diumenge, 12 de febrer del 2023

 

I REYES 17: 18

“Y cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a Israel?

En Israel reina Acab que “que hizo lo malo ante los ojos del Señor, más que todos los que reinaron antes que él” (1 Reyes 16: 30). En un reino inmerso en la impiedad, el profeta Elías hablando en Nombre del Señor Dios de Israel, dice: “Vive el Señor Dios de Israel en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra”(1 Reyes 17: 1). La sequía duró tres años. Nos podemos imaginar el estado deplorable en que se encontraba la tierra después de tan pertinaz sequía. El Señor le dice al profeta: “Vé, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra” (1 Reyes 18: 1). “El hambre era grave en Samaria” (18: 2).

Elías en cumplimiento de la orden que le ha dado el Señor sale al encuentro del monarca. Cuando Elías y Acab se encuentran frente a frente, el rey culpa al profeta de ser el verdadero culpable de la grave hambruna que ha padecido el reino después de tres años de sequía. Tendríamos que tomar buena nota de la respuesta que el profeta le da al rey, porque nos encontramos ante un cambio climático muy amenazador: “Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos del Señor, y siguiendo a los baales”  (v. 18).

En medio de unos tiempos tan convulsos que nos toca vivir, cuando la gente desesperada busca una salida a la crisis, desde la Iglesia Católica que tantos beneficios recibe del Estado, la jerarquía católica mantiene la boca cerrada con cremallera. No se atreve a decir a los gobernantes las duras palabras que el Profeta Elías dijo al rey Acab. Nuestros gobernantes se acusan mutuamente de ser los responsables de la situación actual. La jerarquía católica que mantiene contacto directo con las autoridades civiles mantiene la boca cerrada. El silencio  es acusador. Su complicidad con el Estado le impide hablar. Por otro lado su apostasía le impide hablar en Nombre de un Dios justo que castiga a los infractores de su Ley como Elías lo hizo con Acab. La jerarquía católica con las declaraciones anti bíblicas que enseña no puede presentarse ante la presencia del Señor como lo hacían los profetas que hablaban en Nombre de Dios. No pueden dirigirse ni a las autoridades ni al pueblo denunciando sus pecados, diciéndoles: “El Señor dice”. La degradación moral que prevalece en nuestros días se debe a que hemos abandonado a Dios y a su Ley y la Iglesia Católica no nos llama al arrepentimiento.

Necesitamos hombres como el profeta Jonás al que Dios venció su resistencia de no querer ir a Nínive a predicar un mensaje de arrepentimiento. Las circunstancias que generó el Señor le obligaron a ir a Nínive y predicar el mensaje de arrepentimiento. Nínive tenía treinta días para arrepentirse y alejar la destrucción inminente. Los ninivitas se arrepintieron y la destrucción de la ciudad se prorrogó varios siglos. Volvámonos a Dios con arrepentimiento si es que deseamos recibir sus bendiciones.


 

1 REYES 18: 17

“Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer memoria de mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?”

“Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre” (Salmo 68: 10).

Durante tres largos años Israel padece una dura sequía. El Señor manda a Elías que se dirija a Serepta de Sidón, país gentil  y pagano “porque yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente” (v. 9). La palabra que sale de la boca del Señor se cumple y no vuelve a Él vacía. Cuando el profeta llega a destino no tiene que preguntar por la mujer con la que tiene que contactar. Es la primera persona con la que se encuentra. La halla recogiendo leña con la que cocinar su última comida antes de morir ella y su hijo.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55: 8, 9).

Una mujer siro fenicia, gentil y pagana se acerca a Jesús para que librase a su hija de un demonio. Da la impresión que Jesús no la atiende como debería. Cuando ella le dice: “Sí, Señor, pero aún los perrillos, debajo de la mesa, comen las migajas de los hijos””. Entonces Jesús le dijo: “Por esta palabra el demonio ha salido de tu hija” (Marcos 7: 24- 30).

La fe necesita ser probada: “Por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas prueba, para que sometida a prueba  vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cal aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1: 6, 7).

Dado que los pensamientos de Dios son más altos que los nuestros ni sus caminos los nuestros, ¿no tiene derecho el Alfarero hacer con el baro que moldea en el torno el vaso que mejor le parezca? En ambas mujeres paganas su fe fue probada. La siro fenicia cuando llegó a su casa “halló que el diablo había salido, y a la hija acostada en la cama”.

