dimarts, 12 de setembre del 2017

SANTIAGO 4: 7

“Someteos, pues a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros”
La llaman la “huella del diablo”. Es la forma de un pie gravado en la roca de una colina cercana en una iglesia en Ipswich Massachusetts. Según una leyenda la  huella se produjo un día del año 1740 cuando el evangelista Whitefield predicó de manera tan poderosa que el diablo se lanzó desde el campanario de la iglesia y cayó sobre la roca en su huida fuera de la ciudad.
A pesar de que es una leyenda, nos recuerda el texto que encabeza este comentario. En el momento en que Adán por instigación de Eva puso en duda la autoridad de Dios que prohibía comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17), dejó de someterse a la autoridad de Dios. Por ello fue incapaz de resistir al diablo.
Vayamos a la tentación de Jesús y veamos cómo resistió al diablo. En los versículos 4, 7, 10 de Mateo 4, descubrimos que lo consiguió presentando al tentador la autoridad de las Escrituras. Jesús es el modelo de hombre perfecto que debemos imitar. Nos da el ejemplo de utilizar la Biblia como escudo que impide que los dardos de fuego que le lanza el Maligno, le perjudiquen. Superadas las tres tentaciones, el texto sigue diciendo. “El diablo entonces le dejó” (v. 11). Lucas 4:13  nos aporta una información más amplia de lo que hizo el diablo después de su derrota: “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de Él por un tiempo”. El diablo jamás tira la toalla después de un fracaso. Cuando tiene que huir con el rabo entre las piernas, no se da por vencido. Espera otra oportunidad esperando cogernos desprevenidos. Esto significa que jamás debemos bajar la guardia. En todo momento tenemos que ir “vestidos con toda la armadura de Dios, para que podamos estar firmes, contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11). Como soldados cristianos tenemos que tener siempre a punto nuestro equipo para que no presente ningún punto débil por el que nuestro Enemigo no pueda introducir a través de él  sus dardos de fuego mortales.
Durante la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, ante el temor de un ataque de los enemigos de los judíos, los constructores dormían vestidos y con las armas al alcance de las manos, El ejemplo que nos dan debemos aplicarlo en nuestra lucha espiritual contra el diablo, el enemigo de nuestras almas
En nuestra lucha contra el diablo estaremos siempre listos para el combate si seguimos el consejo que nos da el apóstol Pablo: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18). No debemos olvidar que la lucha contra el diablo no es una cuestión individual, sino algo que afecta a “todos los santos”. En nuestra súplica no podemos olvidar interceder ante el trono de la gracia por los hermanos que junto con nosotros luchan contra el diablo.



SALMO 139:1

“Oh Señor, tú me has examinado y conocido”
El universo es sorprendentemente magnífico. La luna gira alrededor de la Tierra a una velocidad aproximada de 4.259.600 kilómetros hora. La Tierra gira alrededor del sol a la velocidad 172.232.000 kilómetros hora. El sol es uno de los 200 billones de estrellas y trillones de planetas en nuestra galaxia y que ésta no es más que una de los otros 100 trillones que se mueven por el espacio. Estas dimensiones nos aturden.
En comparación con este inmenso cosmos, nuestra Tierra no es más grande que un guijarro y nuestras vidas no son más grandes que un grano de arena.  Según la Biblia el Creador del inmenso cosmos cuida a cada una de estas microscópicas personas, al detalle. El salmista reconoce el conocimiento que el Señor tiene de él estando en el vientre de su madre (Salmo 139: 13-16). Pero lo que es todavía más asombroso es que en Cristo Dios nos ame  antes de que nosotros le amemos a Él.
Según el salmo 139 Dios conoce todos los detalles de nuestras vidas. Sus ojos escrutadores lo  ven todo de nosotros. Para Él las tinieblas son luz y la noche día. Dios no se cansa y por lo tanto no duerme. Tiene los ojos como telescopios que desde los cielos contempla los mínimos detalles de nuestras vidas.
Nos puede costar creerlo. Este minúsculo guijarro que somos los humanos tenemos grandes problemas que cada día van haciéndose más graves: Hambrunas, guerras, divorcios drogas, enfermedades…Cuando el rey David escribió el Salmo 139 estaba pasando por penosas situaciones (vv. 19,20), pero no se siente abandonado por Dios. Sabía en quien había creído y que podía confiar en el Dios cuyos ojos le vieron cuando era un diminuto embrión en el vientre de su madre. Este Dios todopoderoso no se avergüenza  de reconocernos en Cristo como hijos suyos y que como Padre amoroso cuida de nosotros y nos corrige y nos amonesta y si es necesario nos azota porque desea que crezcamos en santidad. Cuando nos azota no se extralimita  como lo hacen con demasiada frecuencia los padres con sus hijos, provocándoles ira. Lo hace a la perfección “en disciplina y amonestación el Señor” (Efesios 6:24).
¡Qué gran Dios es este que desde los cielos se inclina para observar a sus hijos para prestarles la ayuda que precisan en cada ocasión! ¡Qué reconfortante es que hayas “conocido y examinado”!



