dilluns, 7 de novembre del 2016

DESCONCIERTO

<b>Voces influyentes nos incitan a rebelarnos contra Dios porque le acusan de ser el causante de nuestros males</b>
No podemos entender lo que pasa en el mundo si no comprendemos el significado de los tres primeros capítulos de la Biblia. <b>Salvador Oliva</b> en su escrito <i>Adán y Eva</i> los interpreta desde la incredulidad y acusa a Dios de ser el culpable de todo lo que nos acontece. El comentarista, separando el texto de su contexto inmediato, escribe: “Pero lo más interesante de esta historia, creo yo, es que el árbol de la ciencia proporciona conocimiento y se ve que a Jahvé no le gusta que Adán y Eva se hicieran demasiado sabios”.
Creo que para poder entender los tres primeros capítulos de Génesis tenemos que tener presente la palabra <i>vasallaje</i> que en esencia es la protección que el señor feudal otorga a sus súbditos a cambio de obediencia. Si esta no se guarda el señor se reserva el derecho de castigar a los rebeldes. Este mismo tipo de relación es la que existe entre el Creador y sus criaturas, con la diferencia de que la relación de vasallaje entre el Señor y su pueblo no está manchada por el pecado. Esta es la gran diferencia que existe entre el señor feudal  y sus súbditos humanos afectada por el pecado y la que se da entre el Creador y su pueblo.
Dios como Creador tiene el derecho de imponer las leyes que deben regir entre las personas y la que debe darse entre ellas y Él. La crítica que se hace contra Dios se debe a que no se reconoce el vasallaje que se le debe. El apóstol Pablo lo expone con estas palabras: “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú para que alterques con Dios?  ¿Dirá el vaso de barro al que le formó: ¿por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el baro, para hacer de una misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? (Romanos 9: 20,21).
En el momento en que la tierra estuvo a punto para recibir al hombre, Dios lo creó “y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Génesis 2:15). Las condiciones del huerto eran idílicas. Todo estaba disponible al hombre excepto “el árbol del conocimiento del bien y del mal, porque el día que comas, ciertamente morirás” (v.17). El Alfarero tiene potestad sobre el vaso que ha modelado con sus manos. La prohibición que Dios hace al hombre de que no como del árbol del conocimiento del bien y del mal ha despertado polémica. El vaso discute con el Alfarero porque ha hecho las cosas tal como ha creído conveniente.  El vasallo se levanta contra el Señor.
Por creación el Alfarero tiene el derecho de imponer a la obra de sus manos las condiciones que deben regular la relación con Él: “Del árbol del conocimiento del bien y del mal no comas, porque el día que comas, ciertamente morirás”. La prohibición incluye la capacidad del hombre para decidir su futuro. Dios no creó un robot. Satanás, poseyendo a una serpiente  se acerca a Eva y le despierta la duda cuando le dice: “No moriréis, sino sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (3:4,5). Hasta ahora no se habían fijado en el árbol. Ahora que la mujer por instigación satánica vio que “el árbol que era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y el árbol codiciable para alcanzar sabiduría, y tomó de su fruto y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (v.6). Al comer la pareja se les abrieron los ojos y contemplaron la fealdad en que se habían convertido. Se cosieron delantales con hojas de higuera para esconder su fealdad. Se avergonzaban de ella.
Para <b>Salvador Oliva</b> el que dios prohibiese a Adán y Eva comer del árbol del conocimiento del bien y del mal se debe a que no le gustaba al Señor que sus vasallos fuesen sabios. Antes de la desobediencia conocían únicamente el bien. Ahora conocen el mal por experiencia. Han ampliado el conocimiento a costa  de su felicidad. La ira del Señor se encendió contra sus vasallos rebeldes. Pero Dios, a la vez que es justicia es misericordiosos y expone su misericordia “haciéndoles túnicas de pieles, y los vistió” (v.21). Así se restableció la comunión con el Creador que se había roto con el pecado. Caín no acepto el perdón de Dios y persistió en su rebelión contra Él, de la misma manera como lo harían los israelitas. Dios da las leyes con el propósito que sean cumplidas, pero dijeron: NO. La rebelión contra Dios llevó a Caín a matar a su hermano Abel. Y así ha sido a lo largo de los siglos hasta nuestros días: el hombre derramando la sangre del hombre. Rebelarse contra Dios lleva a   anticipar el infierno en la tierra.
De manera privada los vasallos rebeldes podemos recuperar el favor de Dios si dejamos de hacer oídos sordos a las palabras de perdón que van acompañadas de volver a la obediencia a Él. “Danos socorro, contra el adversario, porque vana es la ayuda del hombre” (Salmo 108:12). Volvámonos a Él y Él se volverá a nosotros. El Creador-Salvador está esperando nuestra decisión para poder bendecirnos. Nuestro destino presente y futuro depende de cómo reaccionamos a la mano misericordiosa que El Señor ofendido nos tiende.
Octavi Pereña i Cortina