La prueba por la que tuvo que pasar la viuda de Serepta de Sidón fue más dura: Su hijo murió. Su muerte provocó que la madre reconociese su condición de pecadora: “¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí, para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo? Cuando el profeta resucitó al niño fallecido, la madre le dijo al profeta: “Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra del Señor es verdad en tu boca”. La fe de esta mujer pagana que Jesús la puso como testimonio delante de los judíos que no le reconocían como el Mesías: ” y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías…pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Serepta de Sidón” (Lucas 4: 25, 26).

 

 

ADULTERIO DE CORAZÓN

<b>El comportamiento sexual compulsivo se le conoce como “trastorno hipersexual” que destruye a quien lo posee</b>

No fue un hecho aislado. Este lunes al menos dos asistentes  convidados a los premios Feroz en Zaragoza denunciaron públicamente que habían sufrido acoso por parte de <b>Javier Pérez Santana</b>…que fue detenido el domingo como presunto autor de un delito de agresión sexual a la actriz <b>Jedet</b> durante la fiesta posterior a la gala” (<b>Isabel Arana</b>).

<b>Dani Alves</b> que está casado, ha ocupado mucho espacio en los medios de comunicación. ¿Qué es lo que hace que un hombre casado le lleve a mirar a una mujer para desearla y agredirla sexualmente? El detonante es la lascivia, la inclinación exagerada a los placeres sexuales. El deseo sexual descontrolado es el más devastador de los deseos porque nunca se tiene bastante, como más se satisface más exigencias impone. Destruye a las familias.

Vayamos al inicio de la historia. Inicialmente Adán se encontraba solo en el paraíso. Únicamente estaba rodeado de animales que no eran compañía idónea para él. El Creador hizo caer en un profundo sueño a Adán “y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que el Señor Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne, ésta será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2: 21-24). “Y creó Dios al hombre a su semejanza, a imagen de Dios los creó, varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Fructificad y multiplicaos…” (Génesis 1. 27, 28). El texto no lo dice pero se sobreentiende que les dio el don de la sexualidad para que pudiesen cumplir el mandato de fructificar  multiplicar para llenar la Tierra y someterla. La atracción sexual es algo que se despierta instintivamente al llegar la pubertad. Hasta aquí todo normal. No tenemos que olvidar que Satanás hace acto de presencia en el jardín de Edén y con astucia consigue que Adán y Eva coman el fruto del árbol prohibido lo cual distorsiona el correcto funcionamiento de la sexualidad al aparecer la lascivia que es la inclinación obsesiva a los placeres sexuales.

La monogamia que inicialmente era fácil de conservar con la presencia del pecado se convierte en un objetivo difícil de guardar. Jesús nos advierte del peligro subyacente. “Todo aquel que mira a una mujer para desearla, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5: 27, 28). Acto seguido dice unas palabras que no deben interpretarse literalmente: “por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo  de ti… ” (v. 2). La pornografía es uno de los medios de los que se vale Satanás para hacer naufragar a muchos matrimonios.  Orígenes, uno de los padres de la Iglesia se tomó al pie de la letra las palabras de Jesús: “Y hay eunucos que así mismos se hicieron eunucos por causa del reino d los cielos” (Mateo 19: 12).Que yo sepa no hay nadie que se haya arrancado un ojo a causa del reino de los cielos. Orígenes haciendo caso a ciertas lecturas cristianas, se castró. Cierto es que posteriormente se retractó de haberlas tomado al pie de la letra. El daño fue irreparable.

Jesús dirigiéndose a la multitud, les dice: “No todo lo que entra en la boca contamina al hombre, mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre” (Mato 15: 11). El apóstol Pedro actuando de portavoz de sus compañeros le pide a Jesús que les explique el significado  de estas palabras. Jesús le dice: “¿También vosotros sois aun sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale, y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos  pensamientos…los adulterios, las fornicaciones…” (Mateo 15: 16-19).

