diumenge, 15 de setembre del 2024

 

JUAN 1: 46

“Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve”

En el evangelio de Juan desde su inicio no existe ninguna orden concreta que nos obligue a evangelizar. El escenario es Betábara, al otro lado del Jordán donde Juan el Bautista bautizaba (Juan 1: 28). Juan y dos de sus discípulos se encontraban juntos. Juan viendo que Jesús andaba por allí dijo a sus discípulos: “He aquí el Cordero de Dios”. Sus alumnos dejan a su maestro para seguir a Jesús. Éste al darse cuenta que le siguen se detiene para preguntarles: “¿Qué buscáis?”  Sus admiradores le responden que querían saber dónde moraba. Uno de los discípulos de Juan era Andrés, hermano de Simón Pedro. Cundo Andrés se encuentra con su hermano, sin pensárselo dos veces, se le acercó para hablarle de Jesús. Lo cogió del brazo y lo llevó a Jesús.

Al día siguiente Jesús encuentra a Felipe y le dice: “Sígueme”  (v. 43). Felipe se encuentra con Natanael y le dice: hemos encontrado a ”Jesús , el hijo de José de Nazaret” (v. 45). Natanael, incrédulo, le responde: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” Felipe que no es ningún doctor en Teología, de Jesús sólo sabe la impresión que le ha causado su breve encuentro con Él. Sólo puede decirle: “ven y ve” (v. 46).

Encontrándose Jesús en pleno ministerio público  se topa con quien conocemos como el “endemoniado gadareno” que estaba poseído por una legión de demonios. Jesús le libera del poder satánico que lo esclavizaba. Cuando Jesús iba a subir al bote para abandonar el  lugar, quien había sido un “endemoniado” se acercó a Jesús para pedirle que le permitiera irse con Él. Jesús no se lo aprobó, pero le dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él, y todos se maravillaban” (Marcos 5: 1-20).

Ni Felipe, ni Andrés, ni el gadareno no habían asistido a ningún curso de evangelización para aprender las técnicas de cómo evangelizar. Todos ellos explican lo que Jesús les había hecho. Sabían por experiencia en quien habían creído. Evangelizar consiste principalmente en compartir lo que Jesús ha hecho con uno. Los muertos que lo son todos los que han nacido de mujer cuando se encuentran con Jesús que es la Vida reciben la vida eterna. Los muertos que conviven con los que han recibido la vida eterna por la fe en Jesús necesitan saber lo que Jesús ha hecho en ellos. El testimonio de una persona a la que Jesús ha perdonado sus muchos pecados tiene mucho más valor que mil libros que enseñen cómo evangelizar.


 

HECHOS 1: 8

“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en Samaria, y hasta lo último de la Tierra”.

Las palabras de ese texto las pronunció Jesús segundos antes de ascender a los cielos para sentarse al lado del Padre desde donde interceder por los suyos. Jesús durante la celebración de su última Pascua con sus discípulos les dijo que iba a dejarlos. Pero no os preocupéis: “No os dejaré huérfanos”. ¿Cómo no nos vamos a quedar solos si tú te marchas? La respuesta a esta pregunta la da Jesús cunado dice a sus discípulos: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi Nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”  (Juan 14: 26).

Ser cristiano no consiste en ser miembro de una iglesia que se considere cristiana, sino si su cuerpo se ha convertido en templo del Espíritu Santo: “Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Corintios 12: 3), lo cual significa que nadie nace de nuevo si el Espíritu Santo no lo engendra como hijo de Dios por adopción: “Los que son guiados por el Espíritu de Dios, esto son hijos de Dios” (Romanos 8: 14). En el primer Pentecostés después de la ascensión de Jesús a los cielos, el Espíritu santo vino a la Tierra para llenar con el poder de Dios a los cristianos.

En las iglesias se encentran dos tipos de cristianos verdaderos. Ambos son hijos de Dios por adopción porque ambos han recibido el Espíritu Santo que los ha sellado como hijos de Dios. Estos dos tipos de cristianos son los carnales y los espirituales. El comportamiento de los primeros tiene un gran parecido con el de los incrédulos. Son una anomalía ya que a dichos cristianos a se les tiene que alimentar únicamente con leche espiritual. El autor de Hebreos nos da un toque de atención: “Porque debiendo  ser maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios, y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche, es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño, pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para por los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5: 12-14).