dilluns, 4 de setembre del 2017

EL ORIGEN DEL TERRORISMO

<b>El terrorismo islámico es una lacra social que no se sabe cómo eliminarlo. ¿Tiene solución?</b>
<b>Màrius Carol</b>, en su escrito <i>La banalidad del mal</i> (La Vanguardia, 20/08/2017), escribe: ”Cuando se habla de los atentados terroristas, nuestra civilización que es hija de la Ilustración, del pensamiento racional y del saber científico, intenta buscar la razón del otro, piensa qué hemos hecho mal, siente mala conciencia porque cree que las cosas se habrían podido haber hecho mejor. Es sano, inteligente e incluso justo indagar en qué hemos fallado. Pero seguramente resulta ingenuo y excesivamente racional auto culparnos”.
<b>Màrius Carol</b> menciona: “Ilustración, pensamiento racional, saber científico, en el intento de buscar la razón del otro. Pienso que el director de La Vanguardia se equivoca cuando intenta descubrir “la razón del otro” desde la racionalidad. “En más de una ocasión” dice <b>Màrius Carol</b>, “hemos oído alabanzas diversas al modelo catalán de integración. Y no debe dudarse que sea bueno y que facilita la convivencia. Pero esto no es un salvoconducto para una sociedad sin terrorismo…Los jóvenes de origen marroquí de la célula gihadista que han atentado esta semana en Catalunya tienen el origen en Ripoll y  parecían la prueba del nueve de esta capacidad integradora. Como lo demuestran las notas en el instituto Abat Oliva o su participación en el equipo de futbol sala de la peña barcelonista. Pero la influencia de un imán salafista pudo ser fatal. Se teme que él los pudo haber radicalizado y haber infundido el rencor para matar a sangre fría. De la banalidad del mal a la simiente del diablo.”
En el texto <b>Màrius Carol</b>, se refiere al diablo. ¿Se cree en este personaje maligno que con  el instrumento de un imán puede inculcar en jóvenes bien educados “el rencor para matar a sangre fría”? Afirmo que no.  En una sociedad que “es hija de la Ilustración, del pensamiento racional y del saber científico” no hay espacio para aquello que no se pueda medir y analizar con la razón. Todo aquello que tiene que ver con el espíritu,  es decir, todo aquello en que participa el Espíritu Santo de Dios se considera fanatismo y, el mejor de los casos, fabulismo. Aquí radica el gran fracaso de la sociedad que es hija de la Ilustración, del pensamiento racional y del saber científico. Al haber desterrado a Dios de su pensamiento se encuentra desarmada para enfrentarse eficazmente a los problemas que son de origen espiritual. El problema del terrorismo no se origina por la falta de reflexión ni por la ausencia de pensamiento crítico como dice <b>Màrius Carol</b>, citando <b>Hannah Arendt</b> al referirse a la banalidad del mal.  Cada vez que se repite un ataque terrorista, los politólogos, los filósofos, los sicólogos, los religiosos, los educadores, dicen la suya al respecto, pero, si no se tiene presente a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, las reflexiones se hacen sobre un fundamento de arena que no llega a buen fin debido a su inestabilidad.
El mal no es un concepto filosófico que se discuta en los platós televisivos o en los debates de sabios. Es un hecho real: la sustitución de la paternidad de Dios por la del diablo. En el momento en que Adán desobedeció a Dios se produjo esta transferencia que, debido a su calidad de padre de toda la humanidad, el hecho ha afectado a toda su descendencia. Ahora bien, si se cree  que la Biblia es un libro de relatos fabulosos que sirven para distraer, entonces no tiene sentido prestarle atención. En este caso el mal en general y el terrorismo en concreto, no tienen solución. Estamos dando tumbos para ir a ninguna parte. Muchas especulaciones paro nada en concreto.
La Biblia afirma que el diablo es un ser espiritual malvado, por tanto, invisible, que se materializa apoderándose de un cuerpo. La primera materialización satánica fue en una serpiente y así pudo inducir a Adán a desobedecer a Dios. Esta desobediencia tiene una gran trascendencia porque es la transferencia  de hijo de Dios a hijo del diablo. Esta transferencia inicial tiene efectos devastadores: Toda la descendencia de Adán tiene como padre al diablo. Esto explica la existencia del mal en general y el terrorismo en concreto a lo largo de toda la historia de la humanidad.
Jesús descalifica el concepto banal que se tiene del diablo cuando se le representa como un bufón que hace desternillar de risa, representado como un ser rojizo con cuernos, cola y un tridente en las manos que hace bufonadas en los pastorcillos navideños y en los pasacalles festivos. No. Este no es el concepto que Jesús tiene del diablo, enemigo público número uno del ser humano. Lo describe así: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira”                  (Juan 8.44). ¿No acreditan las obras de los hombres quién es nuestro padre? En tanto no se produzca un cambio de paternidad es imposible resolver definitivamente el problema del mal en general y del terrorismo en concreto. En el aspecto colectivo este cambio de paternidad no se producirá porque en el aspecto global  Dios es un concepto fabuloso, pero sí puede darse en el aspecto individual. Cada persona que se reconozca pecadora y cree que Jesús es su Señor y Salvador se produce la transferencia de hijo del diablo en hijo de Dios. Las buenas obras que ahora hace sirven para pacificar el entorno en que se mueve.
Octavi Pereña i Cortina


