dilluns, 21 de maig del 2018

PUERTA A LA ESPERANZA

<b>La incredulidad es la llave que cierra la puerta a la esperanza</b>
<b>Oghosa Ovienriola</b> adicta a la pornografía desde la adolescencia asegura “que puedo ayudar a otros que estén enganchados. Hablar de sus problemas es su primer paso. La adicción al sexo por internet es una forma de adicción sexual y es importante tener a una persona  con quien poder hablar de tus sentimientos”. Para poder hablar de los problemas se debe ser consciente de que existen y de que realmente uno se quiera liberar de ellos.
En un contexto diferente al de la pornografía pero que sirve, Jesús dirigiéndose a un paralítico que le habían llevado para que le curase, le dice. “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados” (Mateo 9:2). Estas palabras  sentaron muy mal a los escribas que las oyeron porque las consideraron blasfemas. Jesús que leyó sus pensamientos les dijo: “¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? Porque, ¿qué es más fácil decir: los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda. Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, dice entonces al paralítico: Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa” (vv.4-6).
Una de las características de que Jesús es el Hijo de Dios es poder hacer curaciones tangibles e intangibles. Inmediatamente después de esta curación encuentra a “Mateo sentado en el banco de los tributos, y le dijo: “Sígueme. Y le siguió” (v.9). En agradecimiento por haberle llamado, Mateo invitó a Jesús y a sus discípulos a comer en su casa. “Y aconteció que estando Él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos cobradores de impuestos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron esto los fariseos dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los cobradores de impuestos y los pecadores? Al oír esto Jesús les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar justos, sino pecadores al arrepentimiento” (vv.10-13).
Se le podría aplicar perfectamente a Mateo, el cobrador de impuestos que es el autor  del evangelio que lleva su nombre, lo que le sucedió a Zaqueo, perteneciente también al gremio de los cobradores de impuestos. En este caso Jesús se auto invita. Los fariseos como de costumbre murmuran diciendo que “había entrado a posar en casa de un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham (verdadero hijo de Dios). Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19: 1-10). Tanto a Mateo como a Zaqueo Jesús los salvó del amor al dinero que es una droga que también mata
A <b>Raúl Eguía</b>Jesús lo ha salvado de la adicción a la pornografía. He aquí lo que nos dice: “Desde los cinco años tuve acceso a la pornografía…Piensas que la pornografía es inocua y quedas atrapado. La ciencia hoy reconoce la adicción sexual como una de las peores. En mi caso de cara a fuera todo iba bien, una carrera brillante, pero era presa de un gran sufrimiento. Era un esclavo, no podía controlarme y cada vez necesitaba cosas más fuertes. Hasta que llegué a plantearme seriamente el suicidio” <b>Raúl</b> dice que estaba casado “pero era mi secreto, vivía en la mentira…Yo era un ateo combativo, y sentía un odio visceral contra las religiones y contra la vida…Las adicciones crean una ansiedad fuertísima y yo me encontraba en plena crisis. Una noche a punto del suicidio, grité: Si quieres quítame ahora…Sí, borré todo contacto y se lo conté todo a mi mujer. Entonces vinieron los remordimientos de todo el mal que había hecho, entonces tuve la experiencia del amor de Dios, fue como si me quitasen una losa…Desde entonces ayudo a familiares y a personas  con adicciones y depresiones. Así empecé a ver milagro tras milagro. Personas que experimentan el amor de Dios y curan de raíz como ocurrió en el Evangelio de Mateo 8, cuando el leproso se acerca a Jesús y le dice:”¡Quiero. Curado!” Lo mismo me ocurrió a mí pero en Nueva York en el siglo XXI”
Jesús resucitado vive. No un Jesús que se le recuerda muerto durante Semana Santa. Un Jesús muerto no tiene poder para curar. Jesús resucitado tiene poder para curar la lepra del corazón que hace que personas como <b>Raúl y Oghosa</b> curen de la adicción a la pornografía. Jesús está a la puerta de tu corazón y llama para que la abras. Si atiendes a la llamada y haces caso, Jesús entrará en tu corazón y curará tu adicción.
“Dios”, dice <b>Raúl</b> “acude siempre y te toca, pero la gente no se deja tocar porque tenemos problemas de rencor, de perdón. Te tienes que entregar. El corazón es una puerta que se abre desde dentro. Todo se resume en que todo el mundo necesita ser amado, reconocido y cuando esto no se da las personas sufren una y otra vez. La experiencia de Dios es dejarse amar por Él, así de sencillo. Tenemos una coraza tan grande que nos impide que se nos ame gratuitamente, y esto es lo que hace Jesús, se acerca y te toca, es una experiencia tangible, y tú no tienes que hacer nada, solamente dejarte amar, y sentir que alguien te escucha”.
Lector, ¿estás enganchado en alguna adicción? Jesús llama a la puerta de tu corazón. Ábrela. Déjale entrar y serás limpio de la opresión de la adicción. La fe es la llave que abre la puerta. Si no tienes fe clama con fuerza: “Señor ayuda mi incredulidad” (Marcos 9: 24). Al instante te sentirás liberado y aliviado de la angustia de la adicción. La puerta a la esperanza se ha abierto.
Octavi Pereña i Cortina



