dilluns, 22 d’agost del 2016

SALMO 36:1,2

“La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. Se lisonjea por tanto, en sus propios ojos, de que su iniquidad no será hallada, aborrecida”
El salmista es un hombre de Dios y expresa el sentimiento que le produce ver el comportamiento de los impíos. El sentimiento que le produce tal actitud no es superficial: le habla a su corazón. ¿Qué le dice el mensaje que recibe del comportamiento de los impíos: “No hay temor de Dios delante de sus ojos”. Cuando el temor de Dios no es presente en el ser humano éste llega a producir toda clase de atrocidades. Las autoridades están preocupadas por el incivismo ciudadano, por la violencia callejera, por la pornografía infantil, por los crímenes que se cometen en Nombre de Dios, por la esclavitud sexual a la que se ven sometidas muchas mujeres, no olvidemos la esclavitud laboral, no solo en países del Tercer Mundo, sino incluso en Occidente.…
Se busca poner remedio a tantos desafueros, sin conseguirlo. Todo lo contrario va en aumento como lo prueban las estadísticas. El remedio a tantos males no es la educación. Hay que ir a buscarlo en el temor de Dios.
Los impíos, que no hay temor de Dios en ellos se lisonjean en sus propios ojos de su iniquidad. El temor de Dios es el freno a la iniquidad en sus diversas manifestaciones. Si el temor de Dos no existe, las leyes que se legislen para frenar la delincuencia en general no sirven para ponerle coto. Hecha la ley hecha la trampa. Los hacedores del mal presumen de sus actos. La falta del temor de Dios es un estímulo para cometer actos vandálicos todavía más crueles.
El impío, en quien no hay temor de Dios delante de sus ojos piensa “que su iniquidad no será hallada y aborrecida”. El necio, el impío, a pesar de que diga: “No hay Dios”, su negación no borra a Dios del mapa. Dios sigue existiendo y contemplando desde los cielos a los hombres y a sus obras. “Brame el mar y su plenitud, el mundo y los que en él habita, los ríos batan las manos, los montes todos hagan regocijo delante del Señor, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará el mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud”  (Salmo 98:7-9). “El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto. Cuando brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los que hacen iniquidad, es para ser destruidos eternamente. Mas tú, Señor, para siempre eres Altísimo. Porque he aquí, tus enemigos, oh Señor, porque he aquí, perecerán tus enemigos, serán esparcidos todos los que hacen iniquidad” (Salmo 92:6-9).
Pero todavía hay esperanza de huir de la ira que ha de venir: Impíos, arrepentíos de vuestros pecados y creed en el Señor Jesucristo, vuestros pecados os serán perdonados y recibiréis el regalo de la vida eterna.


SALMO 66:3

“En el día que tengo miedo, yo en ti confío”
“El miedo es la emoción más antigua y fuerte de la humanidad” escribió el novelista de historias de terror H. P. Lovecraft. Desconozco si el novelista conocía el relato de Génesis en el que se describe la reacción de Adán ante la presencia de Dios. El miedo es la consecuencia del pecado que separa el hombre de Dios. Ante el pecado cometido a Adán y Eva no se les ocurrió otra cosa que coserse unos delantales con un material tan precario como lo es la  hoja de higuera. Adán y Eva fueron los primeros diseñadores de moda. Si no hubiesen pecado una industria tan lucrativa como lo  ha sido la de la moda a lo largo de los siglos, no hubiese existido.
Volvamos a Adán en quien estábamos en él y en él pecamos. El pecado hizo que cosiese el delantal con el propósito de salvarse por medio de la primera obra de justicia propia. Esfuerzo inútil porque el pecado seguía agazapado en lo profundo de su alma con el agravante que de ser amigo de Dios pasó a ser su enemigo. Adán y Eva estaban satisfechos con sus prendas de diseño..
La primera obra de justicia propia, ¿sirvió para que Adán y Eva recuperaran la amistad con Dios perdida? Veamos cual fue el resultado. Da la impresión de que antes de la Caída Adán y Eva paseaban juntos con Dios por el bello jardín en el que no crecían malas hierbas que lo afeasen. Dios, a pesar de que se había introducido la enemistad con el hombre no abandona la costumbre de pasear por el jardín en compañía de Adán y Eva. Pero la obra de justicia propia de Adán no funcionó. “Y oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba en el huerto al aire del día, y el hombre y la mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto” (Génesis 3:8). ¿Por qué se escondieron si hasta bien poco se habían paseado juntos fraternalmente? Cuando el Señor le pregunta a Adán: “¿Dónde estás tú?” (v.9). La respuesta al llamado de Dios fue: “Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo y me escondí” (v.10). La obra de justicia propia realizada por Adán no sirvió para hacer desaparecer el miedo. Había dejado de amar a Dios y tal carencia había introducido el miedo en su corazón. El amor a Dios hace desaparecer el miedo: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18). Si tenemos miedo es porque “el perfecto amor” no está arraigado en nuestro corazón. Sería bueno que pudiésemos decir con el salmista: “En el día que tengo miedo en Ti confío”. La justicia de Cristo aplica al pecador restable el amor a Dios que se había perdido con el pecado.




