dilluns, 24 de febrer del 2014


MARCOS 15:15


“Y Pilato queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús”

En este texto encontramos un ejemplo de mal quehacer de gobierno. Pilato sabía que los judíos querrían deshacerse de Jesús movidos por la envidia. Tenía la certeza de que Jesús era inocente  y quiso liberarle haciendo uso de la costumbre de que el gobernador romano liberaba a un preso durante la Pascua. No pudo conseguirlo porque la plebe instigada por los sacerdotes vociferaba: “crucifícale, crucifícale” . Ante la insistencia de la plebe Pilato se limpió las manos como considerándose inocente de condenar a muerte a un justo.

El texto nos dice el motivo por el cual Pilato cedió a condenar a Jesús ¡Queriendo satisfacer al pueblo”. La Biblia nos  dice que los magistrados están puestos por Dios para administrar justicia y, como dice el apóstol Pablo. “No para infundir temor al que hace el bien, sino al malo…no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo” (Romanos 13:3,4). Pilato no administró verdadera justicia porque tuvo miedo de la multitud exaltada ya que temía que si soltaba a Jesús los judíos irían a Roma a denunciarlo al emperador y podría perder su empleo al ser degradado y ser enviado a un inhóspito y remoto punto del Imperio.

Un magistrado jamás debe gobernar impulsado por el deseo de satisfacer al pueblo que clama por una injusticia. Un gobernante jamás debe actuar motivado por el deseo de satisfacer las demandas del pueblo ni a los deseos de sus superiores. Lavarse las manos ante situaciones difíciles y ceder a cometer una injusticia presionado desde abajo o desde arriba  no le exime de cometer una injusticia, de la cual es responsable. Es pecado saber lo que es bueno y hacer lo malo. Dios, el Juez justo juzgará dicho pecado. No servirán de nada las excusas, diciéndole a Dios: “tuve miedo”. Dios le contestará: “Te condeno por tu pecado”.

Dios nos ha credo con la facultad de pensar lo cual nos permite discernir entre el bien y el mal. A nosotros nos toca tomar decisiones y ser responsables de la elección escogida. Si decidimos hacer el bien recibiremos la bendición de Dios. Si nos decantamos por el mal recibiremos la condena divina. Dios es justo y da a cada uno lo que sus acciones se merecen ya que en Él no hay parcialidad.

Que nuestras decisiones no sean tomadas por el deseo de querer agradar a otras personas sino por el anhelo de querer complacer a Dios cueste lo que cueste.


PROVERBIOS 15:27


“Quien codicia ganancias injustas perturba su casa, pero quien odia los regalos vivirá”

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). El texto de Proverbios es de una gran actualidad. España se ve sacudida por la corrupción que sin respetar las más altas esferas de la Administración desciende impetuosamente inundando con su miseria en todos los niveles sociales. Pero aún hay más, la Unión Europea se ve aturdida  por el alto nivel de corrupción que invade a sus instituciones.

La razón de la proliferación de la corrupción se debe a que el hombre no puede vivir sin Dios y, como desgraciadamente lo hace, el vacío que deja su ausencia se debe llenar con otro dios, siendo uno de ellos Mammon (riquezas). Jesús hace sonar la señal de alerta cuando dice: “Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). En tanto la filosofía que se cree sea la de “no hay Dios” como piensa el necio en su corazón será totalmente imposible frenar la marea de corrupción que invade  todas las esferas sociales. Aquí tenemos el aviso que debemos tener en un lugar bien visible de nuestros hogares,  en las mesas de trabajo en nuestras oficinas: “La raíz de todos los males es el amor al dinero” (1 Timoteo 6:10), “el cual”, sigue diciendo el apóstol Pablo, “codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

“Quien codicia ganancias injustas perturba su casa”. Que se lo pregunten a la infanta Cristina y a su marido, a los afectados por el caso Gurtel,  Bárcenas y Correa y tantos otros que hacen la lista interminable, los nombre de los cuales ocupan espacios preeminentes en los medios de comunicación que por cauterizadas estén sus conciencias se ruborizan de vergüenza y hacen sufrir a sus familiares por el bochorno que les provoca ver sus nombres publicados, y verse acusados con la mirada por las personas con las que se cruzan en los espacios  públicos. Esto sería un mal menor si no fuera porque hoy vienen a buscar a sus almas y lo que han atesorado injustamente, ¿de quién será?