HAGEO 1: 3,4

“Entonces vino la palabra del Señor por medio del profeta Hageo diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros de habitar en vuestras casas artesonadas y esta casa (el templo de Jerusalén) está desierto?
El orden de los factores no altera el resultado de la multiplicación. Lo que es correcto en aritmética, no es válido en el campo de la relación del hombre con Dios. El mandamiento es clarísimo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Lucas 16:27). El amor a Dios debe prevalecer a cualquier otro amor. La denuncia que hace Hageo se puede trasladar perfectamente a nuestros días. El hecho de que aparezca escrita en la Biblia significa que es un hecho que debe tomarse en consideración. Debe ser motivo de sincera reflexión.
En la mayoría de nuestras viviendas no tenemos artesonados. Son espacios sencillos. Carentes de lujos. Pero son nuestras casas y las cuidamos con esmero porque son los lugares en los que vivimos con nuestras familias. Sean en propiedad o en régimen de alquiler, lo cierto es que son nuestras viviendas. ¿Las amamos más que al Señor?
Las viviendas en las que residimos debemos mantenerlas limpias, ordenadas. Deben reflejar el orden de Dios en la creación y su santidad. Una vivienda desordenada, sucia, no refleja el carácter de Dios que deberían expresar  quienes en ellas residen. Dicho esto, ¿amamos a nuestras viviendas más que a Dios?
El profeta Hageo describe la situación social en que se encontraba Jerusalén habitada  por los judíos que habían regresado de Babilonia. El profeta los avisa: “Meditad bien en vuestros caminos” (v.5). Prestad atención en lo que hacéis. Vivís pensando en embellecer vuestras viviendas y el templo de Dios que es el símbolo de la presencia del Señor entre su pueblo permanece desierto porque no os habéis preocupado en reconstruirlo “porque este pueblo se acerca a mí  con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí” (Isaías 29: 13). El pueblo de Dios había perdido la pasión del primer amor. Se habían convertido en creyentes no practicantes. Abandonar a Dios no sale gratis. Se tiene que pagar un pecio. “Sembráis mucho, y recogéis poco, coméis y no os saciáis, bebéis y no quedáis satisfechos, os vestís y no os calentáis, y el que trabaja a jornal recibe su salario en saco roto” (Hageo 1: 6). Malestar social, desde escasez de alimentos a desengaño colectivo. ¿No está ocurriendo algo parecido en nuestros días? ¿No nos alertan las noticias del incremento de la pobreza, de los precios abusivos de las viviendas en alquiler, de la precariedad laboral. Quejas de multitud de personas que son desatendidas por la Administración…? La respuesta a toda esta problemática se encuentra en el hecho de que los hombres  masivamente han abandonado a Dios. No se podrá enderezar la situación actual hasta que los hombres vuelvan a Dios. Debe producirse un arrepentimiento general, desde el rey hasta el último de los ciudadanos. El ejemplo lo tenemos en Nínive que se arrepintió a la predicación del profeta Jonás y la destrucción se aplazó.