dimarts, 16 d’agost del 2016

INESTABILIDAD SOCIAL

<b>El estado del bienestar se desmorona por falta de justicia social</b>
“El daño más grande y la peor crisis del siglo XXI es la ansiedad, la incertidumbre y la angustia del presente. El futuro apenas cuenta. En estos momentos, cuando el hombre posee más medios para conocerse, más parece que se desconoce. La información es instantánea y global, los descubrimientos de toda índole avanzan y se sobreponen a gran velocidad…Y?” (<b>Joan-Pere Viladecans</b>, pintor. El Y? del artista es un interrogante que abre la puerta a las dudas que expone en su escrito <i>Epidemia de patologías mentales</i>.
El mundo actual está afectado por un capitalismo sin entrañas que desea conseguir los máximos beneficios a muy corto plazo. Este dinero de fácil obtener se consigue a base de recortes salariales hasta el extremo de sueldos de hambre, contratos laborales basura, largas y extenuantes jornadas laborales…Hoy ya se habla de la restauración de la esclavitud en el llamado Primer Mundo o Occidente. El desmantelamiento del estado del bienestar con la implantación de la precariedad como sistema tiene un coste social: la proliferación de trastornos mentales que comienzan a manifestarse en edades cada vez más jóvenes.
Esta situación puede provocar dos respuestas. Una es levantar los puños hacia el cielo y culpar a Dios de la situación existente. “Si existes” se acostumbra a decir, “por qué lo permites?” “Si eres un Dios tan bueno” como suelen decir los cristianos, “por qué permites que los seres humanos  sufran de manera tan cruel como los medios de comunicación se encargan de visualizarlo?” Esta postura de odio hacia Dios agrava la situación de las personas que sufren debido a la opresión a que los someten los poderosos que se han convertido en esbirros que Satanás utiliza para llevar a cabo sus instintos homicidas. Reaccionar con odio hacia Dios por la realidad que nos toca vivir contribuye a aumentar la  miseria porque esta actitud atiza el consumo de fármacos para combatir el estrés, la ansiedad y otras dolencias mentales emparentadas que además de esclavizarnos a la química, esquilman nuestros bolsillos empobreciéndonos con el regocijo de las farmacéuticas que ven como sus beneficios se incrementan exponencialmente.
La otra reacción ante el desmantelamiento del estado del bienestar con todos los perjuicios sociales que le acompaña no es agresividad contra Dios culpándole de los males que nos aquejan. Consiste, aunque no lo parezca, que Dios es quien controla la situación, que no se le ha escapado de sus manos y que permitiendo, no que las cometa,  que las cosas sean tal como son es porque desea enseñarnos algo para nuestro bien. Pienso que sin dejarnos llevar por la ofuscación debemos hacernos una pregunta: ¿Cómo es mi relación con Dios? Ya sé que somos de aquellas personas que con el puño en alto culpamos a Dios de nuestros males. Si resulta que Dios no es el enemigo que disfruta haciéndonos sufrir, todo lo contrario, desea nuestro bien, y que la situación catastrófica en que estamos inmersos la tolera porque desea enseñarnos algo que será para nuestro beneficio. Si se niega la soberanía de Dios en todos los acontecimientos, el resultado es que al prescindir de su autoridad soberana las cosas nos van de mal a peor. ¿No nos damos cuenta de que al prescindir de Dios y dejarnos guiar por los dictados de nuestros corazones perversos nos ha llevado al caos que estamos viviendo? “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero terminan siendo senderos de muerte”      (Proverbios 14:12).