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dilluns, 10 de febrer del 2014


RENOVARSE O DESCALABRO


<b>La educación académica por si sola no es suficiente para frenar el tsunami de corrupción que amenazan destruir a nuestra civilización</b>

<b>José Antonio Merina</b> en su escrito <i>Sis Sigma</i> “funcionar al máximo nivel de rendimiento”, trata la dramática situación política en la que estamos inmersos, que ni las urnas que deberían transmitir transparencia, no consiguen curar la enfermedad que convierte a un buen número de políticos en ineptos y corruptos.

El señor <b>Marina</b> elogia la inteligencia humana que ha conseguido que de manera sistemática la aviación haya conseguido funcionar al máximo nivel de rendimiento. Refiriéndose a la política, el escritor dice: “Cuando la inteligencia humana se obstina en hacer bien las cosas, las hace. Por esto me escandaliza que no ha conseguido establecer criterios de calidad, ni formar a sus protagonistas, ni elaborar maneras de prevenir riesgos. No somos conscientes de la gravedad de este asunto”.

Dejemos a la aviación en que la “formación de los pilotos es durísima y continua, los protocolos de revisión de los aparejos minuciosos, rígidamente reglados”. A Medicina, por ejemplo, además de los 6 años de carrera se le debe añadir el Mir y los años de prácticas que en total suman un mínimo de 11 años. La pregunta que muchos nos hacemos es: Si para conseguir plaza en la Administración pública se exige a los candidatos un mínimo de formación, ¿por qué a los políticos no se les requiere un certificado que garantice su idoneidad para desempeñar bien la labor pública? Si a un médico que comete un error se le exigen responsabilidades, ¿por qué al político no se le impone la misma obligación  según el compromiso adquirido? Parece ser que la clase política forma parte de otra galaxia que elimina el dicho de que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley. De hecho, pero, hay ciudadanos de primera y otros de clases inferiores. Esto no es transparencia democrática. Es un agravio que debe repararse inmediatamente.

¿Necesitan los políticos formación permanente para poder estar a la altura de sus responsabilidades? Evidentemente sí. He buscado en Google el tema: “Cursos de formación de políticos”Aparece un montón. Todos ellos tienen que ver con el perfeccionamiento técnico, pero no hay rastro de algún curso que tenga que ver con el perfeccionamiento de los políticos como personas. Se estimula la formación permanente para estar al día y no quedarse desfasados ante la meteórica innovación en todas las materias. En cambio, no se menciona para nada la necesidad de renovación interior permanente que en definitiva es la clave para saber poner los conocimientos técnicos adquiridos y puestos al día a disposición de los ciudadanos a los que dicen servir. El buen gobernante no depende tanto de las leyes como de las cualidades morales y éticas.

De <b>Leon Tolstoi</b> es esta declaración: “Es más fácil hacer leyes que gobernar”. Según los expertos en España hay miles de leyes que se mueren de asco guardadas en la oscuridad de los archivadores. Las pocas que se utilizan, la Constitución es una de ellas, se las usa como arma arrojadiza que produce esclerosis política porque no se utilizan para bien del pueblo sino en provecho de quienes las esgrimen. El resultado es que las leyes que deberían ser útiles hacen hedor como las aguas encharcadas que no se renuevan. La buena calidad moral del gobernante impide que las leyes se conviertan en sogas que asfixien e impidan la renovación de pensamiento que debe caracterizar al buen político.

Dios habla y se dirige, en este caso a los políticos, con el símil de un padre que aconseja a su hijo: “Oíd hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza, no desamparéis mi ley. Porque yo también fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre. Y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia, no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca, no la dejes, y ella te guardará, ámala y te conservará. Sabiduría, ante todo adquiere sabiduría, y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia” (Proverbios 4:1-7). La sabiduría que el padre recomienda que su hijo debe obtener  (en nuestro caso al político) es conocer a Dios. Este es un proceso que no tiene fecha de caducidad porque es un alzarse hacia el Infinito utilizando la Biblia, la herramienta que el Señor ha puesto a nuestra disposición para poder adquirir la ternura de corazón que le permiten empatizar con el ciudadano, lo cual impide que las leyes que deben servir para el bien del ciudadano se conviertan en chupadoras de la renovación mental si se consiente que se transformen en hornos que endurecen el pensamiento, convirtiendo la política de algo útil en algo desprestigiado que arruina el país. Si los políticos no renuevan diariamente su pensamiento buscando la sabiduría divina no pueden convertirse en hombres en todo el amplio sentido que tiene la palabra hombre.