El consejo que la Palabra nos da: “Por tanto, dejando los rudimentos de la doctrina, vayamos adelante a la perfección” (Hebreos 6: 12). “El reino de los cielos sufre violencia, los valientes lo arrebatan”  (Mateo 11: 12).

 

 

SERPIENTE ANTIGUA

¡Ay la serpiente antigua que por no creer en ella se le permite que campe a sus anchas haciendo el mal!

Del escrito de Llàtzer Moix Serpientes de todo el año extraigo unos textos que por ser jugosos merecen ser comentados: “Por estas fechas estivales solían aparecer en la prensa, puntuales, las serpientes veraniegas. Recibían este nombre las informaciones, a menudo falsas, sobre asuntos vistosos, pero menores, que animaban las páginas de una actualidad amodorrada bajo la canícula vacacional. Y que desaparecían fugaces haciendo zigzag como las serpientes que cruzan el camino para esconderse entre los márgenes herbosos…hoy esta serpientes se han desestacionalizado. Son vivas todo el año. Además de expandirse por el calendario han mudado la piel: ya no son extravagantes e inocuas, sino que las impulsan poderes ignotos y malvados. También han cambiado su nombre, ya que ahora se las conoce como cuentos o fake news…Del submundo de la delincuencia este abuso censurable del cuento ha pasado al de la política, donde las falsedades se utilizan sin ruborizarse, para confundir a la población y, de pasada someter el concepto de verdad en una sacudida que la deja irreconocible. Porque cuando la verdad yace desfigurada, la mentira luce sus mejores galas…”

De verdad agradezco a Llàtzer Moix los jugosos textos que nos sitúan tan bien en medio de la caótica situación actual.  A pesar que se diga que estas serpientes malvadas han venido para quedarse, no descubre quienes son estos estos poderes ignotos y malvados. Si deseamos conocer a ciencia cierta quienes son estos poderes perversos no nos queda otro remedio que acudir a la Biblia para desenmascararlos. Jesús hace una declaración religiosamente  incorrecta porque los poderes fácticos de la religión se suben por las paredes al escucharla: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla, porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8: 44). Estas palabras de Jesús que acusan a los fariseos de ser hipócritas nos transportan al jardín de Edén en donde aparece por primera vez en la Historia “la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12: 9). Este sórdido personaje que personifica la maldad lo hace “como león rugiente que anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5: 8), no lo hace a cara descubierta. Lo “hace disfrazado como ángel de luz” (1 Corintios 11: 14). Satanàs es el primer hipócrita que aparece en la Historia. Tenemos a que acudir a Génesis 3 para contemplar la escenificación satánica. Con estas palabras la describe la Escritura: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo” (Génesis 3: 1). Inicialmente la serpiente no era el animal repulsivo que hoy conocemos. Gravados antiguos nos muestran  que era una bestia de bella presencia que andaba erguida. Debido a la reprensión del Creador por haber engañado a Eva, su belleza inicial se convirtió en el repulsivo reptil que todos conocemos: “Y el Señor Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita será entre todas las bestias del campo, sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida” (Génesis 3: 14). Este animal de atractiva presencia quizás gozaba de la amistad de Eva. Externamente no había cambiado pero, estando poseída por Satanàs que posee poder de hacer milagros le concedió la capacidad de hablar. El padre de la mentira pronuncia el primer embuste. El Creador le dijo a Adán: “Puedes comer de todo árbol del jardín”. Existe una excepción: “Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (Génesis 2: 17. La mentira fue: “Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto” (3: 1). Eva comete el error de dialogar con Satanás: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis, sino sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (3: 4, 5). La duda ha sido sembrada y Eva se convierte en la madre de todos aquellos que anteponen la mentira satánica a la verdad de Dios. Esta es la causa de que sean tantos quienes de la Biblia no quieren ni oír hablar. El escrito de Llàtzer Moix expone una verdad incuestionable, pero no llega a la raíz del problema. Esta es la razón de que existan tantas serpientes venenosas que convierten el mundo en la antesala del infierno.