GÉNESIS 15: 1

“No temas Abram, yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”
Abram había acabado de liberar a su sobrino Lot de los reyes que habían asaltado Sodoma. Melquisedec bendijo al patriarca.  “Después de estas cosas vino la palabra del señor a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram, yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”. El Señor le promete bendición abundante no exenta de dificultades a lo largo de su vida.
Dios, a sus hijos que lo son por la fe en el Nombre de su Hijo Jesucristo les promete la Jerusalén celestial, la ciudad con calles pavimentadas con oro, murallas levantadas sobre cimientos de piedras preciosas y puertas de bellas perlas. En ella no existirá ni la muerte, ni dolor, ni injusticia alguna. Hermosa esperanza. Pero entre hoy y mañana un duro peregrinaje a través del desierto de este mundo maldito por Dios debido al pecado de Adán.
Los predicadores del evangelio de la prosperidad anuncian un falso evangelio porque contradice lo que enseña la Biblia. Si se os dice que si padecéis dificultades económicas por haber perdido el empleo. Si padecéis una enfermedad irreversible. Si tenéis problemas en general. Si sois perseguidos por la fe que poseéis en Jesús. No os dejéis intimidar por las acusaciones  que estos falsos pastores os hacen diciéndoos que no tenéis fe o es muy insignificante. Proseguid vuestro peregrinaje hacia la Jerusalén celestial con los ojos puestos en Jesús el autor y consumador de la fe y caminaréis por este mundo de victoria en victoria aun cuando no exenta de dificultades.
Estando Jesús clavado en la cruz dando su vida para salvación del pueblo de Dios, los sacerdotes y ancianos de Israel se burlaban de Él diciendo: “A otros salvó, salvase a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios” Lucas 23: 35).
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12: 1,2).
La vida cristiana no es un esprint, es una maratón a lo largo de la cual debemos esforzarnos en el Señor. ¿No sabéis que todos los que corren  en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis” (1 Corintios 9: 24).



dimarts, 15 de maig del 2018


2 TESALONICENSES, 8: 16

“Y el mismo Señor de la paz os dé siempre paz en toda manera. Que el Señor sea con vosotros”
“Grace es una mujer excepcional. Una palabra que me llega a la mente cuando pienso en ella es paz. La tranquila y sosegada expresión de su rostro raramente ha cambiado en los seis meses que la conozco, aun cuando su marido se le ha diagnosticado una de estas raras enfermedades y ha sido hospitalizado. Cuando le pregunté a Grace el secreto de su paz me dijo: “No es un secreto, es una Persona. Es Jesús en mí. No existe otra manera en que pueda explicar la tranquilidad que siento en medio de esta tormenta” (Keila Ochoa).
Grace dice que está en medio de una tormenta que es la extraña enfermedad que padece su marido. A  pesar de la tormenta  que afecta a la vida de su amiga Grace Keila dice:” La tranquila y sosegada expresión de su rostro raramente ha cambiado en los seis meses que la conozco”. El secreto de la calma de Grace en medio de la tormenta es “Jesús en mí”.
¿Dirán los propagadores del evangelio de la prosperidad que la fe de Grace no es suficientemente firme? Que si tuviese una fe verdadera la extraña enfermedad de su marido no existiría. En ningún lugar de la Biblia se nos dice que los creyentes en Cristo no van a ser pasto de la enfermedad, de los problemas económicos, de la persecución por causa de la fe y de muchas otras tribulaciones por las que tendrán que pasar durante el peregrinaje por esta Tierra que ha sido maldecida por Dios debido al pecado de Adán. Los cardos y los espinos que son fruto de la maldición divina se presentan de maneras diversas. Por más que nos lo propongamos jamás podremos sustraernos a su presencia en nuestras vidas. “Jesús en mí” de Grace debe ser nuestra experiencia.
Jesús nos dice: “La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14: 27). En nuestro peregrinar por el desierto de este mundo tendremos que afrontar  tormentas de distinta intensidad como los discípulos de Jesús en el Mar de Galilea. “Vinieron los discípulos y le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis hombres de poca fe?” (Mateo 8: 25, 26). El resultado del desasosiego en nuestras vidas en las tormentas de la vida es el resultado de poca fe. Los discípulos de Jesús creían en Él. Afirmaron que era el Hijo de Dios. En aquel momento todavía no había llegado pentecostés con el derramamiento del Espíritu Santo en la Iglesia. Hoy con la venida del Espíritu todos los cristianos deberíamos tener la paz que es el fruto del Espíritu (Gálatas 5: 22). Si el fruto del Espíritu no es perceptible en nuestras vidas tal  vez de deba a que contristamos “al Espíritu Santo de Dios” (Efesios 4: 30). ¿No ha llegado la hora de que nos arrepintamos de nuestros pecados para que el Espíritu no llene con su paz?

