. Sin que transcurra el tiempo le ofrece la oportunidad de restaurar la comunión con Él. Lo hace de manera alegórica: “Y el Señor Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” (Génesis 3: 21). Es muy posible que los animales que sacrificó Dios para que con sus pieles cubriese la desnudez de nuestros primeros padres fuesen corderos. “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1: 29). Una manera más clara de declarar que Jesús es el Salvador de los pecadores es el anuncio que Dios le hace a la serpiente (Satanás): “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente (los incrédulos) y la simiente suya (Jesús), Él te herirá en la cabeza y tú le herirás en el talón” (Génesis 3: 15). Una profecía clara de Jesús muriendo en la cruz para ser resucitado el tercer día para poner fin al imperio de la muerte. En Jesús la enemistad que sentimos hacia Dios se convierte en paz. En Jesús Dios deja de ser un enemigo para convertirse en compañero de viaje que no nos deja ni a sol ni a sombre. Ahora que Dios se ha convertido en nuestro  Padre celestial podemos enfrentarnos a los miedos con la certidumbre de salir victoriosos al enfrentarnos con la muerte.

La covid-19 ha cambiado la manera de relacionarnos con la Administración. Si no has concertado hora no te reciben. La Administración pone trabas  a la accesibilidad. No es así con el Rey de reyes y Señor de señores. No nos exige concertar hora para concedernos audiencia no se sabe cuándo.  Las veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco días del año permanece abierta la puerta que da acceso al salón del trono. Aprovechemos la oportunidad que nos ofrece.

“En el día que tengo miedo, yo en ti confío. En Dios  alabaré su palabra, en Dios he confiado, no temeré, ¿qué puede hacerme el hombre?” (Salmo 56: 3, 4).

En el día de la resurrección cuando este nuestro cuerpo mortal se haya vestido de inmortalidad, “entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es tu pecado, y el poder del pecado, la Ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15: 54-57).

Octavi Pereña i Cortina

diumenge, 22 de gener del 2023

 

LUCAS 4: 24

“De cierto os digo que ningún profeta es acepto en su propia tierra”

Después de haber superado las tentaciones del diablo Jesús inicia en Nazaret,  en donde se había criado, su ministerio público. Como era su costumbre los sábados asistía a la sinagoga. Se le da a leer el libro del profeta Isaías y lo abre en el texto (vv.18, 19). Terminada la lectura “y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó, y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura delante  de vosotros” (v. 20).

Refiriéndose Jesús al profeta Elías que fue enviado a una viuda en Serepta de Sidón para que le proveyese sustento (1 Reyes 17: 3-24), y al profeta Eliseo que curó de la lepra a Naamán, general del ejército sirio (2 Reyes 5: 1-19). Tanto la viuda como el general fueron gentiles que recibieron el favor de la misericordia de Dios. Al oír los asistentes en la sinagoga que Jesús se refería a las bendiciones que Dios impartió por medio de sus siervos a dos gentiles, “se llenaron de ira” (Lucas 4: 28).

Los asistentes en la sinagoga que obsesivamente respetaban la tradición de guardar el sábado en obediencia a la Ley d Moisés, eran creyentes nominales que guiados por un nacionalismo excluyente no soportaban que Dios bendijese a dos gentiles y marginase a los hambrientos y a los leprosos que sin duda había en Israel.

Europa, España, teóricamente son naciones cristianas y sus ciudadanos se consideran cristianos. A semejanza de aquellos judíos que “se llenaron de ira” en la sinagoga cuando Jesús les habló de la misericordia de Dios a favor de los gentiles, conocen el resumen de la Ley de Dios que dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos” (Marcos 12: 30, 31).