Por nacimiento natural todos nacemos siendo hijos del diablo. La solución pasa por dejar de ser hijos del diablo para convertirnos en hijos de Dios por adopción. El cambio no se produce masivamente porque siempre es una minoría la que cree en Jesús. Es a esta minoría a la que el Maestro se dirige y lo hace por medio de la conversación que Jesús mantiene con Nicodemo que de noche fue a visitarle. La conversación gira alrededor del nuevo nacimiento: La mera como un hijo del diablo se convierte en hijo de Dios. Jesús desconcierta a Nicodemo cuando le dice: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles que te dije: os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3: 5-7).

Jesús recuerda a su visitante que durante la peregrinación de los hebreos por el desierto y, debido a su rebeldía dios envió una plaga de serpientes que causaban una gran mortalidad entre el pueblo. Los díscolos se arrepienten y le piden a Moisés que interceda por ellos ante Dios. Moisés acepta el encargo y Dios le dice que haga una serpiente de bronce, que la fije en el extremo de un palo y que la alce. Todos los que la mirarán curarán del veneno (Números 21: 4-9). Refiriéndose a este suceso Jesús le dice a Nicodemo: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre (Jesús) sea levantado para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3: 14, 15). Génesis 3: 15 es el primer anuncio del Evangelio. La simiente de la mujer (Jesús) aplastará la cabeza de la serpiente (Satanás). El anuncio profético del Evangelio se cumple en el Calvario en donde Jesús muere y resucita para salvación del pueblo de Dios. Satanás ha sido derrotado. De momento goza de  libertad restringida. Momentáneamente lo vemos en las maldades que se cometen. “Sabemos que todo el que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues aquel que ha sido engendrado por Dios, Dios lo guarda y el Maligno no le toca”.

Octavi Pereña Cortina

dissabte, 7 de setembre del 2024

 

ESPERANZA ¿DÓNDE TE ESCONDES?

La esperanza cristiana consiste en aguardar que las promesas de Dios se cumplan

El calentamiento del planeta Tierra con todas las consecuencias medioambientales que le acompañan, no solo es motivo de preocupación de los científicos que estudian sus consecuencias, también lo es para los cristianos. Tanto es así que “el 1 de septiembre los líderes de las diversas confesiones religiosas de todo el mundo se reunirán. Será una jornada mundial de oración que nos ayudará a discernir la respuesta al grito de dolor de la Creación” (Joan Josep Omella, arzobispo de Barcelona). El prelado en su escrito “Brotes verdes” (La Vanguardia 25/08/2024), redacta: “Si miramos con ojos esperanzados sabremos ver los brotes verdes incluso en un bosque calcinado o entre los destrozos que provocan una sequía extrema”. El purpurado barcelonés escribe: “El lema de esta iniciativa ecuménica a partir del texto bíblico del apóstol Pablo, en que explica que el universo creado tiene un dolor intenso, como el del parto, pero no pierde la esperanza (Romanos 8: 20-22)”. El clérigo deja en suspense qué es la esperanza cristina. Desconozco la conclusión a la que llegarán los líderes de las distintas religiones. Sí puedo asegurar que tal como el purpurado presenta el texto del apóstol Pablo es motivo de confusión. ¿Qué es lo que motiva que el dolor de parto de la creación sea motivo de esperanza?

Intentaré aportar luz al texto de Romanos 8 que va desde el versículo 18 al 29). No pueden entenderse los dolores de parto que sufre la creación si no se tiene en cuenta la maldición divina que pesa sobre ella debido al pecado de Adán: “Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol que te mandé diciendo: No comerás de él, maldita será la Tierra por tu causa, con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra porque de ella fuiste tomado, pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3: 17-19). Teniendo en cuenta este texto estaremos en condiciones de entender los dolores de parto que sufre la creación según el apóstol Pablo.

El purpurado barcelonés al texto Romanos 8: 20-22 que cita le acompaña la siguiente reflexión: “No pierde la esperanza”. ¿Es fiable la esperanza que sólo es un estado de ánimo optimista basada en la expectativa de que lo que se espera se hará realidad? Evidentemente: NO. ¿Cuántas esperanzas estériles no nos han frustrado? El texto de Romanos que comentamos se refiere a una esperanza que es sí, sí. No una ilusión pasajera. Es así como lo expresa el apóstol: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (v. 18). Los cristianos no caminamos por vista sino por fe. La gloria venidera que esperamos que se manifieste es la resurrección de nuestros cuerpos mortales que pondrá fin a los dolores de parto de la creación y de los nuestros. Es una esperanza cierta porque está basada en la resurrección de Jesús.