SALMO 143:8

“Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado, hazme saber el camino por donde ando porque a ti he elevado mi alma”
¿Cómo empezamos el día? Algunos tienen el despertador conectado a la radio o al televisor. A la hora establecida el instrumento se pone en marcha. Este es un ejemplo de cómo muchas personas comienzan el día. Si no es de manera automática, si manual, numerosas personas empiezan el día  informándose de lo que sucede en nuestro país y en todo el mundo. Existe un afán de información. No queremos aislarnos del mundo pues somos ciudadanos del mundo. Pero despertándonos e iniciar el día escuchando noticias y música, no es la mejor manera de empezar el día.
El salmista, si viviera en nuestros días no tendría conectado el despertador con la radio o el televisor, si ello fuera posible lo tendría conectado con el trono de la gracia de Dios en donde Jesús sentado a la diestra del Padre intercede por nosotros. Dios no es un emisor de noticias convencional, emite sí la buena noticia de que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que cree en Jesús sus pecados son perdonados y reciba la vida eterna. Este mensaje tan maravilloso, Dios por medio del Espíritu Santo se encarga de difundir por toda la tierra. La pregunta es: ¿Quieren los receptores escuchar el mensaje que Dios transmite o prefieren cambiar de canal y prestar atención a las noticias sobre el reciente ataque terrorista o sobre el huracán que ha sacudido Houston?
Si el salmista viviese en nuestro tiempo sería muy selectivo a la hora de escoger canales informativos. Tiene muy claro sus preferencias. Justo en el momento de abrir los ojos, su pensamiento sería: “Hazme oír por la mañana tu misericordia”. Antes de empezar la jornada y enfrentarse con las dificultadas que se encontrará, necesita una vez más oír el mensaje de misericordia de Dios que le dará fuerzas para enfrentarse a la problemática diaria. “Hazme oír…porque en ti he confiado” La experiencia le ha enseñado que puede confiar en la misericordia de Dios. ¿Qué me deparará el día que ha amanecido? Lo desconoce. En el día a día se presentan muchos imprevistos. Podemos decir que haremos esto o aquello, pero a la hora de la verdad no se puede realizar. El Señor conoce el futuro inmediato con certeza, por esto, el salmista  en su oración primeriza le dice al Señor misericordioso: “Hazme saber el camino por done ande, porque a ti he elevado mi alma”. El salmista reconoce que es un ciego que necesita que el Buen Pastor, con voz apacible le guie ayudándole a sortear los escollos que se le presenten a lo largo de la jornada. Que las primeras palabras que broten de nuestros labios al despertar sean: “Hazme oír por la mañana tu misericordia”



PROVERBIOS 24.12

 Si dices: Ciertamente no lo supimos, ¿acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma Él lo conocerá, y dará a los hombres según sus obras”