ZACARIAS 10:2

“Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo, por lo cual vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor”
Como cristianos evangélicos tal vez pensemos que textos como éste de Zacarías no tienen nada que ver con nosotros. En nuestras iglesias no se ven imágenes y no nos arrodillamos ante ellas en adoración. No hace falta postrarnos ante una imagen en busca de respuestas. La pregunta que debemos hacernos es: ¿a dónde vamos en busca de luz y de dirección?
El profeta Ezequiel encontrándose exiliado en Babilonia, en una visión ve como los dirigentes de Israel, en un lugar escondido del templo invocaban al sol y a ídolos. De puertas  a fuera los principales de Israel parecían hombres piadosos, pero en lo secreto eran personas impías merecedoras del castigo de Dios.
No le pregunto al lector, si es que es cristiano evangélico, qué es lo que hace en el culto. Me lo imagino con la Biblia en la mano y cantando himnos de alabanza a   Dios. Tal vez, incluso, haya predicado o sea maestro de Escuela Dominical enseñando a niños la Palabra de Dios. Le pregunto al cristiano evangélico qué hace cuando nadie le ve. ¿Se relaciona con médiums, adivinos, practica el tarot, asiste a reuniones espiritistas, es aficionado a la astrología, sigue atentamente los horóscopos que publican los periódicos…? Tal vez lo que hace en privado no lo sabe nadie de la congregación, pero sí que lo sabe Dios para quien lo que se hace en secreto es lo mismo como si se hiciese a plena luz.
El texto que comentamos nos dice que las respuestas que dan los ídolos, los adivinos, los médiums, todas las formas de ocultismo, son vano consuelo. No dan sabiduría. Confunden a quienes buscan sabiduría en las fuentes infernales. ¡Cuánta confusión existe cuando olvidando la sabiduría que procede de Dios se confía en los instrumentos del diablo. “El pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor”
Si el lector es dado a alguno de los variantes del ocultismo, forzosamente tiene que ser consciente que se comporta como un ciego que tropieza acá y acullá. Su alma está llena de morados, resultado de los múltiples encontronazos en su ambular a ciegas por el mundo. Es hora de que reconozca su ceguera y de la misma manera que los ciegos que recibieron la vista por la fe en Jesús, le pidan al Señor que les dé la vista del alma para que se den cuenta de la gravedad de su situación. Si no se arrepiente, su destino eterno es pasar lo en compañía de su padre el diablo, el padre de mentira.



dimarts, 8 de maig del 2018


EL FRAUDE DE LA IDOLATRIA


<b>Las enseñanzas humanas jamás pueden sustituir la autoridad de la Biblia</b>

El fraude de la idolatría lo es por partida doble. Por un lado la idolatría es un engaño porque quienes la promueven engatusan a la gente a adorar a alguien que ha fallecido. El culto a los muertos la Escritura lo prohíbe radicalmente. El otro aspecto del fraude es lo que ha pasado en <i>Balbuente</i>, Zaragoza, en que  <i> la Tabla de la Virgen de los Ángeles</i> a la que adoraban los feligreses es una falsificación ya que el original fue sustituido  por una copia en el año 1947 cuando fue enviado a un restaurador para que reparase los desperfectos. “La gente se ha sentido defraudada y que se les haya engañado durante años”, dijo el párroco. Si el original ya era un engaño porque pretendía ser la imagen de una persona de la que se desconocía cómo era. Si una pintura es una obra de un hombre, ¿cómo puede ser que pretenda ser una representación pictórica de una persona fallecida que se desconoce cómo era y que pueda escuchar y dar respuesta a las plegarias de sus adoradores? De aquello que ojos no ven corazón que no siente. Ahora que se conoce el engaño de aquello que se adoraba, ¿cómo deben sentirse los adoradores estafados?

La Biblia prohíbe totalmente la idolatría. Son muchos los textos que la condenan y de las consecuencias adversas  sobre quienes la practican. El texto básico de la denuncia bíblica es: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de .lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios fuerte…” (Éxodo 20: 4,5). Si la Palabra de Dios es tan clara con respecto a la idolatría, ¿cómo es posible que la Iglesia católica  no sólo no la denuncie sino que promueva su práctica?

Con la traducción de la Biblia al alemán directamente del original hebreo y griego por Martín Lutero, el contenido de la Biblia se hizo accesible al pueblo llano. Como una mancha de aceite se extendió por toda Europa la traducción de las Escrituras en las diversas lenguas vernáculas. La Iglesia católica hizo frente a la extensión de la Reforma con su Contrareforma. El arma de la Contrareforma para intentar frenar la expansión protestante fue el Concilio de Trento. Refiriéndose a la idolatría redactó esta perla teológica: “Es necesario rendir honor y veneraciones dignas a las imágenes, no porque en ellas haya alguna divinidad y virtud que precise honrar o invocar, sino solamente veneramos por ellas lo que representan. Y nos quitamos el sombrero o nos arrodillamos ante ella, adorando al Cristo que la imagen representa”. A pesar del razonamiento para justificar la idolatría, el mandamiento es diáfano y contundente: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza…” “Parece claro que el cerebro humano sea proclive a aceptar  como real las ideas religiosas que él mismo se crea” (Fernando Requejo).