El apóstol relaciona estrechamente la creación material con la del hombre. La presenta como si ambas fuesen miembros de un mismo cuerpo. Lo que afecta a uno de los miembros repercute en el otro: “Porque el anhelo ardiente de la creación es aguardar la manifestación de los hijos de Dios” (v. 19). El apóstol presenta la creación como si fuese un ser vivo, con sentimientos, sensible a la maldición divina debido al pecado de Adán. Es consciente que la liberación de la maldición divina depende de la resurrección de los hijos de Dios.

Tanto la creación como el hombre ambos sufren dolores de parto: “Porque sabemos que toda la creación gime a una y a una está con dolores de parto hasta ahora, y no solo ella, sino que también nosotros  mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (vv. 22, 23). Tanto la creación como los hijos d Dios que han formalizado la adopción significa que ha dado luz a un cielo nuevo y una Tierra nueva en que mora la justicia en todo su esplendor. La criatura ha nacido y los dolores del parto son cosa del pasado

Aun cuando la plenitud de la salvación se vive en esperanza, en el momento que una persona cree en Jesús como Señor y Salvador es plenamente salva. No parcialmente. Lo que ocurre es que no se disfruta en toda su plenitud: “Porque en esperanza fuimos salvos, porque la esperanza que se ve, no es esperanza, porque lo que alguien ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” (vv.24, 25).

El profeta Isaías nos da un indicio de cómo será la Tierra y con ella toda la creación el día que el cuerpo humano hoy sujeto a la muerte y a la corrupción sea revestido de inmortalidad e incorruptibilidad (1 Corintios 15: 53), entonces: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará, el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. Y la vaca y a osa pacerán, y sus crías se echarán juntas, y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará en la cueva del áspid, y el recién detestado extenderá su mano en el escondrijo de la víbora” (Isaías 11: 6-9). Ante el vislumbre de un mundo venidero tan maravilloso que nos es imposible hoy entender en toda su belleza, pero que los cristianos nos lo apropiamos por fe, ¿encontrará extraño el lector que lo esperemos con vehemencia?

Octavi Pereña Cortina

 

 

JEREMÍAS 4: 4

“Circuncidaos al Señor, y quitad el prepucio de vuestro corazón varones de Judá y moradores de Jerusalén, no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras”

La circuncisión es la señal externa de pertenecer al Israel nacional, así  como el bautismo por inmersión es el signo de que se pertenece a una iglesia visible. Los símbolos si no van precedidos por el milagro de haber sido el bautizado engendrado en hijo de Dios por haber sido sellado por el Espíritu Santo, pueden hacer creer que uno es lo que no realmente no es. Pero sí crean una responsabilidad de la que tendrán que rendir cuentas cuando comparezcan delante del tribunal de Cristo.

El texto que comentamos dice: Circuncidaos al Señor, y quitad el prepucio de vuestro corazón varones de Judá. Si el Espíritu Santo no ha dejado gravado su sello en el corazón del bautizado, el bautismo no es el pasaporte que autoriza a entrar en el Reino de Dios.

Juan el Bautista, a las personas que acudían a él a bautizarse les dice claramente que tenían que hacer antes de sumergirse en el agua bautismal: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3: 2). Jesús al inicio de su ministerio público  dice a sus oyentes: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4: 17).

Juan el Bautista dotado con la percepción de leer lo que hay en el interior del alma. “al ver que muchos de los fariseos  y de los saduceos que venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”  (Mateo 3: 7). ¡Cuántos bautizados creen que por el hecho de haber sido rociados con el agua bendecida o sumergidos en el agua, se han creído el engaño que ya son salvos! Cuando llegue el día que tendrán que comparecer ante el tribunal de Cristo y se justificarán presentado la señal del bautismo, escucharán la voz del Juez que les dirá: “Nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad”  (Mateo 7: 23).

La segunda pare del texto del profeta Jeremías que comentamos, dice: “no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras”. Si la sangre de Jesús no nos ha limpiado de todos nuestros pecados (1 Juan 1: 7), la señal del bautismo si no va precedida “de las buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2: 10), Cristo no nos reconocerá y nos echará sin contemplaciones al fuego eterno.


