dissabte, 14 de febrer del 2026

 

NARCISISMO, ¿DÓNDE NOS LLEVAS?

El narcicismo es fruto del pecado

“El narcisismo crecerá. El pronóstico no es bueno. Si continuamos con el yo, yo, llegará el momento en que el sistema se colapsará. Si todos velamos solamente cada uno para sí mismo, el colectivo y lo que nos une dejará de funcionar y provocará que se desplome el castillo. La autoestima y la confianza en uno mismo es bueno, pero existe una diferencia entre la autoestima que te refuerza y el narcisismo que termina reforzándote a costa de utilizar personas. Decir que tu hijo es fabuloso, único, el mejor, puede llevar a creérselo. Los padres son totalmente responsables en este sentido. Comportarse como un narcisista  puede allanar el camino para conseguir muchas cosas. Donald Trump es un buen ejemplo. Mucha gente cree que es un sicópata, pero lo que realmente es, es narcisista” (Thomas Erickson).

“La iniquidad del impío me dice al corazón: no hay temor de Dios delante de sus ojos. Se lisonja, por tanto, en sus propios ojos, de que su iniquidad no será descubierta y aborrecida” (Salmo 36: 1, 2).

Francesc Quintana en su escrito: “El éxito no hace ruido”, escribe: “Al final de la charla un alumno me hizo una pregunta que sigue resonando dentro de mí: ¿Cómo gestiona usted el éxito?” Le respondí con otra pregunta: “¿Qué es para ti el éxito? ¿Tener dinero?, ¿Un cargo importante? ¿Salir en los medios? ¿Un coche de marca? ¿Ropa cara? Al ego si no lo controlas te domina. Aparecen aduladores, sales en los medios y crees que eres mejor de lo que eres. Pero como más sobresales más fácil es que te corten la cabeza. La envidia es proporcional a  la visibilidad, y es uno de nuestros deportes preferidos. Pero el éxito, el de verdad, no hace ruido”.

Para potenciar la autoestima los padres no tienen que hacer creer  a sus hijos que son mejores que los otros chicos. Este desmedido sentimiento de superioridad que muchos padres inculcan en sus hijos, lo que hacen es inculcar un sentimiento narcisista que les hace más mal que bien. Despierta en ellos sentimientos ególatras que los lleva a una creciente insatisfacción al darse cuenta que no alcanzan el nivel de perfección que sus padres les inculcan. ¿Tiene ello que ver con el incremento de patologías mentales en niños y adolescentes? Para potenciar la autoestima en los hijos los padres tienen que amarlos tal como son, incluso con sus defectos. No con la imagen irreal que se han hecho de ellos. No incitarles a que se vean como las estrellas que no son. Lo cual los frustra. Los sueños de grandeza que los padres se han hecho de sus hijos los conduce a un desengaño a mendo irreparable. El mejor regalo que los padres pueden hacer a sus hijos es transmitirles que los aman tal como son: con sus imperfecciones.

¿Existe un antídoto contra el narcisismo que se extiende en la sociedad como mancha de aceite? Sí que lo hay. Jesús el Hijo de Dios hecho hombre para acercar el cielo a la tierra, dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados  y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11: 28-30).

La humildad no es una virtud que pueda alcanzarse a base del esfuerzo perseverante. Es el resultado de la presencia del Espíritu de Jesús que habita en los corazones de quienes creen en Él: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados de…Humildad, mansedumbre, de paciencia” (Colosenses 3: 12). Virtudes, por cierto, que no se encuentran en los narcisistas. “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte en el momento oportuno” (1 Pedro 5: 6). El mismo apóstol escribe: “Igualmente jóvenes, estad sujetos a los pastores, y todos  sumisos unos a otros, revestíos de humildad, porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1Pedro 5: 5).

Acabemos el tema del narcisismo con esta perla: “Pero Él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Santiago 4: 6).

Octavi Pereña Cortina

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