dilluns, 12 de febrer del 2018

SE RECOGE LO QUE SE SIEMBRA

<b>”¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie” (Job 14: 4)</b>
<b>Lucia y Rafael</b>, dos ancianos de 87 años fueron apuñalados salvajemente por dos adolescentes de 14 y 16 años. Hechos como este  ocurrido en el barrio bilbaíno de Otxarkoaga pueden suceder y de hecho ocurren en otros lugares. Este tipo de violencia hace que la gente se pregunte: “¿Cómo pueden matar unas criaturas a unas personas indefensas que pueden ser sus abuelos?” “¿Cómo pueden ir sueltos por la vida?” “¿Es justo que unos niños se escapen del rigor del Código Penal legislado para adultos?” “Si son tan crueles y primerizos para matar no deben serlo para pagar por lo que han hecho?” El vecindario ve con miedo “el brote de violencia protagonizado por menores organizados en bandas que han crecido bajo la piel del Bilbao más brillante y posiblemente cohesionado de las últimas décadas”, escribe el periodista <b>Pedro Gorospe</b>
Refiriéndose a la presencia de menores de 12 años en las bandas, la fiscalía de Vizkaia dice en su memoria: “La actividad que hacen sus miembros es un factor fundamental para adquirir prestigio e importancia constituyendo su ingreso en un centro de reforma un peldaño en el ascenso en el grupo”. Los fiscales reconocen que las bandas urbanas de adolescentes son una causa de la violencia infantil y adolescente que ha alcanzado cotas de violencia cada vez más feroz y en edades cada vez más primerizas.
David, el sirvo fiel del rey Saúl de Israel, perseguido por una jauría de soldados al mando e l mismo monarca porque envidiaba a su brillante soldado aclamado por el pueblo y que Dios había escogido para ser el próximo rey de Israel. Habiendo tenido David la oportunidad de poderlo matar, le dice al rey ofuscado por el odio: “como dic el proverbio de los antiguos: De los impíos saldrá la impiedad, así que mi mano no será contra ti” (1 Samuel 24. 13). ¿Por qué el rey Saúl quiere matar a su súbdito leal e inocente acusándolo dl lito de sedición y el súbdito leal no quiere matar a su señor? Sencillamente porque la conversión de David al Señor había cambiado su manera de pensar lo cual le impedía alzar su mano contra el rey, el ungido del Señor.
Hoy se niega la maldad humana. Si se cometen fechoría debe a factores externos. En su necedad de no querer ver lo que es, el hombre se atribuye el poder de transformar las propiedades naturales del agua. Recitando unas palabras de manual  le confieren al agua propiedades milagrosas que tienen el poder de limpiar el pecado original que  adquiere por el mero hecho de ser descendiente de Adán. En su necedad, viendo como las personas bautizadas con el agua milagrosa siguen manifestando su condición pecadora,   como se pone de manifiesto en el comportamiento incívico y violento de niños y adolescentes, piensan que rociando con agua bendita el cuerpo del difunto se le abre de par en par la puerta del cielo. Pues no, las purificaciones a las que el hombre se somete a lo largo de su vida no sirven para hacerlo justo y apto para andar en justicia. David, escogido para ser rey de Israel el Señor dijo de él: “He hallado a David  hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero” (Hechos 13: 22). El profeta Natán le hizo ver a David que el adulterio que había cometido con Betsabé y el posterior asesinato de Urias su marido, fueron unos hechos que desagradaron a Dios. Reprendido David, escribió: “He aquí que en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría” (Salmo 51: 5,6). La denuncia que el Dios de Israel presenta a su pueblo es que jamás se ha cansado de enviar profetas con el mensaje de arrepentimiento para que pueda bendecirlos, pero no hicieron caso. En cambio, David cuando escuchó la acusación que Dios le hacía por medio del profeta Natán, escuchó y se arrepintió. El salmo 51 que David escribió después de arrepentirse de su adulterio y asesinato evidencia que su arrepentimiento fue sincero desde lo más profundo de su corazón. No fue como las disculpas que los políticos corruptos piden al pueblo cuando los atrapa la justicia. En el caso de David, el monarca no se pone de pie encima de una tarima ante el pueblo congregado pidiendo que lo perdonasen. No. Cerrada la puerta de su habitación y en secreto le pide perdón a Dios a quien había ofendido  con su pecado.
Me he desviado a propósito del tema de las bandas juveniles que hacen malvivir a los ciudadanos porque si no se arrepienten ante Dios de sus pecados, si no claman a Dios: “Purifícame con hisopo, y seré limpio, lávame y seré más blanco que la nieve” (v.7). El hisopo es un símil de la sangre que Jesús derramó en el Gólgota que lava todos los pecados de quienes creen en Él. Cuando el perdón de los pecados no es el hombre quien lo otorga, sino Jesús, entonces los niños y adolescentes que se agrupan en bandas urbanas para hacer fechorías, serán sensibles a este texto bíblico en que Dios habla a los jóvenes en la figura de un padre y una madre que aleccionan a su hijo: “Oye, hijo mío la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre…Hijo mío, los pecadores te quieren engañar, no consientas. Si te dicen: Ven con nosotros, pongamos asechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente…Echa tu suerte con nosotros, tengamos todos una bolsa. Hijo mío, no andes en camino con ellos, aparta tus pies de sus veredas…Porque en vano se tenderá una red antes los ojos de toda ave, porque ellos a su propia sangre ponen acechanzas, y a sus almas tienden lazo. Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores”. (Proverbios 1:8-19).
Son pocos los padres que se preocupan de enseñar a sus hijos los caminos del Señor. Les es una tarea demasiado dura. Prefieren que sean los amigos, la televisión, las redes sociales que los suplan. La enseñanza que reciben por estos medios es todo lo contrario de aquello que guía a hacer bien y a respetar el prójimo. Ante la inhibición de los padres en la educación de sus hijos no tienen derecho a traspasar a la Administración la responsabilidad de las fechorías que cometen sus hijos mal educaos. El dicho dice: “Se siembran vientos y se recogen tempestades”.
Octavi Pereña i Cortina


