diumenge, 7 de novembre del 2021

 

PROVERBIOS 20:24

“Del Señor son los pasos del hombre, ¿cómo pues entenderá el hombre su camino?”

El destino de los hombres lo establece el Señor. Los hombres en su desvarío creen que está en sus manos. La evidencia nos muestra que no es así. Sus planes quedan entorpecidos por la voluntad de Dios que es otra. La pregunta que se hace el autor del proverbio: “¿Cómo entenderá el hombre su camino?” Puede comenzar a entenderse cuando se es consciente de que nada sucede sin el consentimiento de Dios. Que es Dios quien tiene las riendas de su destino. Tenemos el ejemplo de Saulo de Tarso que odiaba a muerte a los cristianos. Se dirigía a Damasco con el propósito de detener a los cristianos que vivían en la ciudad para detenerlos y conducirlos a Jerusalén para ser juzgados por las autoridades religiosas judías. Cambió su odio a los cristianos y fue obligado a amarlos en un santiamén.  Saulo era un hombre muy celoso  de Dios pero sin ciencia. A la vez que era religioso era impío. Por qué me persigues le dijo la voz de Dios. Temeroso, Saulo le dice: “Señor que quieres que yo haga. Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que tienes que hacer” (Hechos 9: 1-6). Esta escena de la vida de Saulo responde la pregunta: “¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?

Por nacimiento de mujer todos somos impíos. Aunque podamos ser celosos de Dios como lo era Saulo, de hecho somos impíos. Faltos de piedad. Somos ciegos que tropiezan con los obstáculos que se ponen en nuestro camino. Tomamos decisiones que creemos que son acertadas y el resultado es que nos dañan. Es importante seguir el consejo del profeta Isaías: “Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Señor, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor” (Isaías 55: 6-8). ¿Cómo puede hacer el hombre que sus caminos y pensamientos coincidan con los de Dios? Solo existe una manera de conseguirlo: la conversión a Jesús que se consigue por la fe en su Nombre. Cuando el impío por la misericordia de Dios cree en Jesús y se arrepiente de sus pecados recibe el Espíritu Santo  quien desde su interior le revela el pensamiento de Dios: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido de corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2: 9, 10.

El Espíritu impulsa al creyente a buscar los pensamientos  y los caminos de Dios por lo que nos impulsa a investigar las profundidades de Dios. Es así como el hombre aprende a entender su camino.


 

SALMO 109: 22

“Porque yo estoy afligido y necesitado, y mi corazón está herido dentro de mí”

Algunas versiones traducen necesitado por pobre. Esta palabra creo que da más fuerza al estado en que se encontraba el rey David, autor del salmo. El salmista describe la oposición que recibía: “Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí, han hablado de mí con lengua mentirosa, con palabras de odio me han rodeado, y pelearon contra mí sin causa” (vv. 1-3). Los enemigos más cercanos de David se encontraban dentro de su propia familia. También puede referirse a la persecución despiadada e injusta a la que le sometió su suegro el rey Saúl. David no menciona la palabra venganza. Eso sí, pone en las manos del Señor el castigo que se merecen sus enemigos.

David es un hombre de Dios que sabe en quien ha creído. Busca en oración a su Salvador y le expone el estado en que se encontraba su alma: “y tú, Señor, Dios mío, favoréceme por amor de tu Nombre, líbrame porque tu misericordia es buena, porque estoy afligido y necesitado y mi corazón está herido dentro de mí” (vv.21, 22). “Ayúdame, Señor Dios mío, sálvame conforme a tus misericordias” (v. 26).

Puede ser que nuestros enemigos no se encuentren dentro de nuestras propias familias ni tengamos que ir a buscarlos en nuestro círculo a amistades. Sí que nos encontramos en situaciones que nos aguijonean duramente  haciéndonos sufrir intensamente. Llevamos veinte meses afectados por el Covid-19 que ha cambiado radicalmente nuestro estilo de vida. El confinamiento, la monótona repetición de noticias que tienen que ver con el número de afectados y de fallecidos, la incertidumbre del futuro. Todo ello ha afectado a la salud de nuestras almas, La salud mental de muchas personas se ha visto gravemente afectada   por la anómala situación por la que pasamos. Los sicólogos y los siquiatras hacen su agosto debido a que muchísimas personas acuden a sus consultorios para que les curen sus trastornos mentales. Los afectados por la pandemia acuden a los médicos pero no a Jesús que es el Único que puede inundar de paz sus almas.