Europa llama a somatén para luchar contra la corrupción que amenaza a su futuro. No sabe como hacerlo. Saltan a la palestra muchos partidos pequeños que compiten con los grandes y que reducen sus límites. Tampoco resuelven el problema de la corrupción que nace del hecho que tanto gobernantes como gobernados no han aprendido a buscar con seriedad a Dios que se da a conocer en la Biblia, libro muy conocido en la sociedad occidental pero que nos es muy poco familiar. Este error es lo que impide luchar contra la corrupción que se esconde en el interior de cada persona esperando la oportunidad de poderse manifestar con mayor intensidad.

Octavi Pereña i Cortina

 

 

PROVERBIOS 15:32


“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma, pero el que escucha la corrección tiene entendimiento”

El Señor, a partir del momento en que una persona se convierte a Cristo comienza en ella un proceso de purificación, de santificación, de perfeccionamiento que el Señor no dará por concluido hasta que no lo haya completado. No en vano el Señor Jesús nos dice: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Aún cuando sea hecho superficialmente, el examen que  uno hace de mismo descubre que en nosotros hay muchas cosas que nos afean, que la santidad con que estamos revestidos no se manifiesta con la pureza con que sería de desear y de la existencia de un  corazón con la tendencia a de alejarse de Dios. Si no fuera porque el Señor no nos suelta, ¿cuál sería nuestro futuro?

A partir de la conversión a Cristo la persona se convierte en alguien muy valioso a los ojos de Dios porque la tal persona es un hijo de Dios. Dicho de otra manera: es un diamante en bruto. Cuando el diamante se extrae de la mina sólo los expertos saben apreciar el valor que tiene a pesar de la fealdad manifiesta por las impurezas que en él están adheridas.

El nuevo creyente en Cristo, a pesar de que instantáneamente se ha convertido en un verdadero hijo de Dios y todos su pecados han sido borrados por la sangre que Jesús vertió  en el Gólgota, sigue manteniendo adheridas las impurezas de su vida pasada que no permiten exteriorizar la  belleza que acompaña a tal filiación. Para que pueda resplandecer con toda su hermosura el creyente debe pasar por un proceso de purificación que  durará todo el tiempo que permanezca en esta tierra y que culminará en el día de la resurrección cuando todas sus manchas y arrugas desaparecerán sin dejar rastro.

El apóstol Pedro escribiendo “a los expatriados de la dispersión” les dice que son “guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 Pedro 1:5), lo cual, a los que “han sido elegidos según la presciencia de Dios” produce alegría. Aquí viene a cuento el texto de Proverbios que comentamos: “Aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego sea hallado en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (vv.6,7).

“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma, pero el que escucha la corrección tiene entendimiento”.

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PROVERBIOS 15:30


“La luz de los ojos alegra el corazón, y la buena noticia conforta los huesos”

¿Somos conscientes de lo agradecidos que deberíamos estar a Dios porque podemos gozar del maravilloso don de la vista, que nos ha dado este complejo órgano que son los ojos y que nos permiten ver la impactante belleza de la creación? Podemos asombrarnos de la hermosura de la creación porque Dios nos ha concedido el don de la vista. Quienes gozamos de ella, ¿nos hemos preguntado alguna vez cómo nos sentiríamos si nos volviésemos ciegos? Es un motivo de agradecimiento el hecho de que nos la conserve.

“La luz de los ojos alegra el corazón”. La naturaleza con toda su diversidad y belleza, el sol y la luna, los millones de estrellas que resplandecen en la negrura de la noche nos hablan de un Creador que quiere alegrar a nuestros corazones con su presencia en ellos. Contemplar la obra de las manos de Dios puede hacer desaparecer la necedad de decir que Dios no existe.

