dilluns, 19 d’octubre del 2015


2 SAMUEL 12: 13,14


“Entonces dijo David a Natán: Pequé contra el Señor. Y Natán  dijo a David: También el Señor ha redimido tu pecado: no morirás. Mas por cuanto por este asunto hiciste blasfemar a los enemigos del Señor, el hijo que ha nacido ciertamente morirá”

Me refiero a un verdadero creyente en Cristo, a alguien que ha sido regenerado por el Espíritu Santo y cuyos pecados han sido lavados por la sangre de Jesús. A un cristiano de esta clase le pregunto: ¿Puedes perder la salvación? NO ¿Puede cometer adulterio? SI. Si no puede perder la salvación, ¿Debe vivir en pecado? NO.

David fue un verdadero cristiano porque creía firmemente en el Mesías que tenía que venir. No era un cristiano cualquiera. Fue un hombre ungido por Dios para que de su descendencia surgiese quien tenía que ser el Rey de Israel. Fue  un hombre privilegiado, aún así, cometió adulterio con Betsabé, la esposa de Hurías, oficial de su ejército.

Desde el momento en que David cometió el pecado de adulterio hasta que el profeta Natán denunció al infractor de la Ley de Dios, pasó un cierto tiempo. Durante este período David vivió, tal como dice en el salmo 32 en amargura espiritual: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano, se volvió mi verdor en sequedades de verano” (vv.3,4). Aunque la sangre de Cristo limpia todos los pecados del creyente, el pecado no deja de pasar factura a quien infringe la Ley de Dios. Los versículos citados del salmo 32 lo confirman. La existencia de David durante los días que no había solicitado el perdón de Dios debieron ser muy parecidos a una experiencia infernal. “¡Vuélveme el gozo de tu salvación”! (Salmo 51:12). Después de haber reconocido su pecado y de haberlo confesado al Señor que es el único que tiene poder de perdonar los pecados, su ánimo cambió de aspecto: “Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido” (v.8).

Por su confesión a Dios su pecado, David fue perdonado y pudo volver a presentarse delante de Dios, pero…, el pecado siempre tiene sus consecuencias temporales: “Mas por cuanto por este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Dios el hijo que ha nacido ciertamente morirá

Hoy, el adulterio ya no tiene la importancia que se le daba hace unos años. Hoy, las personas cometen adulterio  con la misma facilidad con que uno se cambia de camisa. Las personas lo encuentran normal, excepto cuando el adultero es un cristiano, entonces, todo son críticas. Aquí ya no se admite el pecado  siendo motivo de  blasfemia contra Dios. El Señor nos advierte que esta situación jamás debe provocarla el cristiano  cuando de manera general nos dice: “¡Ay el mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!” (Mateo 18:7).

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APOCALIPSIS 3:18


“Por tanto yo te aconsejo que de mí compres oro refinado con fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y unge tus ojos con colirio, para que veas”

En este texto el Señor por medio de su siervo Juan nos hace llegar tres consejos muy valiosos. Cuando el Señor quiere aconsejar, habla y, cuando habla espera ser oído y creído.

El primer consejo que nos da: “Que de mí compres oro refinado en fuego para que seas rico” El Señor es el tesoro que encontró el payés cuando labraba un campo y  vendió todo lo que tenía para poder comprar aquella parcela en  cuyas entrañas se encontraba tan preciada riqueza. El Señor también es la perla única de gran belleza y valor que al verla el mercader vendió todas las que tenía con el fin de adquirir única de valor incalculable. Los hombres que persiguen las riquezas perecederas son pobres y desgraciados. Con abundante dinero pueden comprar muchas bagatelas preciosas pero, al llegar el día de la muerte y tener que presentarse ante el Juez justo para dar cuenta de las obras realizadas, todo lo adquirido: ¿de quién será? “Haceos tesoros en los cielos”, nos dice Jesús, “donde la polilla ni el orín corrompen”  y donde “la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones ni minan ni hurtan”. (Mateo 6:20). La verdadera riqueza es tener a Jesús en el corazón por el Espíritu Santo y seguirle de cerca obedientemente.

El segundo consejo que el Señor nos transmite por medio de la pluma de Juan es: compra vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez”. Este consejo nos recuerda la actitud de Adán y Eva que después de pecar y verse desnudos y sus vergüenzas expuestas a la luz del sol decidieron coser hojas de higuera para hacerse delantales con que taparlas. El plan fracasó y la vergüenza del pecado siguió haciendo su trabajo. No podían soportar la presencia el Señor por lo que decidieron esconderse entre los árboles del huerto. El señor cubrió su desnudez con las pieles de unos animales, posiblemente corderos, que simbolizan el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Apocalipsis nos presenta una gran multitud que estaba en presencia del Cordero “vestidos de ropas blancas…y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (7:9-14).