Como personas rebeldes que somos Dios tiene que disciplinarnos con el fin de que nos pongamos en el lugar que nos corresponde por ser criaturas suyas. La realidad es que la desobediencia a Dios y no dejarnos guiar por sus mandamientos nos a llevado a la situación actual y sin saber cómo salir de ella.  ¡Cuánto más pretendemos solucionarla más enfangados nos encontramos! A pesar de nuestra rebeldía Dios se nos dirige en estos términos: “No menosprecies, hijo mío, el castigo del Señor, ni te fatigues de su corrección, porque el Señor a quien ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Proverbios 3:11,12). “El principio de la sabiduría es el temor del Señor” (Proverbios 1:7). La segunda parte de este versículo dice: “Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”. Una reflexión sincera nos ayudará a comprender que alzar los puños contra Dios descubre nuestra necedad y que nuestra insensatez por falta de sabiduría nos ha llevado a la desgracia que las noticias evidencian y al consumo desorbitado de antidepresivos i ansiolíticos.
El autor de Proverbios sigue escribiendo: “Feliz el hombre que encuentra la sabiduría, y que obtiene la inteligencia, porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más valiosa que las piedras preciosas, y todo lo que puedas desear, no se puede comparar a ella” (vv.13-15).El texto nos dice que la sabiduría divina es más valiosa que los bienes materiales más apreciados. Estos podemos perderlos en un parpadear. De hecho, con la actual crisis son muchos quienes los han perdido y muchos que vivían en la holganza han caído en la pobreza. En cambio, quien posee la sabiduría divina tiene un tesoro mucho más valioso que el ladrón más experto no le podrá robar. Los anuncios de las empresas de seguridad que avivan el miedo a los ladrones para hacer negocio no van con los ricos en la sabiduría divina.
El autor de Proverbios prosigue dándonos buenas noticias que contradicen los estereotipos que se dan del aburrimiento que ocasiona tomarse en serio la fe cristiana. He aquí la recompensa que acompaña poseer la sabiduría que proviene del temor de Dios: “Largura de días está en su mano derecha, en su izquierda riquezas y honra. Sus caminos son senderos deleitosos, y todas sus veredas paz. Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, y felices son los que la retienen” (vv.16-18).
Al finalizar su artículo <b>Viladecans</b> escribe: “Pero a la gente, hoy, más que a la muerte, la angustia sobrevive y ver el horizonte como una línea trazada a lápiz, así: sin más. Sin futuro. Quizás lo que más nos cuesta es volver a creer en el mundo y en el hombre”. ¡Qué contraste entre la sabiduría humana y la divina!
Octavi Pereña i Cortina



SALMO 20:7,8            

Estos confían en carros, y aquellos en caballos, mas nosotros del Nombre del nuestro Dios tendremos memoria. Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos y estamos en pie”
Nos encontramos ante una situación internacional muy crítica. El llamado Estado Islámico con su política terrorista tiene amedrantado Occidente sin dejar de lado a las naciones de religión islámica. En el momento más inesperado, un terrorista, un lobo solitario, puede autoimmolarse haciendo estallar, en un concurrido mercado, mezquita o en cualquier otro lugar en que se encuentre mucha gente, la carga explosiva que hará correr un río de sangre. La posibilidad de un ataque inesperado mantiene en vilo a los ciudadanos.
Los servicios de seguridad son incapaces de saber cuándo va a producirse un nuevo ataque por sorpresa. La reacción es “confiar en carros y caballos” En palabras de nuestros día en el ejército y la policía. Se incrementan efectivos en la calle. Se extrema la vigilancia en los lugares que se consideran pueden ser objetivo de un ataque terrorista. Una psicosis de miedo se a apoderado de la ciudadanía. Precisamente anoche  (2 de agosto de 2016) se registraron escenas de pánico en Platja d’Aro, cuando a las 10 de la noche, un grupo de turistas se presentaron en el centro del  pueblo con la intención de celebrar un flash mob, o lo que es lo mismo una acción en que se perseguían entre ellos simulando la persecución de un personaje famoso. Esta inocente acción fue interpretada por los presentes como un acto terrorista que sembró el pánico entre ellos. Quienes viven si Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, el movimiento de una hoja los asusta. Confían en los carros y caballos de hoy que son incapaces de dar paz en sus corazones. “Flaquean y caen” como dice el salmista.
Los hijos del diablo que son aquellos que tienen el Nombre de Dios a flor de labios pero que está ausente de sus corazones “Flaquean y caen”, “más nosotros del Nombre del Señor tendremos memoria…mas nosotros nos levantamos y estamos en pie”. “Castillo fuerte es nuestro Dios”. Quienes buscan cobijo debajo de las alas del Altísimo encuentran la protección que no les pueden proporcionar las fuerzas de seguridad de los estados. Las circunstancias no son casualidades. Ocurren con el permiso de Dios para castigar a una humanidad que lo ha abandonado. Con ello persigue que los seres humanos dejen de confiar en brazos de carne que son las fuerzas del orden público y lo hagan en el Dios todopoderoso que en Jesús es su paz, la paz de Dios que excede a la comprensión del hombre que a pesar de ello no deja de ser efectiva.
Si el lector vive en un miedo continuo, confíe en la promesa de Jesús: “La paz te dejo, mi paz te doy, no tela doy como el mundo la da. No se turbe tu corazón, ni tengas miedo”  (Juan 14:27)