“Las doctrinas sin el fundamento de la Escritura ni unidas con el pegamento de la Escritura, por más creíbles y agradables, no tienen ningún valor, ni servirán de nada a los hombres. Aquellas esperanzas de paz y felicidad que no son garantizadas por la Palabra de Dios no hacen sino engañar a los hombres,  como una pared que ciertamente está bien rebozada pero mal edificada” (Matthew Henry)

La denuncia que el salmista hace de la idolatría: “Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombre; tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven; tienen oídos, pero no escuchan; tampoco hay aliento en su boca” (Salmo 135: 15-17).

La palabra de Dios ha sido revelada para que el hombre pueda gozar de ella, no para ser arrinconada en la buhardilla para que sirva de pasto a la polilla e ir por nuestros caminos. La desobediencia a los mandamientos de Dios no le fue bien a Israel. Tampoco le va a la Iglesia. Los escándalos que destapan los medios de comunicación son una muestra de que no se puede transgredir impunemente la Ley de Dios.

“No añadas nada  a sus palabras: No sea que te reprenda, y seas hallado un mentiroso” (Proverbios 30:6).

La Iglesia católica pone a nivel de la Palabra de Dios la tradición extrabíblica. Miento, por encima de la autoridad de la Biblia. En cierta ocasión unos escribas y fariseos se acercan a Jesús para quejarse  del supuesto comportamiento impropio de sus discípulos, diciéndole: “¿Por qué tus discípulos transgreden la tradición de los ancianos?” En respuesta Jesús les dice: “¿Y vosotros por qué transgredís el mandamiento de Dios debido a vuestra tradición?” (Mateo 15: 2,3). Jesús da en el blanco cuando dice a aquellos doctores de la Ley: “Este pueblo se acerca a mí con su boca i me honra de labios, pero su corazón está lejos de mí. Pero me adoran en vano porque enseñan como doctrinas mandamientos de hombres” (vv.7-9). Palabra de Dios.

Octavi Pereña i Cortina

 

GÉNESIS 50: 18


“Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos”

Transcurrieron unos quince años desde que José fue vendido como esclavo por sus hermanos  hasta su reencuentro. El dicho ·el tiempo todo lo borra” no es verdad. El tiempo no borra las consecuencias de las malas acciones. El pecado que los hermanos de José no se borró de su conciencia. En un momento u otro sale a la superficie y hace temblar.

Cuando José acusó de espías a sus hermanos y que demostrasen su inocencia trayendo con ellos a su hermano Benjamín, sus conciencias los acusaron: “Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia” (Génesis 42:21).

Al fallecer su padre Jacob, a pesar de que durante su estancia en Egipto no les había faltado nada, los hermanos de José se apresuraron a enviarle un mensaje: Tu padre mandó antes de su muerte diciendo: Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron, por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre” (v. 17). La respuesta de José al miedo de sus hermanos fue: “No temáis, ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?” (v.19).

La carta a los Hebreos aporta luz acerca de cómo debemos reaccionar ante quienes nos tratan o nos han tratado injustamente: “Pues conocemos al que dijo: mía es la venganza, yo daré el pago, dijo el Señor. Y otra vez: el Señor juzgará a su pueblo” (10: 30). José fue un fiel cumplidor del mandato de Jesús. “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y bendecid a los que os  maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre  malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos…Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo  5: 44-48). Todo el mundo guarda rencor a quien se ha extralimitado con uno. Amar a los enemigos  y a quienes no nos caen bien es harina de otro costal. Realmente es imposible hacerlo a no ser que no sea por el poder del Espíritu Santo que se nos ha dado por la fe en el Señor Jesucristo

Eso no es todo. Acostumbramos a maldecir ante la maldad de las personas. La Biblia nos da un ejemplo de cómo debemos proceder, citando a Judas: “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición  contra él, sino que dijo: El Señor te maldiga” (v.9). Por algo será que esta advertencia conste en la Palabra de Dios.