Los últimos casos de corrupción que se han dado en España en los que están involucrados altos cargos del PP, como si fuese un disco rayado todos van diciendo que no sabían nada del asunto. Pero los hombres estamos todos cortados por el mismo patrón. Todos reaccionamos de la misma manera ante el pecado: No sé nada.
El texto que comentamos tiene un aplicación directa a los altos cargos del PP, aplicación que se hace extensiva a los políticos de otros grupos y, a quienes son simplemente ciudadanos de a pie. “Ciertamente no lo supimos”. Quienes hacen esta declaración pretenden esconder el delito cometido, sea cual sea la intensidad de la corruptela cometida y que aflora en los tribunales. Se pueden negar los hechos delictivos  y con la ayuda de buenos abogados ser declarados inocentes. Se hacen muchas declaraciones de inocencia que dejan en entredicho la imparcialidad de la justicia. No debe extrañarnos, pues, que los ciudadanos dudan de que la justicia sea justa.
Los ciudadanos están quemados al considerar que la justicia no es tal cosa y que los corruptos a gran escala, por una razón u otra las sentencias sean ínfimas y el dinero desaparecido no aparezca. El salmista se hace esta pregunta: “¿Quién podrá entender sus propios errores?” (Salmo 19:12). Dada la condición pecadora del ser humano que de manera inconsciente uno no sepa que haya pecado. Es por ello que a continuación escriba: “Líbrame de los que me son ocultos”. El texto de Proverbios que comentamos no se refiere a los “errores ocultos”, sino a los evidentes que se han cometido conscientemente pero que se niega su existencia. Si la existencia del delincuente de cuello blanco o de mono azul finalizase en  la tumba y después nada, infinidad de delitos quedarían impunes. La segunda parte del texto de Proverbios que comentamos dice: “¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma Él lo conocerá, y dará a los hombres según sus obras”. La justicia de Dios es justa. No acepta el cohecho. Da a cada uno según sus obras. A nuestro entender puede parecernos que la justicia de Dios tarde en llegar. Como todos somos pecadores y tenemos muchas cosas que esconder, si en el momento de cometer el delito Dios nos quitara la vida, no tendríamos la oportunidad de arrepentirnos. En su misericordia Dios nos concede un tiempo de gracia para que tengamos a oportunidad de arrepentirnos, abandonar el pecado y por la fe en Jesús ser perdonados y recibir el don de la vida eterna. Lector, como pecador que eres, ¿aprovechas el tiempo que Dios te concede para que puedas  arrepentirte, recibir el perdón de tus pecados y la vida eterna?


dilluns, 28 d’agost del 2017


EL MERCADER ISMAEL


<b>La riqueza amontonada huele mal, cuando se esparce enriquece a la sociedad</b>

“Se declaraban ateos, pero en secreto adoraban a la diosa Fortuna…”Esta sentencia de <b>El Roto</b> es una gran verdad. Ateos, lo que se dice ateos, si los hay, los hay muy pocos porque allí en donde se engancha el corazón allí se encuentra su dios. ¿No son muchos quienes tienen enganchados sus corazones en las riquezas, con lo cual son el dios que adoran?

En el relato <i>La última voluntad del judío</i>, Pau Guimet, periodista e impresor leridano, presenta a Ismael que a punto de morir pide ser enterrado con una cajita en donde guardaba dinero y joyas. Como muestra de su avaricia extrema, escribe: “Cuando, después de tiempo, había conseguido redondear media fortuna, su sufrimiento era mayor. Cada atardecer, antes de irse a dormir, sacaba del escondite una cajita de madera, con decoraciones chinas, guardadora de un precioso tesoro, y ávidamente contaba las monedas, y contemplaba las joyas, que igualmente apreciaba, y a menudo, a menudo se decía: Constancia Ismael, que pronto poseerás el tesoro más rico que posee ninguna persona. Y enfrascado con esta ilusión, el judío se iba a dormir tranquilo y al día siguiente volvía a la rutina de siempre…”

Ismael no supo crear un abismo entre él y sus posesiones. Un día, como le sucede a todo mortal, la muerte llama a la puerta y aquella cajita de madera con decoraciones chinas en la que guardaba su precioso tesoro, ¿qué fue de ella? A la eternidad no se la llevó. Si alguien con sarcasmo la puso entro del ataúd, los arqueólogos la encontrarán junto a sus huesos y expondrán su contenido en un museo como muestra de monedas y orfebreria de una época. Adorar al dinero no es una decisión inteligente.

Jesús con la sabiduría que le era propia, dijo a sus seguidores. “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo, donde la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6: 19-21).