El tercer conejo que nos da el Señor es: “Unge los ojos con colirio, para que veas”. “Pero si tu ojo es maligno, todo el cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿Cuántas no serán las mismas tinieblas? (Mateo 6:23). Por nacimiento natural todos nacemos con los ojos malignos, estamos en tinieblas. No sabemos distinguir el bien del mal y por norma nos inclinamos al mal. Debido a nuestra ceguera continuamente nos damos cabezazos. Jesús es el Oftalmólogo que da vista a los ciegos  y proporciona el colirio que permite que andemos en la luz porque “es la luz el mundo y el que le sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

 

BUSCANDO LA FELICIDAD


 

<b>La felicidad es una meta que a medida que te acercas a ella de la misma manera se aleja</b>

“La moda es aquello que nos hace comprar ropa cuando el armario ya está lleno” <b>Custo Dalmau</b>). Esta sentencia hace diana por lo que hace al problema el consumismo salvaje  al que si no se le pone fin nos conduce a la destrucción de la Tierra. Aquello que <b>Custo Dalmau</b> atribuye a la moda es legítimo aplicarlo a la publicidad: La publicidad nos hace comprar alimentos cuando la nevera está llena. No podemos rehuir el consumo porque forma parte de la condición humana. Necesitamos comer, vestir, calentarnos,  educación, sanidad…Tenemos unas necesidades básicas para ser minimamente felices. El problema se presenta cuando la publicidad nos incita a consumir por consumir, cuando despierta necesidades compulsivas de cosas que no necesitamos, haciéndonos creer que sin ellas no podemos vivir. La publicidad, si no se le pone freno, despierta en nosotros al narciso que todos mantenemos escondido en el fondo de nuestra alma. En vez de comprarnos un reloj de 50€ que funciona perfectamente y que satisface la necesidad de saber la hora, nos compramos uno que cuesta 1000 i que podemos pagar en   cómodas mensualidades de 10€. Reloj que sirve para deslumbrar a amigos y familiares de un poder adquisitivo que no se posee pero que sirve para contentar el ego ansioso de recibir aplausos.

Con mucho acierto el sociólogo de origen polaco <b>Zygmunt Buman</b> le dice a la periodista Nuria Escur: “Oh!  Resulta muy difícil encontrar una persona feliz entre los ricos…El rico – la tenencia obsesiva del cual es enriquecerse más -  acostumbra a adentrarse en una espiral de infelicidad enorme. La gran perversión del sistema de los ricos es que terminan siendo esclavos. Nada los llena, se colapsan, una gran catástrofe”. Es algo parecido a la fabula del asno y la zanahoria, Un payés que no podía conseguir que su asno caminase ni con blasfemias ni garrotazos se le ocurrió atar una zanahoria en el extremo de su bastón para ponerla ante los ojos del animal. Éste, al ver ante sus narices cosa tan suculenta se puso a andar con el propósito de zamparse la zanahoria. A cada paso que daba la zanahoria se alejaba. Desconociendo que era un señuelo, el animal se puso a trotar. Ni así pudo atrapar la zanahoria deseada. El amo del asno consiguió que el animal indócil anduviese, pero el esfuerzo no le permitió zamparse la codiciada zanahoria. Desearse feliz mediante bienes materiales desencanta porque cuantas mas cosas se poseen más se aleja la felicidad.

El consumismo salvaje e insostenible nace porque en el ser humano existe un deseo de felicidad que los bienes materiales son incapaces de satisfacer. El deseo de felicidad temporalmente se consiguee con la adquisición de nuevos objetos y productos culturales. Esta satisfacción, que no felicidad, obtenida por esta vía es de corta durada. Una vez obtenido el objeto deseado, sea material o inmaterial, nace la necesidad de conseguir otro. Es una cadencia sin fin. Buscar la felicidad por el materialismo   es otra manera de adicción. La excitación de la llamada <i>glándula de la felicidad</i> es momentánea. Se debe seguir excitándola con nuevas dosis de materialismo para obtener el mismo grado de placer. Esto hace que se sienta la necesidad de comprar ropa cuando el armario ya está lleno o alimentos cuando la nevera está repleta. La felicidad se aleja de la misma manera como la zanahoria se desplaza al andar el asno. El resultado es un vacío del alma que no se llena. <b>Alice Cooper</b>, el famoso rockero que se convirtió a Cristo dijo de cuando estaba alejado de Dios:”Cada coche, cada mansión, todo lo que consigues, no te das cuenta de que esto no es la respuesta. Al final te das cuenta de que es nada. El materialismo no significa nada. Muchas personas afirman que hay una gran vacío de Dios en sus corazones. Cuando lo llenas estás realmente satisfecho. Aquí es donde ahora me encuentro”.