2 TIMOTEO 3: 16,17

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseña, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”
Ante una declaración de tal envergadura como la que hace el texto que comentamos, ¿cómo es posible que miles de millones de personas no pueden creer lo que dice? No pueden entender que personas normales y corrientes como lo fueron los autores humanos de las Escrituras cristianas pudiesen escribir sin errores. No pueden entender que escritores separados por siglos de distancia, la melodía de cada uno de ellos no perturbara la de los otros. No todos los que se denominan cristianos creen en la infalibilidad de la Biblia. ¿Por qué ateos y cristianos coinciden en considerar la Biblia como un libro plagado de errores y que sus  historias no son nada más que buenos ejemplos para enseñar pero que no son aplicables en nuestros días?
En mi adolescencia y juventud no creía que la Biblia fuese la Palabra de Dios. ¿Qué es lo que me hizo cambiar de opinión? Al principio de mi contacto con los protestantes  no creía lo que el pastor  me decía. Lo consideraba un pesado y procuraba no encontrarme con él. Recuerdo que un día entando tumbado en la cama pronuncié mi primera oración. Previamente había recitado como un loro muchos padrenuestros y avemarías. Orar jamás. ¿Qué ocurrió? Encontrándome en una postura nada ortodoxa según la religión, me dirigí a Dios con una duda: “Señor si existes, la felicidad de la que me habla este hombre si es verdad, dámela porque yo no la tengo”. No vi ninguna luz. Ni sucedió nada espectacular. En mi interior se produjo un cambio. Dejé de dudar de la veracidad de la Biblia. Inicié mi andadura cristiana como un hijo de Dios. En aquel instante dejé atrás un pasado de incertidumbre para adentrarme en el amanecer de un nuevo día que hasta el presente ha durado 60 años. Se me abrieron los ojos para ver que la maravilla de la creación no es el fruto de la evolución iniciada por el fortuito encuentro de unos átomos. Se me destaparon los oídos para atender la voz de Dios que habla por medio de su Palabra revelada.
Por mi experiencia entiendo porque hay tantas personas que no creen en la verdad de la Biblia. Creo en la existencia de un sr espiritual que llamamos Satanás   a quien Jesús describe como padre de mentira y que cuando habla de lo suyo habla mentira. Era el diablo quien me mantenía atrapado en la telaraña de la mentira lo cual hacía que la verdad de Dios me fuese desagradable. En el momento en que Jesús respondió a mi oración llena de duda, hizo resplandecer la luz del Espíritu Santo. El mar de dudas en que estaba sumergido se convirtió en un lago de aguas tranquilas en donde en el horizonte resplandece el Sol de justicia que es Jesús que me guía a buen puerto: una eternidad de gozo inefable contemplando cara a cara el rostro glorioso de Jesús mi Salvador.