“La buena noticia conforta los huesos”. Con los ojos podemos leer en el libro de la creación    que dice que Dios existe. Creer en la existencia del Creador es algo tan bueno que alegra el corazón. La creación nos habla de un Dios todopoderoso pero no nos dice nada de la personalidad del Creador, pero puede ser un primer paso para llegar a creer en el Dios Creador que se revela en Jesucristo. Pero, la buena noticia que nos llega por medio de la Palabra revelada de Dios conforta los huesos porque nos habla de la naturaleza de Dios y de su amor a los hombres en dar a su Hijo unigénito a morir por el pecado de los hombres. Esta buena noticia sí que alegra el corazón y conforta los huesos porque nos recuerda que Dios nos ama y quiere bendecirnos con el don de la vida eterna.

El problema radica en la necedad de nuestro corazón que nos hace creer que Dios no existe y que podemos prescindir totalmente de Él. Podemos deshacernos de Él así lo deseamos, pero no podemos evitar los efectos de hacerlo, que siempre son contraproducentes: No hay alegría en nuestro corazón y nuestros huesos están descoraznados.Negar a Dios no es algo intrascendente que podamos hacer con total impunidad. Negar a Dios es pecado y vivir en pecado significa muerte eterna. David nos da el ejemplo a seguir: “Mi pecado te declaré” (a Dios), “y no encubrí mi integridad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor, y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:5). El rey comienza el poema con una exclamación de gozo: “Bienaventurado aquel cuya trasgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño” (vv.1,2). David se vuelve a Dios para pedirle perdón, siendo el resultado: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche  se agravó sobre mí tu mano, se volvió mi verdor en sequedades de verano” (v.4). Dios que es luz atravesó los ojos de David dándole alegría al corazón afligido, y el Hijo, que es la buena noticia, entró por sus oídos y le confortó los huesos.

dimarts, 4 de febrer del 2014


DOS DESTINOS


 Las riquezas mal empleadas dan satisfacción temporal. A la larga, desgracia

La Biblia que es la Palabra de Dios dirigida al hombre no envejece ni se convierte en un pergamino apreciado por los historiadores. Posee la capacidad de mantenerse lozana en el devenir de los siglos. Los escenarios cambian. Los decorados se adaptan a los nuevos tiempos. Se transforman las modas en el vestir. El hombre sigue siendo el mismo a pesar de las transformaciones producidas en su entorno. Dios no ha muerto. Su palabra tampoco y sigue siendo una fuente de agua refresca que satisface la sed espiritual del alma del hombre del siglo XXI.

 Los fariseos que formaban parte de la clerecía del tiempo de Jesús, que amaban el dinero, se burlaban de lo que decía el Maestro. Jesús les dice: "Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, porque lo que los hombres tienen por sublime delante de Dios es abominación" (Lucas 16:15). Este texto es una serial de precaución que nos alerta que se debe tener en cuenta lo que sigue, que nos encontramos ante un mensaje que es muy importante para el lector.

Un día, Jesús dirigiéndose a sus discípulos les dice: "De cierto os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios" (Mateo 19:23,24). Jesús nos avisa para que no miremos al dinero con excesiva alegría, pensando en las muchas cosas que se pueden adquirir con él y la satisfacción que nos producen las posesiones. El dinero como objeto material es neutro. No es ni bueno ni malo. La calidad moral del dinero se la concedemos según como lo usamos.

Las parábolas son relatos terrenales con un significado espiritual. Por lo tanto ilustran de manera entendedora las cuestiones que el Señor quiere enseriar a sus oyentes. Como los fariseos, entre otros, amaban el dinero Jesús narra la parábola de Lázaro y el hombre rico. Brevemente describe a los personajes principales: "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico, y aún los perros venían y le lamian las llagas" (Lucas 16:19-21)

 La parábola nos muestra dos clases sociales claramente diferenciadas: la opulenta que goza de todos los placeres de la vida y la marginada que no sabía en donde caer muerta, que tiene como única compartía la de los perros que le lamen sus heridas.

El hombre rico banqueteaba espléndidamente, el pobre deseaba saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico. Según las estadísticas, a pesar de la crisis, ha aumentado el número de los millonarios y debido a la misma crisis ha incrementado el número de los pobres que ansían saciarse con las migajas que caen de las mesas de los ricos.. Por un lado aumenta el número de quienes banquetean espléndidamente y por el otro el de quienes dependen de la ayuda asistencial privada. Al ver el contraste social nos indignamos de la injusticia existente. Dos clases sociales que se ignoran: la opulenta y la misteriosa. Pero el relato no finaliza aquí. Jesús prosigue la narración de la parábola: "Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó los ojos estando en tormentos..." (vv.22,23).