SALMO 34. 15

“Los ojos del Señor están sobre los justos, y están atentos  sus oídos al clamor de ellos “
Los juegos olímpicos de Brasil han promocionado la ciudad de Río de Janeiro y con ella la gigantesca estatua de Cristo Redentor  de unos 30 metros de altura que mirando hacia la ciudad que está debajo de sus pies con los brazos extendidos para decirles a los ciudadanos de la atareada ciudad “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar”  (Mateo 11 28). La colosal imagen de Jesús parece que se dirige a los brasileños. Solo es una apariencia. La imagen que quiere representar a Jesús alzada en la cima del monte Corcovado, es esto, un  ídolo,  obra de hombre que tiene oídos que no oyen,  ojos que no ven ,  boca que no habla, manos que no sanan, pies que no andan junto a los hombres que sufren en su   caminar.
La imagen de Jesús tallada en piedra representa a un Jesús muerto a cuyos adoradores se les podría decir lo que  los dos varones con vestiduras resplandecientes  dijeron a las mujeres que fueron al sepulcro en donde fue puesto Jesús con especias aromáticas con las que ungir el cuerpo sin vida de su Maestro: “¿Por qué   buscáis entre los muertos al que vive”? (Lucas 24:5)
El Jesús que necesitan los pecadores es el Jesús resucitado y ascendido a los cielos que sentado a la diestra del Padre intercede por todos aquellos que el Padre le ha dado como pueblo suyo. El Jesús que vive es el Jesús que necesita el pecador que sufre y que vive en un mundo de pecado en el que sobreabunda la injusticia y con ello muchos variantes de dolor. Jesús resucitado y ascendido a los cielos por el Espíritu Santo   está junto a su pueblo que peregrina hacia el reino eterno de Dios. Jesús que vive y por su Espíritu anda al lado de su hermano que peregrina hacia la meta eterna, sus oídos escuchan su clamor de ayuda, sus ojos contemplan las situaciones angustiosas por las que atraviesa, su boca pronuncia palabras de consuelo que suavizan el dolor, sus manos tocan con suavidad  y sanan las dolencias del alma, sus pies no se cansan nunca caminando junto a ‘el. Su presencia constante hace realidad la promesa de no dejarnos huérfanos en tanto está  a la diestra del Padre intercediendo por su pueblo.
No nos apoyamos en una supuesta imagen de Jesús cubierta de preciosos ropajes  adornados con filigranas de oro que se exhiben en las procesiones acompañadas de música que excita los sentidos. Multitudes son la que siguen a este Jesús muerto que únicamente sirve  para confirmar la condenación eterna a quienes se inclinan ante él. Este Jesús muerto es el camino espacioso que lleva a la perdición y que muchos caminan por él.  Jesús resucitado es el camino angosto que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.  (Lucas 7:13,14). Es el momento, estimado lector de hacer una elección. Tienes la posibilidad de elegir entre la vida y la muerte. ¿camino eliges?