La castración, sea quirúrgica o química, puede impedir la violación porque no se da la penetración, pero no elimina los pensamientos lascivos   que nacen en el corazón. Es aquí en donde tenemos que prestar atención porque se puede no ser depredador  sexual fichado por la policía, pero sí se puede serlo de corazón en donde la justicia humana no puede intervenir, pero sí la divina: “¿No sabéis  que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis, ni los fornicarios…ni los adúlteros…no heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6: 9, 10). Ante las consecuencias eternas que tiene el adulterio, aunque sólo sea de corazón, es necesario pedirle al Señor Jesucristo que por medio del Espíritu Santo nos conceda la fuerza necesaria para impedir que los pensamientos lascivos que nacen en nuestro corazón, que como malas hierbas crecen ufanos, los arranquemos para no cometer el pecado de mirar con codicia a la mujer de nuestro prójimo.

Octavi Pereña i Cortina

 

diumenge, 5 de febrer del 2023

 

ECUMENISMO

<b>El humanismo cristiano que no cuenta ni con el Padre ni con el Hijo no sirve para conseguir la unidad de los cristianos</b>

“Ahora bien esta comunión en la diversidad se ha visto alterada históricamente por aquellos que se han desvinculado de sus pastores por motivos doctrinales u organizativos y han actuado al margen de la comunión con el resto. Dicho con otras palabras han roto la “plena” comunión eclesial como dice la Constitución sobre la Iglesia <i>Lumen Gentium</i>  del Concilio Vaticano II (ef. LG 14-15). Esto quiere decir que queda una unidad aunque todavía no plena. Porque “la Iglesia se siente unida por muchas razones con aquellos que por el hecho de ser bautizados, se honran con el nombre de cristianos, pero no profesan íntegramente la fe o no conservan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro” (LG 15), Esta es la unidad que desearíamos conseguir: la comunión “plena” o la unidad en la comunión” (<b>Joan Planellas</b>, arzobispo de Tarragona.

Cada año en el mes de enero se celebra la “Semana de plegaria para la unidad de los cristianos”, unidad que se pretende conseguir bajo el lema “Ecumenismo”. El cardenal de Tarragona dice: “La Iglesia se siente unida por muchas razones con aquellos que por el hecho de ser bautizados, se honran con el nombre de cristianos”. Hace siglos que la Iglesia católica ha dejado de entender que el agua bautismal no borra el pecado. El único detergente que tiene poder de hacerlo es “la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1: 7). El mismo texto contiene algo muy significativo con respecto a la unidad de los cristianos: “Pero si andamos en luz como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros”. La auténtica comunión de los cristianos solamente se puede dar, no por el hecho de haber sido bautizados recién nacidos, inconscientes de lo que se les hacía, y que por ello automáticamente entran a formar parte del pueblo de Dios. La auténtica comunión entre cristianos se consigue si quienes se consideran cristianos reúnen los requisitos que Jesús señala en la que se conoce como oración sacerdotal en la que Jesús se dirige al Padre para interceder a favor de sus discípulos y de los discípulos de los discípulos hasta el fin del mundo en las condiciones actuales.

Jesús inicia su oración intercesora con estas palabras: “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti, como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste” (Juan 17: 1, 2). Se tiene que hacer destacar “para que dé vida eterna a todos los que le diste”. Jesús hace una clara distinción entre aquellos que el Padre escogió  como pueblo suyo antes de la fundación del mundo y los ha dado al Hijo para que en el momento oportuno los salve por la fe en su Nombre, del resto de las personas. Quienes no son escogidos por el Padre quedan excluidos de la oración de Jesús.

Jesús sigue diciendo al Padre: “He manifestado tu Nombre a los que del mundo me diste, tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra” (v. 6). Más claro el agua: “Yo ruego por ellos, no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son…Y ya no estoy en el mundo, mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu Nombre, para que sean uno, así como nosotros” (vv. 9, 11). Ahora la plegaria se centra en la unidad de los cristianos.

Mientras Jesús estuvo “con ellos en el mundo, yo los guardé en tu Nombre, a los que me diste, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese” (v. 12). El hijo de perdición es Judas que  vendió a Jesús a sus enemigos por treinta monedas de plata. Éste que formaba  parte del grupo de los doce no pertenecía a los que el Padre había dado al Hijo para que los guardase.