Hay un tiempo para morir que siempre llega. Los dos hombres dejan de respirar y la actividad cerebral finaliza. Lázaro, según el texto, simplemente murió y lo más probable que fuese arrojado en una fosa comuna sin la presencia de ningún familiar ni amigo que llorasen su partida. El rico, dice el relato, fue sepultado y es de imaginar el cortejo fúnebre siguiendo al féretro y una coral de plañideras lamentado la muerte del hombre "bueno", tal corno se acostumbra a considerar a todos los difuntos aunque en vida su carácter moral dejase mucho que desear. En las exequias ambos hombres siguen estando separados el uno del otro. La parábola se está acercando a su clímax. Nos dice que la existencia de ambos hombres no finaliza con la muerte física. En el más allá Lázaro y el hombre rico abren los ojos. Lázaro se ve transportado por ángeles hacia el seno de Abraham, expresión hebraica que significa el cielo. El rico de manera trágica se ve en el Hades, el lugar de los muertos con el significado de Infierno. Para entender una parábola no es necesario detenerse en los detalles, sino en el significado del conjunto. La enseñanza de la parábola es que después del deceso los seres humanos se pueden encontrar gozando de la gloria eterna o sufriendo condena infernal, que también es eterna. El destino en el que se encuentran se debe a la consecuencia de lo que habían hecho estando aquí en la tierra. Los ricos no hacen una buena inversión cuando acaparan riquezas a menudo haciendo desgraciadas a las personas que las habían ganado para ellos. Se recoge lo que se siembra.

Octavi Pereña i Cortina

dimarts, 28 de gener del 2014


VIDA PRIVADA


<b>El concepto vida privada no existe porque todo lo que se hace en secreto actúa como una ola expansiva que afecta a otras personas</b>

El comportamiento extra conyugal de <b>François Hollande</b> vuelve a poner sobre la mesa el controvertido tema de si las personas públicas tienen o no derecho a vida privada. La cultura occidental con su filosofía que concede un gran valor a la libertad personal se extralimita en esta libertad cuando rompe el freno ético. Al dar este paso la persona se dirige directamente a saltar del acantilado.

Cuando se habla del derecho a la vida privada se refiere a que el ser humano no tiene porque dar explicaciones a nadie de su comportamiento. Esta es una postura que puede adoptarse pero ello no significa que los principios éticos y morales que un Dios justo ha establecido para que el hombre funcione sin contratiempos se hayan evaporado. Todos los seres humanos sin distinción de raza, cultura, religión están obligados  al cumplimiento  de la Ley de Dios y sujetos a las consecuencia que su desobediencia comporta. Se puede no estar de acuerdo, pero la Ley de Dios sigue vigente . Romperla tiene sus consecuencias desagradables.

Entre los animales y el hombre les separa un abismo. Las bestias se rigen por el instinto que de manera inexorable dirige su comportamiento. El ser humano, en cambio, ha sido creado a imagen de Dios, hecho que lo distingue totalmente del mundo irracional. Además, ha sido dotado de libre albedrío, es decir, de tomar decisiones que marquen su destino: “Y mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (Génesis 2:16,17). Disponía del libre albedrío incontaminado. Haciendo uso de esta facultad decidió comer “del árbol de “la ciencia del buen y del mal” que se le había prohibido hacer. El resultado de dicha desobediencia fue la siembra de la muerte física , hecho que contemplamos a diario y perder la comunión con Dios   que significa que “estamos muertos en nuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). Si el hombre gozando de una perfecta comunión con Dios fue incapaz de guardar la Ley de Dios, ahora que del Creador le separa un abismo infranqueable, es imposible obedecerle. Pero el hombre no está abandonado a su suerte. Con las pieles de animales, que por el contexto bíblico tenían que ser de  corderos, con las cuales Dios cubrió la desnudez de Adán y Eva, implica derramamiento de sangre la cual, simbólicamente significa el perdón de los pecados. A la vez dichos sacrificios  son el primer anuncio profético de Jesús, el Cordero de Dios, muriendo en la cruz del Calvario por los pecados de los hombres. Entra en funcionamiento la misericordia divina. El hombre no se encuentra desamparado. Desgraciadamente los humanos se cogieron a la mano que les extendía Dios. La maldad se extendió rápidamente. El resultado fue el Diluvio Universal, la primera manifestación global de la justicia divina. No es cierto, pues que el hombre pueda hacer lo que mejor le parezca sin que sufra las consecuencias.