COLOSENCES 4: 12

“Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere”
La iglesia del Señor, no confundirla con la iglesia institución, está compuesta de muchos miembros, cada uno de ellos dotado por el Espíritu Santo con dones determinados para que conjuntamente sirvan para edificar a la iglesia de Cristo conforme al molo diseñado por el Arquitecto. Cada creyente en Cristo como piedra viva del edificio en construcción debe colocare en el lugar que le corresponda. De no ser sí el edificio no tendrá la belleza gloriosa que ha diseñado el arquitecto.
Así que tenemos que tener en consideración el lugar que nos corresponde estar como piedras vivas en la iglesia del Señor cuyo cimiento es el mismo Jesús.
Recomiendo la lector que lea detenidamente 1 Corintios 12 porque trata precisamente de la construcción de la iglesia de Dios, en este caso utilizando el símil de un cuerpo. El apóstol Pedro trata el mismo tema pero desde la perspectiva de construir una casa espiritual (1 Pedro 2: 1-8). Si tenemos en cuenta ambos textos nos daremos cuenta que en muchas ocasiones no nos ajustamos al modelo de iglesia que el Señor ha diseñado. En ella se dan demasiados individualismos que dificultan que cada piedra viva ocupe el lugar que le corresponde en la iglesia de Dios. En el símil del cuerpo el apóstol describe la sintonía existente entre los miembros del cuerpo, cuando alguno de ellos sufre el resto se aboca a ayudar al miembro doliente. Analizando lo que Pablo y Pedro dicen respecto a la iglesia debemos arrepentirnos por no comportarnos como piedras vivas en la casa espiritual, ni con la solidaridad que deberíamos manifestar con los otros miembros del Cuerpo de Cristo.
 El texto que comentamos nos presenta Epafras de quien deberíamos aprender la unidad que debe prevalecer en el templo del Señor y en el cuerpo de Cristo su iglesia. Nos lo presenta como siendo “uno de vosotros”, es decir, no está desvinculado de vosotros, no va a su aire sin preocuparse de vosotros. “Siervo de Cristo”, es  decir que Cristo es su Señor y que como siervo obedece humildemente las instrucciones que brotan de los labios de su Señor. Epafras “ruega encarecidamente por vosotros en sus oraciones”, es decir, ejerce de mediador entre los hermanos y Dios. ¿Ejercemos el ministerio de la intercesión? ¿Tenemos presente a los hermanos en nuestros corazones y los presentamos en el trono de la gracia de Dios para que el Señor los bendiga en sus necesidades? ¿Qué  propósito persigue Epafras con sus ruegos por los hermanos? “Para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere”, es decir, que la imagen de Cristo se vaya formando en ellos. Mucho tenemos que aprender de Epafras


dilluns, 5 de febrer del 2018

MATEO 8: 22

“Y he aquí vino un leproso, y se postró ante Él diciendo: Si quieres puedes limpiarme”
Es bien sabido que la lepra, es en la Biblia un  símbolo del pecado como lo es también la levadura. Yo que escribo este comentario y tú que lo lees no somos leprosos, ambos, pero, somos pecadores. Ambos, necesitamos desprendernos del pecado, lo cual debería impulsarnos a gritar: ¡Inmundo! ¡Inmundo! ¿Reconocemos nuestra inmundicia? Quiera el Señor hacernos reconocer que nuestra alma está infectada de lepra espiritual.
La Biblia nos dice que todos hemos pecado, por lo tanto, todos, sin ninguna excepción estamos destituidos de la gloria de Dios. En otras palabras: todos estamos condenados a la muerte eterna si fallecemos sin haber resuelto el problema del pecado que hace que Dios no atienda a nuestras súplicas. Aunque oremos al  Dios tres veces santo no puede tener ningún contacto con el pecado. A la vez quemisericordiosos Dios es justo y su justicia no le permite pasar por alto nuestro pecado. Es misericordioso, sí. Sin dejar de ser justo su misericordia le permite encontrar la manera de borrar el pecado que nos separa de Dios.
El texto nos dice que a Jesús “le seguía mucha gente”. De entre una multitud anónima destaca un leproso, una persona pecadora. Formamos parte de una sociedad que colectivamente se considera cristiana. Son muchas las personas que se dicen ser seguidores de Jesús. ¿Cuántas de estas personas se declaran inmundas? El lector, ¡se declara inmundo? Yo que escribo, ¿me declaro inmundo? A esta pegunta le tenemos que dar respuesta tú y yo. Debemos ser cuidadosos a la hora de hacerlo. En los cultos de evangelización que celebran de vez en cuando en las iglesias evangélicas se invitan a los asistentes que si han aceptado a Jesús pasen al frente para que se ore por ellos. ¿Significa que quienes han sido favorecidos por la bendición eclesiástica han creído verdaderamente en Jesús? No forzosamente.
En primer lugar es imprescindible que nos reconozcamos leprosos espirituales, que somos inmundos. Sin este reconocimiento es totalmente imposible que el confesar a Jesús eclesiástico tenga valor salvífico. Se recibirán saludos y buenos deseos de parte de los miembros de las iglesias. A parte de esto, nada. Jesús no vino a buscar personas buenas que se reúnen en las iglesias exponiendo su bondad. No. Vino a buscar pecadores al arrepentimiento. Personas que se reconozcan leprosos que la medicina eclesiástica no ha podido curar. Los leprosos que Jesús cura lo son aquellos que como aquella mujer que sufría un flujo de sangre permanente se había gastado todo su patrimonio en médicos y que habiendo perdido toda esperanza que le curasen, a escondidas toca la túnica de Jesús esperando el milagro. La fe de la mujer y la del leproso los impulsó a acercarse a Jesús e implorar la curación. “Tu fe te ha salvado”, ambos oyeron decir a Jesús. ¿Seremos como el leproso que se postró a los pies de Jesús  suplicándole: “Si quieres puedes limpiarme”?