JUAN 6:27

“Trabajad no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará, porque a éste señaló Dios el Padre”
La multitud ansiosa busca a Jesús. Cuando lo encuentran le dicen: “¿cuándo llegaste acá?” Jesús que conoce lo que hay en el corazón del hombre, les dice: “De cierto de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis” (v.26). A continuación les dice: “trabajad no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece”
El pecado que ha alterado el orden de las prioridades, hace que las personas se interesen más por lo que es secundario que de lo es verdaderamente prioritario. ¿Nos acordamos de lo que Jesús le dijo a Marta cuando ésta se le acercó para quejarse del comportamiento de su hermana María? “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10: 38-42). Jesús reprende a Marta “porque se preocupaba con muchos quehaceres”. No es que estuviese mal por parte de Marta procurar obsequiar a Jesús con una buena comida. Pero se excedía en su propósito de atenderle. Intereses materiales se anteponían a los espirituales. En su intento de agasajar a Jesús “como se merecía”, perdía la oportunidad de gozar de las palabras de vida eterna que brotaban de los labios de Jesús.
Para vivir es preciso trabajar para poder comer. Seis días trabajarás. El que no trabaje tampoco coma. El séptimo día descansarás. El afán por las cosas materiales roba al Señor el día que le pertenece. ¿Por qué se dan tantos trastornos mentales: depresiones, estrés y cada vez más en edades más tempranas? Porque se le roba a Dios el tiempo que Él se ha reservado para sí. El Señor no necesita el día de reposo, el hombre sí. Para el hombre lo ha reservado para que encuentre a Jesús el verdadero Pan y la verdadera Agua de vida.
“Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de Él y hacerle rey”, se retiró. En verdad Jesús es el Rey del reino eterno de Dios, pero no un rey  terrenal que sólo implica llenar el buche de los súbditos. Jesús, el Rey en primer lugar se preocupa del bienestar espiritual de sus súbditos. Desea bendecir materialmente a sus súbditos pero ante todo que vean en Él el Pan de vida que nutre y aporta salud a sus almas. ¿Qué importancia tiene ganar el mundo si se pierde el alma. Vale la pena ser pobre en este mundo y poseer a Jesús que es el tesoro eterno que sigue a la muerte.


ROMANOS, 16: 17

“Os ruego hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”
El apóstol insta a los cristianos que residían en Roma a que se mantengan vigilantes para así descubrir a los que causan divisiones y tropiezos contra la doctrina. No es solamente un encargo que transmite a los pastores de la iglesia en Roma. Por medio de su carta que debía ser leída públicamente en las iglesias, el aviso llega a todos los cristianos romanos y por medio de esta carta que la providencia de Dios ha preservado durante más de dos mil años hasta nuestros días, todos los cristianos de la actualidad tenemos la obligación de permanecer vigilantes del peligro del que nos alerta el apóstol Pablo.
El 31 de octubre de 2016 el Obispo Munib Yuman, Presidente de la Federación Luterana Mundial y el Papa Francisco firman un documento que empieza diciendo: “Con esta Declaración Conjunta, expresan gratitud gozosa a Dios por este momento de plegaria en común en la catedral(luterana) de Lund” (Suecia)…El documento finaliza diciendo: “Exhortamos a todas la comunidades (no dice iglesias) y parroquias luteranas y católicas…en vez de los conflictos del pasado (buscar) el don de Dios de la unidad”. La cita de la Declaración Conjunta la transcribe Guillem Correa en su escrito Viento apacible.
Me ha impulsado a escribir sobre este encuentro ecuménico el hecho que pocos días después del acontecimiento una mujer me dijera “ya todos somos uno”.
Siempre con la Biblia abierta debemos fijarnos en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que hemos aprendido. Si verdaderamente hemos creído en Cristo, la doctrina que hemos aprendido es que siendo “conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para sr un templo santo en el Señor” (Efesios 2: 19-21). Los luteranos, los católicos, los anglicanos, los bautistas, las iglesias independientes, dicen que están en el buen camino. El apóstol Pablo escribiendo a los Corintios, nos dice: “Mas bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuese fornicario o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aún comáis” (1 Corintios 5: 11). El texto que encabeza este escrito nos dice enfáticamente “Que os apartéis de ellos”
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dilluns, 31 d’octubre del 2016