dilluns, 8 d’agost del 2016

PROVERBIOS 3: 33

“La maldición del Señor está en la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos”
¿Por qué se dan tantos problemas en los hogares? ¿Por qué los maridos maltratan a sus esposas? ¿Por qué las relaciones padres e hijos son tan conflictivas? ¿Por qué el infierno que existe en tantos hogares se traspasa en el ámbito social? ¿Por qué las infidelidades conyugales son el menú del día? ¿Por qué? ¿Por qué? Todas estas preguntas y muchas más encuentran respuesta en el texto que comentamos. Nos hemos hecho a la idea de que Dios es un dios bonachón y que bendecirá a todas las personas a pesar de que prescinden de Él y se dejan guiar por los dictados de sus conciencias ennegrecidas por el pecado. El diablo, que está presente en la casa del impío  hace creer a sus servidores que los dictados de sus conciencias son los correctos. ¡Cuánta necedad! La ceguera que les impone el pecado les impide ver la realidad de lo que sucede en sus hogares. Son ciegos que guían a otros ciegos y todos ellos caerán en el hoyo. No una sola vez, sino una y mil veces. ¡Qué gran verdad la del refrán popular que dice: El hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra! Quiera el Señor que si el lector que lee este comentario es un ciego espiritual le pida al Señor que le abra los ojos del alma, que le quite el velo que tapa sus ojos y que le impide ver. Pídale a Jesús que haga contigo lo mismo que hizo con el ciego Bartimeo que le devolvió la vista. La ceguera del alma tiene mucha más transcendencia que la ceguera física ya que le impide ver que la maldición del Señor está en la casa del impío, la casa de la persona que no cree en el Señor Jesucristo que sana del pecado, la enfermedad del alma que está sujeta a la autoridad de Satanás.
Esta situación no es irreversible. La segunda parte del texto que comentamos dice:“Pero bendecirá la morada de los justos”. Justo lo es aquella persona que pone su confianza en Jesús: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). La sangre de Cristo por la fe en Él limpia de todo pecado el corazón del impío, con lo cual, la enemistad existente con Él se convierte en amistad. Sí, en Cristo, el ser humano se convierte en amigo de Dios  con lo cual su hogar se convierte en morada de un justo, en la cual se encuentra la bendición de Dios.
La promesa de Dios de bendecir la morada del justo es cierta para todos los que creen que Jesús es el camino que lleva a Dios.