Los ladrones se las piensan todas para apropiarse de los bienes ajenos. Por esto, las empresas que venden seguridad, aprovechándose del miedo que tienen las personas de que los ladrones entren en sus casas para llevarse lo que tienen de valor, las protegen de los intrusos malintencionados. A pesar de la protección que reciben, el miedo lo llevan dentro. ¿Y si la alarma que debe avisar que un no bienvenido intenta entrar furtivamente para llevarse mis tesoros, no funciona? Todos los sistemas de seguridad tienen sus puntos débiles. ¡Qué se lo digan a los joyeros TOUS!

El libro de Proverbios nos habla de una riqueza más valiosa que el oro y la plata. Salomón contrasta el valor de la Sabiduría divina con valiosos objetos cuando escribe: “Recibid mi enseñanza y no plata, y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la Sabiduría que las piedras preciosas, y todo cuanto se puede desear, no es de comparase con ella” (8: 10,11). El valor de la Sabiduría divina que Salomón plasma en lenguaje poético, Jesús lo expresa en dos parábolas: la de un tesoro escondido en un campo que encuentra el payés que lo labraba y que vuelve a esconder. “y gozoso por ello vende todo lo que tiene y compra aquel campo” (Mateo 13: 44). La del mercader que buscaba buenas perlas “que habiendo encontrado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”  (Mateo 13: 45,46). En ambos casos Jesús ensalza el valor de Dios por encima de los bienes materiales más preciosos.

Tanto Salomón como Jesús presentan un dilema que obliga al ser humano a tomar una decisión que determina su futuro eterno. La Sabiduría que es una imagen de Dios, habla y dice: “Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos. Aprended el consejo y sed sabios, y no lo menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, reclinado a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas. Porque el que me encuentra encontrará la vida. Y alcanzará el favor del Señor. Mas el que peca contra mí, engaña a su alma, y todos los que me aborrecen aman la muerte” (Proverbios 8: 32-36).

Jesús es el Mediador entre nosotros y Dios. La Sabiduría de Proverbios es una imagen de Jesús. Quien cree en Jesús recibe la vida eterna. Quien saborea la vida eterna que es Jesús, lo deja todo, como el labrador para comprar el campo que esconde un tesoro valioso y como el mercader que para adquirir la perla preciosa vende todo lo que posee.

A quienes no creen en Jesús, he aquí una conversación que tal vez se harán propia. Uno de los primeros discípulos de Jesús fue Felipe, éste le dice a su amigo Natanael. “Hemos encontrado a Aquel de quien escribió Moisés…a Jesús…de Nazaret”. El incrédulo Natanael le dice: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” Felipe no intenta razonar con su amigo porque sabía  que no conseguiría convencerle. Simplemente le dice: “Ven y ve”. Natanael escuchó el consejo de su amigo y fue a encontrarse con Jesús. Después de conversar con Él, le dice: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel” (Juan 1: 45-51).

Quien conoce a Jesús se convierte en otra persona. ¡En Jesús albora un futuro maravilloso!

Octavi Pereña i Cortina

 