EL MISTERIO DE LA MUERTE

<b>No se piensa con sensatez en la muerte porque se desconoce la gloria que en Jesús espera al otro lado del río</b>
Una estrofa de un poema de <b>Josep Satorres</b> publicado en un recordatorio, dice: “La asistencia a un funeral/ nos invita a meditar/ que, este mundo terrenal/ un día deberemos dejar”.
Se dan dos estados distintos en la existencia humana. Uno, vivir sin pensar en la muerte. Dos, vivir con la idea de que te acercas a la muerte en cada hora de vida que transcurre. A pesar de que en cada funeral que asistimos se nos recuerda “que, este mundo terrenal/  un día deberemos dejar”, vivimos como si la muerte nada tuviera que ver con nosotros. Está establecido que el hombre muera una sola vez, después, ¿qué? A pesar que no hay ninguna generación que haya sobrevivido a la muerte, nos comportamos como si no existiese. Pero ahí está, agazapada en la esquina con la guadaña bien afilada para segar nuestra vida.
Creer que el hombre es un animal evolucionado, que es el producto de la casualidad, rebaja, a quien cree en ello, que su existencia acaba como la de un animal que se le cubre de tierra, dejando que la corrupción destruya el cuerpo inerte que estando vivos se le ha cuidado con tanto esmero, es tener un concepto muy equivocado de lo que uno es. El instinto, en general nos impulsa a resistir la llegada de la muerte. Los avances médicos, con la longevidad que han aportado nos hacen creer que llegará un día en que venceremos a la muerte. Esta creencia se disipa cuando la muerte nos cubre con su hedor. En el momento que el último aliento ha salido por la boca, ¿qué?
<b>William Shakaspeare</b>, en una época en que la medicina se encontraba muy lejos de los progresos actuales, escribió: “La vida puede alargarse con la medicina, pero la muerte se apodera también del médico”. Es decir, quienes trabajan para conservar la salud de sus pacientes no pueden impedir que la muerte también los alcance. Conservar la vida no está al alcance del hombre. Pero deseamos vivir. Aun cuando nos consideramos animales evolucionados, en el fondo no queremos morir como animales. Aun cuando no sabemos qué, deseamos algo más. El anhelo de querer ser más que un animal es lo que hace que la muerte nos provoque profunda inquietud y desconcierto. Nos resistimos a ser como el perro de <b>José Saramago</b> “que murió hace dos meses”.
Quien busca, encuentra, dijo Jesús. Pero debemos buscar en el lugar apropiado para poder hallar lo que anhelamos. La vida es como el oro, debe buscarse allí en donde se encuentra. ¿Dónde ir a buscar la vida? Jesús lo deja bien claro: “Yo soy la resurrección y la vida, quien cree en mí, aun cuando muera vivirá, y todo el que cree en mí no morirá” (Juan 11: 25,26). Terminado de decir estas palabras, Jesús le pregunta a Marta con quien hablaba: “¿Crees esto?” A la pegunta Marta responde: “Sí, señor, yo sé que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo” (v.23). Esta conversación Jesús la mantuvo con una mujer que hacía cuatro días había enterrado a su hermano lázaro. Cuando Jesús ordena que se quite la piedra que cerraba el acceso al interior de la tumba en donde yacía el difunto, Marta le dice: Señor, hiede, porque es de cuatro días” (v. 39). En el instante que se quitó la piedra el hedor de la corrupción llegó a las narices de los asistentes. Luego, Jesús gritó con voz fuerte: “Lázaro, ven fuera” (v.43). La muerte no pudo resistirse a la orden de Jesús: “Y el que había muerto salió atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario” 44).
La muerte y resurrección de Jesús es la garantía de que “sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:54). Debido a ello el apóstol Pablo puede hacer unas preguntas que resuelven el misterio que envuelve la muerte que tanto nos angustia: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la Ley. Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (vv. 55-57).
Los asistentes a un funeral escuchan como el mosén de turno habla de la resurrección de los muertos y de la vida eterna que hay en Jesús. Desgraciadamente los asistentes a los funerales lo hacen por deber social. Tienen oídos que oyen pero no escuchan porque cuestiones   banales tienen prioridad. Es así como dejan escapar la oportunidad de resolver el misterio de la muerte que tanto les angustia.
Octavi Pereña i Cortina