 

FILIPENSES 2: 3

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria, antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”

Ya en antigüedad, al inicio del tiempo, aparecieron “los varones de renombre” (Génesis 6. 4), que fueron los caudillos que empezaron a sobresalir de entre sus semejantes y con ellos la creación de incipientes imperios. La característica de “los varones de renombre” era el orgullo que los llevaba a creerse superiores al resto de los mortales. El texto que comentamos enaltece precisamente lo que es opuesto al orgullo: la humildad, la capacidad de ver a los demás como superiores a uno mismo.

Jesús quiere enseñarnos qué es humildad cuando dice. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11: 29). La multitud de libros que enseñan sobre el mejoramiento personal y que pretenden enseñarnos a ser humildes chocan con el muro infranqueable del orgullo que ha echado raíces  en el corazón.

La enseñanza básica del texto de Mateo  citado es que tiene que haber una íntima comunión del creyente con Jesús. La fe viva en Jesús abre la puerta a que el Espíritu Santo convierta al creyente en Jesús en hijo de Dios por adopción. Ello hace que Cristo por el Espíritu more en el creyente y, por la obediencia a la Palabra de Dios el carácter de Jesús se refleje en él. Gálatas 5: 22 no cita la palabra humildad pero expones unas características que en su conjunto forman la humildad. Nos dice con toda claridad que la humildad no es producto de la voluntad humana. Afirma con toda luminosidad: “Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia,  benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”. El Espíritu Santo hace ver al creyente en Jesús que de su personalidad carnal no queda ni rastro. Esta visión mueve al creyente en Cristo al arrepentimiento por no haber alcanzado el nivel de santidad que se le pide por ser hijo de Dios. Pedir perdón por el pecado cometido y la solicitud de fuerzas para andar santamente. El reconocimiento de que no se ha alcanzado la  excelencia no permite que el creyente en Cristo se complazca en la ociosidad En palabras del apóstol Pablo: “No que lo haya alcanzado ya, ni que sea perfecto, sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado, pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que queda delante, prosigo la meta, al premio del  supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3: 12-14).

 

diumenge, 1 de setembre del 2024

 

MARCOS 5: 25-28

“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía…cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si toco tan solo su manto, seré salvada”

Son de difícil digerir las enfermedades de larga duración. El texto que comentamos nos muestra a una mujer que durante doce años había sufrido un flujo de sangre que ningún remedio pudo detenerlo. Gastó todo su patrimonio sin encontrar remedio a su enfermedad. Pero el problema de la mujer no era solamente físico. También tenía que cargar con las consecuencias emocionales que acompañaban al flujo de sangre. He aquí lo que dice la Ley de Moisés al respecto: “Cuando la mujer tenga flujo de sangre, y su flujo fuese en su cuerpo, siete días estará apartada, y cualquiera que la toque estará inmunda hasta la noche” (Levítico 15: 19-33). Doce años ceremonialmente impura son muchos años de dolor inimaginable.

Hoy, muchas dolencias que hace unos pocos años eran incurables, gracias a la misericordia de Dios que ha dado sabiduría a los investigadores clínicos hoy son curables. Así y todo todavía quedan enfermedades que se resisten a que se encuentre remedio. A ellas se les tiene que añadir las de nuevo cuño y los accidentes que dejan parapléjicos a quienes los sufren por el resto de sus vidas. Si estas personas no gozan de un buen ánimo el resto de sus vidas es un infierno. Por su interior circulan partículas de arena que corroen las entrañas.

La mujer del texto que comentamos “oyó hablar de Jesús” y con ello de los milagros que hacía. Creyendo en el poder sanador de Jesús “vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto” (v. 27). Y “enseguida la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote” (v. 29). Sabiendo Jesús que poder había salido de Él, preguntó: ¿Quién me ha tocado? (v. 31). La mujer se acerca a Jesús y le confiesa su responsabilidad. Éste le dice: “Hija tu fe te ha hecho salva, vete en paz y queda sana de tu azote” (v. 34).