dilluns, 21 d’agost del 2017

FARISEISMO RELIGIOSO

<b>El fariseísmo, sea religioso o político, mata todo lo que toca. Una sociedad edificada sobre la mentira se destruye</b>
<b>Juan Manuel de Prada</b> comienza su escrito <i>La prueba más dura</i>, así: “Algunos de mis amigos se han apartado de la práctica religiosa, o incluso han renegado de la Iglesia “institucional”, porque han descubierto en muchos católicos una inconsecuencia fatal entre la fe que aseguran profesar y las obras por las que, según reza el Evangelio, se deben distinguir los verdaderos discípulos de Jesús”. Este comportamiento impropio de cristianos recibe la respuesta rápida de Jesús: “Y cualquiera que haga tropezar a algunos de estos pequeños que creen en mí,  mejor le fuera que se colgase una piedra de molino de asno, y que se hundiese en lo profundo del mar” (Mateo 18: 6).
Jesús distingue perfectamente entre fariseos y pecadores. No en vano se le conoce como el “amigo de los pecadores”. En el capítulo 23 del evangelio de Mateo Jesús lanza una retahíla de ¡Ays!” acusando a los fariseos, a los escriba y a los doctores de la ley de hipócritas (vv. 11-48). A nosotros, los cristianos del siglo XXI también nos alerta de la presencia en la Iglesia de fariseos y escribas hipócritas que son “semejantes a sepulcros blanqueados que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mateo 23:27).
Entrando Jesús en el templo ve como el atrio se ha convertido en un mercado, monopolio de los sacerdotes, por donde todos los adoradores tenían que pasar por fuerza. Para cambiar las monedas de sus países de origen por la moneda del templo. El cambio era de usura. Los animales que se tenían que sacrificar tenían que llevar el sello que garantizaba que reunían las características adecuadas para el sacrificio. Además de no reunir las cualidades apropiadas exigidas por la ley, el precio era abusivo. Al contemplar Jesús el mercadeo que se hacía de las cosas santas: “Entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas, y les dijo: Está escrito: Mi casa, casa de oración será llamada, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Mato 21: 12,13). La santidad del templo se había convertido en un estercolero auspiciado por los sacerdotes. Este espectáculo deplorable hacía perder la fe de muchos que, al escuchar las palabras de Jesús “la gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7: 28,29).
En cierta ocasión en que los discípulos se olvidaron de tomar pan, Jesús les dijo: “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:6). Los discípulos no entienden las palabras de Jesús y las relaciona con el pan que se vende en las panaderías. Dándose cuenta Jesús que no habían entendido sus palabras, les dice: “¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16: 11,12).
<b>Juan Manuel de Prada</b> contrasta  las debilidades de la naturaleza humana, consecuencia de su condición  pecadora, con el fariseísmo hipócrita, diciendo: “El fariseo suele ser persona soberbia y de corazón endurecido que se cree invulnerable a las asechanzas del pecado que afligen a todos los mortales, y desde esta atalaya de engreimiento construye una religiosidad de pura fachada, una especie de fe disecada, esclerotizada que acaba convirtiéndose en impostura”. El fariseísmo religioso es peor que el político porque tiene que ver con el destino eterno de las personas.
Palabras de Jesús referidas al final del tiempo, que es el nuestro: “Y se levantarán muchos falsos profetas, y engañarán a muchos” (Mateo 24: 11). El apóstol Pablo nos alerta sobre el origen de los falsos profetas cuando escribiendo a los cristianos en Corinto, les dice: “Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que no es extraño si sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin es conforme a sus obras” (2 Corintios 11: 13-15).
La única manera de desenmascarar a los fariseos, los falsos apóstoles en la Iglesia es conociendo la Verdad. El fariseísmo se esconde detrás de muchas caretas. Es imposible conocerlas todas. Sólo Jesús que es la Verdad y su doctrina que son el cimiento sobre el que se edifica la Iglesia, las reconoce. “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”                       (Juan 8:31,32).
Octavi Pereña i Cortina