Los hay que celebran misas en honor a Franco con lo cual públicamente se confiesan cristianos, pero se comportan como supremacistas al considerarse superiores al resto de los mortales, pero sus corazones están súper saturados de odio contra aquellos que no son como ellos: inmigrantes, mujeres, independentistas, homosexuales, negros, judíos… La parábola del buen samaritano retrata a la perfección quien es el prójimo de uno. Jesús narra la parábola en respuesta a la pegunta que le hizo un intérprete de la Ley:” ¿Y quién es mi prójimo?” El prójimo de este religioso es ni más ni menos que un samaritano, odiado por los judíos que ayudó al hombre tendido junto al camino que habían dejado medio muerto unos salteadores. Previamente pasaron junto el hombre tendido en el suelo un sacerdote y un levita, ambos religiosos profesionales, que pasaron de largo sin atender al maltrecho. Jesús le dice  interprete de la Ley interesado por saber quién era su prójimo: “¿Quién de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él le dijo: El que usó misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tu lo mismo” (Lucas 10: 25-37). El prójimo de uno es cualquiera persona necesitada que necesita nuestra ayuda.


 

MARCOS 14: 37

“Vino luego y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?”

Cuando Jesús le dijo a Pedro: “¿No has podido velar una hora?”, nos lo está diciendo a nosotros pues, todos sin excepción, tenemos la misma debilidad. Cuando nos encerramos en nuestra habitación para estar a solas con el Señor, leyendo la Biblia y reflexionando la lectura y elevando nuestras oraciones para implorar la misericordia del Señor, ¿no tenemos que luchar para que la somnolencia no se apodere de nosotros para impidir que el devocional finalice abruptamente al caer en un sueño profundo?

Debidamente tenemos que prestar atención a las palabras de Jesús: “Velad y orad, para que no entréis en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (v. 35). La oración privada y en secreto es esencial para que la disposición del alma a velar no decaiga con el desuso. Tenemos que obligarnos a separar un tiempo diario para cerrar la puerta de nuestra habitación para estar a solas con el Señor. “Velad y orar” no es una actividad que debamos hacer cuando nos parezca  bien. Es una obligación que tenemos que imponernos diariamente  para mantener la salud espiritual en un alto nivel. Cuando Jesús nos dice “velad y orad, para que no entréis en tentación”, lo dice porque conoce al dedillo las artimañas del diablo que jamás duerme con el propósito de hacernos caer en la tentación y así quitarnos el “el gozo del Señor” que tanto contribuye en mantener la salud mental en un alto nivel.

El lector, en el tema que nos ocupa, tendría que tener siempre presente Efesios 6: 10-20. El texto es una alegoría del equipo que utiliza el soldado a la hora de entrar en combate. Nosotros estamos en una constante lucha contra el diablo por lo que es imprescindible que nos vistamos “de toda la armadura de Dios, para que podamos estar firmes contra las asechanzas del diablo”        (v. 11). Vestirnos “de toda la armadura de Dios” es imprescindible “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad, en las regiones celestes”  (v.12). Ya que el enemigo de nuestras almas es un ser tan poderoso, el apóstol Pablo nos advierte: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (v. 13).

No permitamos que no podamos abrir la puerta de nuestra habitación que tiene que aislarnos del mundanal porque la cerradura  se haya oxidado con el desuso y, cuando la necesidad apremie no podamos acceder a ella para protegernos con toda la armadura de Dios.

 

 

BIBLIA LAICA

<b>La Biblia laica no es Palabra de Dios</b>

“Decía santa Teresa de Jesús que a Dios se le encuentra incluso en la ollas. La fundadora d la orden de los Carmelitas Descalzos, además de ser representante de la literatura del siglo de oro, inicia con esta metáfora que la Divinidad no solo resplandece en las ceremonias solemnes, sino también en los pequeños actos cotidianos, cazuelas  e iglesias al margen, en las librerías. No en vano treinta millones de personas compran anualmente un ejemplar de la Biblia en algún rincón del planeta, y muchos de estos lectores ni tan siquiera son creyentes. Es lo que viene después de la cantidad de sagradas escrituras de carácter laico, aquello que no ensalza el carácter religioso del texto, sino el literario, el cultural o la historia que se están publicando últimamente” (<b>Álvaro Colomer</b>. Lo que se persigue con la traducción laica de la Biblia “es la supresión de los dogmas adjuntos al texto y a la búsqueda, al igual que en el caso de Club Intelectual, del placer estético antes que el teológico” (<b>Pau Ferrandis</b>).