“La sociedad de consumo”, nos dice <b>Zygmunt Barman</b> “es un montaje que consiste en coger todo lo que hay a tu alrededor para llenarte. El manifiesto <i>generativi</i> propone todo lo contrario: todo lo que puedas aportar a la sociedad será la única cosa que nos puede llevar a salvarnos”.

La aportación a la sociedad puede hacerse desde una perspectiva estrictamente humanista que no termina de proporcionar la plena satisfacción que se espera de ella porque es una contribución a una causa de corto alance. Su valor gratificante termina con el sepulcro. El rey Salomón, revisando lo que había hecho durante su vida llega a esta conclusión. “Miré yo luego todas las cosas que habían hecho mis manos, y el trabajó que tomé para hacerlas, y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu” (Eclesiastés 2:11).

Si la aportación que se hace a la sociedad es el resultado de la conversión a Cristo se obtiene una gratificación eterna porque los creyentes en Cristo han sido “creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). Estas obras no son fruto de la bondad humana sino de Dios. Estas buenas obras que son divinas y humanas a la vez, tienen una peculiaridad: “Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque su obras con ellos siguen” (Apocalipsis 14:13). Las obras que el Dios eterno preparó por anticipado para que las hiciesen sus hijos son de duración eterna. Siguen teniendo valor más allá de la tumba. Saberlo da sentido al trabajo social que hacen los verdaderos cristianos. La satisfacción obtenida no permanece en el olvido ya que las acompañan en el reino de Dios celestial.

Octavi Pereña i cortina

 

 

diumenge, 11 d’octubre del 2015

ANOREXIA

<i>No debe olvidarse que las pasarelas con los desfiles de modelos decrépitas, parecidas a internas de campos de concentración nazis, ejercen una influencia negativa en las adolescentes</i>
La catedrática <b>Rosa Maria Raich</b>, con  más de 25 años trabajando en el tema de los trastornos de la alimentación pie que se desenmascare el engaño de los cuerpos perfectos inexistentes. La política de “provocar insatisfacción corporal es el gran negocio”. Los trastornos de la alimentación, hoy es la tercera enfermedad crónica entre las chicas más jóvenes.
“La delgadez es una obsesión impuesta por la industria más que un deseo del público. El público desea ver cuerpos bonitos y bailarinas de aspecto saludable. Pero todavía existe la presión de ser delgada. Algunas vienen del mundo de la moda y esto afecta al ballet (<b>Tamara Rojo</b>, directora artística del English Nacional Ballet). Es muy fuerte la presión sociocultural por la delgadez, sino también por el cuerpo perfecto. La industria de la moda, de la cosmética, de la cirugía plástica, de la alimentación, se han confabulado para crear un canon de belleza inexistente que tiende a hacernos a todos iguales como si fuésemos clonados, salidos de un mismo molde. Algo parecido a los insípidos tomates que tienen el mismo tamaño, peso y color. El ser humano no es un artículo fabricado en serie, sino una obra de artesanía, con todas las peculiaridades de un individuo irrepetible. Se parecen, pero no son iguales y todas son hermosos.
La presión que las multinacionales que controlan el mundo de la belleza, ejercen concretamente en las adolescentes tiene unos efectos muy perjudiciales en la salud ya que incitan particularmente  a las jóvenes que no se ajustan al patrón de belleza artificial a empezar un dieta muy estricta ya que “es la  necesidad de conformarse a un modelo de estética que recompensa la excesiva delgadez”. Según numerosos siquiatras, de hecho, la inclinación actual a aceptar modelos de belleza femenina que enaltecen la delgadez tiene efectos devastadores en los hábitos alimenticios de las adolescentes. Aquí es en donde la moda sale en el escenario,  precisamente con modelos, revistas de moda y todo lo que tenga que ver con la estética” (<b>Franca Sozzani</b>, directora de  Vogue Italia)
Según el <b>Dr. Eduardo Serrano</b>, director de la unidad de trastornos de la alimentación del hospital psiquiátrico San Juan de Dios de Barcelona, la situación sigue estable “pero sí se detectan casos de inicio más precoz, y un aumento de la preocupación por la imagen corporal entre niñas cada vez más jóvenes”. Las adolescentes, también las preadolescentes,  dan mucha importancia a estar delgadas. En tanto el negocio de los productores de belleza, la industria de la alimentación, las clínicas de cirugía estética, la pasarelas sigan promocionando la delgadez como modelo de belleza ideal, se seguirán dando casos de adolescentes que se harán incisiones en los muslos con el fin de que el dolor les quite el apetito o hacer uso del vómito compensatorio para hacer desaparecer lo que han ingerido con el propósito de no engordar o adelgazar. La obsesión  por la delgadez  es tan fuerte que incluso se llega a ingerir bolas de algodón empapadas de jugo de frutas con del fin de matar el hambre.
La coreógrafa i bailarina belga <b>Catherine Allard</b>con residencia en Catalunya aconseja a sus alumnas que no se dejen embaucar por la cultura de la delgadez: “antes que bailarinas sois mujeres”. Uan enseñanza que causa muchos problemas es que la delgadez equivale a un cuerpo perfecto “es totalmente falsa. La delgadez solamente es un tipo de estética: se dan cuerpos delgados no estéticos. La cantidad de grasa es un factor que influye, pero también el esqueleto, la masa muscular, las proporciones, la altura…En definitiva, que con frecuencia solamente se persigue un objetivo a veces imposible como estar muy delgada sino que, en el caso de que se consiga, no es garantía del cuerpo perfecto” (<b>Magda Crlas</b>)
La European Eating Disorders, en un informe dice: “A menudo una anorexia está vinculada a un conflicto, a veces ellas no lo saben”. La causa de los trastornos alimenticios que conducen a la anorexia patológica es necesario ir a buscarla en el alma de las chicas que aloja inseguridad por no sentirse amadas por los padres, rechazadas por los amigos y asediadas debido a su morfología particular. Hacer caso del eslogan <i>porque tú lo vales</i> que divulga la publicidad para incitar a las mujeres a adquirir los productos cosméticos que venden, esclaviza a esta filosofía. Se deja de ser libre. Toda clase de esclavitud es perjudicial. La filosofía del <i>porque tú lo vales</i> atenta contra la identidad personal porque hace sentir mal ser como una es.  El secreto par luchar contra la anorexia  patológica tan dañina es conseguir que una esté satisfecha con el cuerpo que tiene. Ayudará a conseguir la satisfacción con la propia imagen la fe en Jesús porque éste libera de los miedos, de las inseguridades que impulsan a no desear distinguirse del resto para no ser rechazadas. La fe en Jesucristo llena el alma del amor que no se encuentra ni en la familia ni en los amigos. El resultado de la fe en Jesucristo es que uno construye su personalidad sobre la Roca que da la estabilidad que permite pasar de las opiniones ajenas que tanto perjudican si se les hace caso.
Octavi Pereña i Cortina