La plegaria intercesora de Jesús no se limita a su círculo íntimo de discípulos. Se prolonga hasta el fin del tiempo abrazando a todos aquellos que creen en Él como Salvador el mundo. La oración intercesora de Jesús desmonta la tesis del arzobispo de Tarragona y la de Josep Omella arzobispo de  Barcelona, cuando dice: “Que santa María, estrella de la nueva evangelización, nos ayude a vivir unidos y a buscar siempre la unidad”. Jesús afirma: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en Mi por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno con nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (vv. 20-22). La verdadera unidad de los cristianos no consiste en una unión horizontal de supuestos cristianos de todas las denominaciones, sino la unión de verdaderos cristianos con el Padre en Jesucristo.

Aquellos que el Padre ha dado al Hijo, en tanto permanezcan en este mundo gobernado por Satanás, el príncipe de este mundo, hará todo lo posible para hacer mal vivir a los hijos de Dios con los ataques de sus servidores. Los hijos de Dios pueden estar tranquilos porque lo único que pueden conseguir las huestes  satánicas es matar el cuerpo. El alma es intocable. La plegaria que el Hijo dirige al Padre dice: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (v. 25).

Octavi Pereña i Cortina

 

 

2 SAMUEL 15: 3

“Entonces Absalón le decía: mira tus palabras son buenas y justas, mas no tienes quien te oiga de parte del rey”

Absalón hijo de David mata a su hermano Ammón por haber violado a su hermana Tamar. Después de un tiempo de exilio se produce la reconciliación con su padre y, en vez de agradecimiento por el perdón recibido inicia una campaña de descredito hacia su padre con el propósito de conseguir el trono y desbancar a su hermano Salomón que había sido escogido por Dios para suceder en el trono de Israel  a David su padre.

¿Cómo se las arregla Absalón para desprestigiar a su padre? se ponía a un lado del camino, se interesaba por los transeúntes y cuando había acaparado su atención les decía las palabras del texto que comentamos y les seguía diciendo: “¡Quien me pusiera en la tierra para que vinieran a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia…De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio, y así robaba  Absalón el corazón de los de Israel” (v. 6).

El comportamiento de Absalón tiene un cierto parecido con la política  actual: El comportamiento de la oposición con respecto al gobierno. Desgastarlo con falsas noticias para que en las próximas elecciones los votantes voten a los mentirosos. Desgastan al gobierno utilizando como arma la mentira. Minimizan lo que hace bien y magnifican los fallos. En fin, descalificaciones que perjudican al ciudadano porque cuando la oposición alcanza el poder no puede cumplir las promesas prometidas con lo que la democracia pierde valor.

Partido significa parte. En cierto aspecto la existencia de partidos es beneficiosa para la ciudadanía, pero son nefastos cuando pierden de vista que forman parte de un conjunto. La división entre izquierdas y derechas me parece una estupidez porque la justicia que debe caracterizar al gobierno no pertenece ni a un bando ni al otro. El auge que adquiere Vox en España y la extrema derecha en las democracias occidentales se debe a que tanto las derechas como las izquierdas han perdido de vista la justicia. Si los partidos políticos, sean de derechas o de izquierdas practicasen la justicia, el populismo de VOX no sería ningún peligro para la democracia.

El problema de la justicia es que no es de fabricación humana. En esto yerran todos los partidos. Olvidan que es Dios quien inocula en el corazón de los hombres el sentido de qué es la justicia. Si no se da en política un retorno a Dios para que que los políticos aprendan a hacer el bien, ¡Cuidado! En el horizonte se acercan negros nubarrones que nos avisan de que os absolutismos están en la esquina


 

I REYES 3: 9

“Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo, porque, ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”

Salomón acaba de subir en el trono de Israel y se da cuenta de la complejidad de gobernar. Cierto que los reyes tienen sus consejeros, pero la decisión final le toca tomarla al monarca. Quien sino Dios es el mejor consejero ya que Él es el Omnisciente. Salomón inicia su reinado invocando a Dios para que le dé sabiduría. Salomón aun cuando se sienta en el trono de una gran potencia no muestra altivez, sino  una gran humildad: “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo”. La primera señal de que Dios le había dado un corazón entendido para juzgar se manifiesta en el juicio en el que dos madres que se disputaban el niño vivo (1 Reyes 3: 16-28).