dilluns, 14 d’agost del 2017

VACACIONES EXCELENTES

<b>¿Hacen las vacaciones más humanas a las personas y efectivas en la solución de los problemas sociales?</b>
¿Es cierto que “las vacaciones podrían ser un tiempo para acercarnos más a Dios y a nuestros familiares, días para renovarnos y días para volver a encontrar nuestros orígenes, y redescubrir nuestra profunda vocación a amar y a ser amados, días para ir a las fuentes de la autenticidad”?, como dice Joan-Enric Vives, arzobispo de La Seu d’Urgell. Excepto unas fugaces menciones de Dios, el escrito podría haber sido redactado por un filósofo ateo o agnóstico. Como <i>Tiempo para hacer vacaciones auténticas</i> ha sido redactado por un arzobispo, muestra la superficialidad del llamado <i>humanismo cristiano</i>.
Ahora que la Iglesia católica pone tanto énfasis en la evangelización que es el anuncio de las buenas nuevas de salvación que se encuentran en el hecho de que Jesús murió y resucitó para perdón de los pecados del pueblo de Dios, escrito como el que comentamos pone el énfasis en el hombre y su capacidad de resolver por sí mismo los problemas. Según la Biblia el ser humano es incapaz de solucionarlos por sus propios medios. La Biblia pone la centralidad en Dios, no en el hombre.
El arzobispo urgelense da un decálogo de buenas intenciones para hacer vacaciones auténticas. Ello nos recuerda al Decálogo de la Ley de Dios que sirve para que los hombres recuerden que son pecadores incapaces de cumplir la Ley de Dios. El decálogo vacacional del arzobispo Vives  muestra como deberían ser las vacaciones perfectas pero no aporta la fuerza necesaria para vivir según un listón tan alto. A pesar de que el hombre es incapaz de cumplir la ley de Dios, la Biblia no deja sin esperanza al pecador. Le recuerda que la Ley de Dios tiene la finalidad de llevar al pecador a Jesús que cargó con su pecado y en la cruz pagó la deuda que tenía con Dios. Resumiendo, por la fe en Jesús el pecador recibe el perdón de sus pecados y hace las paces con Dios. Deja de ser enemigo de Dios para convertirse en su amigo. A esta persona que por la fe en Jesús se convierte en amiga de Dios, el salmista que habla en nombre de Dios le dice: “Bienaventurado el hombre que pone en el Señor su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira” (Salmo 40:4). La persona bienaventurada, feliz, lo es aquella que pone en Jesús su plena confianza, no la pone en sucedáneos como las vacaciones que no dan lo que prometen. Recordemos las palabras de Jesús: “La paz os dejo, mi paz os doy. Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).
Ignoro si el arzobispo Vives ha reflexionado en el boom turístico de nuestros días. Desconozco si ha pensado en la causa que origina el ingente movimiento de personas que colapsan aeropuertos y otros puntos de embarque, que crean problemas de convivencia en los lugares de destino en donde se aglomeran. La industria del ocio mueve miles de millones de euros vendiendo felicidad. Los sufridos turistas aguantan mil impertinencias con el propósito de gozar la felicidad que la publicidad turística vende sin garantizarla. El overbooking en el transporte y la pérdida del medio  que debe llevarle al paraíso, la atención al cliente deficitaria. El turista lo soporta todo porque es crédulo. Cree que es verdad la felicidad que venden las supuestas familias que aparecen alegres y felices, enseñando una dentadura blanca y perfecta en los spots televisivos y en los impresos a todo color.
A los promotores del turismo de masas no les interesa enderezar el comportamiento de sus posibles clientes porque si la publicidad lo hiciese en esta dirección los hoteles permanecerían vacíos. Los clientes no abandonarían sus hogares ya que lo que atañe a su perfeccionamiento moral y ético no les interesa.
¿Qué es lo que mueve a las masas a abandonar los lugares de su residencia para emprender molestos viajes hacia destinos que a su entender les aportarán la felicidad que no tienen en su residencia habitual? A los tour operadores no les interesa lo más mínimo lo que es la verdadera felicidad de sus clientes ni éstos saben en qué consiste porque in fluidos por el diablo únicamente desean dar satisfacción a la sensualidad. Cuando los turistas regresan a su hogares pronto se olvidan de las frustraciones recibidas durante le glamoroso viaje y se predisponen a preparar las próximas vacaciones a otro exótico paraje para volverse a sentir frustrados porque el goce sensual no satisface el hambre y la sed del alma.
La Biblia afirma con contundencia que no hay paz para quien niega la existencia de Dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Enfatizo a este Dios porque es el único Dios. Los otros dioses, las vacaciones tal como se entienden hoy lo es uno de ellos, son invenciones humanas que no dan lo que prometen. Jesús que fue enviado por el Padre para anunciar las buenas noticias de salvación que hay en el Hijo que da salud al alma del pecador que vive como si Dios no existiese. Creyendo en Jesús el pecador hace las paces con Dios  y el Espíritu Santo que habita en él llena su alma de gozo y esperanza. Jesús que es el pan de vida y el agua viva satisface plenamente el alma sedienta y hambrienta. Con ello no quiero decir que las personas no puedan viajar a parajes paradisíacos. Si creen en Jesús como su Señor y Salvador se desplazarán de la manera correcta. No lo harán con el propósito de aumentar su felicidad. Darán gracias al Creador porque sus ojos pueden contemplar las maravillas de los paraísos que sus ojos contemplan.