RUT 1:20

“Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara, porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso”
“Y aconteció en los días que gobernaban los jueces hubo hambre en la tierra” (Rut 1: 1). No se nos dice la causa de la hambruna. Podía muy bien ser debido a la falta de lluvia acompañada del expolio a que Israel estuvo sometido durante este período por sus enemigos. La hambruna produjo una emigración anónima. Entre los emigrados se encontraba Noemí y su familia. Fallecieron el esposo de Noemí y sus dos hijos. Quedó desamparada Noemí. Entretanto, habiendo oído  “que el Señor había visitado a su pueblo para darles pan” (v.6), junto con su nuera Rut regresa a Belén. El retorno a su pueblo natal produjo gran revuelo: “¿No es esta Noemí?” La respuesta a esta pregunta que indicaba alegría nos la da el texto que comentamos: “Yo me fui llena”, dice Noemí, “pero el Señor me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamáis Noemí, ya que el Señor ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido” (v.21).
A pesar de la amargura que según Noemí le había puesto el Todopoderoso, al regresar su nuera de espigar en los campos de Booz, que se convertiría en su esposo, Noemí expone su fe latente cuando le dice  a su nuera: Sea el bendito del Señor, pues no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuco con los que han muerto” (2:20).
El libro de Rut pone de manifiesto como Dios controla lo que nosotros llamamos circunstancias para conseguir sus propósitos. A pesar de que podamos pensar que las circunstancias puedan hacernos creer que los acontecimientos se le han escapado de las manos, ni la misma Noemí se podía imaginar que el hambre que hubo en la tierra y que la obligó a emigrar a Moab, tierra pagana y que sus hijos se casaran con moabitas y que al regreso a Belén su nuera Noemí, le sería de gran bendición. “Y sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, a los que conforme a sus propósitos son llamados” (Romanos 8:18). A los escogidos de Dios para salvación todas las cosas que el Señor permite les acontezcan, todas sin excepción son las manos del Señor que les ayudan a bien.
¿Podía imaginar Noemí en su amargura que se convertiría en la bisabuela de David el rey escogido por Dios para que de su descendencia, llegado el cumplimiento del tiempo, en su Belén natal nacería Jesús, el Rey de Israel que traería salvación en todos los pueblos de la tierra? No lo sabía. Tampoco sabemos los propósitos que Dios tiene reservados para nosotros en los momentos de amargura, pero en el momento oportuno, tenemos la certeza que la amargura presente es la simiente de una bendición futura gloriosa.



COSIFICACIÓN DE LA MUJER

<b>Convertir a la mujer en objeto de placer sexual dinamita las bases de un Estado de derecho</b>
El jueves 18 de enero de 2018 en el salón de baile del hotel <i>The Dorchester</i> en Londres, el <i>Presidents Charitable Trust</i>,club exclusivo para hombres,  organizó una cena benéfica con el propósito de recoger fondos para ayudar a hospitales e instituciones benéficas dedicadas a trabajar en favor de la infancia.
Las 130 azafatas contratadas para <i>animar</i> a los invitados firmaron un acuerdo de confidencialidad y obligadas por la agencia que las contrató vestir de negro prendas confeccionadas con muy escasa tela. A pesar del contrato de confidencialidad  algunas azafatas explicaron lo que sucedió en la gala benéfica. Un testimonio que recoge <i>The Times</i> dijo que la experiencia las dejó a ella y a otras afectadas “humilladas e intimidadas y que se sintieron como si fuesen juguetes, objetos que se podían mirar y tocar y que se podían reír”. Un maestro de ceremonias describió “el acontecimiento como el más políticamente incorrecto del año”. Disparates como el que denuncia la periodista ponen de manifiesto la persistencia de una decadente cultura de clubes exclusivos para hombres que en nada contribuye a proteger el respeto a la mujer en las altas esferas del poder  a pesar de que sea una mujer que ostente el más alto cargo político del país.
El escándalo lo destapó b>Madison Marriage</b>, periodista del <i>Financial Times</i> que se infiltró en la fiesta después de conseguir que se la contratase como azafata. La revelación del escándalo ha causado el cierre de la organización benéfica y una tempestad política en el Reino Unido.
La primer ministra británica <b>Theresa May</b> se enteró del escándalo encontrándose en Davos, dijo; “Estoy francamente consternada. Creía que este tipo de actitud de tratar a las mujeres como si fuesen objetos era cosa del pasado. Tristemente, lo que este acontecimiento ha demostrado es que todavía nos queda mucho trabajo por hacer. Yo seguiré trabajando como lo he hecho durante todo mi tiempo en la política, para que realmente podamos decir que las mujeres son respetadas, aceptadas y tratadas como iguales”. No bastan las buenas intenciones. La magnitud de la violencia sexual, que no distingue clases sociales la pone de manifiesto el hecho de la existencia de mega prostíbulos de lujo a los que únicamente tienen acceso miembros de las altas esferas políticas y los magnates de la economía y de la Iglesia. La metástasis cancerígena está tan extendida que no son suficientes las buenas intenciones políticas, las leyes contra el acoso sexual contra la mujer, la educación sexual en la escuela. El problema es tan grave que no sirven los parches “Sor Virginia” .Requiere la intervención quirúrgica que únicamente puede realizar Jesús, el Médico divino que con su sangre derramada en el Gólgota puede erradicar la lascivia que lleva a la diversidad de fechorías que se cometen contra la mujer.
El apóstol Pablo escribiendo a los cristianos en Galacia les expone el remedio para combatir la enfermedad espiritual que comentamos en este escrito. Si el lector está verdaderamente interesado por el tema del acoso sexual contra las mujeres  debería seguir con mucha atención lo que el apóstol quiere decirle.
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16). Para salir vencedores en la lucha contra el acoso sexual es preciso  andar en el Espíritu. ¿Qué significa este andar? Ni más ni menos que ser un creyente en Cristo. Para el tal creyente el texto deja entrever  una lucha espiritual interna entre la nueva criatura que se es en Cristo y la anterior cuando éramos sus enemigos. “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais”  (v.17). Al estar en Cristo se libra una dura batalla entre la vida nueva que hay en Cristo y la vieja naturaleza carnal del estar fuera de Cristo.  La paz que refleja la faz de la persona que está en Cristo esconde el conflicto espiritual que se libra en el interior del alma entre el bien que quiere hacer el creyente y la vieja condición de enemigo de Dios que se resiste a abandonar el lugar preferente que ocupaba antes de la conversión a Cristo.
“Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la Ley” (v.18). ¿Cuál es la finalidad de la ley de Dios? Hacer ver que el ser humano es pecador: “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14). “No deseará a la mujer de tu prójimo” (Éxodo 20: 17). Estos textos nos dicen lo que son los hombres respecto a las mujeres. Algunos objetarán que hayan cometido adulterio, pero, desearla, ¿quién pude decir que no lo haya hecho nunca? Jesús pone fin a la discusión cuando dice: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5: 27,28).
El apóstol dice que la persona que es guiada por el Espíritu “no está bajo la Ley”. A esta persona la Ley no la condena porque quien es guiada por el Espíritu significa que la tal persona ha creído que Jesús es su Salvador que ha pagado con su sacrificio el precio del pecado. La Ley señala su condición de pecador pero no lo condena porque la deuda ha sido saldada por Jesús muriendo en la cruz: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).
El apóstol indica cuales son las obras de la carne, la manera de comportarse sin Cristo. Indicamos las que tienen que ver con el acoso sexual a las mujeres: “Adulterio, fornicación, impureza, lascivia” (v. 19). Si estos cuatro pecados no existieran en el hombre, los escándalos sexuales como los que han avergonzado al Reino Unido no se hubiera producido La estocada mortal al acoso sexual a la mujer la da el apóstol Pablo cuando escribe: “Pero los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.  Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (vv.24,25). Como dudo de que toda la sociedad vaya a convertirse a Cristo y que crucifique sus pasiones, no tengo la más mínima duda de que los escándalos sexuales seguirán ocupando amplios espacios en los medios de comunicación.