PROVERBIOS 5:21

“Porque los caminos del hombre están ante los ojos del Señor, y Él considera todas sus veredas”
Nos preocupa en gran manera el control que los gobiernos y los poderes económicos ejercen sobre los ciudadanos. Control cada vez más férreo de los medios de comunicación. La preocupación que los cristianos sentimos por ello  se debe a que lo que se esconde detrás del agobiante control sobre los ciudadanos es la presencia de Satanàs que persigue el mal de las personas. No debemos olvidar nunca que Satanàs  es homicida desde el principio. La situación mundial tan caótica  se debe al primer acto homicida que Satanàs ejecutó al inicio de la historia humana cuando en el jardín de Edén engañó  a Adán y Eva  haciéndoles creer que Dios mentía cuando les prohibió que comiesen del árbol del conocimiento del bien y del mal. Asimismo recordemos la imagen de la bestia a la que se infundió aliento para poner en todas las personas una marca en la mano derecha o en la frente para que cualquiera que no llevase la señal pudiese comprar o vender.
El control que Dios ejerce sobre el hombre, porque los caminos del hombre están  ante los ojos del Señor, y Él considera todas  sus veredas, es para bien de las personas. No se complace en su sufrimiento. No busca su destrucción. Dios que es amor persigue el bien de los hombres si es que éstos se dejan bendecir por Dios.
El contexto inmediato del texto que comentamos tiene que ver con el sexo. Hoy, con la libertad sexual, entendamos libertinaje, toda práctica sexual es lícita, sea heterosexual u homosexual. Cuando Jesús se  refiere a que en el principio Dios creo al hombre varón y hembra, y que el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer (Mateo 19: 3-9), instituyó el matrimonio, relación que une a los conyugues, un hombre y una mujer, de por vida.
¿Qué ve Dios cuando considera los caminos del hombre?, que el principio de fidelidad del pacto matrimonial se rompe. Ello es la causa del desbarajuste familiar de nuestros días. El texto de Proverbios insta a los conyugues a guardarse fidelidad. Los ojos de Dios que se posan sobre los hombres es para descubrir su pecado y vuelvan a la obediencia a la ley matrimonial establecida en Génesis 2:24.
“Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado. Él morirá por falta de corrección, y errará por lo inmenso de su locura” (vv. 22,23). Para destrucción del hombre Satanás promueve la desobediencia a la Ley de Dios: El Señor, para bendición del hombre suplica que sea obediente a su Ley. ¿Cuál es la postura del lector?