El salmista no comete el error que cometemos nosotros: “Ayúdame, Señor, Dios mío, sálvame conforme a tus misericordias”  (v.26). Los sicólogos y siquiatras pueden ser los medios que Dios utiliza para la curación de nuestras dolencias mentales, pero los especialistas sin Dios de poco sirven. Tiene que ser el Señor quien nos toque con su mano sanadora al decirnos: ”Tu fe te ha salvado, ve en paz” (Lucas 8: 48).

 

 

AUTORIDAD, ¿DÓNDE TE ESCONDES?

<b>Gobernar significa rectificar (Confucio)</b>

Coincidiendo un acto institucional de la policía catalana con una manifestación conjunta de mossos y policías locales reclamando respeto, Josep Lluís Trapero director de la policía catalana pidió “respeto hacia la policía. Ni sumisión, ni los miedos ya superados. Respeto”. Trapero explicó qué son los mossos diciendo: “La policía de Cataluña. Policía de Cataluña, una policía de una sociedad determinada,  de la cual formamos parte, ni más buena ni más mala. Sencillamente esta. La nuestra. Que quiere proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades, que nuestros conciudadanos puedan desarrollar su vida con libertad y sin obstáculos”. Trapero se refirió a “comportamientos preocupantes de intolerancia manifestados en los últimos botellones, no generalizados, pero sí relevantes, comportamientos grupales violentos que expresan intolerancia”.

Dejemos momentáneamente la calle. Es muy preocupante el odio que transmiten las palabras de ciertos políticos contra aquellos que no comulgan con sus filosofías. Este lenguaje inflamatorio va acompañado de aplausos y vítores de la claque que grita con vehemencia las proclamas de sus ídolos políticos. Siembra vientos y cosecharás tempestades, dice el refrán. Este tipo de lenguaje la Biblia lo condena explícitamente: “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero que se jacta de grandes cosas. He aquí ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 3: 5, 6). Las palabras inflamatorias de ciertos políticos, ¿no son las responsables de la aparición de comportamientos grupales  que expresan una preocupante intolerancia  y que se introducen en las manifestaciones pacíficas de protesta por aquello que no funciona bien para desprestigiar a los verdaderos manifestantes?

Tratemos la violencia y qué la motiva. En principio se trata de un atentado contra la autoridad en general que tiene una razón de ser. La autoridad suprema la sustenta Dios por ser el Creador de todo lo existente y como tal ha dictado unas leyes que regulan al milímetro el buen funcionamiento del universo. El mundo material obedece al cien por cien las leyes que regulan su funcionamiento. La cosa no es así con el ser humano ya que habiendo sido creado poseyendo raciocinio y voluntad está capacitado para decidir si obedece o no la Ley de Dios decretada para su bien: “Y mandó el Señor Dios al hombre: De todo árbol del huerto podrás comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (Génesis 2: 16, 17). Con estas palabras el Creador da a entender que el hombre que ha creado no es un autómata como los animales irracionales que se mueven por los instintos, sino un ser que puede disentir de la voluntad de su Creador. Adán desobedeció y toda su descendencia paga las consecuencias. La ley que garantizaba el buen funcionamiento del hombre se rompió y el desbarajuste se introdujo en el ser humano. De ahí que la obediencia que debe darse a Dios como Autoridad suprema se haya sustituido por la obediencia a un igual. De ahí que las relaciones humanas chirríen porque a la máquina le falta el aceite que la permite funcionar suavemente.

Dios habría podido decidir que le hombre se arrastrase por la tierra como un reptil diciéndole: “Ya te apañarás”. “Yo me lavo las manos”. Este pensamiento no le pasó por la cabeza. Tan pronto como Adán y Eva pecaron Dios se acercó a ellos a anunciándoles la venida del Salvador que por la fe en su Nombre se convertirían en nuevas criaturas predispuestas a obedecer a Dios y dejar de darle la espalda.