La finalidad de la publicación de los textos bíblicos laicos es “que muchas personas se acerquen a un tipo de lectura que hasta el presente veían complicada, inaccesible, aburrida. Creo que el campo de lectura se ha ampliado para mucha gente y aquí es donde entran las versiones (laicas) de la Biblia que se están publicando” (<b>Ferrandis</b>). El propósito de publicar textos bíblicos laicos “es ofrecer una experiencia lectora libre de todas estas limitaciones”, que según los editores de las biblias laicas contiene el texto canónico. Las versiones que se hagan en los distintos idiomas en que se publican tienen que ajustarse al máximo al significado del texto canónico. “No añadiréis nada a la palabra que os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos del Señor vuestro Dios que yo os ordeno” (Deuteronomio 4: 2).

Antes de Lutero ya existieron diversos movimientos reformistas en el seno de la Iglesia Católica que utilizaron la Biblia como arma reformista. Los reformadores fueron acusados de herejes y destruidos por los poderes civiles al servicio del autoritarismo católico. La reforma iniciada por el monje agustiniano Martin Lutero resistió la embestida y la Reforma se extendió por toda Europa. A la península ibérica también llegó el ansia de libertad religiosa que se introdujo por medio de la nobleza y altos cargos de la Iglesia católica. Los muros de los conventos no pudieron impedir que el virus bíblico se extendiese por toda la tierra hispana. En Sevilla el monje Casiodoro de Reina publicó en lengua castellana la Biblia. Si no hubiese sido por la durísima represión que se ejerció sobre los luteranos que acabó con su total desaparición, hoy España no sería lo que desgraciadamente es.

Los traductores y editores de los textos bíblicos laicos creen que hacen un favor a la Biblia. Se engañan porque Dios que es el Autor del texto bíblico,  pesar de que utilizó a unos hombres concretos que ungidos por el Espíritu Santo escribieron todo lo que Dios quiere que los hombres sepan con respecto a Él y a su obra salvadora. Dios advierte a quienes mutilan el texto bíblico canónico con sus versiones laicas. “Y si alguien quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22: 19). Mutilar las Sagradas Escrituras cristianas tiene irreparables consecuencias eternas.

Justificar la publicación de los textos bíblicos laicos con la excusa que los acercan a los lectores porque los hace más comprensibles y menos aburridos, no concuerda con la historia. Gracias a la imprenta, la Biblia que tradujo Lutero del original canónico se escampó rápidamente por toda Alemania y por los países europeos que la publicaban en las lenguas vernáculas. En la Península debido a que la Biblia en castellano no pudo imprimirse, tuvo que hacerse en Suiza, dio comienzo a un activo y clandestino tráfico de biblias lo cual mostraba el gran interés de las personas por leer en lengua comprensible la Palabra de Dios.

Es cierto que no todas las personas manifiestan interés por la Biblia. Tiene una razón de ser: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre las personas que se pierden está encubierto, entre las cuales el dios de este siglo (Satanás) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz el evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”  (2 Corintios 4: 3, 4). El diablo además de impedir que la luz que desprende la Biblia sea apreciada por las personas, en muchos lugares de este mundo instiga a los poderosos a perseguir a sangre y fuego a los creyentes en Cristo y a lanzar a las hogueras los ejemplares de la Biblia que incautan.

En Filipos el apóstol Pablo y su discípulo Silas fueron brutalmente tratados por las autoridades y a la postre encadenados en una mazmorra. A Pesar de la oposición, Lidia, una vendedora de púrpura “estaba oyendo, y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía” (Hechos 16: 14). Así ha sido a lo largo de los siglos. “los juicios del Señor” (su palabra) “…Deseables más que el oro, y más que mucho oro afinado, y dulces más que la miel, y que la que destila del panal” (Salmo 19. 9, 10).