SALMO 37:7

“Guarda silencio ante el Señor, y espera en Él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”

La vida es un cúmulo de esperas: El pescador espera a que el pez pique el anzuelo, Tenemos que esperarnos al teléfono cuando tenemos que hacer una consulta. Los segundos se nos hacen horas. Esperamos…Tenemos que esperar…El salmista nos dice: “Espera en Él”. Nuestro tiempo no es el tiempo de la inmediatez. Queremos recibir lo que le pedimos a Dios de inmediato. Vamos tan acelerados que no tenemos tiempo para cocinar. Antes cocinar requería su tiempo y se comía pausadamente sentados a la mesa. Hoy con los precocinados ya no tenemos tiempo de sentarnos a la mesa. Nos llevamos la comida y nos la comemos dentro del coche, sentados en un banco o comiéndonos el bocadillo andando por la calle. Esperar, hoy es un sufrimiento. Pero el salmista nos dice: “Espera en Él”. El dicho dice: “Vísteme despacio que tengo prisa”. ¡No corras que te puedes caer!

La belleza de una flor requiere su tiempo. Desde el momento en que aparece el capullo de la rosa hasta el de su floración requiere tiempo. Desde el instante de que una mujer conoce su embarazo hasta el momento que puede abrazar a su hijo, pasan nueve meses. “Espera en el Señor. No te precipites.

Esperar en el señor significa que reconocemos que Él es el Señor del tiempo. Que cada cosa ocurre en el momento establecido por Él. No se pueden anticipar los planes de Dios. Nuestros hermanos en la fe del Antiguo Testamento esperaron la venida del Mesías en la carne sin verla. Los cristianos no esperamos la venida del Señor en su humillación porque ya es un hecho, Pero juntamente con los hermanos del Antiguo Testamento esperamos la venida gloriosa del Señor al final del tiempo.

No nos impacientemos. Las miserias humanas que tanto dolor nos producen  y que quisiéramos que desapareciesen en el acto, están bajo el control de Dios. “Espera en Él”. La segunda parte del versículo que comentamos dice: “Ni te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”. Desearíamos que rayos cayesen encima de ellos y desapareciesen de nuestra vista. ¿Qué hubiese ocurrido si Dios no hubiese tenido paciencia con nosotros?, pues que viviríamos en la oscuridad en espera de que la muerte nos llevase a la condenación eterna. Tal vez alguien intercedió por nosotros y Dios en su misericordia escuchó la súplica intercesora de un desconocido, y nos dio el don de la fe para que pudiésemos creer en el Salvador. La cadena intercesora debe continuar. Tenemos que orar por familiares y amistades con el fin de que la luz de Dios ilumine sus corazones y conscientes de sus pecados acudan a Jesús para que se los perdone. En tanto la muerte no llame a las puertas de sus corazones disponen de un tiempo para el arrepentimiento. En el momento en que se produce el deceso se sella el destino eterno. Entonces dejaremos de orar por ellos. “Espera en el Señor” que Él hará con nosotros lo que tenga que ser, Esperemos con paciencia.

dilluns, 30 d’abril del 2018

APOCALIPSIS 3. 19

“Yo reprendo y castigo a todos los que amo, sé pues celoso y arrepiéntete”
Estas palabras las escribe el apóstol Joan en Nombre de Jesús resucitado a la iglesia de Laodicea. “Yo conozco tus obras, que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente” (v.10). A la iglesia que Jesús ama y castiga por serle indiferente, le dice: “He aquí, yo estoy a la puerta, y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y comeré con él, y él conmigo” (v.20).
Raúl Eguía, biólogo molecular, máster en Neurociencia y máster en Matrimonio y Familia, dice: “Desde los cinco años tuve acceso a la pornografía…Piensas que la pornografía es inocua y quedas atrapado. La ciencia hoy reconoce la adicción sexual como una de las peores. En mi caso de cara a fuera todo iba bien, una carrera brillante, pero era presa de un gran sufrimiento. Era un esclavo, no podía controlarme y cada vez necesitaba cosas más fuertes. Hasta que llegué a plantearme seriamente el suicidio”. Raúl dice que estaba casado “pero era mi secreto, vivía en la mentira…Yo era un ateo combativo, sentía un odio visceral contra las religiones y contra la vida…Las adicciones crean una ansiedad fuertísima y yo estaba en plena crisis. Una noche, al borde del suicidio, grité: ¡Si existes, sácame ahora! Me rendí y quedé limpio de la adicción de la noche a la mañana…Sí borré todo contacto y se lo expliqué todo a mi mujer. Luego vinieron los remordimientos de todo el mal que había hecho, y entonces experimenté el amor de Dios, fue como si me quitaran una losa…Desde entonces acompaño a familiares y a personas  con adicciones y depresiones. Así empecé a ver milagro tras milagro. Personas que experimentan el amor de Dios y sanan de raíz como ocurre en el Evangelio de Mateo 8, cuando el leproso se acerca a Jesús y le dice: “Quiero ¡Sanado!” Lo mismo me ocurrió a mí, pero en Nueva York en el siglo XXI”.
Jesús resucitado vive. No es el Jesús que se le recuerda muerto en Semana Santa. El Jesús murto no tiene ningún poder para curar. Jesús resucitado tiene poder para curar la lepra del corazón que hace que personas como Raúl Eguía curen de la adicción a la pornografía o de cualquier otra adicción: Sexo, drogas, trabajo…Jesús está a la puerta de tu corazón y llama para que lo abras. Si haces caso entrará en ti y participarás del banquete nupcial.
“Dios”, dice Raúl, “acude siempre y te toca, pero la gente no nos dejamos tocar porque tenemos problemas de rencor, de perdón. Has de rendirte. El corazón es una puerta que se abre desde dentro. Todo se resume en que todos necesitamos ser amados, reconocidos, y cuando esto no se da la gente sufre una y otra vez. La experiencia de Dios es dejarse amar por Él, así de sencillo. Tenemos una coraza tan enorme que impedimos que nos amen gratuitamente, y eso es lo que hace Jesús, siempre te toca, es una experiencia tangible, y tú no tienes que hacer nada, solo dejarte amar, sentir que alguien te escucha”. Lector angustiado por la adicción:¡Ábrele a Jesús la puerta de tu corazón y el amor curativo de Dios inundará tu ser! La Verdad te hará libre