El Decálogo que es el resumen de la Ley de Dios y el hecho de haber sido escrito por el dedo de Dios sobre dos tablas de piedra, sugiere dónde se encuentra la autoridad suprema. La primera tabla tiene que ver con la autoridad suprema de Dios. En la segunda vemos como Dios delega su autoridad en los padres haciéndoles responsables de despertar en ellos  el temor de Dios y de enseñarles los principios éticos que permiten que la sociedad funcione  correctamente.  A medida que el número de personas aumenta el hombre se organiza  en sociedades diferenciadas,  estable caudillos que las dirijan. Dios que es en verdad quien elige a los caudillos delega en éstos para que en su Nombre gobiernen las sociedades que se van formando. Desgraciadamente estas autoridades son enemigas de Dios y, en vez de gobernar para bien de sus miembros lo hacen para ellos medrar. Así ha sido hasta nuestros días y así seguirá siéndolo hasta el final del tiempo  cuando  se instaurará el Reino de Dios eterno.

En el Nuevo Testamento es el apóstol Pablo quien bosqueja con mayor claridad el principio de autoridad que tiene que regular el buen funcionamiento  de todos los sistemas políticos que se van formando. Tomen la forma que tomen, lo cierto es que Dios no ha renunciado a la autoridad suprema sobre la creación y la delega: “Por mí reinan los reyes, y los príncipes determinan justicia. Por mí dominan los príncipes, y todos los gobernantes juzgan la tierra” (Proverbios 8: 15, 16), Es Romanos 13: 1-7 el vademécum que esboza cómo deben comportarse los gobernantes con respecto a los ciudadanos y viceversa. De este texto destaco: el gobernante “es servidor de Dios para tu bien, pero si haces lo malo, teme, no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarles sujetos, no solamente por razón del castigo, también por  causa de la conciencia”                       (vv. 4, 5).

El hecho de que la policía, no solo la catalana,  sea el objeto de todos los golpes por parte de algunos manifestantes es un síntoma grave que indica que la autoridad humana  tambalea. Indica que se margina a Dios y este abandono nos lleva a la anarquía. Al caos.

Octavi Pereña i Cortina

diumenge, 31 d’octubre del 2021

 

FILIPENSES 4: 11

“Pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”

Una de las causas del incremento de trastornos mentales que se han producido debido al Covid-19 se debe a que las personas no han aprendido a contentarse, sea cual sea el efecto. El descontentamiento tiene su razón de ser. La solución nos la propone el Padrenuestro, esta oración bien conocida por muchos, pero ignoran su significado porque  se les ha enseñado a recitarla como una mantra.

el Padrenuestro enseña el contentamiento cuando di ce: “Padre nuestro que estás en los cielos…Hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra”  (Mateo 6: 9,10). Jesús el Maestro excelso que enseña como quien tiene autoridad y no como los doctores de la Madre Iglesia de todas las épocas. (Mateo 7: 29), puede impartir esta enseñanza porque siendo el Hijo de Dios eterno sabe que Dios lo ha creado todo y todo se mueve según su voluntad.

Lo que produce el descontento, en la mayoría de las situaciones no son graves trastornos sino pequeñas molestias que no se sabe cómo manejarlas. Estas pequeñeces que  se enfrentan a nuestra voluntad agrian  nuestro carácter haciendo que vivamos  enojados de manera permanente. Este estado es el que produce nuestros trastornos mentales que nos lleva al consumo desorbitado de pastillas para calmar la ansiedad, el cansancio crónico,  el desvelo, el estrés…Insignificancias que se convierten en gigantes que nos aturden.

Nada de lo que nos acontece es casual. Detrás de todos los acontecimientos se encuentra Dios, el Creador de todo lo existente y que hace que todo ocurra según su voluntad. Nada por pequeño que sea se escapa de su control. El Padrenuestro reconoce el señorío del Padre y nos induce a aceptar que se haga su voluntad.

El apóstol Pablo aprendió a contentarse en cualquiera que fuese la circunstancia que le tocase vivir porque reconocía la autoridad suprema de Dios. En vez de rebelarse contra la voluntad del eterno Dios la acataba humildemente y no luchaba contra ella.

Recordemos: La casualidad no existe. Todo lo que ocurre tiene un motivo de ser. Nuestros pensamientos que están muy por debajo de los pensamientos de Dios no entienden por qué ocurren las cosas.. Sometámonos a la voluntad de Dios tal como enseña el Padrenuestro y la paz de Dios que sobrepasa el conocimiento humano nos librará de la esclavitud de las pastillas que en vez de curar agravan el malestar emocional.


 

JEREMIAS 8:9

“Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados, he aquí que aborrecieron la palabra del Señor, ¿y qué sabiduría tienen?”