LA IMAGEN DE DIOS

<b>Algunos evolucionistas en su necedad se imaginan a Dios como un mono que gruñe y que ha evolucionado a lo largo de millones de años hasta hacerse inteligente</b>
El periodista <b>Josep Corbella</b> entrevista a <b>Palmira Saladié</b>, entre otras cosas le pregunta: ¿Qué piensa que es cierto aún cuando no pueda demostrarlo? La respuesta fue: “Que los australopitecos, antecesores de los humanos, eran capaces de cazar y de hacer herramientas”. Los australopitecos, según los evolucionistas fueron un género de primates homínidos que vivieron en África  entre cuatro a dos millones de años. La <b>Palmira</b> se merece un elogio porque dice que no pude demostrar lo que hacían los “antecesores de los humanos”.
No puedo elogiar a  <b>Emilia Cerezo Moedano</b>, autora de los libros <i> ¿Evolución? Sí, para todos</i> y <i>Darwin preescolar</i> porque afirma cosas sobre Dios que no puede demostrar. El periodista que la entrevista hace este comentario: “Un libro donde lleva al límite el darwinismo y no sólo afirma que el hombre viene del mono, sino que Dios también procede de un dios mono anterior”. A lo largo de la entrevista publicada en El País Semanal (26/06/2016) <b>Emilia Cerezo</b> dice alguna cosas sobre Dios que ignoro cómo puede decirlas una persona culta pero que Dios asegura que se debe a su necedad. Distinguiéndose de <b>Palmira Saladié</b> que no puede demostrar lo que sucedió entre cuatro y dos millones de años, <b>Emilia Cerezo</b> afirma con rotundidad lo que sucedió hace millones y millones de años: Dios “viene de un dios mono anterior que se comunicaba gruñendo y estaba completamente cubierto de pelo. Dios es el producto de una evolución constante durante millones de años…Sí (Dios creó el universo), pero tardó muchísimo. Evolucionó durante millones de años…Dios empezó a ser inteligente al cabo de muchísimo tiempo. Al principio tenía un cerebro del tamaño de un cacahuete…” Refiriéndose a Jesús dice: “Le diré que lo primero que hicieron los monos al desarrollar un pulgar oponible fue agarrar unas piedras y unos palos y crucificar al mesías mono para expiar nuestros pecados de mono…”. Si Dios es como se lo imagina <b>Emilia Cerezo</b> y que no aporta pruebas para demostrar su proceso evolutivo, no debe extrañarnos que el hombre llegue al extremo de barbarie como la del llamado Estado Islámico o de los Estados que se consideran civilizados. Estas tropelías son el resultado de que el hombre ha abandonado al Creador con lo que se ha inclinado a la idolatría. Estas fechorías nada tienen que ver con la evolución, sino con el pecado.
El Dios eterno e inmutable no se parece en nada con el dios que <b>Emilia Cerezo</b> describe con tanto detalle. El Dios de la Biblia no lo ha visto ningún mortal. Es el Invisible. Algunos mortales vieron una teofanía, una manifestación sensible de la Divinidad. Cuando Moisés le pidió a Dios: “Te ruego que me manifiestes tu gloria” (Éxodo 33:18). La respuesta que recibió fue: “No podrás ver mi rostro, porque no me verá hombre y vivirá. Y dijo aún el Señor: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña, y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano  y verás mis espaldas, pero no se verá mi rostro” (vv. 20-23). Por esto el mandamiento: “No te harás ninguna imagen…” (Éxodo 20:4). El apóstol Pablo explica como <b>Emilia Cerezo</b>puede llegar a convertir al Dios invisible en la semejanza de un mono “que se comunicaba gruñendo y estaba totalmente cubierto de pelo”, cuando escribe: “Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad se hicieron claramente visibles desde la creación del mundo” (Romanos 1:20). Quienes no desean ver las cosas invisibles de Él, manifiestas en la creación, “profesando ser sabios se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (vv, 22,23).
Jesús antes de dejar este mundo anuncia a sus discípulos que se va a preparar un lugar para ellos: “Para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:13). Los discípulos que todavía no habían recibido el Espíritu Santo encontraron muy extrañas dichas palabras porque no las entendían. Es cierto que conocían a Jesús pero no con la claridad con que lo harían a parir de Pentecostés cuando se convirtieron en morada del Espíritu Santo. Durante la conversación que mantuvo Jesús con sus discípulos se produjo un diálogo muy interesante: “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais, y desde ahora le conocéis y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿Cómo, pues dices tú: muéstranos el Padre?” (Juan 14:7-9).
Jesús “que es el esplendor de su gloria (de Dios) y la expresión de su esencia” (Hebreos 1:3), descubre al Dios invisible que se muestra en la obra de la creación (Romanos 1: 19,20). Siendo Jesús “la expresión exacta de la esencia de Dios” nos muestra la ternura y el amor infinito que el Padre siente por sus criaturas que en su necedad le convierten  en un mono gruñón cubierto de pelo, imagen grosera de Dios que amando de tal manera al mundo ha dado a su Hijo unigénito para que cualquiera que crea en Él no se pierda mas tenga vida eterna (Juan 3:16).
Octavi Pereña i Cortina