PROVERBIOS 8:13

“El temor del Señor es aborrecer el mal, la soberbia y la arrogancia, el mal camino y la boca perversa, aborrezco”
“El temor del Señor” no es algo externo que queda muy bien en las intervenciones públicas en la iglesia para después ir a las suyas. El temor del Señor es mucho más que palabras bonitas que se pronuncian para quedar bien en la iglesia y recibir el beneplácito de la congregación al dar muestras de profunda piedad.
El verdadero Temor del Señor es el resultado de una auténtica conversión a Él. De haber pasado de muerte a vida. De haber sido ungido por el Espíritu Santo. De haber convertido Dios el corazón de piedra en uno de carne sensible a su Palabra. Si el genuino temor de Dios se da en una persona la denuncia de Jesús: ”Este pueblo de labios me honra pero su corazón está lejos de mí, no va para él.
El texto que comentamos nos dice que el temor del Señor tiene unos efectos que se hacen evidentes. Es cierto que estos efectos no se manifiestan en la plenitud de la perfección porque son mejorables. Si por la sangre de Jesús el creyente se convierte en santo, por la santificación del Espíritu  se perfecciona lo que todavía no ha llegado a la plenitud.
Las señales de que el temor del Señor es real, son:
Aborrecer el mal, no sólo en las otras personas, sino en uno mismo. La Palabra de Dios es clara en lo que significa andar en justicia. Es la plomada que señala la rectitud de actuación y que nos avisa de que deben efectuarse correcciones en la edificación de nuestras vidas. La Biblia es la lámpara que ilumina el sendero del peregrino evitando que se produzcan encontronazos porque se distinguen los obstáculos que aparecen en el recorrido.
La soberbia y a arrogancia forman parte de la personalidad del narciso, de que éste se crea el centro del mundo y que las miradas e todos deben estar puestas en él. El narciso cree ser un dios. La soberbia y la arrogancia están en el polo opuesto de la humildad que debe ser la característica que debe observarse en un cristiano. El modelo perfecto de humildad lo debemos ir a buscar en Jesús que era ”manso y humilde corazón”. La soberbia y la arrogancia perturban la paz del corazón.
El mal camino y a boca perversa. El libro de Proverbios es incansable invitando a los hombres a que anden en las sendas antiguas, el camino estrecho que conduce a la Vida. El Señor que es tres veces santo aborrece que los hombres anden por el mal camino, el que los lleva a la muerte eterna y que sus lenguas destilen el veneno mortal del chismorreo que destruye el buen nombre de las personas.



dilluns, 24 d’octubre del 2016

PROVERBIOS 1:28,29

“Entonces me llamarán, y no responderé, me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría y no escogieron el temor del Señor”
El tiempo de la gracia no es ilimitado. Llega un momento en que se cierra la puerta. Llegado este momento los oídos del Señor están taponados para no oír nuestro clamor. Cuando se cerró la puerta del arca fueron vanos los intentos de quienes estaban en el arca encontrar refugio en la embarcación. ¿Qué hemos de decir de las vírgenes necias que esperaban la venida del esposo sin aceite en las lámparas? “Y a medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo, salid a recibirle!” Cuando despertaron y se apercibieron  que las lámparas parpadeaban debido a la falta de aceite, salieron corriendo a comprarlo. Al regresar encontraron que la puerta que daba acceso al salón del banquete estaba cerrada. Golpearon a la puerta gritando desesperadamente: “¡Señor, Señor, ábrenos! Mas él respondiendo, dijo: De cierto os digo que no os conozco”
¿Cuántas personas se encuentran en las iglesias que son casi cristianos? Participan en los cultos. Cantan himnos. Oran. Se han bautizado y participan de la Cena del Señor. Ofrendan…Los casi cristianos externamente no se distinguen de los verdaderos cristianos. Es algo parecido a las vírgenes necias de la parábola. Aparentemente no se diferenciaban de las prudentes. Pero el Señor sabe lo que hay en el hombre, las apariencias no le engañan. Cuando el tiempo de la gracia de Dios prescribe: “Me llamarán, y no responderé, me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría y no escogieron el temor del Señor”. Los casi cristianos, en lo profundo de su corazón aborrecen la sabiduría y les importa un bledo el temor del Señor. Siendo casi cristianos viven aquí en la tierra sin Dios y pasarán la eternidad si Dios y lejos de su presencia
Los casi cristianos viven en la tierra sin Dios y pasarán la eternidad cerca de la puerta del banquete de bodas que está en el Reino de Dios. ¡Qué triste estando cerca tener que pasar la eternidad lejos de la presencia de Dios!
La parábola de las diez vírgenes finaliza con una advertencia a  sus oyentes y aquellos que la leen en la Biblia: “Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir” (Mateo 25: 1-13). El Señor nos llama a andar de día, Clamando a Él inoportunamente con la misma insistencia con que la viuda pedía justicia al juez injusto. Ser casi cristianos debe desaparecer para convertirse en verdaderos cristianos. Quiera el Señor que en las iglesias haya unidad en el Señor y que todos, hombres y mujeres puedan saludarse diciendo: “Maran-hata”, el Señor viene.
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HEBREOS 12: 6