1 CORINTIOS 5:13

“Porque a los que están fuera, Dios los juzgará. Quitad, pues, a este perverso de entre vosotros”
Recientemente ha ocupado los titulares de prensa y las tertulias radiofónicas y televisivas el sacerdote polaco que se ha declarado públicamente homosexual. Esta noticia es una oportunidad para hablar del pecado sexual, en su diversidad, en la iglesia, que desgraciadamente es muy permisiva al respecto.
El apóstol Pablo escribe a los corintios: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aún se nombra entre los gentiles, tanto que alguno tiene la mujer de su padre”  (v.1). El pecado sexual, sea cual sea, no debe permitirse dentro de la iglesia “porque un poco de levadura leuda toda la masa” (v.6). Es necesario recordar que la levadura es un símbolo del pecado. De la misma manera que un poco de levadura leuda la masa de harina con la que debe hacerse el pan, un pecado consentido tiene el poder de contaminar a toda la congregación.
El apóstol Pablo utiliza un lenguaje duro para despertar a la iglesia de Corinto del letargo de la tolerancia que atentaba contra la santidad que debe caracterizar a una iglesia cristiana. Cualquier pecado sexual consentido tiene el poder de convertir el faro que es una iglesia para iluminar el mundo que vive en tinieblas espirituales en un foco de oscuridad que le roba su razón de ser. Así dice el apóstol: “Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, yo como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea Salvo en el día del Señor Jesús” (vv.3-5).
“Os he escrito por carta”, sigue diciendo el apóstol, “que no os juntéis con los fornicarios” (v.9). La prohibición no incluye a los fornicarios que se encuentran fuera de la iglesia, “pues en tal caso seria necesario salir del mundo” (v.10). Ahora el apóstol aclara la razón de la prohibición de permitir que alguien que fornique de tal manera que ni los gentiles se atrevan a nombrar tal pecado, permanezca en la iglesia: “Mas bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuese fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aún comáis” (v.11). No debemos caer en la tentación de considerar a los pecadores que están fuera de la iglesia como inmundos y que debemos evitar todo contacto con ellos. Si lo hacemos así, ¿como se les podrá anunciar el evangelio de nuestro Señor Jesucristo que puede hacerles abandonar su estilo de vida pecaminoso? Si los tales no se arrepienten de su pecado Jesús los juzgará pero nosotros seremos responsables de su condenación. No somos nosotros quienes debemos juzgarlos. Por lo que hace al pecador sexual que convive con nosotros dentro de la iglesia, la enseñanza es clara y no da lugar a la pasividad: “Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros” (v.13).