Los dirigentes de Judá decían. “Nosotros somos sabios, y la Ley del Señor está con nosotros” (v.8). Los dirigentes de Judá eran muy presuntuosos. Quien decide si alguien es sabio o no es el Señor que es la plomada que calibra si el muro sube vertical o no. Los dirigentes de Judá presumían de ser sabios pero el Señor  descubre su presunción: “Por tanto daré a otros a sus mujeres, y sus campos a quienes los conquistan, porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno sigue a la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño. Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con liviandad diciendo: Paz, paz, y no hay paz” (vv. 10, 11).

La palabra del Señor no ha perdido vigencia. Hoy,  cuando los políticos se comportan como ciegos guiando a otros ciegos, deambulan sin saber a dónde van. Como dicc la Biblia ambos caen en el hoyo. Los vemos a todos golpeando al aire tropezando aquí y acullá. ¡Cuán certera es la visión del profeta Isaías: “Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (Isaías 57: 20, 21). Siembran vientos y recogen tempestades. Le damos la espalda a Dios y recibimos las consecuencias. No queremos saber nada de su Ley que ha sido dada para nuestro bien. Darle la espalda a Dios hace que recibamos su reprobación. Nos acercamos peligrosamente al despeñadero. La catástrofe está cercana. Los acontecimientos la anuncian. Desciframos las señales del tiempo que anuncian lluvia o viento y sin embargo ignoramos las que anuncian nuestra inminente destrucción.

El anuncio del profeta Oseas es de rabiosa actualidad: “Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad, y comeréis fruto de mentira, porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes” (19: 13).

La ceguera nos impide darnos cuenta de que nos dirigimos directamente hacia la destrucción, como nación y como individuos. Le podemos pedir a Jesús que nos devuelva la vista. Recuperada la visión daremos media vuelta y nos alejaremos del precipicio en que estábamos a punto de precipitarnos.

 

 

 

SALUD MENTAL EN PELIGRO

<b>La impotencia antes los desafíos diarios causa la enfermedad mental</b>
“El Plan Nacional de Salud Mental dispondrá de 100 millones y un teléfono 24 horas”. “Sánchez admite el deterioro de la población debido a la Covid-19 y anuncia nuevas medidas. La Covid-19 ha creado una pandemia paralela que afecta a la salud mental”. La Covid-10 la provocan los virus. La enfermedad mental el pecado.

Palabras del presidente Sánchez. “Tenemos que analizar los problemas,  hacerles frente con el soporte de las sociedades científicas y el de la sociedad civil…La necesidad urgente de un sistema sólido de prevención, de promoción de la enfermedad mental. Nadie no está fuera de peligro, necesitamos una sociedad que facilite, alivie las vidas de estas personas y de las que las rodean, con un compromiso sanitario y político en que podamos afrontar este gran reto que tenemos delante”. Según el presidente Sánchez “no podemos normalizar que tantas personas necesiten pastillas para dormir o para levantarse y vivir. No podemos normalizar que el trabajo produzca ansiedad ni que el sufrimiento viva en soledad. Tenemos que dar respuesta inmediata a quienes tengan problemas de salud mental y abrir un gran debate social. Bla, bla, bla. El presiente Sánchez cifró en un 19% los españoles que consumen tranquilizantes, relajantes o pastillas para dormir. Esta triste realidad que creo es más dolorosa que la oficial. El presidente dijo: Tenemos que dar respuesta a este problema y analizar las causas que lo originan”. Tal vez sí que la Covid-19 haya intensificado los problemas de salud mental. Ya hace años que se viene anunciando su presencia y todavía no se ha dado respuesta a este problema ni se han encontrado las causas que lo originan. Los buenos propósitos del presidente no se han realizado porque la industria farmacéutica investiga las consecuencias pero es incapaz de investigar la  causa que provoca la diversidad de manifestaciones que tiene la enfermedad mental que no es biológica sino espiritual. La industria farmacéutica  pagaría gustosamente millones de dólares  a quien le proporcionase la solución al problema de la enfermedad mental.

Dios que tiene en su mano la salud mental llama a los enfermos y les dice: “A todos los sedientos: Venid a las aguas, y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche…Inclinad vuestro oído, y venid a mí, oíd, y vivirá vuestra alma, y haré con vosotros pacto eterno” (Isaías 55; 1-3).

La industria farmacéutica y la láctea comercializan productos energéticos que hacen saltar y bailar a ancianos decrépitos. La fatiga crónica que afecta a tantos no se cura con bebidas energéticas a base de minerales y vitaminas. Mucho menos la enfermedad mental que no es un problema biológico.