“Porque el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”
Disciplina actualmente rechazada en la educación de los hijos. El resultado de la carencia de disciplina en la educación es unos hijos cada vez más violentos y en edad más temprana. La creencia  que dar libertad a los hijos para que hagan lo que mejor les plazca  ayudará a desarrollar para bien su personalidad ha resultado ser un fracaso absoluto. La indiferencia de los padres a la hora de disciplinar a sus hijos ha conseguido que estos se conviertan en auténticos monstruos que perjudican a la sociedad con su vandalismo y a sí mismos por la vidas anárquicas que llevan.
El versículo que comentamos forma parte del texto que va desde el versículo 5 al 11. Este texto se merece una lectura sosegada acompañada de oración ferviente porque si el Espíritu Santo la grava en el corazón de los padres no solamente hará mejores ciudadanos del reino terrenal, también hará mejores ciudadanos del reino de los cielos que comienza aquí en la tierra.
Al Padre celestial le toca disciplinar a sus hijos porque es nuestro Padre y además es el modelo perfecto de Padre al cual deben imitar los padres biológicos en la educación de sus hijos. La disciplina deben aplicarla en sus hijos para hacer de ellos ciudadanos de bien.
“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza” (v.11), de ahí la exhortación que nos hace el Padre: “Hijo mío no menosprecies la disciplina del señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él, porque el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (vv. 5,6). Si se leen los salmos el lector descubrirá como los diversos autores le piden al Padre celestial que los discipline pues de ello depende su salud espiritual.
Ya que la disciplina no gusta porque no parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pone de manifiesto: “que Dios nos trata como a hijos, porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (v.7). La falta de disciplina que se da en nuestros días se debe a que los padres han abandonado su responsabilidad que tienen como tales. Se dice hoy que los padres deben ser los amigos de sus hijos. Loa amigos los encuentra en la escuela y en las actividades extraescolares. Pero los niños no se disciplinan entre ellos. Se discuten. Se pelean. Peo no se disciplinan porque es una responsabilidad exclusiva de los padres. Los padres deben comportarse como padres y poner de manifiesto que ellos son la autoridad en el hogar y que por precepto divino los hijos les deben obediencia.
Demos gracias a Dios porque nuestro Padre celestial no abandona nunca su responsabilidad de Padre y que cuando conviene,   por nuestro bien nos disciplina, no de la manera equivocada como a menudo hacen los padres


¿POR QUÉ EL ENVEJECIMIENTO?