PROVERBIOS 14:13

Aún en la risa tendrá dolor el corazón, y el termino de la alegría es congoja”
Se dice que detrás de la vida de un payaso se encuentra mucha tristeza. Aquellas personas que hacen reír a pequeños y mayores, son infelices.  Hoy en día se utiliza la técnica de la risoterapia para, si no curar, sí atenuar los sentimientos que roban la felicidad a las personas. El texto que hoy meditamos nos dice: “Aún en la risa tendrá dolor el corazón”.
La verdadera alegría, el auténtico gozo, no es la risa inducida por las payasadas de cómicos y humoristas. La auténtica alegría no la proporciona el grotesco comportamiento  de grupos de personas que ríen sin complejos bajo la batuta del profesor diplomado en la técnica. La risa provocada por un chiste que tiene gracia o por la que hace estallar un buen espectáculo cómico, es superficial, no nace del corazón. Esta  risa externa no hace desaparecer el dolor del corazón. Lo distrae momentáneamente, pero no lo borra. Como quiera que las personas deseen eliminar el dolor que hace que la vida sea de mal llevar es por lo que aquellos espectáculos que aparcan momentáneamente el dolor del corazón tengan tanto éxito. Para estacionar momentáneamente  el dolor en la zona azul se tiene que pasar  previamente por la máquina expendedora de tickets. ¡Cuesta mucho dinero mantener artificialmente la risa que no alegra el corazón.
La segunda parte del texto que comentamos dice: “Y el término de la alegría es congoja”. La alegría obtenida artificialmente deja el corazón con la congoja intacta. El profeta Isaías hace un llamamiento a todas aquellas personas que como aquella mujer que se acercó por detrás a Jesús con la esperanza de que conseguiría curar el flujo de sangre que los médicos no habían conseguido detener y que en el intento perdió todo su patrimonio: “A todos los sedientos: Venid a las aguas, y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid comprad sin dinero y sin precio vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed el bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí, y vivirá vuestra alma, y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David” (Isaías 55:1-3).
Jesús es el agua viva que apaga la sed de alegría que se esconde detrás de las risas provocadas. Quien bebe del agua que es Jesús no vuelve a tener sed jamás, es más, vivirá eternamente
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dilluns, 5 d’octubre del 2015


SALMO 119:95


“Los impíos me han aguardado para destruirme, mas yo consideraré tus testimonios”

El salmista habla de los impíos que quieren destruirle. Se refiere a personas que tal vez aparentaban ser creyentes en el Señor, pero que en verdad no lo eran. Los salmos, en general presentan a los justos en medio de un pueblo infiel. El Antiguo Testamento muestra infinidad de veces los sufrimientos que padecen los creyentes en el Señor por los infieles con los que conviven.

Hoy, en la cristiandad de hoy sucede algo parecido. Los fieles en el Señor conviven con los impíos en el seno de las iglesias. No todo es oro lo que reluce en ellas. Se da mucho oropel en las iglesias. La luz y las tinieblas caminan juntas, pero no revueltas. Los que aparentemente son cristianos no pueden soportar la fidelidad de los justos a la autoridad suprema de las Escrituras. Con guante blanco los injustos acometen a los justos. Este comportamiento ha sido, es y será. Jesús y los apóstoles enseñan sobre esta realidad. Los hijos de Dios sufrirán persecución de parte de quienes solamente aparentan piedad. Dicha realidad debe tenerse bien asumida porque si algún día los impíos cristianos nos atacan por mantenernos fieles al Señor, dicho ataque no nos perjudique. Todo lo contrario darle gracias al Señor por permitirnos sufrir por nuestra fidelidad a Él.