Octavi Pereña i Cortina

dissabte, 27 de gener del 2018

EL GRAN MANDAMIENTO

<b>El legalismo endurece los corazones y hace que los gobernantes sean insensibles a las necesidades del pueblo</b>
<b>Nemrod Carrasco</b>, profesor de Filosofía, en la entrevista que le hace Víctor-M. Amela dice algo chocante por la manera de decirlo, pero muy interesante: “Filosofar es tener huevos. Filosofar es empipar. Filosofar es preguntarte, es cuestionarte la realidad. Filosofar es distanciarte de tus propias creencias, descreer. Todo lo que está establecido y es incuestionable. No respetar ninguna opinión. Dinamitar todas las opiniones. Atacar a las opiniones no es atacar a las personas. Yo no soy mis opiniones. No tengamos la piel tan fina: ninguna opinión debería ir a misa. ¡Ataquémoslas todas!”
La filosofía no es algo que aparece por generación espontánea a la cual puedan adherirse todas las personas. Por ser los hombres de creación divina tenemos capacidad de razonar, de ser filósofos, de ser sabios. El apóstol Pablo a los que se creían ser sabios, filósofos, los zarandea, diciéndoles: “Nadie se engañe a sí mismo, si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, parta que llegue a sr sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios, pues está escrito: Él prende a los sabios en la astucia d ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios que son vanos” (1 Corintios 3:18-20). El apóstol menciona  dos tipos de sabiduría: la que es de este mundo y la que no lo es. Nos enseña a abandonar la primera para dejar la necedad y ser verdaderamente sabios.
La Biblia nos enseña que antes de la creación del hombre Dios creó a los ángeles, algunos de los cuales acaudillados por Lucifer se rebelaron contra su Creador, convirtiéndose el líder en Satanàs y  sus seguidores en diablos. A su vez Satanás se ha convertido en el “dios de este siglo”. La mayoría de los habitantes de la Tierra tienen como padre espiritual al diablo y, como Jesús dice: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira” (Juan 8:44). El origen de la sabiduría de este mundo de la que nos habla el apóstol Pablo, es satánica. Ahora que tanto se habla de la posverdad, para eludir la palabra mentira, sabemos que el comportamiento humano no es accidental, la filiación diabólica es su origen.
Filosofar según <b>Nemrod Carrasco</b> es: “Tocar los huevos, hacerse preguntas, cuestionar la realidad, distanciarte de tus propias creencias, descreer”, es decir, ser crítico con lo que ocurre. El origen de la sabiduría que permite conocer la causa por la que el mundo no funciona bien es: “ El principio de la sabiduría es el temor del Señor, pero los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7). La sabiduría divina de que son portadores quienes creen en Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, no gusta a los poderes políticos y económicos de este mundo que son dirigidos por su padre espiritual que es Satanás.
Los poderes de este mundo esgrimen con suma celeridad la expresión: “·incitación al odio. Fleeming Rose, escribe: “La legislación europea contra la incitación al odio está legitimada por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas, adoptado el 1966. No obstante, poca gente sabe que las democracias liberales como Suecia, Noruega y Reino Unido votaron en contra del artículo que instaba a penalizar la instigación al odio. El artículo fue una iniciativa del bloque soviético. <b>Eleonor Roosevelt</b> que presidia la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, advirtió que podría ser utilizado por cualquier dictador para cerrar la boca a las voces críticas…Un problema crucial de las leyes contra la incitación al odio es que no existe una definición clara de la misma. Esto deja un margen a los poderes a utilizar la ley para reprimir las opiniones que no sean de su agrado. El 2015 la  comisaria europea de Justicia <b>Vera Jourova</b> declaró: “Si la libertad de expresión es una de las piedras angulares de una sociedad democrática, la incitación al odio es una flagrante violación de esta libertad. Se debe castigar severamente”. Un enfoque peligroso de la libertad de expresión sobre todo si no existe consenso sobre el concepto incitación al odio. De hecho, el derecho a ofender es parte de la libertad de expresión. Nadie no tiene derecho a no ser ofendido. La libertad de expresión incluye el derecho de decir a la gente lo que no le gusta, como dijo una vez George Orwell”.