Creer que Jesús tiene poder para curar todas las dolencias no significa que siempre quiera hacerlo. Sus razones tendrá. Su voluntad aunque a veces nos cueste creerlo siempre es justa. El Padrenuestro nos enseña a pedir a Dios: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6: 10). Si se acepta su voluntad, sea cual sea ésta, representa tocar el manto de Jesús lo cual produce la curación de la dolencia mental que es más dolorosa que la incapacidad física. La paz que da Jesús es muy distinta de la que el mundo da (Juan 14: 27). Con la curación del alma la curación física incurable  deja de ser granos de arena que corroen el alma. Se goza de la paz de Dios que excede a la comprensión humana. ¡Ello es un gran milagro!


 

 SALMO 5: 3

“Oh Señor, de mañana oirás mi voz, de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”

Si alguien dice que no merece la pena orar porque Dios no escucha, el tal lea atentamente el siguiente texto y entenderá por qué Dios hace oídos sordos a algunas oraciones: “He aquí que no se ha acortado la mano del Señor para salvar, ni se ha agravado su oído para  no oír, pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, vuestros pecados  han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad, vuestros labios pronuncian mentira, y habla maldad vuestra lengua” (Isaías 59: 1-3). Aparentemente el profeta presenta un panorama muy desolador. Las palabras del apóstol Pablo lo confirman: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3: 23). ¿No existe ninguna manera  de hacer las paces con Dios?

El llamamiento de Mateo es un texto clave para descubrir como los pecadores que son enemigos de Dios puedan convertirse en sus amigos: “Pasando Jesús por allí, vio a un hombre llamado Mateo sentado en el banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió” (Mateo 9: 9). Junto con Jesús Mateo invitó a cobradores de impuestos y a otros pecadores a comer en su casa. Que Jesús se sentase a comer con cobradores de impuestos y otros pecadores, ¡qué herejía! Los fariseos acérrimos enemigos de Jesús se quejaron a los discípulos del mal ejemplo que daba su Maestro: “¿Por qué come vuestro Maestro con cobradores de impuestos y pecadores?” (v. 11). Los fariseos se consideraban ser personas impolutas porque creían que eran estrictos cumplidores de la Ley de Dios. Su bondad extrema no les permitía compartir mesa con los cobradores de impuestos y otros pecadores. Se alejaban de ellos como si de leprosos se tratase. La actitud de los fariseos de alejarse de los pecadores como si de apestados se tratase, hace que Jesús se dirija a ellos sin tapujos diciéndoles: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos” (v. 12). Entonces Jesús se dirige a aquellos fariseos hipócritas,  de corazón duro como la piedra, que no podían compartir con el populacho indigno: “Id, y aprended lo que significa: Misericordia y no sacrificio Porque no he venido a llamar a justos, sino pecadores al arrepentimiento” (vv. 12, 13)

Quien cree en Jesús, su sangre derramada en el Calvario “lo limpia de todo pecado”  (1 Juan 1: 7). Habiendo creído en Cristo como Señor y Salvador nos podemos unir al salmista y con él exclamar: “Oh Señor, de mañana oirás mi voz, de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré” La pregunta planteada previamente: ¿No existe ninguna manera  de hacer las paces con Dios?, ha recibido la respuesta.

 

 

OLLA DE GRILLOS

“Porque los pastores se infatuaron, i no buscaron al Señor, por tanto, no prosperarán, y todo su rebaño se esparció” (Jeremías 10: 21)

Salvador Pié, teólogo y rector de Santa María del Mar, comienza su escrito: Un documento vaticano renovador, con estas palabras. “El papa Francisco recordó al inicio de su pontificado la necesidad “de una conversión del papado” ya que “una excesiva centralización más que ayudar complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera” (Evangelii gaudium, núm. 23). ¿Un documento vaticano renovador?, de renovador no tiene nada. Según Salvador Pié todo el documento gira alrededor del maquillaje del papado.

Según Salvador Pié, Un documento vaticano renovadorsugiere diversas propuestas concretas de futuro”. “La primera es una interpretación renovada del Concilio Vaticano I. “La segunda propuesta subraya la importancia del obispo de Roma y la realidad universal de la Iglesia”. “La tercera recomendación se refiere a la sinoledidad y autoridad de las conferencias episcopales en referencia al sínodo de los obispos. También en la necesidad de una mejor implicación de todo el Pueblo de Dios en los procesos sinodales”. “Finalmente se propone una premoción de la “comunión conciliar”, con los encuentros regulares entre los líderes de la Iglesia de todo el mundo”.  El teólogo y rector de Santa María del Mar cierra su escrito con clamor de victoria: “He aquí un documento propositivo y renovador”.