¿Dónde encuentra apoyo el salmista ante las maquinaciones de los falsos hermanos? Lo dice claramente: “Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado” (v.93). El salmista no busca consuelo en el hombre aún cuando sea de buen recibir si procede de un hermano en la fe. El salmista busca protección en la Palabra de Dios: “Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos. Tiene la Palabra de Dios guardada en su corazón, siendo ella que lo vivifica y le da la fuerza necesaria  para resistir los ataques de los falsos hermanos que pretenden hundirlo. Se fortalece en el Señor de la Palabra y es vivificado. Con ello, el afligido que triunfa con Cristo “manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden, a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquellos olor de vida para vida” (2 Corintios 2:14-16). El creyente en Cristo, aún en la tribulación causada por los falsos hermanos es “como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará” (Salmo 1:3)


1 SAMUEL 28:6,7


“Y consultó Saúl al Señor, pro el Señor no le respondió…Entonces Saúl dijo a sus criados: Busquemos una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio e ella pregunte”

Quim Monzó comentando los engaños de Sylvia Browne, una de las videntes más prestigiosas del mundo dice: “Mucha gente no puede entender como sus libros encabezan las listas de los más vendidos. Aún ahora, estas dos semanas tras su muerte, en Amazón se venden como rosquillas. ¿Por qué? Pues, porque aparte de algunas excepciones, la gente es básicamente burra, dicho con todo el respeto”.

Maimónides, el filósofo judío nacido en Córdoba, tiene algo que decirnos al respecto: “Atribuir poderes sobrenaturales a los astros y a los signos del zodíaco, no son sino una forma de engaño”. El cordobés  aconseja: “No te pase por la cabeza hacer caso a las locuras y exorcistas. Todas estas cosas ni tan sólo merecen que las escuche un hombre de bien y mucho menos creídas”.Refiriéndose a las fábulas de los curanderos, Maimónides dijo: “Estas cosas no son más que engaños y mentiras con las que los antiguos idólatras embaucaron a muchos pueblos ganándolos así para sus falsas doctrinas, y no está bien que los hijos de Israel, que son un pueblo intelectualmente superior a los otros, crea también en semejantes vanidades ni que crea que les pueden aportar algún beneficio”

La Biblia es muy clara respecto al tema que comentamos:

“Porque los serafines han hecho vanos oráculos, y los adivinos han viso mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo, por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tienen pastor”  (Isaías 10:2). Consultar a los diversos medios de adivinación no aporta luz a quienes los consultan. El Señor compara a quienes lo hacen  con ovejas sin pastor, es decir extraviadas y propensas a ser atacadas por el lobo.

“Y la persona que atienda a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo”  (Levítico 20:6). Consultar a encantadores y adivinos significa no tener en cuenta a Dios que es la luz del mundo. Ello hace que ande en oscuridad y no pueda ver para sortear los peligros que se le presentan en el caminar diario.

La conversión  a Cristo corta los lazos que unen a las practicas del ocultismo porque librera del dominio de Satanás que es quien las promueve. Por la predicación del apóstol Pablo los efesios que creyeron en Jesús “venían confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos, y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata” (Hechos 19:18,19).

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dilluns, 28 de setembre del 2015


SE BUSCAN POLÍTICOS


<b>Gobernar significa rectificar. En el momento en que el político piensa que todo lo hace bien no corregirá sus decisiones erróneas y será un peligro para la nación</b>

Es evidente que la política que es la ciencia de gobernar  ha caído en el descrédito popular debido a que como decía <b>George Bernard Shaw </b> “la política es el paraíso de los bocazas”. <b>Hugo Grotius</b>, jurista y erudito holandés del siglo XVI escribió: “No puede gobernar un reino quien no sabe dirigir una provincia, no puede dirigir una provincia quien no sabe ordenar una ciudad, no sabe administrar una ciudad quien no sabe guiar un pueblo, tampoco un pueblo quien no sabe presidir una familia, este hombre tampoco sabe gobernar bien a una familia  si no sabe gobernarse a sí mismo si no es que su razón sea señor, la voluntad y sus deseos los de sus vasallos, nadie puede gobernar la razón si no la gobierna Dios, y le obedece”.

<b>Grotius</b> nos está cargando con la gran responsabilidad, porque estamos en una democracia, de escoger con mucha escrupulosidad a las personas que deben administrar los asuntos públicos en todos los niveles. Si los políticos son inmorales y carentes de ética, en buena parte la culpa recae sobre los electores que los hayan escogido con sus votos.

Los <i>westerns</i> nos han familiarizado con el cartel en el que se lee <i>wanted</i>, se busca, junto al dibujo que ilustra el rostro del delincuente y de la recompensa que se ofrece a quien lo entregue vivo o muerto. Ese “se busca” también es muy apropiado en el mundo de la política. Debemos afanarnos en buscar a un político porque la recompensa es mucho más valiosa que unos pocos dólares. Una buena administración será de gran bendición para todos los ciudadanos. Siguiendo el extraño comportamiento de <b>Diógenes</b> que iba por la calle con un candil encendido en pleno sol buscando a un hombre, nosotros tenemos que buscar a un político que no sea un bocazas, sino que sea gobernado por Dios y que no se meta en política exclusivamente por el lucro personal sino para el servició de toda la comunidad.