dilluns, 4 de juliol del 2016

REFORMA EN PROFUNDIDAD

<b>Un Parlamento que impide que un ministro del Gobierno dé explicaciones de su actuación dudosa es un Parlamento que atenta contra la Democracia y fomenta la corrupción política</b>
<b>Juan José Omella</b>, arzobispo de Barcelona en un escrito publicado en La Vanguardia el 26/06/2016, coincidiendo con las elecciones generales, invocando a san Tomás Moro, escribe: “Pedimos a este santo que interceda por todos nosotros, hombres y mujeres que tenemos responsabilidad pública de vivir más  en coherencia con aquello que somos y que configura nuestras vidas, pero es necesario que lo vivamos con gran respeto a los otros. Que lo que nos dicte la conciencia prevalezca por encima de los intereses de partido, e incluso de los nuestros personales”.
Con la Biblia abierta el arzobispo barcelonés se equivoca invocando a Tomás Moro para que interceda a favor de quienes tienen responsabilidad pública para que “lo que nos dicte la conciencia prevalezca por encima de los intereses de partido, e incluso de los intereses personales”. No es invocando a un hombre como se cambiará la conciencia de las personas que tienen cargos de responsabilidad pública.
En la plegaria que el rey Salomón pronunció durante la ceremonia de inauguración del templo que había construido y que en el lugar santísimo se colocaría el arca del pacto que simbolizaba la presencia de Dios entre su pueblo, entre otras cosas dijo: “Tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces, porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres” (1 Reyes 8:39). Existen dos maneras de invocar la bendición de Dios sobres los hombres, Juan José Omella hace la incorrecta porque invocando a un hombre, por más bueno que haya sido en el transcurso de su vida terrenal, no deja de ser una persona frágil y con todas las miserias que conlleva ser pecador. La tal persona no puede cambiar la conciencia de otro ser humano. “El hiero es igual al hierro y un hombre es igual a otro hombre” (Proverbios 27:17). El texto nos dice que todos los hombres somos iguales. Como descendientes de Adán que somos todos somos pecadores. No hay ningún justo. “El hombre es un lobo para el hombre” (Thomas Hobbes), y, “la simiente de todos los pecados más viles y peores, está en el mejor de los hombres” (Thomas Brooks).
El pueblo de Israel tenía al alcance de su mano la Ley de Moisés y todo lo que los profetas les decían en Nombre del Señor y no le hicieron caso. El resultado fue un vaivén entre obediencia y desobediencia a Dios que  acabó con  un generalizado desconocimiento de la Palabra de Dios. La conciencia de los prohombres de Judá y del pueblo llano estaba oscurecida por el desconocimiento de la Palabra que es la luz que ilumina la conciencia, lo cual condujo al descalabro nacional.
Las tinieblas envolvían a Judá y en decimoctavo aniversario del rey Josias se inició la reparación del majestuoso templo de Salomón que se encontraba en pésimas condiciones. La situación del   edificio era un reflejo de la condición del  pueblo. En tanto se efectuaban las obras de reparación se encontró un ejemplar del  Libro de la Ley, que se leyó al rey, quien, al oír el mensaje de Dios, “hizo pacto delante del Señor, de que irían en pos del Señor, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Todo el pueblo confirmó el pacto” (2 Reyes 23:3). La conciencia de un pueblo  que no es iluminada por la luz de la Palabra de Dios los condujo a una situación en la cada cual hacía lo que mejor le parecía. La reforma emprendida por el rey Josías momentáneamente paró el declive espiritual que al reiniciarse condujo  al colapso total.
La reforma iniciada por Martín Lutero en el siglo XVI fue posible cuando el monje descubrió que el hombre se salva por la fe en  Cristo y su obra redentora y no por obras de justicia propia que era la enseñanza prevaleciente es su época. Este descubrimiento no le dejó indiferente ante las necesidades espirituales del pueblo alemán. Emprendió la traducción de la Biblia al alemán con lo que puso al alcance de la mano de la ciudadanía la verdad de Dios. El oscurantismo de la época se hizo evidente cuando la luz de la palabra de Dios iluminó las conciencias. La conciencia de un hombre o de una mujer iluminada por la Palabra de Dios no puede seguir practicando las obras injustas de las tinieblas.
Para regenerar la política española cuya conciencia se niega a aceptar la comparecencia del ministro de Interior en el Parlamento para que explique las conversaciones  mantenidas con el director de la Oficina Antifraude de Catalunya, alegando que el Parlamento está en funciones, cuando poco antes el Tribunal Constitucional sentenció que un Gobierno en funciones debe informar a un Parlamento también en funciones. ¿Es esta la conciencia de los diputados en el Congreso de Madrid que debe regenerar la política española. No deseando escuchar las explicaciones que debía dar el ministro del Gobierno sobre su comportamiento oscuro, ¿es así como se regenera la política que todos con la lengua gritan que lucharán para regenerarla? Con esta conciencia vamos por mal camino. Los diputados en el Congreso en Madrid han podido votar según les ha dictado su conciencia, pero, ¿es esta una conciencia iluminada por la Palabra de Dios que rechaza la injusticia? “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero un hombre de verdad, ¿quién lo encontrará”? (Proverbios 20:6).
Octavi Pereña i Cortina