En el escrito del rector de Santa María del Mar no aparece ninguna muestra de arrepentimiento hacia Dios ofendido por los pecados de la Iglesia. Eso sí: Mucha actividad, muchas promesas de hacer. En definitiva una imitación de la clase política que promete constituir mesas de diálogo que a lo sumo se reúne una vez y dejar que el tempo arregle lo que no se puede arreglar.

Al Señor no se le puede dar gato por liebre porque conoce al dedillo lo que se esconde en el interior del hombre: “Si te vuelves, oh Israel, dice el Señor, vuélvete a Mí. Y si quitas de delante de Mí tus abominaciones, entonces no irás de acá para allá” (Jeremías 4: 1). El Señor Jesús narra la parábola del sembrador que a voleo esparce semilla de trigo. Una parte de la semilla cae entre espinos. Jesús explica el significado que esto tiene: “Éste es el que oye la Palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la Palabra, y se hace infructuosa” (Mateo 13: 22). El payés experimentado no comete el error de sembrar trigo en un campo sin artigar. Primero lo limpia. Después lo siembra. Luego a esperar que dé cien, setenta o treinta. Esto es lo que el Señor de la Iglesia espera: “Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos” (Jeremías 4: 3). El Señor enfatiza: “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? (Jeremías 4: 14).

¿Qué le ocurre a la Iglesia Católica que siembra una y otra vez en un corazón sin artigar? a parábola del sembrador responde a la pregunta: “Éste es el que oye la Palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la Palabra y la hacen infructuosa”. Si Salvador Pié cree que de los despachos del Vaticano puede salir algo propositivo e innovador es que es un iluso.

¿Por dónde debe empezar la Iglesia Católica a artigar su campo para que dé trigo abundante? El salmista responde a la pregunta: “La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo” (salmo118 22). Si quienes construyen la Iglesia no lo hacen sobre la Roca que es Cristo, el resultado es decepcionante: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican, si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela el guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar” (Salmo 127: 1, 2). Sin Jesús que es la Roca sobre la que se construye la Iglesia el trabajo religioso es vanidad de vanidades.

Jesús explica la parábola de los viñadores malvados que hieren, matan a los siervos del dueño de la viña para terminar matando a su hijo. Jesús dice a sus oyentes: ”¿Qué es lo que está escrito? La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. Todo lo que caiga sobre aquella piedra será quebrantado, mas sobre quien ella caiga, le desmenuzará” (Lucas 20: 17, 18). Para que nadie se salga por la tangente el apóstol Pedro identifica quien es a piedra que los edificadores de la Iglesia rechazan: “He aquí pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa, y el que en Él cree no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creen, Él es precioso, pero para los que no creen, la piedra que los edificadores rechazaron, ha venido a ser cabeza del ángulo, y Piedra de tropiezo, y Roca que hace caer, porque tropiezan en la Palabra, siendo desobedientes, a lo cual fueron también destinados” (1 Pedro 2: 6-8).

La Iglesia católica niega que Jesús sea “la principal piedra del ángulo, escogida y preciosa”, no implícitamente sino  anteponiendo a Él a María y a su cortejo de santos y santas que roban que Jesús sea “la principal piedra del ángulo escogida y preciosa”. No debe sorprendernos que la Iglesia católica se haya convertido en una olla de grillos.

Octavi Pereña Cortina

diumenge, 25 d’agost del 2024

 

SALUD ECOLÓGICA

Las circunstancias adversas pueden ser los medios que Dios utiliza para bendecirnos con la paz mental