Busquemos desesperadamente a las personas a las que se les pueda confiar la administración pública. <b>Jim Collins</b> profesor de la universidad norteamericana de Stanford expone la diferencia existente entre líder y liderazgo: “Si te pongo una pistola en la cabeza puedo hacer  que hagas lo que no deseas hacer, pero no practico liderazgo: he  ejercido poder. El verdadero liderazgo únicamente existe cuando las personas siguen cuando tienen libertad de no hacerlo. Si las personas te siguen porque no tienen elección, entonces no las guías”. Hoy, en nuestro país no se ponen pistolas amenazadoras en nuestras sienes para obligarnos hacer lo que no deseamos realizar, pero sí que se nos amenaza con el miedo utilizando las instituciones del Estado para obligarnos a hacer lo que no deseamos.

La ciudadanía reclama con silencio un cambio urgente en la manera de hacer política. El buen gobierno no depende tanto de las leyes como de las cualidades personales de los gobernantes. La maquinaria del Estado siempre está subordinada a la voluntad de aquellos que la manejan. El buen o mal uso de este instrumento depende de la calidad moral de quienes lo manipulan. Por dicho motivo es tan importante la elección de los maquinistas.

Las personas nos podemos comportarnos como bocazas en determinadas ocasiones. Quien lo hace lo paga. Escuchando a los políticos cuando hablan de manera informal, especialmente si lo hacen creyendo que el micrófono esta cerrado, se descubre mucho de la personalidad del candidato a ser votado. En los discursos propagandísticos los políticos tienen el defecto de alabar el que han hecho y menosprecian les obras de los otros, y se tumban en el sofá una vez alcanzada la butaca que les da el poder. La grandeza de un político no se encuentra en el que ha hecho, sino en el que está haciendo. En el momento que se compara  con <b>Cristiano Ronaldo</b> y se considera el mejor  político del mundo, ser inicia el proceso de decadencia que lo lleva a la mediocridad.

Es muy fácil hacer leyes, a menudo injustas. Eso no es gobernar. Las leyes son como correas atadas  a un collar que cada vez que una persona se mueve en desacuerdo del que tiene la correa tira de la misma para poner al díscolo en el lugar que le corresponde. Las leyes son para ser obedecidas, sí, pero deben ser justas. Es así como los ciudadanos las respetarán.

Cada vez que un nuevo político llega al poder promete cumplir la ley. El presidente <b>Mariano Rajoy</b> siempre tiene en la punta de la lengua: “Haré cumplir la ley” y lo dice taxativamente. Pero no tiene presente que para que una ley tenga vigencia debe ser aceptada por la mayoría de los ciudadanos para los que ha sido promulgada. Los buenos políticos saben que la única manera de evitar su deterioro es anticiparse y corregirla e irla modificando para que pueda interpretar la realidad de cada momento.

Es evidente que la democracia está en crisis debido a la existencia de una grave crisis moral. <b>Jacques Delors</b> que fue  presidente de la Comisión Europea  (1985-1995) ya explicó la causa de dicha crisis cuando dijo: “La espiritualidad debe revitalizar la sociedad. La crisis moral de la democracia en parte se debe al debilitamiento de la espiritualidad. Creo que a la espiritualidad que según <b>Delors</b> debe revitalizar a la sociedad le falta concreción. En el mundo existen muchas espiritualidades, ¿Cuál de ellas tiene poder de revitalizar a la sociedad? Las personas que son guiadas por el Espíritu Santo son las que merecen ser reconocidas como espirituales porque la espiritualidad procede del Espíritu. Es el Espíritu de Dios quien da el don de la fe para que se pueda creer en Jesús. El creyente en Cristo empieza a andar en la justicia. Esta andadura por fe es la que revitaliza a los individuos y si son muchas las personas que caminan con Jesús se revitaliza la sociedad que regenera la democracia.

Octavi Pereña i Cortina

 

SALMO 81:13


“¡Oh, si me hubiese oído mi pueblo, si en mis caminos hubiese andado Israel!”

Con voz suplicante y amorosa de un padre que exhorta a su hijo para que ande por sendas rectas, el Señor se dirige a su pueblo: “Oye, pueblo mío, y yo te amonestaré. Israel si me oyeres, no habría en ti dios ajeno, ni te inclinarás a dios extraño. Yo soy el Señor tu Dios, que te ha hecho subir de la tierra de Egipto, abre tu boca y yo la llenaré” (vv.8-10).