Percibimos que se degrada el concepto democracia. Que las diferencias políticas tengan que dirimirse en el constitucional y en los tribunales. Las leyes son para ser obedecidas de acuerdo, pero en el momento en que dejan de contribuir a la paz y a la concordia de los ciudadanos porque la sociedad ha experimentado un cambio profundo desde el momento que se legislaron, el sentido común advierte que deben cambiarse por otras que se ajusten a la realidad vigente. Cuesta ser sensible a la necesidad de cambiar las leyes. Cuesta por una sencilla razón: se considera a los afectados por las leyes como súbditos a los que se les debe restringir el derecho a ser diferentes y que no se merecen ser tratados como personas poseedoras de una identidad que les ha dotado el Creador. “La justicia engrandece a la nación, mas el pecado es la afrenta de las naciones” (Proverbios 14:34). Cuando existen tantas leyes injustas que ocasionan incontables afrentas a los ciudadanos es una evidencia de que a pesar de que los legisladores y los gobiernos presuman de ser cristianos, de hecho, a conciencia ignoran el Gran Mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10: 27). Cuando la grandeza de un país se encuentra en el cumplimiento estricto de las leyes humanas y se utilizan los poderes del Estado para aplicar la ley del embudo, debe cuestionarse la grandeza de tal Nación. En el año 2017 se celebró el Quinto Centenario de la Reforma iniciada por Martín Lutero. El lema de la Reforma es. “La Iglesia siempre reformándose”. La piedra angular de la reforma permanente de la Iglesia se encuentra en la obediencia a la autoridad suprema de la Biblia. No existe el Estado perfecto. Al igual que la Iglesia, el Estado debe encontrase en un estado permanente de reforma para conseguir que la justicia que engrandece a la Nación no sea una palabra vacía de contenido.

Octavi Pereña i Cortina

1 REYES 10:8

“bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría”
El rey Salomón no es un personaje mítico como lo ha presentado el cine. Es un héroe famoso por la fama adquirida por el Nombre del Señor (v.1). Además de las riquezas, lo que le daba nombre al rey era su sabiduría. Es muy posible que la visita que le hizo la reina de. Sabá tuviese connotaciones económicas, intercambios comerciales entre ambos reinos, Parece ser que a la reina de Sabá le interesaba conocer de primera mano la sabiduría que se le atribuía ya que “vino a probarle con preguntas difíciles” (v.1)
Tan pronto la reina hubo llegado a Jerusalén  y presentadas las riquezas que transportaban sus camellos, “le expuso todo lo que su corazón tenía” (v.2). Cuando la reina hubo comprobado la sabiduría de Salomón y la gloria de su reino, manifestó: “Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría, pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad, es mayor tu sabiduría y bien que la fama que yo había oído” (vv. 6,7). Habiéndose extasiado con la gloria y la sabiduría de Salomón, la reina le dijo: “Bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría” (v.8).
El escritor sagrado no se excede al describir la gloria y la sabiduría de Salomón. No lo lisonjea para hacerse un lugar en la corte y así  poder disfrutar de los deleites que gozaban la servidumbre del rey. No. El escritor sagrado no perseguía idolatrar al monarca, se limitaba a exponer la realidad tal como era. Jesús reconoce la opulencia de Salomón cuando la compara con los lirios del campo: “Considerad los lirios del campo, como crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos” (Mateo 6: 28,29). La gloria que tuvo Salomón  que Jesús compara con la belleza de los lirios, está diciendo que su gloria fue efímera.  En los jardines más bellos y más bien cuidados los jardineros tienen que cortar las flores secas para que su presencia  no afee la belleza del entorno. Lo más bello del mundo es efímero.
Pero la reina de Sabá está viva. Su cuerpo se ha convertido en polvo pero su espíritu vive y en el día de la resurrección su testimonio será inapelable: En palabras de Jesús: “La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará, porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar” (Mateo 12: 42).
Pongamos un ejemplo actual. El papa en sus apariciones semanales en el balcón del Vaticano congrega millares de fieles. Durante sus viajes apostólicos (?) centenares de miles le vitorean, ¿podrá condenarlos  por haber elegido mal a quien venerar? Quien condenará será el mismo Jesús, pues, “no hay otro Nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12)