Octavi Pereña i Cortina

dilluns, 7 d’agost del 2017

CELEBRACIÓN PASCUAL

<b>Dios habla, el hombre obedece. Las ordenanzas instituidas por el Señor no pueden alterarse unilateralmente</b>
La carta que le Vaticano ha enviado a los obispos recordándoles la normativa sobre la elaboración de las hostias que se utilizan en la eucaristía ha levantado ampollas entre los feligreses católicos. “No es materia válida”, dice la misiva vaticana, “elaborarlas con otras sustancias aunque sean cereales”. María Sarle y Gaspar  Sanjuán, padres de Laia, celíaca, se quejan así: “Que exijan que deben ser sin gluten”, dic María, “me parece arcaico y desfasado porque comulgar es un simbolismo y no deberían importar los ingredientes”. ¿Quién tiene razón? ¿El Vaticano? ¿El matrimonio Gaspar y María?
Referente al pan que se consumía en los tiempos bíblicos la <i>Enciclopedia de la Biblia</i>, católica, dice: “En los sacrificios se utilizaba principalmente pan de trigo, en su especialidad más exquisita de flor de harina, el pueblo, principalmente pan de cebada en forma de tortas finas que eran fáciles de cocer sobre piedras calientes”.
Pienso que a la palabra <i>sacramento</i>se le debe quitar el sentido mágico o sobrenatural que se le da. El origen de esta palabra está relacionado con el juramento de fidelidad que pronunciaban los soldados romanos. Con el tiempo y a medida que la Iglesia se iba corrompiendo y se apartaba de sus orígenes doctrinales a la palabra <i>sacramento</i> se le otorgó poder de salvar a quienes participaban de la eucaristía y del bautismo. Como muy bien dice María “comulgar es un simbolismo”, que también se le puede aplicar al bautismo. En el momento que se diviniza la hostia eucarística o el agua bautismal se comete el absurdo de divinizar el sábado como hacían los judíos. En todos los casos es un acto idolátrico que esclaviza. No aporta libertad espiritual a quienes caen en la trampa.
En la celebración de la eucaristía se presenta un dilema: ¿Está Jesús físicamente presenta en la hostia? ¿Sí o no? Pienso que a esta pregunta le dan respuesta dos textos bíblicos: “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas” (Hechos 17:24). Salomón en la plegaria que pronunció en la consagración del templo de Jerusalén construido por encargo de Dios, dijo: “Pero, ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener, ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Reyes 8: 27). El sacerdote que en el momento de la consagración de la hostia se auto otorga el poder de hacer habitar corporalmente Jesús en ella es una herejía de la que debe arrepentirse.
Según SEGRE (17/07/2017), “otra opción que tienen los feligreses celíacos de comulgar es hacerlo únicamente con vino, una opción a la que optan algunos leridanos intolerantes“(al gluten). Esta opción no es de recibo porque no se ajusta a la manera como se celebró la Pascua en que participaron Jesús y sus discípulos. En ella se encuentran presentes el pan y el vino que son símbolos del cuerpo y de la sangre que Jesús ofreció para redimir el pueblo de Dios de sus pecados. Si falta uno de los dos elementos la celebración no es válida.
El apóstol Pablo en el contexto de las instrucciones que da para celebrar el recordatorio de la Pascua del Señor, escribe: “Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué” (1 Corintios 11:2). Al describir la celebración de la Pascua, escribe: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado” (v.23). Las instrucciones que da no son de su propia cosecha. Se limita a transmitir la  revelación recibida. Por lo tanto, las instrucciones que da de cómo celebrar la Pascua del Señor son de obligado cumplimiento: No se puede poner ni quitar nada. El apóstol especifica el pan y el vino que son símbolos del cuerpo maltratado y de la sangre derramada en la cruz el Gólgota para perdón de los pecados: “Así, pues, todas las veces que coméis este pan y bebéis esta copa, la muerte el Señor anunciáis hasta que Él vuelva” (v. 26). Que los feligreses sólo puedan participar del pan y los celíacos solo del vino, no es correcto según las instrucciones que el apóstol ha recibido del Señor.
El apóstol comenta también la actitud que los comulgantes deben mantener en el momento de la celebración: “De manera que cualquiera que coma este pan y beba esta copa del Señor indignamente será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese  cada uno a sí mismo, y como así el pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí” (vv. 27-29). Una advertencia para quienes participan de la eucaristía de manera irreflexiva.
Una consideración a tener en cuenta: el apóstol no comenta si el pan tiene que ser blanco, negro o de cereales, con gluten o sin. Tampoco no dice nada si el vino tiene que ser blanco, negro, rosado, con gas o sin. Lo deja al juicio de los pastores de las iglesias locales para adaptarla celebración  a las características de sus feligreses.
Según la Biblia el Dios eterno e infinito no se le puede poner en el interior del lugar santísimo del  templo de Jerusalén que era el símbolo de la presencia del Señor entre su pueblo. Menos se puede conseguir introducirlo en la hostia y el vino. ¿De qué manera Jesús puede estar presente en el pan y el vino que simbolizan su cuerpo y su sangre. Pienso que <b>Thomas Boston</b> da respuesta a esta pregunta cuando escribe: “Lo cierto es que corporalmente (Jesús) está en el cielo, pero espiritualmente hablando está en la Palabra y en las ordenanzas presentes a pecadores, vistas por fe, a pesar que la mayoría no lo verá”
Octavi Pereña i Cortina