                                                          

SALMO 63: 1

“Dios, Dios mío eres tú. De madrugada te buscaré, mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida, donde no hay aguas”
El preámbulo del salmo nos ayuda a entenderlo: “Salmo de David cuando estaba en el desierto de Judá”. Sin duda alguna, David y sus hombres deambulaban por el desierto huyendo de la persecución de Saúl. Estaban sedientos. El anhelo de David por el agua que refresca el ardor de una garganta reseca por la falta de agua también la pone de manifiesto  cuando estando “en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos. Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!”  (2 Samuel 23: 14,15). A pesar de la sed  que abrasaba sus labios  David rechazó beberla cuando tres de sus hombres exponiendo sus vidas se la trajeron, diciendo: “Lejos sea de mí, oh Señor, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de sus vidas? Y no quiso beberla” (v.17).
David estaba sediento. La sed corporal le impulsa a hablar de la sed espiritual que describe con una imagen muy gráfica: “Dios mío eres tú, de madrugada te buscaré, mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida, donde no hay aguas”. El alma de David estaba reseca y agrietada como la tierra que lleva años sin que caiga del cielo ni una sola gota de aguja. Por la pluma del profeta Isaías Dios nos dice: “A todos los sedientos: venid a las aguas, y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (55:1). Dios se dirige a los sedientos. Quienes tienen a mano el agua fresca del pozo de Belén, la invitación de Dios les resbala. Quienes tienen auténtica sed de Dios no se conforman con una gotitas de agua caídas al azar por haber escuchado accidentalmente algo de Dios. Los sedientos como David buscan a Dios de madrugada. Hacen esfuerzos para beber el agua viva que es Jesús. No se conforman con oír o leer unas palabras sobre Jesús  que les entran por un oído y salen por el otro, sin quedar nada dentro. Se levantan al amanecer y beben de la Fuente  de la que  mana el agua viva que apaga la sed de Dios que tiene el alma. No esperan indolentemente en que alguien se le acuda de llevarles un vasito de agua. Como la necesidad apremia se levantan de la cama para que en la soledad y el silencio de la cámara secreta abren la Biblia, levantan sus oraciones hacia el trono de la gracia en donde brota el agua viva que sus almas necesitan urgentemente. La necesidad no puede esperar.
Una alma satisfecha con las aguas turbias que el mundo ofrece no necesita el agua viva. El alma insatisfecha de los placeres que el mundo ofrece es la que forma parte de los sedientos a los que Isaías se dirige para que beban el agua viva que apaga la sed ardiente de Dios que hay en ellos.