2 SAMUEL 6: 7

“Y el furor del Señor se encendió contra Uza, y lo hirió Dios por aquella temeridad, y cayó muerto junto al arca de Dios”
En tiempos del sacerdote Elí el arca del pacto fue capturada por los filisteos, cuando la devolvieron la depositaron en casa de Abinadab. Reinando David quiso trasladar el arca a Jerusalén. Se la transportó en carro. Durante el trayecto los bueyes tropezaron. Uza intentó evitar que el arca cayese. Dios mató a Uza por tocarla.
Este funesto acontecimiento debe hacernos pensar cómo se hacen las cosas en la iglesia del Señor. El arca debe llevarse a Jerusalén porque es el lugar escogido por Dios para morar entre su pueblo. “Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas, porque a ellos ha elegido el Señor para llevar el arca del Señor, y le sirvan perpetuamente” (1 Crónicas 15:2). “Así trajeron el arca de Dios, y la pusieron en medio de la tienda que David había levantado para ella” (16:2).
En Deuteronomio 25: 10-15 se describen las características que debía reunir el arca para que los levitas pudiesen transportarla. De haber seguido David las instrucciones que da Moisés se hubiese evitado que Uza muriese por su temeridad. Todo lo que tiene que ver con el culto que se le rinde a Dios debe hacerse  según las  instrucciones del Señor.
La idea de la paridad de género, de que la mujer debe tener más presencia en la administración pública, se ha introducido también en la iglesia y se llega a la conclusión que puede ser pastora. Las instrucciones que el apóstol Pablo da a Tito y a Timoteo no da lugar a ello. La Biblia  no es machista pero enseña una relación jerárquica: Dios, el hombre, la mujer, los hijos. Todos ellos sujetos a Dios. En el momento en que se pone en duda la autoridad de la Biblia y se democratiza la iglesia siguiendo el modelo del mundo, se pervierte el orden establecido por Dios y el caos impera en la iglesia. Se presume mucho de ser el pueblo de la Biblia. A la hora de la verdad la cosa no es así.
Pero dios no va reescribir la Biblia para adaptarla a las exigencias del hombre de  hoy: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir  en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3.16). Todo lo que se tiene que saber acera cómo adorar a Dios  ya está dicho. La  revelación está cerrada. No se le puede añadir ni quitar un tilde.

Tal vez Uza entendió que era mejor transportar el arca de Dios en carro que a cuestas, porque era más cómodo. Desobedecer la voluntad de Dios le acarreó la muerte. Hoy decimos que la paridad de género es más justo que el “machismo” de la Biblia. El resultado es que las familias se desintegran y las iglesias dejan de dar la luz que debe desprender la lámpara que debe iluminar el camino de quienes se consideran ser pueblo de la Biblia. Los gobiernos se corrompen por falta de la luz de Cristo. Nos convertimos en ciegos que guían a ciegos.

dilluns, 22 de gener del 2018


CRUELDAD O JUSTICIA


<b>¿Se acepta una justicia injusta?</b>

En una sociedad secularizada y a la vez tradicionalmente religiosa le va como el anillo al dedo la respuesta que <b>Augusto Comte</b> dio cuando se le peguntó dónde estaba Dios en su teoría científica: “No tengo necesidad de esta hipótesis”. ¿Realmente se puede vivir de manera satisfactoria sin Dios? La evidencia de que no se puede se pone de manifiesto en los medios de comunicación. Otro síntoma se encuentra en el aumento de bautismos laicos. ¿No indica ello de que subjetivamente al ser humano le inquieta la cuestión de Dios?