Salomón le pide a Dios sabiduría para discernir entre lo bueno y lo malo. El hombre que prescinde de Dios está incapacitado para juzgar con justicia al pueblo y tiene que saber escoger muy bien a los consejeros que le asesoren. Un ejemplo de mala elección de consejeros fue su hijo Roboam. Tan pronto subió al trono, los representantes del pueblo se presentaron ante él para exponerle sus quejas: ”Tu padre agravó nuestro yugo, ahora alivia algo de la dura servidumbre y del pesado yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos” (2 Crónicas 10: 4). Pidió consejo a los consejeros que había tenido su padre. No satisfecho con el consejo buscó asesoramiento “con los jóvenes que se habían criado con él y que estaban a su servicio” (v.8) que le aconsejaron que agravase el yugo con que sus padre les había gobernado (v. 10). Roboam no le pidió a Dios “corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo”  Fue incapaz de contrastar los consejos que le dieron ambos grupos de consejeros y sentenció mal: el resultado fue que diez de las doce tribus se independizaron de Roboam.

Nuestro país va de mal a peor. Nuestros gobernantes no le piden a Dios que les dé “corazón entendido para juzgar al pueblo”. Así que no saben discernir entre lo bueno y lo malo. Así nos van las cosas.

 

 

 

 

diumenge, 29 de gener del 2023

 

SALMO 49: 20

“El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen”

El salmo comienza con esta exhortación: “Oíd esto pueblos todos, escuchad atentamente habitantes de todo el mundo” (v. 1). El salmista   busca captar la atención del lector porque lo que va a escribir es de vital importancia para él. Especifica: “Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre, juntamente. Mi boca hablará sabiduría y el pensamiento de mi corazón inteligencia” (v. 23).

¿Qué es lo que quiere el salmista que aprendamos? “Pues verá que aun los sabios mueren, que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, dejan a otros sus riquezas. Su íntimo pensamiento es que sus casas son eternas, y sus habitaciones para generación y generación, dan su nombre a sus tierras” (vv. 10, 11). El salmista nos alerta que los hombres sin distinción de clase, nivel cultural, raza, todos sin excepción perecen y que todo esfuerzo para hacerse un nombre  no tiene sentido: “Mas el hombre no permanece en honra, es semejante a las bestias que perecen” (v. 12). Nos afanamos en almacenar, almacenar. Engrandecemos los almacenes para guardar todo lo recogido, a veces robando y matando,  y no hemos aprendido que no nos vamos a llevar nada de este mundo. La caja en la que nos encierran puede ser de madera noble y de oro los adornos. Nos visten de seda y nos maquillan. Pronto el cuerpo inerte se cubrirá de gusanos. “este su camino es locura” (v. 13).

Nos esforzamos en adquirir conocimientos para triunfar en la vida, pero no aprendemos lo esencial: “Como rebaños que son conducidos al sepulcro, la muerte los pastoreará…Se consumirá su buen parecer, y el sepulcro será su morada” (v. 14). ¡Tantos esfuerzos en querer conservar la belleza con cosméticos y cirugía para convertirse en una masa de corrupción! ¡Cuánta vanidad insatisfecha!

La prensa rosa se encarga de despertar en nosotros la ilusión de poseer abundantes riquezas, el glamour de vestidos y joyas, espléndidas mansiones. Nos estimula a desear todo aquello que no nos podremos llevar cuando la guadaña de la muerte haga su trabajo. Todo ello no sirve para satisfacer el anhelo del corazón. Nos hace sentir miserables. El salmista nos alerta a que no nos fijemos en el comportamiento de los necios: “No temas cuando se enriquece alguien, cuando aumente la gloria de su casa, porque cuando muera no se llevará nada, ni descenderá tras él su gloria. Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma, y sea loado cuando prospere, entrará en la generación de sus padres, y nunca más verá la luz. El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen” (vv. 16-20).

¿Desea el lector terminar su vida terrenal de manera tan miserable? ¿Si deseas algo mejor, Jesús puede preparar para ti un lugar en las mansiones celestiales.


 

2 SAMUEL 12: 16

“Entonces David rogó a Dios por el niño, y ayunó David, y entró y pasó la noche acostado en tierra”

Un drama familiar: David comete adulterio con Betsabé la esposa de Urías. Fruto de esta relación ilícita la mujer queda embarazada. El profeta Natán, portavoz de Dios se encarga de amonestar al monarca. Le dice: “Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos del Señor, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá” (v. 14). ”Y el Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente” (v. 15). David sufre dolorosamente la enfermedad del niño: “David rogó a Dios por el niño, y ayunó David, y entró y pasó la noche acostado en tierra” (v. 16). Cuando murió el niño “los siervos de David temían hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos y no quería oír nuestra voz, ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño es muerto”  (v. 18).