Existen dos tipos de personas: Las que confían en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, y las que creen que Dios es un mito inventado por la clase sacerdotal con el propósito de vivir a costillas de las personas. Los incrédulos confían en ellos mismos o en instituciones humanas. Realmente creen en la capacidad humana de superar todas las  dificultades que se les presenten. La pandemia ha puesto en entredicho la creencia de que “juntos venceremos”. Ha puesto de manifiesto la debilidad humana sin Dios. Satanás que es el “padre de la mentira” nos hace creer que Dios es un mito que nos lleva a hacernos creer que los  fármacos nos curarán la diversidad de trastornos mentales que llevan a la adicción. El presidente Sánchez dijo que se tiene que dar respuesta al consumo excesivo de tranquilizantes, relajantes o pastillas para dormir. Dijo que espera dar respuesta a este problema. El tema de la enfermedad mental es uno de los que las autoridades sanitarias llevan años queriéndolo solucionar. Parches sí que se ponen y muchos. El propósito de querer solucionar el problema de la enfermedad mental puede ser sincero. Resolverlo es harina de otro costal. Se les escapa de las manos encontrar la solución de las enfermedades mentales porque no son de carácter biológico sino espiritual. La solución no se encuentra ni en la siquiatría ni en la sicología ni en la medicina en general .Solo en Jesús que da paz al cansado

La otra clase de personas que existen son las que confían en Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo que reconociendo su debilidad acuden a refugiase bajo las alas protectoras del Todopoderoso. Reconfortantes son las palabras que el profeta Jeremías escribe a un pueblo que a semejanza nuestra se encontraba en una situación político social muy grave: “Así ha dicho el Señor: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta del Señor. Será como retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los secadales en el desierto, en tierra despoblada y desierta. Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor. Será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde, y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto” (Jeremías 17: 5-8). Lenguaje metafórico es el que emplea el profeta para destacar el estado desaliñado en que se encuentran las personas que rechazan a Dios y la frondosidad de las que confían en Él. El salmista gozoso se dirige a Dios en estos términos: “Has cambiado mi lamento en baile, desataste mi cilicio y me ceñiste de alegría” (Salmo 30: 11). Dios da vida a los muertos vivientes que confían en Él.

Octavi Pereña i Cortina

diumenge, 24 d’octubre del 2021

 

MARCOS 5: 27

“Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto”

Muchos son quienes han oído hablar de Jesús pero muy pocos quienes tienen oídos para oír y retener sus enseñanzas. Pienso que la razón se debe a lo que el profeta Isaías escribe: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar, y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55: 10, 11).

Jairo, uno de los principales de la sinagoga y una mujer anónima salieron de en medio de una gran multitud de oyentes que estaban atentos a lo que Jesús decía pero no todos ellos estaban atentos a las palabras de sabiduría divina que fluían de los labios de Jesús. Las palabras de sabiduría divina que brotaban de los labios d Jesús eran la simiente que sembraba el payés que caía junto al camino, entre pedregales, entre  espinos, en buena tierra. El sembrador es Jesús el Hijo de Dios que “enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas” (Mateo 20: 16).

Podemos ponernos a discutir predestinación sí, predestinación no. Pero ahí tenemos el resultado de la predicación de Jesús: tres simientes se perdieron por diversas causas, solamente una de ellas dio fruto. Otra multitud escuchando a Jesús  y solamente un hombre y una mujer fueron buena tierra  de donde brotó y creció la semilla sembrada.

Dos personas desesperadas: un padre que agoniza por la vida de su hija acude directamente a Jesús. La mujer desesperada que había gastado todos sus bienes en médicos y la enfermedad le iba de mal a peor. Ambos tenían en común el desespero. ¡Ah! No todos los desesperados acuden a Jesús a que les solvente sus angustias. El rey Asa “enfermó gravemente de los pies. y en su enfermedad no buscó al Señor, sino a los médicos” (2 Crónicas 16: 12). Asa fue un rey muy religioso que promovió reformas religiosas que trajeron bienestar al reino. En la enfermedad Dios no cuenta. Confía en los médicos pero no en Él. El apóstol Pablo era atendido por Lucas el médico. Los médicos forman parte del plan de Dios para curar a los enfermos que quiere  remediar. No nos vayamos del tema principal. De una multitud únicamente un hombre y una mujer fueron bendecidos. La palabra que salió de la boca de Jesús hizo lo que tenía que hacer. Prosperó para aquello por lo que fue enviada.