Cuando al escritor británico <b>Philip Pullman</b> se le preguntó en qué creía, respondió: “Creo que estoy vivo, que vivimos. Creo que estamos conscientes, creo que el mundo es el lugar más maravilloso. La pegunta sobre si existe Dios o no, no ocupa gran parte de mi tiempo. No creo que necesitemos un Dios para explicar porque todo es aquí. Si hay Dios, está muy lejos ahora mismo” El mismo <b>Pullman</b> llamado a posicionase sobre la noción de Dios, afirma: “Si es un Dios el de la Biblia, es un criminal y estamos más bien sin él”. Dios no deja de existir por el hecho de que los hombres no crean en él o que esté muerto. <b>Agustín de Hipona</b> explica con claridad la razón del ateísmo o del agnosticismo: “Nadie niega a Dios sino aquel que le conviene que Dios no exista”. <b>Pullman</b> niega porque si es “como el de la Biblia es un criminal”, sería interesante escudriñar porque <b>Pullman</b>considera que el Dios de la Biblia es un criminal. Bien seguro que esta idea le nace al ver que lo que él considera crueldad en el Dios que se revela en el Antiguo Testamento. La primera manifestación de la “crueldad” divina se hizo patente en el Diluvio Universal. <b>Pullman</b> y todos los que piensan como él, ¿se han parado a pensar por qué Dios procedió de manera tan cruel? Guste o no, no podemos adaptar el carácter de Dios que se manifiesta en la Biblia  a lo que nosotros consideramos justicia. Nuestro concepto de justicia es muy voluble.

<b>José Luís Sampedro</b> dice que si existe Dios o no tanto le da: ”Porque no pedí venir a este mundo, él me ha hecho…Porque si he salido mal, es culpa suya, que construya mejor el juguete”. Cuando Dios finalizó la creación vio que todo lo que había hecho era muy bueno (Génesis 1:31). Dios no creó el “juguete” defectuoso. La condición malvada que hay en el hombre no se debe a un defecto de fabricación. Es la consecuencia de un acto de libre decisión. Negarlo no anula la realidad. El hombre a diferencia de un juguete fue creado con la capacidad de tomar decisiones libremente. Siguiendo el símil de un producto manufacturado que le acompaña un manual de instrucciones que el comprador debe seguir para su buen funcionamiento, al “juguete” racional que Dios creó sin ningún defecto le dio instrucciones para conservar la perfección: “De todo árbol del huerto podrás comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”  (Génesis 2: 16, 17). La perfección con que fue creado el “juguete” se perdió en el instante en que desobedeció el manual de instrucciones del Fabricante. El “juguete” pronto dio evidencia del defecto adquirido cuando Caín mató a su hermano Abel.

“Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró a un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set” (Génesis 5:3). A partir de este instante  la humanidad se divide en dos familias espirituales: La de Caín y la de Set. La de Caín, la más numerosa sigue  las inclinaciones perversas de su padre el diablo. La de Set, minoritaria, la forman los hijos de Dios. Desde la creación de Adán hasta Noé transcurrieron unos mil años. De esta época Dios hace un retrato de la humanidad que desciende de Caín: “Y el Señor vio que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”  (Génesis 6:5). El juicio de Dios sobre el “juguete” que se deterioró por libre decisión fue: “Dijo, pues Dios a Noé: he decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos, y he aquí los destruiré con la tierra”  (v.13).

¿Por qué el Señor tardó casi mil años en destruir la humanidad? La paciencia de Dios tiene un límite. Cuando el límite se ha agotado la sentencia se ejecuta. El Señor le prometió a Abraham que la tierra que pisaban sus pies se la daría en herencia a su descendencia en la cuarta generación. ¿Por qué esta demora tan precisa? “Porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí” (Génesis 15: 16). El Señor siempre aplaza la sentencia hasta el momento en que la maldad colma el vaso y no es posible que el hombre haga marcha atrás en su camino de impiedad.

<b>José Luís Sampedro</b> dice algo que evidencia, aunque sea inconscientemente, su condición de pecador: “Porque aun cuando soy consciente de haber hecho mal muchas cosas en mi vida, y que he podido perjudicar involuntariamente a alguien, tengo la plena seguridad de no haber hecho mal deliberadamente a alguien”. Se quiera reconocer o no, si se es descendiente de Adán por la línea de Caín se nace pecador destituido de la gloria de Dios. Por la fe en el Dios de Set, que no es otro que Jesús, el pecador pasa a ser de hijo del diablo a serlo de Dios, hecho a imagen y semejanza suya. Noé, sus tres hijos con sus respectivas esposas fueron salvados de la destrucción universal porque se cobijaron en el arca que Dios había mandado a Noé que construyese. He aquí lo que el apóstol Pedro dice respecto a Noé: “Y no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos” ( 2 Pedro 2:5). Durante todo el tiempo que duró la construcción del arca los hombres escucharon l mensaje de la inundación que se acercaba, pero tenían oídos que no escuchaban. Decidieron no hacer caso del mensaje de salvación que pronunciaban los labios de Noé y de la fe que acreditaba tener al hacer caso de la amenaza de Dios y construir el arca en que se salvaría él y su familia.

La justicia para ser justa tiene que castigar al delincuente. En Adán todos hemos desobedecido a Dios y con él tenemos que morir física y espiritualmente. La demora en ejecutar la sentencia nos brinda la oportunidad de arrepentirnos y cobijarnos de la destrucción final que se avecina en Jesús.

Octavi Pereña i Cortina