“Hace décadas que se habla del término ecoansiedad, ahora es cuando más atención merece y entre los  más jóvenes se agudiza el problema. En un estudio del 2002, de la plataforma Avarez, demostró que la ansiedad relacionada con la crisis planetaria es muy alta y “no es solo porque estamos presenciando desastres climáticos devastadores sino porque los gobiernos están fracasando sistemáticamente a la hora de tomar medidas significativas para detener la crisis”…Casi la mitad de los jóvenes encuestados en escala mundial aseguraron que la ansiedad relacionada con el cambio climático les estaba afectando la vida diaria. Entre un 75% al 92%, según los países “el futuro les parece aterrador”…La Organización Mundial de la Salud (OMS), en un informe de políticas presentado en junio del 2022, instó a los países que incluyan el soporte a la salud mental en respuesta a la crisis climática …Esto hace que cada vez más personas puedan padecer trastornos sicológicos y/o secuelas causadas por la preocupación y el estrés que genera pensar en una catástrofe ambiental que si se vuelven crónicas pueden definirse como ansiedad climática, en palabras de la Asociación Americana de Sicología”.

A diferencia de los evolucionista que creen que actualmente al ser humano se le puede considerar homo sapiens sapiens por ser fruto de una interminable cadena de evoluciones, los cristianos creemos que el hombre es una creación directa de Dios en estado adulto y con la capacidad de someter la tierra a su dominio (Génesis 1: 27, 28), y que lo puso en el jardín de Edén  para que lo cultivase y lo guardase (Génesis 2: 15). La conservación del jardín que Dios concedió al hombre en usufructo dependía de no comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal porque si lo hiciese ciertamente moriría. Comió de él y la consecuencia inmediata fue morir espiritualmente y la siembra de la muerte física que en el caso d adán ocurrió a la edad de 930 años (Génesis 5: 5). La consecuencia del pecado de Adán fue. “Maldita será la Tierra por tu causa” (3: 16). La consecuencia de la maldición fue que la tierra “espinas y cardos te producirá” (3: 18, 19). Las consecuencias del pecado de Adán las describe brevemente la Asociación Americana de Sicología, a la que nos hemos referido.

El hombre conserva, aunque contaminadas por el pecado, las características racionales en que fue creado. Quiere abandonar aunque sin conseguirlo las consecuencias de la maldición divina. La Iglesia Católica representada por Joan Enric Vives, obispo de Urgell, expone cómo luchar contra la persistente sequía que padecemos: “De diversas maneras en todos los  obispados de Cataluña se han ido haciendo rogativas a Dios, con perseverancia pidiéndole el don de la lluvia que tanto necesita el país. De nuevo ahora los obispos de Cataluña invitan a los cristianos a intensificar esta súplica, personalmente y comunitariamente, confiando en que el Padre del cielo “dará cosas buenas a los que se las piden” (Mateo 7: 11). Aparentemente esta súplica es ortodoxa. Parece ser que son verdaderos hijos de Dios quienes claman al Padre celestial que les conceda la lluvia temprana y la tardía tan necesarias para el bienestar humano. El arzobispo no dice nada de que las procesiones que se organizan para suplicar al Altísimo que conceda lluvias abundantes, van precedidas por imágenes de santos, vírgenes y cristos. Guarda silencio de que Dios “convierte los ríos en desierto y los manantiales de las aguas en sequedales, la tierra fructífera en estéril, por la maldad de los que la habitan” (Salmo 107: 33, 34). “Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora al Señor Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su  tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega. Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien” (Jeremías 5: 24, 25). El pecado no arrepentido ni lavado con la sangre que Jesús en la cruz para perdón de los pecados es lo que hace que las súplicas que se hacen no lleguen a oídos del Padre celestial.

Mientras estemos aquí en la Tierra el Padre celestial “hace salir el sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5: 45). El texto nos dice que las bendiciones temporales Dios las ofrece a todos los hombres sin distinción. La cosa no es así cuando las bendiciones de Dios tienen que ver con el alma. La ecoansiedad y la ansiedad climática que padecen los descendientes de Adán no afectan a los hijos de Dios. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del jardín de Edén Dios “puso querubines y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida” (Génesis 3: 24). En la Jerusalén celestial que nos que nos describe el apóstol Juan, la visión “le mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como el cristal que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición, y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán” (Apocalipsis 22: 1-3). En Adán se pierde el acceso al árbol de la vida. En Cristo, la esperanza de recuperar el acceso al árbol de la vida se verá satisfecha al final del tiempo. Esta es la esperanza que fortalece a los creyentes en Cristo que conviven con los incrédulos   en un mundo convulso que empeora con la crisis climática.

Octavi Pereña Cortina