La pandemia del Covid-19 ha puesto en situaciones embarazosas a millones de personas. Muchos han invocado a dioses y puesto velitas ante sus imágenes, pero no han acudido a Jesús en busca de ayuda. La muerte física y eterna es para muchos, pero la resurrección y la vida eterna es para muy pocos. ¿En qué grupo se encuentra el lector?


 

SALMO 90: 12

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”

Este salmo es: “oración de Moisés, varón de Dios”. El salmo tiene dos objetivos. Primero ensalzar la eternidad de Dios: “Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo tú eres Dios” (vv. 1, 2).

Adán fue creado para vivir eternamente pero debido a su pecado su vida fue limitada. “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado, pues polvo eres,  y al polvo volverás”  (Génesis 3: 19). “Pusiste  nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro. Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira, acabamos nuestros años como un pensamiento” (vv.8, 9). “Los días de nuestra edad son setenta años, y en los más robustos  son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan y volamos”  (v.10). Moisés pinta un cuadro perfecto de la condición humana.

“¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser  temido?” Moisés reconoce su condición de pecador y que la indignación y la ira de Dios tiienen razón de ser. Pero Moisés también reconoce lo que es la misericordia de Dios: “Vuélvete, oh Señor, ¿Hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos. De mañana sácianos con tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días, alégranos conforme a los días que nos afligiste y los años que oímos el mal”    (vv. 13-15).

Moisés le pide al Señor: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (v. 12).   ¡Cuán distinto es el pensamiento de Moisés del de la actriz Belén Rueda: “Según te haces mayor, disfrutas mucho más del presente. Piensas un poco en mañana, pero no demasiado en pasado mañana”. Con esta forma de pensar la actriz viene a decirnos que la vida es efímera y que no merece la pena pensar en una existencia más allá del sepulcro. No necesita pensar en si existe o no algo más allá de la tumba La existencia de la actriz gira alrededor de lo material, lo sensual. Para ella no existe alma que cuidar.

Moisés le pide al Señor a contar los días para que la sabiduría divina penetre en su alma. Para él cada día es un día dedicado a buscar el pan  de vida que es Jesús. La muerte física es inevitable para Moisés como también lo es para nosotros. Pero quiere contar los días porque a cada día que pasa está más cercano el día de la resurrección  cuando el día que hoy tiene sujeto a la muerte y a la corrupción será revestido de incorrupción e inmortalidad. ¡Qué saludable es en Jesús contar nuestros días para traer sabiduría al corazón.

 

 

¿QUÉ PODEMOS HACER EN TIEMPO DE CRISIS?

”Tu fe te ha salvado, ve en paz”

Estamos viviendo un tiempo de desinformación, confusión y miedo. Todo ello inspirado por el “padre de mentira”, Satanás que desde el inicio del tiempo persigue dos objetivos: Crear división entre Dios y el hombre y, entre el hombre y el hombre. Lo consigue. Sus propósitos malignos se ven claramente en los enfrentamientos raciales y de sexo. Las diferencias políticas causadas por el odio. Creencias religiosas que se distinguen por el desprecio hacia aquellos que no son del mismo redil. En definitiva: Enfrentamiento de los unos con los otros con el propósito de destruir al adversario. Dicha situación no debería extrañarnos porque es la característica de los últimos tiempos (2 Timoteo 3: 1-5).

En estos tiempos de Covid-19, pandemia de alcance mundial y de confusión política y cultural, nos sumergimos en un crecimiento exponencial del sufrimiento debido a que somos impactados cada vez más por acontecimientos imprevistos que ensombrecen el futuro llenándolo de incógnitas que nos agobian. Familiares y amigos que han sido infectados por la Covid-19, algunos de los cuales han pasado una larga temporada ingresados en un hospital y algunos de ellos fallecidos. Los desahucios  que no cesan. La pobreza creciente. El crecimiento desorbitado del precio  de la energía y el combustible. El famoso cambio climático y los desórdenes ambientales que ocasiona…Todo ello hacen que la vida diaria se haga insostenible. El resultado de todos estos impactos negativos hacen intensificar los sentimientos de ansiedad, miedo, incertidumbre. ¿Cómo nos enfrentamos a este presente y futuro tan incierto?