No es la Biblia laica para hacerla atractiva a los lectores la que alumbra los corazones. Es la Biblia tal como el Espíritu Santo inspiró a unos hombres a redactarla es la que Dios utiliza para que “la luz del Evangelio de la gloria de Cristo resplandezca en los corazones de las personas”.

Octavi Pereña i Cortina

 

diumenge, 15 de gener del 2023

 

MUSICOTERAPIA

<b>La musicoterapia no sirve para eliminar el sentimiento de culpa y las emociones tóxicas que perjudican el bienestar emocional</b>

Hoy está de moda buscar el bienestar emocional que “tiene que ver con aquellas situaciones en que se encuentran satisfechas nuestras principales necesidades  y nos sentimos bien, tranquilos, controlamos las emociones, utilizamos adecuadamente los recursos propios para enfrentarnos a las exigencias de la vida”  (Jaume Triginé). Para alcanzar el  bienestar emocional se utilizan diversas terapias siendo una de ellas la musicoterapia.

¿En qué consiste la musicoterapia? Wikipedia lo explica. “La Federación Mundial de Musicoterapia se refiere al uso de la música y/o sus elementos (sonido, ritmo, melodía, armonía) realizado por un músico terapeuta cualificado con un paciente o grupo, en un proceso creado para facilitar, promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el movimiento, la expresión y otros objetivos terapeutas relevantes, para así satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas. Tiene como fin desarrollar potencialidades y/o restaurar las funciones del individuo de tal manera que éste pueda conseguir una mejor integración intra y/o interpersonal y en consecuencia una mejor calidad de vida por medio de la prevención, rehabilitación y tratamiento”

Mil años antes de Cristo ya se conocían los beneficios de la musicoterapia. La Biblia detalla un caso que por el mero hecho de encontrarse registrado en el Libro Sagrado de los cristianos tiene la finalidad de instruirnos para nuestro bien. El declive de Saúl como rey de Israel se inició con la desobediencia a Dios en el caso de los amalecitas: “Me pesa haber pesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras” (1 Samuel 15: 11). Dios envía al profeta Samuel a Saúl para decirle: “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra del Señor, también Él te ha desechado para que no seas rey” (v. 23).

Fruto de la desobediencia del monarca “el Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte del Señor” (1 Samuel 16: 14). Debe entenderse que el vacío dejado en el corazón de Saúl  por la ausencia del Espíritu de Dios fue ocupado por un espíritu maligno. Como en aquella época ya se conocían los efectos beneficiosos de la música los sirvientes de Saúl le dicen: “Diga, pues,  nuestro señor  a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguien que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, el toque con su mano, y tengas alivio” (v. 16). El músico terapeuta fue David, pastor de ovejas. El texto nos dice: “Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venia sobre Saúl, David cogía el arpa y tocaba con su mano, y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él” (v. 23).

Debido a la victoria de David sobre Goliat, el pastor adolescente entra al servicio del rey. El recién reclutado en el ejército se comporta con mucha sensatez y prudencia en las batallas en las que participa (1 Samuel 18: 5). Cuando David regresa victorioso de las batallas contra los filisteos, las mujeres lo reciben con alabanzas y cánticos: “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles” (v. 7). “Y se enojó Saúl en gran manera,  y le desagradó este dicho, y dijo: A David le dieron diez miles, no le falta más que el reino”. Como Saúl había sido rechazado por Dios como rey empezó a entender que David tendría que ser su sucesor, “y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David” (v. 9).

La musicoterapia puede proporcionar una cierta dosis de bienestar emocional pero es incapaz de cambiar las intenciones de un corazón perverso. “Y aconteció el otro día que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días, y tenía Saúl la lanza en su mano. Y arrojó Saúl la lanza diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces” vv. 10, 11).