<b>La vida es el constante acercamiento hacia la muerte. La muerte solamente puede ser una bendición cuando deja de ser algo terrible</b>
El periodista <b>Josep Corbella</b>le hace una pregunta a <b>Salvador Aznar-Benitah</b>, director del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona interesándose  por una pregunta  por la cual no tenga respuesta. El científico le contesta: “Muchas. Por ejemplo, ¿Cómo y por qué saben nuestros tejidos que forma y tamaño han de adoptar? ¿Qué regula nuestra capacidad de hablar? ¿Cuál es la principal causa del envejecimiento? Quienes no somos científicos tal vez no nos hemos planteado nunca las dos primeras preguntas que se hace <b>Salvador Aznar-Benitah</b> que forman parte del misterio de la vida porque se considera normal que las cosas sucedan tal como ocurren. La tercera, por ser evidente en el día a día y por plantearnos una incógnita de cara al futuro, es una pregunta que no tiene respuesta y que nos hemos hecho muchas veces.
Después de estudiar el cosmos, ¿tiene más claro el misterio de a vida? Le pregunta el periodista a <b>Natalia Larrea Brito</b>, ingeniera aeroespacial. La respuesta que da la científica: “La verdad es que no, cuanto más sabes, más preguntas te haces. Espero encontrar alguna respuesta. Tampoco es contradictorio que convivan en uno el científico y el espiritual”.
“A medida que los bioquímicos  vayan descubriendo cada vez más la complejidad de la vida, es evidente que la posibilidad de que se haya originado por accidente es tan remota que puede en efecto quedar totalmente descartada. No es posible que la vida se haya producido simplemente por accidente” (<b>Fred Hoyle</b>, astrofísico).
<b>Kayleen Scherciber</b> nos hace esta reflexión: “Como científica debo aceptar que no tenemos todas las respuestas, pero debemos seguir creciendo en la comprensión de la verdad. Es por esto que la Palabra de Dios es tan confortadora y tan crítica. Existe una cosa de la que debemos estar bien seguros. Dios no nos da respuesta a todas las preguntas pero nos da suficiente información para que podamos tener vidas de éxito y crecer en carácter y esperanza por el futuro. Como se nos dice: “y la paz de Dios que excede todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Jesucristo” (Filipenses 4.7)”.
Retrocedamos a las dos primeras preguntas que para <b>Salvador Aznar-Benitah</b> no tienen respuesta. Sin entrar en los detalles que la Bioquímica nos aporta, el salmista manifestando una fe profunda en el Creador, escribe: “Porque tú formaste mis entrañas, tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré, porque formidables, maravillosas son tus obras, estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro están escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero se multiplican más que la arena" (Sa”mo 139: 13-18).
<b>Salvador Aznar-Benitah</b> ignora “cómo y por qué saben nuestros tejidos que forma y tamaño han de adoptar”. Salomón nos abre los ojos a las interioridades físicas del ser humano: “Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o como crecen los huesos en el vientre de la mujer embarazada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas” (Salmo 119:73). Dios no nos da respuesta a todas nuestras preguntas, pero la fe en el Señor Jesucristo nos da la fuerza para andar con confianza, esperando el día en que todas las preguntas que hoy no tienen respuesta se nos esclarecerán.
La tercera pregunta por la que <b>Salvador Aznar-Benitah</b> no tiene respuesta es: “¿Cuál es la principal causa del envejecimiento? El envejecimiento es el efecto natural que manifiesta desde el nacimiento que la muerte se acerca. La pegunta que nos inquieta es: ¿Por qué existe la muerte?. La Biblia lo declara: “Por cuanto la muerte entró por un hombre” (1 Corintios 15:21). Esta afirmación nos transporta al jardín de Edén. En el momento que Adán comió el ruto del árbol prohibido, la muerte se instaló en él y en toda su descendencia. La Biblia también aporta luz para que podamos saber cómo se vence la muerte: “Y el postrer enemigo que será vencido es la muerte” (v.26). La victoria definitiva sobre la muerte será en el día de la resurrección. “Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la Ley. Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (vv.54-56). Jesucristo es la respuesta a la principal causa del envejecimiento y a todas las dudas que se nos presentan sobre la vida porque Él es “la resurrección y la vida”.
Octavi Pereña i Cortina