La causa más importante del descalabro que nos amenaza es el hecho de haber abandonado a Dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos envía su luz  que nos permite navegar por las rutas marinas envueltos de espesas tinieblas espirituales sin chocar con los arrecifes que aparecen en nuestro navegar . El padre de la mentira, Satanás, la serpiente antigua antes mencionado, ofusca nuestras mentes llenándolas de incredulidad, lo cual nos lleva a la descreencia y por lo tanto a abandonar a Dios que tendría que ser la Roca sobre la que edificar nuestras vidas y así poder resistir los embates de las aguas turbulentas sin que se derrumben nuestras vidas. “Los que esperan en el Señor recibirán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán” (Isaías 40: 31).

¿Cómo afrontar las crisis que nos afectan sin que nos trituren? Filipenses 4: 6,7, nos enseña cómo superarlas victoriosamente: “Para nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios que supera todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Previamente hemos mencionado que Satanás es el padre de la mentira y nos hace dudar de la bondad y misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesús. De ninguna de las maneras desea que nos deshagamos del tentáculo de los sentimientos homicidas que ha inoculado en nuestros corazones. La palabra homicida incluye todo aquello que nos induce al pensamiento negativo.

El Dr. Nancy Fresure, especialista del corazón, dice. “No sabemos cómo cambiar los pensamientos negativos”. Se publican infinidad de libros sobre pensamiento positivo. Si no sabemos cómo cambiar los pensamientos  negativos que espontáneamente nacen en nuestras mentes, ¿de qué sirven los esfuerzos desesperados para cambiar nuestra forma de pensar?

Viendo un paciente una Biblia encima de la mesa de su siquiatra, le preguntó: “¿Vosotros los siquiatras leéis la Biblia? El Dr. Smiley Blanton le respondió: “No solamente la leo, la estudio” Y añadió: “Si las personas absorbiesen su mensaje muchos siquiatras perderían su trabajo”

La depresión y las enfermedades mentales que no tengan un origen biológico, alguien ha dicho que son “como una habitación en el  infierno”.

“El mensaje de la Biblia por lo que hace a la fe es claro. No tiene sentido preocuparse de todo aquello de la vida que no se puede controlar. Lo que sí se puede controlar es de qué manera damos respuesta a los desafíos y en dónde ponemos nuestra confianza. No se puede controlar la vida, pero sí podemos controlar la respuesta que le demos” (Jeff Monroe).

¿Cómo podemos controlar lo que no se puede controlar? Jesús nos dice que no podemos servir a dos señores a la vez. No se puede festejar con Satanás y a la vez estar a bien con Dios. Ambos señores son tan incompatibles como el día y la noche. Tenemos que decidirnos por uno de ellos. Si elegimos a Satanás nos será imposible salir de la situación que tanto daño nos ocasiona. Si elegimos a Jesús y le consideramos Señor de nuestras vidas, los tentáculos de Satanás que nos obligan a pensar en negativo se romperán. Ya nos hemos liberado de su dominio. Como el mundo en el que vivimos hoy está dominado por Satanás “el príncipe de este mundo” (Juan 12: 31) significa que está envuelto de tinieblas espirituales. Quienes están en Cristo ya no se encuentran bajo el yugo satánico. Ello no significa que las travesuras que efectúa en el mundo que domina no afecten indirectamente a los verdaderos cristianos. Éstos, pero, como el salmista que al sentirse afectado por los acontecimientos pueden levantar al cielo esta plegaria: “Cuando yo decía: Mi pie resbala, tu misericordia, oh Señor, me sustenta. Entre la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones me alegraban mi alma” (Salmo94: 18, 19). Cualquier creyente en Cristo, en los momentos de adversidad puede fortalecerse en el Señor, y el poder de su fuerza (Efesios 6: 10)

Octavi Pereña i Cortina

 

diumenge, 17 d’octubre del 2021

 

MATEO 12: 36

“Mas yo os digo que toda palabra ociosa      que dicen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio”

Con respecto al no oportuno nombre Día de la Raza o de la Hispanidad, políticos españoles al frente de los cuales aparece el ex presidente José Mª Aznar, han puesto el grito en el cielo ante el clamor de los pueblos  sudamericanos pidiendo justicia por los desmanes que los conquistadores castellanos cometieron durante la conquista. La incongruencia del caso es que quienes defienden a capa y espada la integridad de España adolecen de ignorancia histórica porque en aquel entonces España no existía. Defienden algo inexistente con palabras que destilan odio, no reconciliación con quienes piden reparación. Lo lamentable del caso es que quienes reaccionan de manera tan poco cristiana lo hagan personas que se confiesan cristianas. La usurpación del calificativo cristiano por parte de quien no lo sea realmente se carga con la doble responsabilidad al blasfemar el Nombre de Cristo que es Dios de perdón y de misericordia, que derriba los muros de separación que levanta el pecado.