Se rompe la tregua y se reanudan las hostilidades: “Y salió David y peleó contra los filisteos, y los hirió con gran estrago, y huyeron delante de él” (1 Samuel 19: 8). Se repite el comportamiento asesino de Saúl y David opta por huir (vv. 9, 10). La mediación de Jonatán hijo de Saúl defendiendo la inocencia de David no sirvió de nada. Se inicia una persecución implacable contra David que finaliza con la muerte de Saúl en el campo de  batalla suicidándose dejándose caer sobre su espada.

La Biblia registra el siguiente epitafio: “Y así muró Saúl por su rebelión con que prevaricó contra el Señor, contra la palabra del Señor, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, y no consultó al Señor, por esta causa lo mató y traspasó el reino a David hijo de Isaí” (1 Crónicas 10. 13, 14).

Una persona poseída por un espíritu maligno puede llegar a cometer una infamia tan grande como la que hizo Judas vendiendo a Jesús por treinta monedas de plata.

Octavi Pereña i Cortina

 

MARCOS 2: 22

“Y nadie echa vivo nuevo en odres viejos, de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden, pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar”

La Ley de Moisés de la que los fariseos del tiempo  de  Jesús estaban tan orgullosos no tenía la finalidad de proporcionar vida espiritual en quienes tan afanosamente intentaban cumplirla. Moisés escribe: “Por tanto, guardareis mis estatutos y mis ordenanzas, las cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo el Señor” (Levítico 18: 5). Los hombres pueden entender el texto en el sentido de que pueden cumplir todas las exigencias de la Ley y por lo tanto recibir vida espiritual. Lo cierto es que el legalismo endurece el corazón de quienes lo practican y les hace creer que son portadores de una bondad inexistente que tiene la peculiaridad de hacer mirar de mal ojo a quienes consideran pecadores y populacho. Jesús dirigiéndose a estos perfeccionistas, les dice: “¡Ay de vosotros fariseos hipócritas!”

Dios no dio la Ley para enaltecer el orgullo de quienes piensan que pueden cumplirla. Todo lo contrario la proclamó con el propósito de hacer resaltar la condición de pecador del hombre. “Pero la Ley se introdujo para que el pecado abundase, mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Romanos 5: 20). Interpretando correctamente el propósito de la Ley de Dios el apóstol Pablo escribe: “De manera que la Ley ha sido nuestro mentor, para llevarnos a Cristo, a fin que fuésemos justificados por la fe” (Gálatas 3: 24).

La conversión de Leví fue motivo de que Jesús hiciese una declaración de propósitos. Cuando  Leví abandona el banco de los tributos públicos y en obediencia a la orden de Jesús: “Sígueme. Y levantándose le siguió”. Aun cuando el texto no lo dice, pero se sobreentiende, Leví en agradecimiento invitó a Jesús a comer en su casa. Los escribas y los fariseos que vigilaban muy de cerca los movimientos de Jesús, dijeron a sus discípulos: “¿Qué es esto que Él come y bebe con los cobradores de impuestos y con los pecadores?” Al oír esta queja Jesús hace esta declaración de principios. “Los sanos no tienen necesidad  de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Marcos 2: 13-17).

Ley y misericordia son como el agua y el aceite, jamás se unen. El texto que sirve de base de esta meditación nos está diciendo que abandonemos las tradiciones que tanto enorgullecen a quienes las practican pero que convierten en hipócritas a quienes juzgan a quienes no las practican. Es Jesús quien quita el peso del pecado que nos oprime y nos da fuerza para caminar en novedad de vida. Al recibir el perdón de los pecados seguimos gozosos el camino que nos lleva a las estancias celestiales que Jesús hoy está preparando para quienes creen en Él.