David, fijándose en el comportamiento de sus siervos entiende que el niño había fallecido. Abandona el ayuno, el llanto y la oración. Vuelve a la vida normal. Los sirvientes que no comprenden el comportamiento del rey, le dicen. “Qué es esto que has hecho?” (v. 21), respondiendo, les dice: “Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño. Mas ahora que ha muerto, ¿para qué ayunar? Yo voy a él, mas él no volverá a mí” (vv. 22, 23).

David da una lección a los padres que pierden un hijo. No pueden quitarse de la cabeza su desaparición. Cada año recuerdan la muerte del hijo, recuerdo que les hace sufrir. No se puede hacer volver al hijo perdido. Lo sensato sería hacer lo que hizo David cuando supo que su hijo había muerto. Sin más, olvidó el dolor que le causaba su enfermedad y emprendió la vida normal. “¿para qué ayunar? Yo voy a él, mas él no volverá a mí”. Esta frase ha dado mucho que hablar. Yo me quedo con la opinión que considero más correcta. El niño murió “Porque en maldad fue formado, y en pecado le concibió su madre” (salmo 51: 5). “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3: 23). Dios tiene contados los días de nuestra vida. Unos muren en el seno materno. Otros a los pocos días de haber visto la luz del sol. Otros en la infancia/adolescencia. Otros en las distintas etapas de la vida adulta. Unos mueren de accidente, otros tranquilamente mientras miran la tele, otros plácidamente durmiendo en la cama, otros después de múltiples dolores durante años. Pero todos moriremos. Ante la evidencia de la muerte tenemos que preguntarnos: Si no hay nada después del deceso, la vida ha sido un fracaso. Nos asemejamos a los animales que perecen. Si creemos lo que enseña la Biblia que Cristo murió y resucitó para dar vida eterna a quienes creen en Él, el dolor es un crisol que sirve para despojarnos de la escoria que impide que el oro que somos resplandezca con todo su esplendor. Es decir, sirve para que la imagen de Cristo que llevamos dentro se vaya manifestando en nosotros para que en la eternidad seamos perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto. No tenemos por qué ser masoquistas  pero si el dolor sirve para que la imagen de Cristo se manifieste con más claridad, bienvenido sea el dolor.

 

 

 

MUERTE TENEBROSA

<b>”El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor del que son en realidad” (Tito Livio)</b>

Según <b>Alexis Racionero</b>, “desde el punto de vista de la filosofía oriental, la raíz de todo miedo es la dependencia. Es esencial podernos liberar del miedo y por esto tenemos que desprendernos de toda clase de dependencia. Tenemos miedo porque tememos perder alguna cosa. Si relativizamos la importancia, los temores se reducen. No hablamos tanto de fobias, sino de miedos internos esenciales o de aquellos superficiales y evidentes…El miedo a la muerte es probablemente el temor más esencial, pero si pudiéramos librarnos de él, viviríamos más tranquilos”. Si la teoría evolucionista fuese cierta no tendríamos que tener miedo a la muerte porque a pesar que nos hemos convertido en <i>homo sapiens sapiens</i> seguimos siendo animales. Las bestias no tienen miedo a la muerte. En nuestra necedad “nos parecemos a las bestias que perecen” (Salmo 49: 12).

Si como muy bien dice <b>Alexis Racionero</b> “el miedo es probablemente el temor más esencial”, indica que el ser humano es mucho más que un simple animal. Básicamente indica que hemos perdido alguna cosa, pérdida que  es el origen de todos los miedos que son los causantes de tantas dolencias que indican la fragilidad del ser humano: Estrés, ansiedad, insomnio, tendencias suicidas, trastornos alimentarios, narcisismo, ansia de poder…<b>L. P. Lovecraft<b>, escritor de novelas de terror, dice: “El miedo es la emoción más antigua y más fuerte de la humanidad”. ¿Cómo podemos liberarnos del miedo a la muerte que nos consume? “Está establecido que los hombres mueran un sola vez, y después de ello el juicio” (Hebreos 9: 27). Si el miedo a la muerte provoca el temor más esencial, ¿podemos descubrir el misterio que se esconde a la investigación de las mentes más privilegiadas? Si la muerte no tiene solución, como dice el apóstol Pablo: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos” (1 Corintios 15: 32).