Volvamos al derecho a la intimidad. Se puede invocar como un triunfo democrático. Estoy de acuerdo. Nadie está legitimado a adentrarse en la intimidad ajena. El alma es un recinto cerrado en la puerta del cual cuelga un cartel en el que se lee: <i>Prohibida la entrada</i>.

Además el Creador ha dado un manual de instrucciones para que funcione perfectamente la obra de sus manos. Este texto se puede resumir en los llamados <i>Diez Mandamientos</i>. Es séptimo dice con toda claridad: <i>”No cometerás adulterio“</i>. (Éxodo 20:14). Aunque ciertos informes calificados científicos comparan el comportamiento humano con el de ciertos primates, Dios no creó al hombre polígamo, lo hizo monógamo. Ahora bien, es el pecado quien ha introducido en él tendencias polígamas. Como decíamos antes el ser humano diferenciándose de los irracionales está dotado de voluntad para decidir. Las decisiones que toma lo hace bajo la dirección de su naturaleza contaminada por el pecado que le ha perturbado su conciencia haciéndole decir que lo malo es bueno y a la inversa. Debido a que el corazón, la fuente de donde brotan los pensamientos está contaminada, los razonamientos que hace también lo están. Debido a ello llega a la conclusión de que con su vida privada puede hacer lo que mejor le parezca.

Se me podrá decir que son muchos quienes no han cometido adulterio tangible que puede gravarse en video. Hasta cierto punto es cierto. Téngase en cuenta los millones de euros que se gastan en el negocio del sexo. Pero Jesús va mucho más allá del acto carnal. Cuando dice: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28). ¿Quién puede decir que no ha cometido adulterio espiritual? Se puede minimizar este adulterio porque es intangible. Hoy gracias a internet se ha expandido considerablemente porque con suma facilidad se puede descargar pornografía en la intimidad de la habitación que es donde se manifiesta la calidad de la vida privada, lejos de testigos indiscretos. Este pecado considerado inocuo, ¿qué consecuencias tiene? Este es el alcance de la trasgresión de este mandamiento de la  Ley de Dios “ :Porque cualquiera que guarde toda la ley, pero ofende en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10).

Si hacemos una breve intrusión en los <i>Diez Mandamientos</i> descubriremos cuales son las consecuencias de este pecado que se pretende conservar como derecho a la vida privada: Abre la puerta a la idolatría, es decir a adorar a muchos dioses que no son Dios y a transgredir el descanso semanal en bien de la economía. Incuba la rebelión de los hijos ya que arrebata la autoridad de los padres. A la muerte se la minimiza considerándola un daño colateral. Los robos proliferan en todas las clases sociales y la justicia no actúa como debería hacerlo. La mentira es la esencia de la sociedad y la erosiona al arrebatar  la confianza mutua entre personas. La codicia de los bienes ajenos propicia la realización de los pecados que condena la Ley de Dios. Lo que se considera una nadería tiene el poder de encender una gran fuego. Siendo así la cosa, ¿se puede seguir diciendo que en la vida privada ni Dios puede meter la nariz?
Octavi Pereña i Cortina

dilluns, 27 de gener del 2014


JUAN 9:34


“Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿Y nos enseñarás a nosotros? Y le expulsaron

A un hombre ciego de nacimiento Jesús le abre los ojos y ve. El milagro asombró a los vecinos porque no es nada frecuente que una persona nacida ciega a la que Jesús untó sus ojos con lodo hecho saliva y un lavado con agua del estanque de Siloé, recuperase la vista. El milagro se propagó  llegando la noticia hasta los oídos de los fariseos, que tomaron cartas en el asunto porque el milagro se había realizado transgrediendo el reposo sabático, según su parecer. 

Investigan los fariseos. Preguntan al ciego y no se creen lo que les dice. Interrogan a sus padres que confirman que el ciego de nacimiento que ha recuperado la vista es su hijo. Por miedo a las autoridades religiosas que “habían acordado que si alguien confiesa que Jesús es el Mesías, fuese expulsado de la sinagoga” (v.22). Los padres dicen a los religiosos que si querían saber más de lo que había sucedido que se lo preguntaran a su hijo que ya era mayorcito.