El contexto inmediato del texto que comentamos es la enseñanza de Jesús sobre el árbol bueno y malo. En el capítulo 12 de Mateo toman relevancia quienes hipócritamente quieren presentarse en público como personas justas. Las enseñanzas de Jesús quitan la careta y muestran la hipocresía de quienes quieren aparentar ser personas justas.

“O haced el árbol bueno y su fruto bueno, o haced el árbol malo y su fruto malo, porque por el fruto se conoce el árbol” (v. 33). Cuando Jesús considera a los fariseos “generación de víboras”, utiliza las mismas palabras que empleó Juan el Bautista cuando los fariseos venían a su bautismo: “¡Generación de vívoras1 ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? (Mateo 3: 7). Jesús profundiza lo dicho por el Bautista cuando dirigiéndose a los fariseos les dice: “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno siendo malos? Porque de  la abundancia del corazón habla la b oca…y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas” (vv.34, 35).

Las palabras buenas o malas no se las lleva el viento.  Quedan grabadas en el libro que registra todos los hechos de los hombres: ”Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios, y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida, y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros según sus obras” (Apocalipsis 20: 12). Jesús dando una oportunidad a los hipócritas de arrepentirse de sus pecados, dice a los fariseos: “Mas yo os digo que toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (v. 36).


 

SALMO 51: 17

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado, al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”

El espíritu quebrantado es lo opuesto al espíritu orgulloso. Ambas maneras de ser quedan reflejadas en la parábola del fariseo y el cobrador de impuestos. Ambos adoradores suben al templo a adorar a Dios, pero la manera de hacerlos cada uno de ellos es distinta. En la introducción de la parábola. Jesús hace esta declaración con respecto a quienes convierten la adoración en una representación teatral: “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban   a los otros” (Lucas 18. 9). Esta introducción merece que se le dedique un mínimo de atención porque la parábola que va a citar Jesús va destinada a desenmascarar a aquellos que a sí mismos se consideran justos. La parábola tiene el propósito de demostrar que aquellos que van a la iglesia sin espíritu quebrantado los rechaza..

Quienes poseen el espíritu farisaico son celosos de la adoración pública. Tales personas cuidan al detalle que los cultos se hagan decentemente y con orden. Los asistentes tienen que vestir decorosamente. Los  congregados tienen que vestir decentemente, especialmente las mujeres que tienen que vestir según el concepto que ellos tienen del recato. Cualquier discrepancia con los cánones por ellos establecidos son motivo de crítica feroz, robando a los enjuiciados el derecho al respeto.

El fariseo de la parábola da gracias a Dios “porque no es como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano” (v.11). En vez de poseer un espíritu quebrantado por reconocer su condición de pecador que clama a Dios por el perdón de sus pecados, con insolencia se dirige a Dios presumiendo de unas bondades de las que carece y se fija en las maldades de quien no es como él.

En las películas del Oeste cuando aparecen escenas de culto evangélico, las beatas de la congregación murmuran contra la mujer que no consideran digna a asistir a los cultos. Este comportamiento nada evangélico no se da solamente en el cine. El hecho de que Jesús tenga que denunciarlo en la parábola registrada en la Biblia lo ha sido para instrucción de los cristianos de todas las generaciones. La nuestra también.

Lo que Jesús rechaza en los asistentes a los cultos es la apariencia externa de piedad, bendice el espíritu del cobrador de impuestos: ”Dios, sé propicio a mí pecador” (v.13).

El texto del salmo 51 que ha servido de base a esta meditación lo escribió el rey David después de haber sido reprendido por el profeta Natán por su adulterio con Betsabé y el asesinato e su marido. Sea cual sea el pecado cometido no rechaza a los quebrantados de corazón. Los enaltece. A los presuntuosos los humilla. Que en las congregaciones prevalezcan los contritos de corazón para que se conviertan en oasis en donde pecadores como la samaritana puedan beber el agua viva que da vida eterna.