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5: 12). Esta declaración paulina deshace la teoría que los tres primeros capítulos de Génesis son mitológicos. Son historia real. Adán no es un Ulises, sino una persona tan real como lo es el lector, del cual todos somos sus descendientes. “Y mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, mas del árbol de la ciencia del bien y el mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (Génesis 2. 16, 17). Poco después aparece en el escenario del paraíso un personaje misterioso, tan histórico como el perverso Putin, que poseyendo a la serpiente, que en aquel momento todavía andaba derecha, seduce a Eva y ésta convence a su marido a que comiese el fruto del árbol prohibido. Ambos comieron de él. Todavía sin haber engullido el fruto, “fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos” (Génesis 3: 6, 7). Espiritualmente murieron en el acto. Físicamente tardó su tiempo. En el caso de Adán, vivió “nueve cientos treinta años, y murió” (Génesis 5: 5).

La muerte física es la consecuencia de la muerte  espiritual. Dios podría muy bien haberlos dejado en el estado en que se encontraban debido a su insensatez. Pero no es rencoroso. Es misericordioso. En vez de darles la espalda se acerca a Adán para abrirle la puerta para que pueda volver al estado  en que se encontraba antes de la desobediencia. Sin que transcurra el tiempo le ofrece la oportunidad de restaurar la comunión con Él. Lo hace de manera alegórica: “Y el Señor Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” (Génesis 3: 21). Es muy posible que los animales que sacrificó Dios para que con sus pieles cubriese la desnudez de nuestros primeros padres fuesen corderos. “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1: 29). Una manera más clara de declarar que Jesús es el Salvador de los pecadores es el anuncio que Dios le hace a la serpiente (Satanás): “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente (los incrédulos) y la simiente suya (Jesús), Él te herirá en la cabeza y tú le herirás en el talón” (Génesis 3: 15). Una profecía clara de Jesús muriendo en la cruz para ser resucitado el tercer día para poner fin al imperio de la muerte. En Jesús la enemistad que sentimos hacia Dios se convierte en paz. En Jesús Dios deja de ser un enemigo para convertirse en compañero de viaje que no nos deja ni a sol ni a sombre. Ahora que Dios se ha convertido en nuestro  Padre celestial podemos enfrentarnos a los miedos con la certidumbre de salir victoriosos al enfrentarnos con la muerte.

La covid-19 ha cambiado la manera de relacionarnos con la Administración. Si no has concertado hora no te reciben. La Administración pone trabas  a la accesibilidad. No es así con el Rey de reyes y Señor de señores. No nos exige concertar hora para concedernos audiencia no se sabe cuándo.  Las veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco días del año permanece abierta la puerta que da acceso al salón del trono. Aprovechemos la oportunidad que nos ofrece.

“En el día que tengo miedo, yo en ti confío. En Dios  alabaré su palabra, en Dios he confiado, no temeré, ¿qué puede hacerme el hombre?” (Salmo 56: 3, 4).

En el día de la resurrección cuando este nuestro cuerpo mortal se haya vestido de inmortalidad, “entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es tu pecado, y el poder del pecado, la Ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15: 54-57).

Octavi Pereña i Cortina

diumenge, 22 de gener del 2023

 

LUCAS 4: 24

“De cierto os digo que ningún profeta es acepto en su propia tierra”

Después de haber superado las tentaciones del diablo Jesús inicia en Nazaret,  en donde se había criado, su ministerio público. Como era su costumbre los sábados asistía a la sinagoga. Se le da a leer el libro del profeta Isaías y lo abre en el texto (vv.18, 19). Terminada la lectura “y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó, y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura delante  de vosotros” (v. 20).

Refiriéndose Jesús al profeta Elías que fue enviado a una viuda en Serepta de Sidón para que le proveyese sustento (1 Reyes 17: 3-24), y al profeta Eliseo que curó de la lepra a Naamán, general del ejército sirio (2 Reyes 5: 1-19). Tanto la viuda como el general fueron gentiles que recibieron el favor de la misericordia de Dios. Al oír los asistentes en la sinagoga que Jesús se refería a las bendiciones que Dios impartió por medio de sus siervos a dos gentiles, “se llenaron de ira” (Lucas 4: 28).