El Señor por la pluma del salmista suplica a su pueblo que se vuelva a Él y que abandone los senderos de perdición. Le recuerda a Israel que es Él quien lo sacó de la esclavitud de Egipto y que lo ha guardado durante los cuarenta años de peregrinaje por el desierto hasta que lo introdujo en la Tierra Prometida que fluye leche y miel. Bastaría con este recordatorio para que Israel se volviese al Señor su Salvador, “pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí” (v.11). ¿Cómo procede el Señor ante la obstinación de su pueblo? “Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón, caminaron en su propios consejos” (v.12). Dios ata con cuerdas de amor a su pueblo. Durante la travesía por el desierto con la nube durante el día y con la columna de fuego durante la noche, manifestó su amor eterno por su pueblo. Nunca le faltó la dirección del Señor que era la luz que alumbraba su camino. Dada la pertinaz desobediencia de su pueblo, Dios los abandona a su suerte para que lo guíe la dureza de su corazón y sus propios consejos erróneos. Cuando las iglesias se gobiernan por la dureza de los corazones de sus miembros y por sus propios consejos significa que el Señor ha sido destronado y el gobierno ha sido traspasado a Satanás que gobierna para mal de sus súbditos.

Más tarde, Jeremías como escriba del señor escribe: “Así dijo el Señor, parad en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”. Ante la petición del Señor  por medio de Jeremías el pueblo respondió de la manera que ya nos tiene acostumbrados a hacerlo:”Mas dijeron: no andaremos”.

Israel como la iglesia tenemos el corazón endurecido e incircunciso. Por eso Dios persiste en invitarnos para que nos volvamos a Él para que las cosas nos vayan bien. Podemos responder a la invitación de que andemos por caminos de justicia con: “no andaremos”. El resultado será confusión. Si ello es así, que no se diga que Dios nos haya abandonado. Nos abandona porque previamente nosotros le hemos abandonado a Él. Observando el camino, como guardia que vigila, otea para ver si en la distancia distingue al hijo pródigo que regresa a la casa del Padre. Cuando percibe la diminuta imagen del hijo que regresa a casa, con los brazos extendidos sale corriendo para abrazarlo y llevarlo a casa para disfrutar del banquete que le tiene preparado.


MATEO 9:21


“Porque decía dentro de sí: Si toco solamente su manto seré salva”

Una mujer que durante doce años venía padeciendo un flujo de sangre que la mantuvo durante este período de tiempo en un estado de impureza ceremonial que requería purificaciones especiales según la ley mosaica. En la práctica, una mujer que se encontrase en estas circunstancias se la excluía de la sociedad en tanto durase el flujo de sangre. ¿Se imagina el lector la terrible condición en que vivió esta mujer durante doce largos años? No debe extrañarnos que esta mujer “que se había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había sido curada” (Lucas 8:43) no se atreviese a presentarse públicamente ante Jesús confesando su enfermedad. Dado el fanatismo de los judíos posiblemente hubiera sido lapidada.

El caso de esta mujer desesperada ilustra tantos casos de deshaucio que no han encontrado curación después de gastarse todo su patrimonio: drogadictos, alcohólicos, adictos al sexo, ludópatas y tantos otros que languidecen en el desespero al considerar imposible la curación de sus dolencias.

Los médicos y servicios sociales pueden llegar a la conclusión de: caso perdido. Se ha hecho todo lo humanamente posible para curar, pero sin resultado. Una persona que se encuentre en una situación parecida debe estar desesperada. En la desesperación se presenta la curación.

Las adicciones que hemos indicado y la enfermedad son consecuencia del pecado. El pecado no puede curarlo el hombre. Jesús es el único Medico que puede hacerlo. Los desesperados no tienen porque continuar en el desespero. La mujer agobiada por la imposibilidad de curar su flujo sanguíneo ofrece la solución a aquellos que se encuentran en situación parecida. Temerosa sí, porque no se atreve a confesar públicamente su enfermedad, pero creyendo en la profundidad de su corazón que Jesús podía curarla. Dicho y hecho. Diciendo dentro de sí: “Si toco solamente su manto seré salva”. Se introduce entre la multitud y abriéndose paso se acerca a Jesús por detrás y toca el manto del Médico. “Y la mujer  fue salva desde aquella hora”

Desconozco la situación del lector. Ignoro si padece una enfermedad incurable o una adicción. Jesús no promete curarlo todo. Pero sí garantiza el perdón de todos los pecados por terribles que sean. La curación del pecado siempre le acompaña la sanidad del alma y con ello la recuperación de la comunión con Dios y con ello la esperanza segura de que el cuerpo mortal sujeto a la enfermedad y al dolor será revestido de inmortalidad y de incorruptibilidad.

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