diumenge, 21 de desembre del 2025

 

LUCAS 2: 6, 7

“Y aconteció que estando ellos allí (Belén) se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz (María) a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”

Joan Josep Omella, arzobispo de Barcelona en su escrito: “Hagamos un pesebre en casa” enaltece a los pesebres domésticos que tradicionalmente se instalan en domicilios particulares, costumbre para recodar el nacimiento de Jesús. Pienso que el arzobispo barcelonés tendría que recordar el encargo que Jesús dio a sus seguidores justo en el momento previo de ascender a los cielos que se conoce como “la gran comisión”. Por ser el último mensaje que Jesús impartió significa que es de gran importancia recordarlo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado, he aquí estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28: 18-20). Por ser estas las últimas palabras que Jesús dijo a sus seguidores es de suma importancia tenerlas en cuenta y recordarlas.

Jesús no manda a los suyos a que instalen  belenes en sus casas para recordarle pues el simbolismo no es la manera más eficaz para acordarse de Él. Lo primordial es que enseñen a guardar todas las cosas que Él ha mandado. Los belenes son testigos mudos que no transmiten las enseñanzas de Jesús.

No soy yo. Es Jesús quien advierte al arzobispo de Barcelona que su proclama pesebrista requiere una advertencia: “Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz. La lámpara del cuerpo es el ojo, cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz, pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira, pues, no suceda que la luz que hay en ti sea tinieblas. Así que si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor”  (Lucas 11. 35, 36).

A todos los que enseñan como doctrinas mandamientos de los hombres, Jesús les dice: “Me adoran en vano” (Mateo 15: 9)


 

HEBREOS 11: 27

“Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey, porque se sostuvo como viendo al Invisible”

Recuerdo que cuando festejaba con la joven que hoy es mi esposa, su madre y otras vecinas se intercambiaban una imagen. Me imagino que sería de san Antonio por su procedencia. De cristos abundan muchos porque son incontables los santuarios que llevan su nombre. La idolatría es un pecado que provoca la ira de Dios por ser satánico su origen. Dejemos a un lado  la idolatría y centrémonos en el texto que sirve de base a este  comentario.

Moisés siendo un recién nacido su madre lo colocó en una arquilla impermeabilizada con asfalto y brea y lo puso en un carrizal a la orilla del rio. La hija del faraón lo encontró y adoptó al niño como hijo suyo. Un día siendo Moisés adulto mató a un egipcio que maltrataba a un hebreo. Abandonó Egipto y se refugió en la tierra de Madian.

Un día apacentando las ovejas de su suegro Jetro “se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego en medio de una zarza…y la zarza no se consumía” (Éxodo 3: 2). Se acercó para ver cómo era posible que la zarza ardiese y no se consumiese. Se acercó a la zarza que ardiendo no se consumía. “Le llamó Dios de en medio de la zarza  y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y Moisés respondió: Heme aquí” (v. 4). Este encuentro del Señor con Moisés es al que se refiere el texto que sirve de base a este comentario. Dios encarga a Moisés el duro trabajo de tener que sacar a los hebreos de la dura esclavitud a que los egipcios los habían sometido. Durante los cuarenta años que duró la peregrinación de Egipto hasta la Tierra Prometida, Moisés se mantuvo fiel sin desfallecer “porque se sostuvo como viendo al Invisible”

“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas a los que no tienen ninguna. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen, pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán” (Isaías 40: 28-31).

Hoy se anuncian muchos productos vigorizantes porque los hombres padecen cansancio crónico. Lo triste es que por la mañana se levantan de la cama cansados. En muchos casos no son minerales ni vitaminas lo que necesitan para energizarse. Es más que suficiente “fortalecerse en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6: 10).

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