Los fariseos con espíritu inquisitorial, que no por verdadero deseo de saber lo que había ocurrido, vuelven a hablar con quien había sido ciego. Ante la insistencia, el ex ciego dice a los interrogadores: “¿Queréis también vosotros haceros su discípulos?”  (v.27). ¡Qué impertinencia había dicho aquel ignorante! ¿Cómo se podía atrever aquel que no sabía de letras proponerles semejante despropósito a ellos que eran discípulos de Moisés, hacerse seguidores de un pecador que no respetaba el descanso sabático? Heridos en su amor propio le dicen: “Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron” (v.34).

Para los fariseos Moisés que era el líder indiscutible en materia de fe pasaron por alto un detalle de máxima importancia en cuestión de fe: “Y el Señor me dijo:…Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú, y pondré mis palabras en su boca, y Él os hablará todo lo que yo le mande. Mas cualquiera que no oiga mis palabras que Él hable en mi Nombre, yo le pediré cuenta” (Deuteronomio 18: 17-19). Moisés presenta a los israelitas al Mesías que les daría el reposo eterno. El salmo 2 anticipa el rechazo que Israel haría a este Profeta  anunciado por Moisés: “¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra el Señor y contra su Ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas” (v.1) Cuando Jesús dijo: “Para juicio he venido yo a este mundo, para que los que no ven vean, y los que ven sean cegados” (Juan 9:39), los fariseos se dieron por aludidos y le dijeron: “¿Acaso nosotros somos también ciegos? (v.40), estaban manifestando su deseo de no ver para no sujetarse al yugo del Mesías, de romper las ligaduras que los mantendrían unidos a El. Se cumplió la profecía cuando le acusaron de blasfemo y lo entregaron a Pilatos para que le crucificase.


SALMO 94:4


“¿Hasta cuándo charlarán, hablarán con arrogancia, y se vanagloriarán todos los que hacen maldad?

El salmista pinta un cuadro muy realista de los necios. ¿Quiénes son los necios? En la Biblia los necios no son personas de pocas luces intelectuales, lo son quienes no tienen a Dios en sus vidas: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (salmo 14:1) Quienes niegan a Dios, pero que tienen su Nombre a flor de labios se dan a conocer muy fácilmente. La charlatanería es la marca de su necedad.

El salmista se pregunta: “Hasta cuándo charlarán, hablarán con arrogancia, y se vanagloriarán todos los que hacen maldad?” A los necios, a los que no tienen a Dios en su corazón  además de la charlatanería, la arrogancia, la vanagloria, se les distingue por su maldad. Quebrantan al pueblo de Dios. Corea del Norte y Nigeria se caracterizan por quebrantar y afligir a la heredad del Señor. Pero son los mismos malvados, los necios de la Biblia los que matan a la viuda, y al extranjero y quitan la vida a los huérfanos. De tal comportamiento perverso nos tienen informados los medios de comunicación acompañados de horripilantes imágenes. Los necios se comportan de manera tan perversa porque en su corazón dicen: “No verá el Señor, ni entenderá el Dios de Jacob”. Afirman con rotundidad que hacen las fechorías que hacen porque como Dios no existe pueden impunemente cometerlas. Como para ellos no existe más allá y su existencia se acaba en el sepulcro disfrutan dando rienda suelta a la perversidad que se amaga en sus corazones.

El salmista, pero, quita el sueño a los necios cuando dice: “Entended necios del pueblo, y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios?  El principio de la sabiduría nos dice la Biblia es el temor de Dios. La característica de los temerosos de Dios es ayudar a la viuda y al huérfano, amar a los enemigos y hacer el bien a todos los hombres según sus posibilidades. Aún cuando sea posible que no lo tengan presente cuando hacen el bien, lo hacen al mismo Jesús.