dilluns, 17 d’octubre del 2016

PROVERBIOS 17:22

“El corazón alegre constituye buen remedio, pero el espíritu triste seca los huesos”
La sicología moderna se refiere a las enfermedades sicosomáticas, dolencias físicas que se originan en la mente. Lo que la medicina moderna da como un hecho comprobado científicamente, ya hace tres mil años que la Biblia ya lo había diagnosticado. ¡Qué lástima que las personas no presten más atención a las enseñanzas de la Biblia, que siendo para bendición nuestra nos enseñarían a vivir mejor!
El corazón alegre del que nos habla el texto de Proverbios  que comentamos, no es la alegría artificial que promueve la risoterapia. El corazón se hace alegre cuando está en paz con Dios. Como dice el proverbio popular: “el rostro es el reflejo del alma”. Un corazón que está en paz con Dios por la fe en Jesús, el rostro refleja la paz de Dios que excede a la comprensión humana. No es preciso ir por la calle  soltando carcajadas como se hace en determinados programas de televisión que artificialmente se muestran la blancura de una dentadura perfecta que atestigua que se ha pasado por el dentista.
No. La alegría que es buen remedio para la persona no es artificial. Se expone de manera totalmente natural, sin la intervención del teatro para impactar. El observador atento de inmediato se da cuenta de que se le quiere dar gato por liebre. La alegría hipócrita de muchos puede hacer que el cerebro descargue endorfinas que tienen efectos sicológicos relajantes, pero no son autentica alegría lo que producen las drogas químicas del cerebro.
La alegría beneficiosa que es el resultado de la paz de Dios no puede obtenerse si previamente no se ha dado la conversión a Cristo a la  que le sigue el perdón de los pecados que causan que los huesos se sequen. En el salmo 51 el rey David trata magistralmente el tema de las enfermedades sicosomáticas: “Ten piedad de mí,  oh Dios, conforme a tus misericordias, conforme a la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado” (vv. 1,2). David reconoce su pecado y acepta que solamente en Dios encontrará perdón: “Purifícame con hisopo y seré limpio. Lávame y seré más blanco que la nieve” (v.7). Se refiere a la sangre del Cordero  que el sacerdote aspergía. Pero David va más allá del sacerdote humano y tiene en mente a Jesús, el sumo Sacerdote, cuya sangre aplicada por el Espíritu Santo le limpia de todos sus pecados. Realizada la limpieza espiritual que hace la sangre de Jesús, David puede decir: “Hazme oír gozo y alegría, y se alegrarán los huesos que has abatido” (v.8). La alegría del corazón que es fruto del perdón de los pecados que concede Jesús hace que los huesos de David se alegren. Con tantas personas confiando en la risoterapia pero desconfiando de Jesús no debe extrañarnos  que anden por el mundo con espíritu triste y abatido, sin sonrisas espontáneas.


ROMANOS 4:20

Abraham “tampoco dudó, por incredulidad de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”
No se puede vivir si fe. ¿Qué fe? Por doquier se nos está bombardeando que si crees en ti mismo podrás conseguir todo lo que te propongas. Se anuncian productos lácteos para recién nacidos y lactantes que si se los suministra se convertirán en superhombres. Muchas personas creen en las enseñanzas del pensamiento positivo, pero ni la riqueza, ni la salud les llega. Los padres que creen en los poderes mágicos de los productos lácteos para lactantes enriquecidos con minerales y vitaminas, a medida que crecen no dan señales de ser unos superdotados. Son personas del montón con todas las vilezas que puedan cometer las personas que no han sido alimentadas durante la lactancia con leches mágicas. La fe en uno mismo y en otras personas con toda propiedad podemos llamarla: FE MALA.
Si existe FE MALA implica que en algún lugar debe existir FE BUENA. Si está, ¿dónde encontrarla? La FE BUENA es de origen divino y está basada en la persona de Jesús, el hijo de Dios encarnado. Quien niega la divinidad de Jesús es anticristo (1 Juan 2:22). La fe de la tal persona es de origen satánico. Quienes creen en las virtudes del pensamiento positivo no creen en Jesús. Quienes creen en la magia de los productos lácteos para hacer de sus hijos superhombres, su fe es mala, es satánica, porque ignoran que Jesús es el hijo de Dios. La educación que proporcionan a los hijos es materialista. Piensan únicamente en lo que se puede tocar. Esta educación sin Dios podrá hacer que lleguen a ser premios Nobel,  pero no conseguirá hacer de ellos buenas personas, hijos de Dios.
Abraham cuando apartó su mirada de Dios que lo había llamado a salir de Hur de los caldeos y emprender un viaje hacia lo desconocido, en ciertas ocasiones su fe fue mala. Fue un desastre cuando huyendo de la hambruna bajó a Egipto y se protegió en su esposa Sara por temor de ser muerto a causa de ella. Tuvo una fe mala cuando siguiendo el consejo de Su esposa Sara cohabitó con Hagar, la esclava de ella, para tener el hijo de la promesa que no llegaba. Dejándose llevar Abraham por la filosofía del pensamiento positivo creó un grave problema familiar.
A pesar de la debilidad de Abraham  no dudó en la promesa de Dios. Cuando ya no había posibilidad de tener hijos debido a su edad y que Sara ya había perdido la costumbre de las mujeres, nos dice el texto que se afianzó en la fe y no dudó en la promesa de Dios. Nació Isaac, el hijo de la promesa.
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