CRISIS DEMOCRATICA

<b>¿Existe una puerta de salida a la crisis global que nos angustia?</b>
La  poesía de <b>Aurora Marco</b> <i>”La ley es la ley”</i> que es una crítica de los gobiernos obsesionados por la ley, entre otras cosas dice: “Se proclaman guardias de la ley del pueblo/ pero he  aquí que el Maestro nos enseñó/ que la ley fue hecha para gozo del hombre/ que no ha de ser el hombre su esclavo”
Esta estrofa es una referencia clara de la lucha que Jesús mantuvo con los fariseos y doctores de la Ley que eran defensores acérrimos de la ley de Moisés de la que presumían ser estrictos cumplidores. Jesús sí que la cumplía suavizada con la misericordia. Mateo fue un cobrador de impuestos al servicio de Roma. Fue muy odiado por los jerarcas judíos. Cuando Jesús llamó Mateo para que le siguiese encontrándose en el lugar en que recaudaba los impuestos  Mateo “se levantó y  le siguió” (Mateo 9:9). En agradecimiento, Mateo invitó a Jesús y a sus discípulos a comer en su casa. “Y aconteció que estando Él sentado a la mesa en la casa, he aquí muchos recaudadores de impuestos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos” (v.10).Ahora aparecen en escena los legalistas empedernidos quejándose a los discípulos: “Por qué come vuestro Maestro con los cobradores de impuestos y pecadores?” (v.11). Oyéndolo Jesús se dirige a los estrictos cumplidores de la Ley diciéndoles: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (vv. 12,13). Aquel Jesús a quien los legalistas le acusaban de infringir la ley del sábado, “la gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7: 28,29). Si de la Ley de Dios de la que “ni una jota ni una tilde pasará, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18), debe aplicarse con misericordia, con mayor motivo las leyes humanas que por el hecho de serlo son transitorias y revisables, la misericordia debe acompañarlas en su aplicación. La ley sin misericordia se convierte en tiranía.
Es evidente que nos encontramos en medio de una grave crisis democrática, consecuencia de la profunda crisis moral que nos hace perder los valores éticos. La pérdida de la ética cristiana nos pone en una situación de debilidad porque falta la fuerza que Cristo da al alma. La debilidad se la quiere reemplazar con la dureza del  imperio de la ley, con<i>dura lex</i>. El imperio de la ley sin misericordia, como hemos dicho, es tiranía. Es una mala ley la que no admite ninguna modificación. El orgullo de los gobernantes no les permite ver los errores de las leyes que han legislado.
<b>Maimónides</b>, filósofo cordobés de origen judío (1135-1204) escribió sobre la vigencia de las leyes con estas palabras: “Por otro lado si una ley es vigente desde hace mucho tiempo, y con el transcurrir de los años resulta anacrónica, automáticamente debe derogarse. En términos judíos la cuestión se resuelve así: Se sancionó una ley en Israel y siguió vigente durante muchos años, y en cierto momento surgió un  nuevo tribunal, y se comprobó que esta ley no satisfacía las exigencias del momento, en este caso debe anularse aun  cuando el nuevo tribunal sea inferior en sabiduría y autoridad que el tribunal original”.
La constitución de 1978 ha muerto. No sirve para resolver los graves problemas que España tiene sobre la mesa. Los partidos políticos están de acuerdo  en que debe revisarse y ponerla al día. A la hora de la verdad, pero, le dan largas. Todo por intereses partidistas. No persiguen el bien común. Presumen de patriotas, de ello nada de nada. De aprovechados, sí. El desbarajuste se ha hecho crónico por un motivo muy claro: La falta de la fe en Cristo distorsiona el sentido del bien y del mal, lo que es justo de lo injusto. En el momento en que las personas en general y los políticos en particular se mueven en la incertidumbre se decantan por lo que es más fácil: el mal y la injusticia. <b>José A. Pérez Ledo</b>, escribe: “¿Convendría una asignatura de pensamiento crítico?” Indiscutiblemente que sí. El texto para estudiarla ya lo tenemos al  alcance de la mano: la Biblia que actúa de plomada para descubrir al instante si nos desviamos del  bien y de la justicia para decantarnos hacia el mal y la injusticia. A la llamada crisis de valores, la Iglesia cristiana tiene una buena parte de culpa porque habiendo abandonado la pureza de las enseñanzas bíblicas para convertirse en un cristianismo de pandereta, no alerta a la sociedad en general y a los políticos en particular de que el abandono de Dios y de su Ley no resulta gratis. Siempre, en el momento oportuno pasa factura. La Iglesia  mucho ruido y pocas nueces. Ceremonial mucho, Palabra de Dios en sus mínimos. En gran parte, debido a la infidelidad eclesial a su Señor la Democracia se encuentra sin brújula: cada uno hace lo que más bien le parece. Sin Cristo que es la luz del mundo, la Democracia de la que tanto nos enorgullecemos  encuentra abocada a la catástrofe.  Sin la Biblia no existe pensamiento crítico saludable.

Octavi Pereña i Cortina