 

JUECES 8: 23

“Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mis hijos os señorearán: el Señor señoreará sobre vosotros”

Gedeón con la ayuda del Todopoderoso Dios alcanzó una gran victoria sobre los madianitas que los explotaban. La causa de la desgracia de Israel se debía a que “los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor, y el Señor los entregó en mano de Madián por siete años”  (Jueces 6: 1). “El Señor envió a los hijos de Israel un varón profeta”  (v.8), que les dijo todo lo que el Señor había hecho con sus padres para sacarlos de la esclavitud egipcia hasta el presente. Es en este momento que Dios escoge a Gedeón para liberarlos de la opresión de los madianitas.

Obtenida la victoria sobre sus enemigos es cuando “los israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro Señor, tú y tu hijo, pues nos has librado de la mano de Madián” (v. 22). Fíjese el lector que los israelitas le dicen a Gedeón: “Nos has liberado de la mano de Madián”. A la hora de reunir a los soldados para emprender la guerra “el Señor le dice a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas  en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí diciendo: Mi mano me ha salvado” (7: 2). Hecha la selección el ejército queda reducido a “trescientos hombres” (7: 6). Finalizada victoriosamente la guerra los israelitas no reconocen que la victoria ha sido del Señor: “nos has liberado de la mano de Madián“. La respuesta es la que sirve de base a esta meditación.

La tendencia del pueblo de Dios siempre es marginar al señor de sus v idas. Muchas iglesias van de pastor en pastor creyendo que los hombres elegidos  “democráticamente” los conducirán por el buen camino. Es aquí donde las iglesias tienen que tener presente las palabras que dice Gedeón a los israelitas que le piden que sea su rey debido a la victoria conseguida sobre sus enemigos: “No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará, el Señor señoreará sobre vosotros”. El pastor escogido puede ser verdaderamente un siervo del Señor, instrumento en sus manos para guiar a la congregación, pero los fieles jamás deben apartar sus ojos del Señor de la iglesia que es su Salvador: “Puestos los ojos en Jesús el Autor y Consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a Aquel que  sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12: 2, 3). Si los fieles no edifican sus vidas sobre la Roca que es Jesús, por más fiel que sea el pastor, siempre edificarán sobre la arena. Los vientos y las riadas destrozarán sus vidas.

 

dissabte, 7 de gener del 2023

 

SUICIDIOS DE ADOLESCENTES

El suicidio es una pandemia contra la que existe vacuna cien por cien eficaz

Una editorial de La Vanguardia titulada: “Tendencias suicidas entre la juventud”, dice: “El suicidio es la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes españoles y catalanes…La pandemia de la covid ha acelerado las autolesiones y los intentos de suicidio, fundamentalmente entre las niñas, porque el estrés provocado por los cambios en su entorno, según los expertos, ha descompensado el equilibrio mental entre los jóvenes más vulnerables. Durante el confinamiento por la covid, curiosamente bajaron los intentos de suicidio y los suicidios consumados, pero ha sido durante el retorno a la normalidad que el número de casos ha crecido más”.

La periodista Ima Sanchís en la entrevista que le hace a Robert Neuburger, siquiatra y sicoanalista, le dice: “A veces llegamos a la edad adulta con el sentimiento de desarraigo” El siquiatra le responde. “Esta es la definición de depresión, aquella sensación de no existir porque hemos perdido relaciones importantes o una pertenencia, por ejemplo, se dan muchos suicidios entre adolescentes porque los han echado del grupo de amigos y se hunden en la desesperación…Y la pérdida de este sentimiento (de existir), no estar de acuerdo en cómo se desarrolla nuestra vida, la hemos convertido en una enfermedad, y no lo es, es una cosa normal. El sentimiento de desesperación que consiste en dejar de percibir un futuro, un objetivo en nuestra existencia. Es la esencia de lo humano, todos tendemos a estas emociones de no existir y si lo convertimos en una enfermedad entramos en aquella idea de “la píldora de la felicidad”, pero no existe. Cuando se pierde el sentimiento de existencia, llegan dos sentimientos: La desesperación y la ira. En realidad la depresión es una rabia impotente”.