SALMO 143:8

“Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado, hazme saber por el camino por donde ande”
¡Qué mejor manera de empezar el día que orando! ¿Sabe el lector qué es iniciar el dia sabiendo que la misericordia de Dios le acompañará durante toda la jornada? Son muchos quienes al despertar, sea por la radio o por internet, conectan para saber qué sucede en su ciudad o en el resto del mundo. Las buenas noticias son muy escasas en los medios de comunicación y si alguna de buena transmiten, es un mero conocimiento de algo bueno que ha sucedido. En el momento de escribir este comentario ya se sabe que el Brexit ha ganado en Gran Bretaña. Inglaterra se sale de la Unión Europea. La bolsa ha dado un gran bajón. Iniciar el día con noticias de este tipo, se ha fastidiado la jornada. Son muchas las noticias que al iniciar el día destrozan la jornada.
El salmista inicia el día con el deseo de saber la buena noticia de la misericordia de Dios. Al hacerlo se inmuniza contra todas las malas noticias que le llegarán a través de sus oídos. David se fortalecía en el Señor que era el castillo que le protegía de todos sus enemigos. Cierto es que en determinados momentos decaía su ánimo, pero el hecho de conocer a Dios que es misericordioso, con su ayuda levantaba su ánimo decaído.
El salmista le pide a Dios que por la mañana le haga oír su misericordia y nos aclara como es posible que le haga al Señor su petición: “Porque en ti he confiado”. Para el salmista Dios no es Alguien que le conoce de oídas. Le conocía personalmente. No era como el dios desconocido de los atenienses al que adoraban por si acaso se habían olvidado alguno de los muchos dioses que veneraban y como tenían malos instintos, su olvido no despertase su ira.. David mantenía una relación tanto o más íntima que la que mantenía con su amigo Jonatán.
La vida es como un laberinto en que te encuentras con muchos caminos que no llevan a ninguna parte. Para David no había incertidumbre: “Hazme saber por el camino por donde ande”. Dios está en los cielos y desde allí observa todo lo que pasa en la Tierra. De alguna manera sobrevuela el laberinto terrestre y por medio del Espíritu Santo le ayuda a escoger el camino que lleva a lugar seguro. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:101). Y Jesús dice: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).
Buscar por la mañana la misericordia de Dios tiene la recompensa de saber en cualquier situación el camino que debe seguirse.


EZEQUIEL 16:28

“Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado, y fornicaste con ellos y tampoco te saciaste”
Vivimos en un mundo de insatisfacción continuada. Las personas viven amargadas. Nada las hace felices. El texto que comentamos nos da la clave para solucionar el problema de la infelicidad.
Con palabras muy duras el profeta dice que Judá ha fornicado con Egipto y con los pueblos de Canaán y, como con ninguno de ellos sus expectativas fueron saciadas buscó satisfacerlas con los asirios. No debemos entender aquí que la fornicación de Judá fuese física. Fue espiritual. En vez de adorar a Dios que le había sacado de la esclavitud egipcia y que a lo largo de toda su historia fue su Ayudador, lo abandonó. A pesar del rechazo, el amor de Dios por su pueblo no disminuyó. Con los brazos extendidos y con dolor en el corazón buscaba su regreso a Él. Pero Judá no quiso.  Me has abandonado a mí que he satisfecho todas tus necesidades materiales y espirituales y te has ido a dioses que no pueden darte nada de lo que necesitas. No hay paz para los impíos. Su corazón es como un mar embravecido cuyas aguas arrojan lodo. Por haber abandonado a Dios su Salvador, la condición de los judíos se hizo insostenible.
El fracaso de Judá fue consecuencia de su idolatría de haber convertido  en dioses lo que no son  Dios. La historia del fracaso de Judá ha sido registrado para instrucción nuestra. También hoy el hombre fornica, no con imágenes abominables, a pesar de la belleza artística con que se hayan labrado. Hoy, incluso la idólatra Iglesia católica ha reducido el uso de las imágenes hasta el punto que muchos talleres de imaginería de Olot han tenido que cerrar puertas porque las ventas ha disminuido muchísimo. Ello no implica que la idolatría haya disminuido. Hoy, los ídolos son las estrellas de la música y del deporte que son venerados por multitudes de personas enfervorizadas.¡ Qué no son también ídolos el culto que se rinde a los viajes, al móvil, al vientre! La idolatría chapucera que aún se resiste a morir en el mundo occidental se ha sustituido por la que ha introducido la Tecnología. Pero los nuevos dioses tampoco sacian a las almas que realmente están hambrientas de Dios. 
Si no queremos ser destruidos como primero lo fue Israel y después Judá, debemos sentarnos junto al camino para reflexionar y pedirle a Dios que abra nuestros ojos y podamos entender que por nuestra necedad nos encontramos en la situación caótica en que nos hallamos, que no es otra que haber sustituido al Dios único y verdadero que en su Hijo Jesucristo nos salva y con ellos recuperamos la felicidad y la esperanza que no nos han proporcionado los dioses que adoramos en el siglo XXI
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