Los asistentes en la sinagoga que obsesivamente respetaban la tradición de guardar el sábado en obediencia a la Ley d Moisés, eran creyentes nominales que guiados por un nacionalismo excluyente no soportaban que Dios bendijese a dos gentiles y marginase a los hambrientos y a los leprosos que sin duda había en Israel.

Europa, España, teóricamente son naciones cristianas y sus ciudadanos se consideran cristianos. A semejanza de aquellos judíos que “se llenaron de ira” en la sinagoga cuando Jesús les habló de la misericordia de Dios a favor de los gentiles, conocen el resumen de la Ley de Dios que dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos” (Marcos 12: 30, 31).

Los hay que celebran misas en honor a Franco con lo cual públicamente se confiesan cristianos, pero se comportan como supremacistas al considerarse superiores al resto de los mortales, pero sus corazones están súper saturados de odio contra aquellos que no son como ellos: inmigrantes, mujeres, independentistas, homosexuales, negros, judíos… La parábola del buen samaritano retrata a la perfección quien es el prójimo de uno. Jesús narra la parábola en respuesta a la pegunta que le hizo un intérprete de la Ley:” ¿Y quién es mi prójimo?” El prójimo de este religioso es ni más ni menos que un samaritano, odiado por los judíos que ayudó al hombre tendido junto al camino que habían dejado medio muerto unos salteadores. Previamente pasaron junto el hombre tendido en el suelo un sacerdote y un levita, ambos religiosos profesionales, que pasaron de largo sin atender al maltrecho. Jesús le dice  interprete de la Ley interesado por saber quién era su prójimo: “¿Quién de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él le dijo: El que usó misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tu lo mismo” (Lucas 10: 25-37). El prójimo de uno es cualquiera persona necesitada que necesita nuestra ayuda.


 

MARCOS 14: 37

“Vino luego y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?”

Cuando Jesús le dijo a Pedro: “¿No has podido velar una hora?”, nos lo está diciendo a nosotros pues, todos sin excepción, tenemos la misma debilidad. Cuando nos encerramos en nuestra habitación para estar a solas con el Señor, leyendo la Biblia y reflexionando la lectura y elevando nuestras oraciones para implorar la misericordia del Señor, ¿no tenemos que luchar para que la somnolencia no se apodere de nosotros para impidir que el devocional finalice abruptamente al caer en un sueño profundo?

Debidamente tenemos que prestar atención a las palabras de Jesús: “Velad y orad, para que no entréis en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (v. 35). La oración privada y en secreto es esencial para que la disposición del alma a velar no decaiga con el desuso. Tenemos que obligarnos a separar un tiempo diario para cerrar la puerta de nuestra habitación para estar a solas con el Señor. “Velad y orar” no es una actividad que debamos hacer cuando nos parezca  bien. Es una obligación que tenemos que imponernos diariamente  para mantener la salud espiritual en un alto nivel. Cuando Jesús nos dice “velad y orad, para que no entréis en tentación”, lo dice porque conoce al dedillo las artimañas del diablo que jamás duerme con el propósito de hacernos caer en la tentación y así quitarnos el “el gozo del Señor” que tanto contribuye en mantener la salud mental en un alto nivel.

El lector, en el tema que nos ocupa, tendría que tener siempre presente Efesios 6: 10-20. El texto es una alegoría del equipo que utiliza el soldado a la hora de entrar en combate. Nosotros estamos en una constante lucha contra el diablo por lo que es imprescindible que nos vistamos “de toda la armadura de Dios, para que podamos estar firmes contra las asechanzas del diablo”        (v. 11). Vestirnos “de toda la armadura de Dios” es imprescindible “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad, en las regiones celestes”  (v.12). Ya que el enemigo de nuestras almas es un ser tan poderoso, el apóstol Pablo nos advierte: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (v. 13).

No permitamos que no podamos abrir la puerta de nuestra habitación que tiene que aislarnos del mundanal porque la cerradura  se haya oxidado con el desuso y, cuando la necesidad apremie no podamos acceder a ella para protegernos con toda la armadura de Dios.