El sentimiento de desarraigo con el que la periodista se dirige al siquiatra es la causa que Neuburger exponga estas palabras tan sensatas refiriéndose a los problemas mentales tan acentuados hoy y que señalan la causa de que los suicidios infantiles y adolescentes se disparen. No obstante, conviene matizar las conclusiones a las que llega el siquiatra.

Neuburger considera depresión “aquella sensación de no existir porque hemos perdido relaciones importantes”. En esta situación se encuentran aquellos chicos y chicas que debido a los asedios a que los someten sus compañeros condenándolos al ostracismo que les hace sentir “emociones de no existir” que no son enfermedades biológicas  que les haga pensar en la “píldora de la felicidad” para  combatirlas. Esta lucha termina con la sedación adictiva de los afectados. La pastilla milagrosa no elimina la “emoción de no existir” por lo que no elimina los sentimientos suicidas porque sus efectos no llegan al corazón que es dónde nacen los sentimientos  perniciosos.

La soledad que genera el ostracismo que provoca el asedio que motiva el desacuerdo con el que es distinto se puede prevenir con la presencia del Padre de nuestro Señor Jesucristo en el corazón de los asediados: “Dios hace habitar a los solitarios en un hogar” (Salmo 68: 6). Por la presencia del Espíritu Santo en el creyente en Cristo “vosotros sois santuario del Dios viviente, tal como dijo Dios: Habitaré en ellos, y entre ellos caminaré, y yo seré su Dios, y ellos me serán pueblo…Y yo os seré Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso” (2 Corintios 6: 16-18).

La enseñanza religiosa que básicamente consiste en ceremonial y en no hagas  esto o aquello no sirve para hacer desaparecer la soledad existencial que en palabras del siquiatra son las “emociones de no existir” .La fe en Cristo y la presencia del Espíritu Santo en el alma hace desaparecer la soledad existencial al ser el creyente en Cristo portador de Dios. La soledad física más extrema que se la quiere combatir con programas, la recompensa con creces la presencia del Padre de nuestro Señor Jesucristo.

“El ser humano siempre se encuentra al borde del abismo”, dice el siquiatra. Las dificultades más o menos extremas siempre se encuentran agazapadas para saltar inesperadamente sobre la presa elegida y provocarle el máximo daño posible. Ello no debe hundirnos necesariamente en el desespero. “Es la esencia de lo humano”, dice el siquiatra. No estar de acuerdo como se desarrolla nuestra existencia no tiene por qué llevarnos a la irritación, al desespero y al victimismo. Si se cae en la tentación y para librarse de ella se despiertan los sentimientos suicidas que en algunos casos se convierten en suicidios consumados.

Niños y adolescentes que os sentís agobiados por los asedios a que os someten vuestros compañeros porque no les gusta como sois. No os dejéis llevar por el desespero que conduce a las “emociones de no existir”. El “sentimiento de desarraigo” que la periodista plantea al siquiatra  no forzosamente tiene que prevalecer, ni en el niño, ni en el adolescente, ni tan siquiera en el adulto.

Cuando Jesús termina el parlamento que se conoce como “Sermón de la Montaña”, como si fuera la guinda que adorna el pastel, se dirige a la multitud que le escuchaba embelesada narrándoles la metáfora de los dos fundamentos: “Cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca” (Mateo 7: 24). La Roca es Jesús (1  Corintios 10: 4). La metáfora continua: “Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa, y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (v. 25). Los ríos desbordados, los vientos huracanados, significan los efectos del desarraigo, la falta de relaciones importantes, de pertenencia, no estar  de acuerdo como se desarrolla la existencia, todo aquello que incita al suicidio…Todas estas cosas contribuyen  a que la casa que no se ha edificado sobre la Roca que es Cristo se hunda (vv. 26, 27). Los creyentes en Cristo no pueden impedir que los ríos desbordados y los vientos huracanados les golpeen fuertemente, pero la casa no se derrumba porque esta cimentada sobre la Roca. En medio de las torrentadas y las ventiscas “siguen gozosos su camino” (Hechos 8: 27).

Octavi Pereña i Cortina,