Necios, ¿cuándo seréis sabios? El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá?  El salmista termina su poema diciendo: “Y Él (Dios) hará volver sobre ellos su iniquidad, y los destruirá en su propia maldad, los destruirá el Señor nuestro Dios”

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dilluns, 20 de gener del 2014


1 SAMUEL 28:6


“Y consultó Saúl al Señor, pero el Señor no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas”

Tal vez con el deseo de recuperar el favor de Dios que Saúl había perdido por su contumaz  desobediencia, había ordenado matar “a los evocadores y a los adivinos” (v.9). Saúl se enfrenta a una guerra contra los filisteos y ve que el panorama es muy negro. No sabe qué hacer. Nos dice el texto que Saúl consultó al Señor y que el Señor no le respondió. Buscó Saúl en el Señor respuesta a su dilema, pero el Señor no le dio respuesta.

El tema de la adivina de Endor es muy controvertido. Lo único que puedo decir al respecto es que el hecho de formar parte de la Palabra de Dios y ser ésta inspirada por el Espíritu Santo su enseñanza es verdadera y sirve para instrucción de quienes buscan en ella instrucción válida.

Saúl le dice a la adivina que consulte al profeta Samuel. La petición se hace realidad y Samuel aparece y le dice al rey: “Por qué me has inquietado haciéndome venir?” (v.15).Saúl le dice: “Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños, por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer” (v.15).  Samuel le dice: “¿Para qué me preguntas a mí, si el Señor se ha apartado de ti y es tu enemigo?” (v.16). Muy a menudo las personas se preguntan sobre el silencio de Dios: “Por qué no me responde Dios?” La respuesta se encuentra en las palabras que Samuel le dice a Saúl: “Si el Señor se ha apartado de ti y es tu enemigo”. Si Dios es nuestro enemigo no puede darnos respuesta a nuestras preguntas. Aunque lo hiciere no tendríamos en cuenta sus respuestas. Para que Dios pueda hablarnos y nosotros escuchar a sus palabras es preciso que dejemos de ser sus enemigos y nos convirtamos en amigos suyos. ¿Cómo puede hacerse este cambio?

Hablando Jesús con sus discípulos encontramos la solución a la pregunta: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Juan 15:14). La obediencia a Jesús es el secreto. En el momento en que nos convertimos en amigos  de Jesús y por lo tanto de Dios, ya no tenemos necesidad de consultar a adivinos, nigromantes, porque Dios nos habla directamente por su Palabra escrita. Lo que Dios nos dice en ella es más que suficiente porque es todo lo que necesitamos saber para dar respuesta a nuestros interrogantes.


OSEAS 10:13


“Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad, comeréis fruto de mentira, porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes”

Oseas describe Israel como “una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo, conforme a la abundancia de su tierra aumentaron sus ídolos” (v.1). Dios cuida a Israel, su viña: “La cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos” (Marcos 12:1). El propietario de la viña envía a  su tiempo a sus siervos para recibir la parte que le corresponde de los frutos que la viña proporciona. A unos los golpean, a otros los afrentan, a otros los matan. Por último envía a su hijo. A éste lo matan. Jesús pregunta a sus oyentes: “¿Qué, pues hará el Señor de la viña? (v.9). A la pregunta le acompaña la cita del salmo 118: 22,23: “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza de ángulo. De parte del Señor es esto, y cosa maravillosa a nuestros ojos”. ¿Cómo reaccionaron los oyentes ante la cita del salmo? “Y procuraban prenderle , porque entendían que decía contra ellos aquella parábola” (v.12). Los oyentes de la Palabra de Dios tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento reaccionan de la misma manera: Rechazo de los profetas enviados por Dios y del Hijo de Dios.

La historia se repite. La iglesia cristiana es la heredera del antiguo Israel. El llamado pueblo de Dios sigue desechando a Cristo que es la piedra que desecharon los antiguos edificadores. El resultado de dicho rechazo es que la cristiandad siguiendo el modelo de los antiguos israelitas continua arando impiedad. La cosecha que resulta de tal siembra consiste en comernos fruto de mentira.

Seamos sinceros: la mentira forma parte del menú diario: los políticos mienten descaradamente, la publicidad para hacernos comprar miente con sus exageraciones, los ciudadanos mentimos en nuestras relaciones sociales y familiares. No es una casualidad que el engaño sea el plato estelar de nuestra dieta diaria. Al abandonar a Cristo que es la piedra del ángulo edificamos sobre arena nuestras vidas. El resultado es de que cuando soplan vientos y las lluvias provocan desbordamientos, lo que edificamos se derrumba. Sí, los responsables de nuestros quebrantos lo somos nosotros por haber abandonado a Cristo.